Boletín N° 163 - 19 de junio de 2006
  Nuevo himno de la Infantería de Marina

Un cabo de la Infantería de Marina yanqui [los marines] colocó un video en un portal público popular de la Internet. En él, canta una canción que escribió para otros marines en una base aérea de helicópteros de ataque norteamericanos en Irak. Se trata de un soldado quien conoce a una joven iraquí en un restaurante de comida rápida en que se ha escondido del fuego cruzado. Con palabras de doble sentido, ella le dice algo acerca de la jihad. Él le dice que no puede entender el árabe pero que de todos modos a ella la ama, y se va a la casa de ella. Cuando entran a la casa, la familia está en la sala. Su padre y su hermano le dicen las mismas palabras y resultan que están armados.

"Así que agarré a su pequeña hermana y me escudé detrás de ella.
Cuando las balas empezaron a volar
La sangre brotó de entre sus ojos
Y solté una carcajada".

En este punto del video, el cantante sonríe con gran placer y sus oyentes lo vitorean. Continúa: "Mandé volar hasta la eternidad a esos pequeños hijos de puta". El público entero estalla en aplausos cuando concluye: "Deberían de haber sabido que estaban jodiendo con un marine". (Se puede ver el video de cuatro minutos en http://www.cair.com/video/marine-hadji-girl.wmv.)

La canción es repugnante. Pero la realidad es mucho, mucho peor.

Se colocó el video en el mismo momento en que salieron los detalles de lo que los marines yanquis hicieron a la aldea iraquí de Haditha el 19 de noviembre de 2005. Las autoridades yanquis, de la Casa Blanca para abajo, estuvieron enteradas de los hechos pero los guardaron en secreto hasta que se filtrara un video de los cuerpos a los medios de comunicación. Ahora, explican que una patrulla de 13 elementos sobrerreaccionó ante un ataque.

Pues, los soldados no más se defendieron... como en la canción.

Lo que pasó es que durante cuatro a cinco horas, los marines ejecutaron a 24 personas. Bajaron de un taxi al chofer y a cuatro pasajeros estudiantes universitarios, los acostaron en el suelo y los ejecutaron. Entraron a una casa, hallaron a dos mujeres, un niño de cuatro años y cuatro hombres, y a todos les dieron un tiro en la nuca a quemarropa. Tumbaron la puerta de otra casa y ejecutaron a cinco niños de 3 a 14 años, dos mujeres y un anciano en una silla de ruedas. Ejecutaron a cuatro hombres más después. Dos niños quienes sobrevivieron ocultándose debajo de una cama contaron lo que pasó. (Ver el reportaje a fondo de media docena de periodistas del New York Times , 17 de junio.)

Los marines son la élite de las fuerzas armadas yanquis que fijan las pautas para los demás soldados. El tristemente célebre "Himno de los Marines", de la Infantería de la Marina yanqui, se inicia con la estrofa: "De los salones de Moctezuma a las orillas de Trípoli", que retrata el papel de los marines en las invasiones de México y el norte de África en los comienzos de la historia norteamericana.

La esencia de este nuevo himno es la misma. Se titula Muchacha hadji . Un hadji es un musulmán quien ha hecho una peregrinación a La Meca. Para los soldados norteamericanos en Irak, para quienes todos los iraquíes son el mismo enemigo sin rostro, es un término racista, deshumanizante, como la palabra "gooks" que aplicaron a todos los vietnamitas. Para colmo, se considera que son intercambiables todas las mujeres iraquíes, chicas a tomarse como botín de guerra.

El mero hecho de que a todos los marines en el video les encantó la canción y al parecer estuvieron muy complacidos de la manera en que expresa sus sentimientos bastaría para desenmascarar la naturaleza de la ocupación norteamericana. Estas ideas, inculcadas con esmero por medio de su entrenamiento y la sociedad que los mandó a Irak, hacen que ellos puedan llevar a cabo misiones como la de Haditha en una guerra contra un pueblo.