Boletín N° 58 - 22 de marzo de 2004
  ¿Mejor o peor? El primer año de la ocupación de Irak

"Bueno, tal vez no encontramos armas de destrucción masiva, pero sí eliminamos a un terrible dictador": tras un año de guerra, reemplazaron el pretexto original de "armas de destrucción masiva" con esta línea de Bush y Blair, y de alguna gente que se cree moralmente superior al tipo más odiado del mundo y su perro faldero. Pero siguen en lo mismo.

"Un gran Guantánamo"

De nuevo están llenando las cárceles de las cuales Saddam liberó los presos antes de la invasión. Las fuerzas de ocupación tienen a más de 10.000 hombres y muchachos y cientos de mujeres presos, de 11 a 76 años de edad, según una base de datos militar divulgada al New York Times (17 de marzo). La propia lista es un secreto. Han levantado cargos a muy pocos presos. Ninguno tiene abogado y la mayoría no tiene contacto con el mundo exterior.

"Muchas familias no tienen ni idea de dónde están sus padres y esposos", dice el New York Times. "En muchos casos, de noche se los llevaron encapuchados sin explicación. Cuando han preguntado adónde llevan a sus familiares, les han dicho que se callaran... Según varios hombres recién liberados, los norteamericanos los pateaban, los asfixiaban, los dejaban muchos días en cuartos fríos y húmedos. Las autoridades no respondieron a las denuncias". Al artículo describe el penal Abu Ghraib, símbolo de la peor represión del gobierno de Hussein y ahora importante penal de los yanquis, como un "núcleo de desesperación. A diario, las mujeres vestidas de negro con papeles en la mano rodean la entrada, miran las torres de vigilancia y piden ver a sus esposos. `(Muévanse! (Muévanse! (Muévanse!', les gritó un sargento norteamericano hace poco".

Un abogado iraquí de derechos humanos dijo con amargura: "Han convertido a Irak en un gran Guantánamo". "Nada ha cambiado", le decían quienes esperaban fuera de esta cárcel a una activista británica contra la guerra que elabora una página web desde Irak (http://www.wildfirejo.org.uk). "Los norteamericanos hacen lo mismo que Saddam".

En la última semana, se han publicado fotos de esta cárcel en que guardias yanquis torturan, golpean y abusan sexualmente a los presos. Tras quejas de los soldados norteamericanos, hace poco los militares tuvieron que relevar a 17 policías y oficiales, si bien hasta ahora no los han castigado. (Muchos policías militares son reservistas que también son policías en los Estados Unidos.) En febrero, se denunciaron prácticas similares de los soldados británicos, porque un joven que golpearon y mataron por asfixia era hijo de un oficial de alto rango del ejército iraquí. Según sobrevivientes, tal trato es común.

Cómo vivir y morir

Los invasores tienen muchos billetes que usan para sus propios objetivos y para sobornar (cuando los pesquen matando a una persona, le dan dinero en efectivo a los familiares). Por primera vez en 13 años, el bloqueo estadounidense ya no estrangula la economía iraquí y por ende, algunas personas se benefician.

Ahora se genera más electricidad, porque los invasores la necesitan para los pozos de petróleo y para que sus soldados no tengan que ir de patrulla en la oscuridad. Han reparado y pintado algunas de las escuelas que bombardearon. No obstante, cuando la activista británica recorrió Ciudad Sadr, Afdhalia y Dijalá, tres grandes barrios pobres de Bagdad, no encontró ni una escuela con ventanas intactas ni inodoros que funcionaban. En el triángulo sunita al norte y oeste de la capital, algunas escuelas están vacías porque los soldados han arrestado a los maestros.

La cantidad de agua potable disponible ha bajado un tercio con la ocupación y por eso, mucha gente, sobre todo los pobres, se enferma o muere a causa del agua sucia. Aunque han reconstruido algunos hospitales, para las masas no hay medicamentos básicos.

Antes, Irak tenía los mejores servicios médicos del Medio Oriente. Hoy, tiene una de las más altas tasas de muertes infantiles. De cada mil nacimientos, 108 niños mueren en el primer año, 250% más que antes del bloqueo. O, 2000% más que muchos países oesteeuropeos y 200% más que India y Bangladesh.

El residente en jefe del hospital infantil Iskan de Bagdad le dijo al Washington Post el 5 de marzo: "Lo más importante para los norteamericanos son sus intereses: el Ministro de Petróleo. Hacia allá va el dinero. No les importan medicamentos ni tanques de oxígeno". Escasean jabones y desinfectantes. Según un guardia de seguridad, en los últimos meses los familiares de los bebés que murieron por falta de incubadoras y otras cosas atacaron a los médicos de ese hospital.

La tasa de muertes infantiles es una de las manifestaciones más claras del sufrimiento del pueblo. Tener agua potable puede prevenir diarrea y tener antibióticos puede curar, y así se puede reducir dramáticamente las muertes. La alta tasa de muertes infantiles muestra que para las fuerzas de ocupación no importa la vida de los iraquíes.

