Boletín N° 152 - 3 de abril de 2006
  Estados Unidos: Cientos de miles de inmigrantes en las calles

A continuación presentamos pasajes de los números 41 y 42, del 2 y 9 de abril, de Revolución, voz del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos (http://www.revcom.us).

Una gran ola de lucha está recorriendo el país: cientos de miles de inmigrantes han salido a la calle a protestar. En Chicago, casi medio millón de personas llenaron el centro coreando “¡Se siente, se siente; el inmigrante está presente!”. En Milwaukee, hogar del congresista Sensenbrenner (el autor del cruel proyecto de ley que prendió las protestas), hubo una marcha de 25.000 personas. Docenas de miles llenaron las calles de la capital. En Phoenix, más de 20.000 manifestantes fueron a la oficina del senador republicano Jon Kyl, coautor de otro proyecto de ley que propone dar a los indocumentados cinco años para irse. En Georgia, docenas de miles de inmigrantes realizaron un paro laboral contra una nueva ley estatal que quiere negar servicios médicos a los adultos indocumentados y cobrarles 5% extra por mandar giros. Al cierre de esta edición, se están realizando paros estudiantiles por todo el sur de California y se calcula que un millón de personas están protestando en las calles de Los Ángeles. [Medio millón se tomaron el centro angelino ese día. En la semana siguiente se llevaron a cabo acciones similares en muchas partes, como Oklahoma City, en el corazón conservador del país. Más de diez mil, principalmente inmigrantes, cruzaron el puente Brooklyn hacia Manhattan con la manta “¡No somos ilegales!”]

Estas protestas se deben al proyecto de ley Sensenbrenner. En diciembre la Cámara de Representantes aprobó este proyecto. Entre las figuras prominentes que apoyan esa ley está el congresista Tom Tancredo, feroz enemigo de los inmigrantes que ha pedido medidas más radicales, como hacer que sea un delito mayor el estar en este país sin documentos legales y calificar como crimen federal ayudar a inmigrantes indocumentados. También destina fondos para construir un muro de 1125 km en la frontera y no da derechos de “regularizarse” a los inmigrantes sin papeles.

A comienzos de marzo, el Comité Judicial del Senado inició un debate sobre otro proyecto de ley de inmigración. Si el Senado aprueba una ley de inmigración, tendrá que “conciliarla” con la de la Cámara y enviarla al presidente, quien tendrá que firmarla. Sea cual sea, llevará a importantes cambios para la situación de los inmigrantes... y podría entrar en vigor pronto. (No. 41, 2 de abril)

La lucha de los inmigrantes: Grandes cambios y grandes lecciones

¡Un fresco y potente viento primaveral recorre el país! Miles, ¡no, millones!, se han lanzado a la calle para demandar que se trate con justicia a los indocumentados. Hay que apoyar este movimiento y, más aún, hay que impulsarlo. Al acicatear la batalla, tengamos presente las lecciones que podemos sacar hasta ahora:

1) El repunte de lucha de los inmigrantes ha cambiado el terreno político. Ha inspirado a millones y ampliado los horizontes de muchos millones más. Los politiqueros del Congreso quieren redoblar la persecución y explotación de los inmigrantes sin papeles, que podrían ser entre 10 y 20 millones de personas. Pero en vez de encogerse de hombros, éstos se han puesto en pie de resistencia, a pesar de enormes riesgos personales. Este heroico espíritu lo captan los paros estudiantiles, y es algo que se debe apreciar y multiplicar.

Aquí también hay una lección para los miles y miles por todo el país que están furiosos pero paralizados al ver que el sistema, y concretamente el gobierno de Bush, les quita uno por uno sus derechos. No esperen las elecciones; sálganse de ese cajón YA. ¡De pie a luchar, contra viento y marea!

