Boletín N° 82 - 04 de octubre de 2004
  Recordando a William Hinton (1919-2004)

Presentamos el siguiente artículo del economista maoísta Raymond Lotta, aparecido en el número del 3 de octubre del Obrero Revolucionario, semanario del Partido Comunista Revolucionario, Estados unidos. (http://www.rwor.org)

William Hinton murió el 15 de mayo a la edad de 85 años. La historia lo recordará como uno de los grandes observadores y defensores de la revolución china, de la que fue testigo y partícipe.

William Hinton escribió un libro que tuvo un enorme impacto en la generación de revolucionarios que maduró en la época de los años 60 y 70 en Estados Unidos. El libro, Fanshen, es un extraordinario relato de la revolución agraria que dirigieron los comunistas en China en la década de 1940. En libros posteriores, Hinton actualizó ese relato, y llevó al público internacional las experiencias y lecciones de la Revolución Cultural de Mao.

Es curioso que otro libro sobre la revolución china cambió la vida de Bill Hinton. En su juventud, en los años 40, Hinton leyó el libro de Edgar Snow Red Star Over China (Estrella roja sobre China), una crónica de los primeros años de la revolución china y de la dirección de Mao Tsetung. Después de leerlo, Hinton abandonó sus ideas pacifistas y se volvió marxista socialista.

Hinton fue a China como parte de una delegación del gobierno estadounidense a fines de la II Guerra Mundial (a unas charlas de corta duración entre los revolucionarios y los reaccionarios del Kuomingtang). Ahí conoció a Mao Tsetung. En 1947, Hinton (agrónomo de la Universidad de Cornell) regresó a China a enseñar cómo usar tractores. Un año después, tras enseñar un tiempo en la Universidad del Norte (cerca de Changzhi), se sumó a un equipo de trabajo de reforma agraria del Partido Comunista en un distrito liberado. Las experiencias que tuvo con campesinos y comunistas fueron la base del libro Fanshen.

En 1949, cuando la revolución maoísta triunfó, Hinton decidió quedarse en China para contribuir a la nueva sociedad. Cuando regresó a Estados Unidos en 1953 (una época de intensa represión contra comunistas e izquierdistas), le confiscaron sus apuntes, diarios y pasaporte, y el FBI lo acosó. Como no dejó de apoyar la causa revolucionaria, lo pusieron en listas negras y no pudo conseguir trabajo. Ante eso, se dedicó a la agricultura en Pensilvania por muchos años. Después de largos años de pleitos en tribunales, finalmente le devolvieron sus apuntes y terminó Fanshen, que publicó en 1966.

Como muchos otros que leyeron Fanshen, el libro me transportó a otro lugar (la pequeña aldea de Yunta Larga en la provincia de Shanxi, que Hinton describe con lujo de detalles) y me hizo sentir participante indirecto en la compleja lucha liberadora de las masas campesinas para rehacer la sociedad y exorcizar viejas costumbres, hábitos y creencias. Fanshen nos mostró la posibilidad de un futuro diferente para la humanidad. Con su detallada prosa, Hinton nos ayudó a ver y sentir cuán transformativo es el comunismo: hasta la médula de la experiencia vivida. Fanshen nos ayudó a captar mejor que las revoluciones tienen que ser revoluciones de las masas, pero que las masas necesitan dirección comunista. También plasmó el principio maoísta de que los líderes tienen que dirigir a las masas y aprender de ellas, y que deben ser objeto de crítica y transformación revolucionaria.

Cuando salió Fanshen, la revolución china estaba escribiendo un nuevo capítulo: la Revolución Cultural que Mao inició en 1966. Hinton siguió yendo con frecuencia a China, y escribió y dio charlas sobre las experiencias y metas de la Revolución Cultural.

Yo invité a Hinton a mi universidad en 1970. Se quedó varios días y nos dio una serie maravillosa de conferencias sobre la revolución de nueva democracia (la fase de transformación socialista que empezó en 1949) y la Revolución Cultural. Alto y delgado, con un llamativo mechón de canas, Hinton hablaba con una franqueza y sencillez que desarmaba, y tuvo un gran efecto sobre nosotros. Iluminó el arco histórico de la revolución china (las etapas que recorrió) y los increíbles avances de la Revolución Cultural. Explicó que los cambios de orientación del Partido Comunista que describe Fanshen se debían a la contienda entre la línea de Mao y las líneas burguesas opuestas, y dio ejemplos de la lucha entre el camino capitalista y el camino socialista en el socialismo. Subrayó la idea de Mao de continuar la revolución contra las nuevas fuerzas burguesas y que la Revolución Cultural estaba "bombardeando" el cuartel general de estas en el Partido Comunista. Después de las conferencias, se quedaba a platicar con nosotros hasta muy tarde. Eso lo siguió haciendo muchos años en muchos rincones del mundo el resto de su vida. En esa época, muchos estudiantes revolucionarios decidieron dejar la universidad para hacer trabajo político revolucionario con los obreros de las comunidades y fábricas cercanas. Nosotros estábamos entre ellos, y Hinton nos apoyó y nos dijo que le daba mucho entusiasmo.

Cuando Mao murió en 1976, las fuerzas de la derecha (con Deng Xiaoping a la cabeza, pero disimulado) dieron un golpe y se tomaron el poder, reprimieron a la dirección maoísta y empezaron el proceso de restauración del capitalismo. Luego, Bob Avakian dirigió al PCR a llegar a la conclusión de que la "banda de los cuatro" estaba defendiendo la línea de Mao y luchando contra las fuerzas de restauración capitalista. Hinton, por otra parte, apoyó el golpe y el arresto de la "banda de los cuatro", una posición que causó mucho daño. Hinton siguió apoyando por muchos años al gobierno chino, un gobierno que ya no era socialista ni revolucionario. Pero cuando se destapó el programa totalmente capitalista de Deng Xiaoping, Hinton lo criticó y se opuso a él. Así y todo, persistieron diferencias importantes entre la posición de Hinton y nuestra posición sobre el golpe de estado de 1976 en China, y no sabemos con certeza si Hinton coincidía con nosotros en que se necesita una nueva revolución, dirigida por un nuevo partido comunista, para tumbar el gobierno y el orden social y económico que impera en China. Pero Hinton estaba abierto al diálogo y a la lucha entre camaradas. Yo tuve la oportunidad de intercambiar puntos de vista con él en varias conferencias internacionales y lo visité en su granja. Nuestro partido siguió aprendiendo de Bill Hinton hasta su muerte, inclusive sobre temas en que teníamos discrepancias, como el tema de la "banda de los cuatro".

Hinton viajó por todo el mundo a demostrar solidaridad con los movimientos revolucionarios. Durante los últimos años de su vida sintió una responsabilidad especial de apoyar la revolución china ante los ataques y mentiras de que es objeto. En artículos y charlas por todo el mundo, explicó y defendió la orientación revolucionaria de Mao a la reforma agraria y la colectivización del campo. Refutó las calumnias al Gran Salto Adelante y la política agrícola de Mao, y se mantuvo firme ante la demonización de la Revolución Cultural. Esto fue una contribución importante a la batalla para refutar la ofensiva ideológica de la burguesía contra el comunismo.

Fanshen ha sido traducido a 10 idiomas y es un clásico reconocido de documentación de la revolución en el siglo XX. Hoy, una nueva generación de revolucionarios está descubriendo Fanshen: ese es el mejor tributo a William Hinton. Lo extrañaremos mucho.

La edición en español fue publicada por Editorial Laia, Barcelona.