La bajas de la guerra

La situación que alaban Bush y Blair ha costado la muerte de 8.769 a 10.618 civiles en un año, según la organización Iraq Body Count. Un empleado del Ministerio del Interior iraquí le dijo al New York Times el 18 de marzo que las fuerzas de ocupación han matado a 500 civiles iraquíes en el último año. El director de la Organización de Derechos Humanos de Irak dijo que más de 400 familias han reportado muertes con dolo a manos de soldados norteamericanos.

En febrero de 2003, Donald Rumsfeld previó que la guerra Aduraría seis días, seis semanas, pero dudo que seis meses". Mucho después de la captura de Saddam, los soldados yanquis siguen muriéndose a un ritmo de uno o dos al día, además de las otras fuerzas de la "coalición" y sus secuaces "civiles" de diversas nacionalidades. Los Estados Unidos y sus aliados han sufrido 672 bajas.

¿Cuáles iraquíes ocupan la cima?

Una reportera de la BBC dijo el 18 de marzo: "Para conocer la situación en Bagdad un año tras la caída de Saddam, solamente es necesario escalar su estructura de clases. Cuanto más alto, mejor se ve". No ha cambiado la situación en Ciudad Sadr, un barrio pobre capitalino de dos millones de habitantes, en su mayoría chiítas que sufrieron represión bajo Saddam. La principal diferencia es que, si bien alguna gente esperaba que cambiara las cosas tras la caída de Saddam, tal sentimiento se ha evaporado. Por otro lado, en el distrito adinerado de Mansour, las vitrinas anteriormente vacías hoy rebosan de aparatos electrónicos, ropa de moda y otros bienes de lujo.

Irónicamente, pese a su bavuconería de traer "democracia" a Irak, el gobierno yanqui ha dicho que no habrá elecciones al menos en el próximo año o dos, aunque Saddam las celebraba periódicamente. Con o sin elecciones, la sociedad y el gobierno que quiere consolidar los Estados Unidos no tienen nada de democrático.

En junio, el Consejo de Gobierno recibirá poderes formales. Los invasores escogieron a los integrantes de esta banda de jeques y clérigos, acaudalados empresarios-políticos tipo gringo y líderes kurdos en la nómina de la CIA, por su disposición a seguir sus órdenes. Los líderes kurdos han subordinado la autodeterminación a los intereses yanquis. Al-Sistani y otras figuras chiítas quieren una versión proestadounidense de la medieval República Islámica de Irán. Y están los escombros del gobierno de Saddam. ¿Cómo podrían estos tipos traer un futuro democrático a Irak?

Obviamente, el gobierno "soberano" será un gobierno títere. Es más, su composición muestra que la estrategia estadounidense para asegurar su control a largo plazo sobre Irak es aliarse con las fuerzas sociales más atrasadas del país: terratenientes y tiranos tribales y de clan cuyos poderes se basan en las relaciones más represivas de la sociedad, y los capitalistas que quieren ser socios menores de los Estados Unidos, o sea, no desarrollar el país... más o menos las mismas clases en que se basaba el gobierno de Saddam.

Por ello, no es de extrañarse que el ejército y la policía del "nuevo Irak" se compongan principalmente de elementos y sobre todo oficiales del "viejo Irak". La 101 División Aerotransportada estadounidense tomó juramento a "muchos generales" del viejo gobierno para el nuevo ejército; los organizó un comité de generales iraquíes jubilados en enero, según Patrick Cockburn, corresponsal del británico Independent. De los 15.249 policías inscritos al 12 de marzo, 12.422 provienen de la vieja y odiada policía. Bush y Blair daban a entender que liberaron al pueblo de estos represores, pero en los hechos los reclutaron. La única diferencia es que hoy estos represores son ayudantes del verdadero poder armado en Irak: los Estados Unidos, Inglaterra y sus aliados.

El futuro de Irak

La "entrega" a un primer ministro iraquí no quiere decir que termine la ocupación después del 30 de junio. Un general de cuatro estrellas yanqui estará al mando, con el apoyo de un general de tres estrellas yanqui y un diputado británico. Es decir, en un sentido muy importante el "nuevo Irak" es peor que el viejo: hoy, en lugar de sufrir bajo el gobierno de Saddam, el pueblo sufrirá el peso de la mayor potencia del mundo y sus aliados.

La "política étnica", aunque se oponga a los Estados Unidos en lugar de apoyarse en ella, es en esencia la política de la burguesía y los elementos feudales. No pueden resolver los problemas que el pueblo vive ni unir las masas en aras de sus intereses básicos y aquellos de los pueblos de la región y del mundo. Por lo tanto, la resistencia iraquí no contará con la fuerza que necesita para expulsar a los yanquis y sus aliados. No obstante, la resistencia a la ocupación estadounidense es justa e impide de maneras importantes el avance estadounidense hacia la dominación mundial. Por ello, hoy es más importante que nunca que cuenten con el apoyo de los pueblos del mundo.