2) El proyecto de ley que ahora apoyan la mayoría de los demócratas y algunos republicanos, como McCain y Specter, es una trampa. No cumple con las demandas más fundamentales del pueblo. De hecho, pondrá a los trabajadores inmigrantes y a los inmigrantes en general en una situación mucho más precaria. Este gran repunte de lucha no se puede dejar llevar a apoyar ese engañoso y destructivo proyecto de ley; tiene que seguir exigiendo plenos derechos para los indocumentados, alto a la militarización de la frontera y alto inmediato a la persecución de los inmigrantes.

3) A los indocumentados los ha arrojado a este país el desalmado engranaje del capitalismo y el imperialismo. Tomemos a México como ejemplo: el capital estadounidense ha transformado la agricultura mexicana; desde que entró en vigencia el TLCAN en 1994, ha expulsado del campo a millón y medio de campesinos. Lo mismo está sucediendo por todo el mundo: en los países oprimidos más de 200 millones de personas han sido expulsadas del campo y se han visto en la necesidad de ir a buscar trabajo a los países imperialistas, como Estados Unidos, los países europeos o Japón. Cada año, en la frontera sur mueren centenares que tratan de cruzarla espoleados por la miseria en que los ha dejado el imperialismo. El imperialismo los expulsa de sus tierras, los persigue y mata cuando cruzan la frontera, y luego los superexplota y sataniza. ¡Al diablo este sistema!

4) ¡No hay por qué respetar la frontera México/Estados Unidos! Es el producto de una guerra sin provocación contra México en la década de 1840, una guerra cuyo fin era robarse territorio para extender el sistema de esclavitud (prohibido en México) y expandir el capitalismo estadounidense. Aceptar la idea de que “hay que defender la frontera” olvida ese robo y acata las reglas impuestas por el enemigo.

5) Los gobernantes imperialistas están impulsando estas crueles “reformas” por dos razones relacionadas: primero, la competencia mundial con otros imperialistas los lleva a explotar de modo más sistemático y a reprimir con más ferocidad a los millones de trabajadores inmigrantes que están en el país. Segundo, los grandes cambios sociales y económicos que ha experimentado la sociedad los llevan a imponer a martillazos un orden social fascista. Buscan remachar en la cabeza de decenas de millones de personas de la clase media y de la clase obrera que Estados Unidos tiene que ser un país blanco, cristiano y altamente militarizado, y que eso resolverá la inseguridad, angustia y abatimiento en que viven. En particular, buscan engañar a los negros para que le echen la culpa de su terrible y opresiva existencia a gente con quien comparten el hecho de ser nacionalidades oprimidas y proletarios.

Existen las condiciones para explicarle a millones “la neta”, para mostrarles dónde radican sus verdaderos intereses: en la lucha contra el sistema que los oprime sin piedad y que los quiere engañar sobre la razón de su opresión. Al persistir en la acción militante y unida, y al mostrar la verdad de mil y una maneras, será posible cambiar la “polarización” política de modo que favorezca al pueblo.

6) Toda esta situación es producto del capitalismo: la expulsión de decenas de millones del campo que tienen que buscar trabajo corriendo el riesgo de morir; la manipulación de los temores de millones de personas que nacieron aquí; las divisiones que fomentan y alientan entre las nacionalidades, especialmente entre las nacionalidades oprimidas. Pero de mayor importancia, una revolución socialista puede superar todo eso. Esa revolución tendría que estar bajo la dirección del proletariado, la clase que sólo tiene la capacidad de trabajar y no tiene nada que perder más que sus cadenas, y tendría que culminar en la formación de un poder estatal nuevo, que se fundamenta en los logros de las revoluciones proletarias previas y va más allá, a desencadenar una sociedad socialista animada y vibrante. Los indocumentados a quienes la prensa y los politiqueros satanizan son una parte importante de la clase que podría llevar a cabo tal revolución, establecer un nuevo poder estatal y construir un futuro mucho mejor... (No. 42, 9 de abril)