Boletín N° 21 - 16 de junio de 2003
  Crece la masiva oposición contra los invasores yanquis en Afganistán

Centenares de personas protestaron el 24 de mayo en Kabul contra la ocupación yanqui. Los manifestantes, principalmente jóvenes, marcharon frente a la embajada norteamericana, arrojaron piedras y corearon furiosamente “Abajo Estados Unidos, abajo Bush, abajo Karzai” (el líder del gobierno títere norteamericano en Afganistán) y “Muerte a los extranjeros” (en referencia a la Fuerza Internacional de Seguridad [ISAF] de soldados alemanes, italianos, franceses y de otros países de la OTAN).

Protestaron contra el asesinato de al menos cuatro soldados afganistaníes y las heridas a cuatro más a manos de los norteamericanos que custodiaban la embajada estadounidense en Kabul. Los manifestantes exigían que se juzgara a los asesinos. Los norteamericanos mataron a unos soldados que descargaban un carro. La embajada norteamericana dice que los guardias pensaron que los soldados les estaban apuntando con sus armas. Sin embargo, según las autoridades locales: “No hubo disparos del lado afganistaní, salvo de uno de los soldados heridos que se defendió luego de que los norteamericanos le dispararan”. No se sabe si los soldados norteamericanos respondieron por un temor injustificado o si dispararon sin provocación para disuadir futuros ataques. El gobierno de Karzai le restó importancia al incidente, pero la arrogancia imperialista alimentó la fuerte hostilidad contra la ocupación.

Los jóvenes protestaron contra las fuerzas de Estados Unidos y de la OTAN y exigieron su retiro de Afganistán. Lanzaron piedras a los marines que vigilaban la embajada desde una garita y a la ISAF. En la vía Gran Massoud cerca de la embajada, un vehículo de la ISAF quedó con las ventanas rotas y otro se estrelló contra un taxi y las masas lo apedrearon. Dos soldados sufrieron heridas de la cabeza y la mano. Como una gran mayoría de los afganistaníes comparten sus sentimientos, los jóvenes son muy intrépidos. Un transeúnte le dijo a la BBC: “Los norteamericanos han hecho algo muy malo y apoyo esta manifestación. Si han venido a darle paz a la población, ¿ése es el significado de paz: empuñar un fusil y disparar a la población?”.

Los yanquis mataron a decenas de miles de afganistaníes en el primer año de la ocupación. Ahora los invasores asesinan y hostigan a diario a gente inocente. Tratan a todo afganistaní como enemigo potencial, incluso a los soldados de su propio gobierno títere.

La oposición popular crece. Más gente toma conciencia de que los invasores buscan asegurar los intereses del imperialismo y oprimir y explotar al pueblo de Afganistán. Hasta se han esfumado las esperanzas del número de personas relativamente pequeño que al principio se ilusionaban de que Estados Unidos podría traer el cambio y reconstruir el país.

Desde octubre de 2002, se han celebrado diversas manifestaciones. El 6 de mayo los empleados del gobierno protestaron en la capital frente al Ministerio de Información y Cultura. Exigían el pago de salarios que les adeudaban desde hacía meses; rápidamente ensancharon sus filas de 300 a miles. Difundían volantes contra Estados Unidos y el gobierno de Karzai, y algunos oradores denunciaron las verdaderas intenciones del imperialismo yanqui en Afganistán.

Un estudiante dijo: “Pensábamos que Estados Unidos era un país avanzado y que nos ayudaría pero ahora vemos que ha venido a robar nuestras riquezas naturales y a mantenernos hambrientos”. Otro manifestante dijo que su padre era un trabajador del gobierno, que desde hacía tres meses no había recibido su paga de 30 dólares mensuales y que con sus compañeros de trabajo ha decidido ir a huelga. Otra persona estaba decepcionada con la situación: el gobierno no ha cumplido sus promesas y no augura nada bueno para el futuro del país.

La corrupción y el soborno se han disparado bajo la ocupación. Muchas oficinas y empleados del gobierno viven de los sobornos. Hay más de 150.000 soldados en Afganistán, de los que el gobierno paga a los dos mil que han recibido entrenamiento de los norteamericanos, pero no paga un centavo a las fuerzas jihadi que se alzaron en armas anteriormente. Para vivir, roban y saquean. Así, las masas llevan una doble carga. Muchas fuerzas oficiales y extra oficiales apostadas cerca de las fronteras trabajan con contrabandistas de drogas, mercancías o seres humanos. Muchos trabajadores del gobierno que no pueden sobrevivir mediante el soborno, como los empleados postales y del transporte, están en aprietos porque no han recibido salarios por más de cinco meses.

A finales del año pasado, los estudiantes de la universidad de Kabul protestaron por las malas condiciones en las residencias. Les dan mala comida o no les dan nada. No tienen calefacción ni cobijas en el frío clima de la capital. Las autoridades atacaron con violencia a los manifestantes y mataron a tres. Se cree que el número de muertos es más alto que el anunciado en los periódicos.

Los lisiados y mutilados en las guerras de Afganistán de los últimos 24 años protestaron porque también han quedado marginados.

Las autoridades paquistaníes e iraníes presionan a los muchos afganistaníes que viven en campamentos de refugiados para que se vayan, como si vivieran ahí porque quisieran. No obstante, la situación en Afganistán es peor. Entre 30 y 40 familias de refugiados que no tienen dónde dormir, se tomaron el campo Chaman de Kabul e instalaron carpas. Algunos de sus hijos murieron en el terrible frío invernal. Cuando el gobierno pretendió desalojarlos y realizar ahí la celebración del Nowrooz (el 21 de marzo, día del año nuevo), las protestas lo hicieron retroceder. Debido a estas condiciones, ha disminuido el número de personas que regresa del extranjero, porque no hay ni hogar ni trabajo. La situación alimenta el descontento.

La ocupación yanqui es un desastre para el pueblo. Los imperialistas norteamericanos y el gobierno títere no están dispuestos ni son capaces de mejorar la situación de las masas. Más gente toma conciencia de que los invasores defienden sus propios intereses y que han estado engañando a las masas. Las masas toman conciencia de la naturaleza del imperialismo. Las protestas en Mazar Sharif pocos meses atrás y en Kabul y otras ciudades han sido espontáneas, prendidas por el odio hacia los invasores y por la pobreza, miseria e inseguridad creadas por los invasores y otros reaccionarios.