Boletín - 22 de septiembre de 2014
  Egipto: continúan las huelgas de hambre mientras EEUU confía en el régimen más que nunca

Las huelgas de hambre en las cárceles egipcias han sido un problema para un régimen que ha hallado más fácil consolidar su poder que disipar los desafíos a su legitimidad. Si bien las autoridades han tratado de lidiar con la situación liberando temporalmente a unos cuantos de sus oponentes encarcelados, algunos se han mantenido en huelga de hambre y otros se les han unido.

Esta nueva oleada ha llegado en un mal momento para el presidente Abdel Fattah Al-Sisi y para EEUU, que ha estado yendo aún más lejos que antes en su apoyo público al régimen que llegó al poder en un golpe militar en julio de 2013, y que luego confirmó su mando con unas elecciones ignoradas por más de la mitad del electorado.

Los huelguistas de hambre Alaa Ebd Al-Fattah y Mohamed Abdel Rahman, junto con Wael Metwally asociados con los movimientos juveniles que derrocaron al presidente Hosni Mubarak en 2011, fueros liberados bajo fianza el 16 de septiembre. Los tres eran parte de un pequeño grupo que llevó a cabo un mitin afuera de la Asamblea Popular (el Parlamento) en noviembre pasado en desafío a una nueva ley que prohíbe toda protesta pública no autorizada con tres días de anticipación por el régimen. Habían sido condenados en ausencia luego de que fuerzas de seguridad les impidieran entrar a la sala del tribunal. Ahora los volverán a juzgar.

Sin embargo, algunos veteranos de esos movimientos han permanecido en huelga de hambre, que ahora se ha expandido en la medida en que otras personas dentro y fuera de la cárcel están adoptándola en oposición a la ley anti-protestas.

Los informes de la cantidad de presos que se niegan a comer varían, y parece que algunos están emprendiendo huelgas de hambre de manera intermitente. Otros no han comido durante meses, aunque toman suplementos dietéticos para prevenir un daño permanente. Amnistía Internacional informa que las autoridades han atado de pies y manos a Ibrahim al-Yamany a los barrotes de la celda en que lo mantienen en aislamiento. Él fue acusado de trabajar en un hospital de campaña levantado cuando el ejército atacó una manifestación en la mezquita de Rabba en apoyo a la Hermandad Musulmana que éste había derrocado. Se dice que otro huelguista de hambre que lleva mucho tiempo, Mohamed Soltan, acusad0 de trabajar con el centro de medios de la Hermandad, está en coma.

El régimen también ha encarcelado a los periodistas de Al Jazeera, Baher Mohamed, Mohamed Fahmy y Peter Greste desde diciembre pasado. Ellos no son parte de este movimiento de protesta.

Después de derrocar al presidente elegido de la Hermandad Musulmana Mohamed Morsi, el ejército masacró a más de mil personas, la mayoría de ellos en un solo día en la mezquita de Rabba, y arrestó a decenas de miles, al comienzo principalmente islamistas y luego también jóvenes laicos que se habían opuesto al gobierno militar luego de la caída de Mubarak y que después se opusieron al gobierno militar pos-Morsi.

El 21 de septiembre, docenas de periodistas iniciaron una huelga de hambre de tres días contra la prohibición a las protestas. Los médicos y trabajadores de la salud ayunaron un día en solidaridad simbólica.

Los medios egipcios informan que después de que Sisi aceptara ser parte de la “coalición de la voluntad” de Estados Unidos contra el Estado Islámico en Irak y Siria, el Secretario de Estado estadounidense llamó a su homólogo egipcio a informarle que diez helicópteros Apache serán enviados a las fuerzas armadas egipcias. Washington había suspendido este envío el año pasado para distanciarse de la represión de Sisi, aunque esto fue principalmente simbólico, ya que la ayuda de EEUU al gobierno egipcio ha continuado con pocos cambios. La importancia de esta llamada telefónica, en vísperas de la partida de Sisi a la reunión de la asamblea general de la ONU, fue que le hizo posible a los medios del régimen anunciar que sus diferencias con EEUU son cosa del pasado.

Hasta ahora, las fuerzas armadas egipcias han estado renuentes a participar directamente en las acciones militares dirigidas por EEUU, aunque Sisi presta el nombre de su país a la lista de miembros de la coalición y prometió apoyo logístico y de inteligencia. Sisi fue director de la inteligencia egipcia, que jugó un importante papel en la tortura a los prisioneros entregados por EEUU en su programa secreto de “rendiciones”. EEUU también le agradeció por intermediar en el reciente cese el fuego en Gaza, sin el que a EEUU se le habría dificultado más encontrar un gobierno árabe dispuesto a asumir los riesgos políticos de entrar a la “coalición” estadounidense. También se dice que el régimen egipcio está jugando un papel en las discusiones respecto a la coordinación militar entre EEUU y Siria.