Boletín N° 65 - 10 de mayo de 2004
  Soldados estadounidenses versus guerra injusta

A continuación presentamos algunos pasajes del artículo, “Hablan soldados que se niegan a pelear en Irak”, de Phillip Watts, del número del 11 de abril de 2004 del Obrero Revolucionario, periódico del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos rwor.org , que salió antes de la reciente divulgación de las atrocidades que han cometido los soldados yanquis en Irak, lo que ha generado más resistencia a esta guerra injusta en el seno de quienes tienen órdenes de librarla.

Hasta 600 soldados se han ido sin permiso; hace poco en una encuesta el 50% de los soldados dijeron que la moral está por los suelos; más de 600 soldados han muerto en Irak y miles más están heridos; en Irak el Ejército anda destruyendo aldeas y matando a civiles (unos 10,000 hasta la fecha). A continuación conocemos a algunos soldados que no han querido participar en la guerra:

El caso de Camilo Mejía

Un caso importante es el de Camilo Mejía, un inmigrante nicaragüense. Después de servir tres años en el Ejército, se alistó en la Guardia Nacional de la Florida con la esperanza de recibir dinero para estudiar en la universidad. Pero lo despacharon a Irak y, tras seis meses de guerra, decidió que ya bastaba. Durante un permiso entró en la clandestinidad y vivió en Nueva York y Boston.

En una serie de declaraciones muy serias, Mejía explicó por qué se niega a pelear: "El pretexto de esta guerra es el dinero y ningún soldado debe tener que dar la vida por el petróleo". "Esta es una guerra injusta, inmoral e ilegal". "Los pretextos son mentiras. No hay armas de destrucción masiva ni lazos al terrorismo. Es cuestión de petróleo, contratos de reconstrucción y control del Medio Oriente".

"Cuando vi las consecuencias de la guerra, cambié. He visto el sufrimiento de un pueblo cuyo país está en ruinas y que es humillado a diario por las redadas, las patrullas y los toques de queda de un ejército de ocupación. Mis experiencias me han cambiado para siempre.

"Un sargento le disparó a un muchacho que llevaba un rifle AK-47. Sus compañeros huyeron y él empezó a arrastrarse. Un segundo disparo lo paró, pero no murió. Cuando un iraquí trató de llevarlo a un hospital civil, los médicos del Ejército le bloquearon el paso y dijeron que lo iban a llevar a un hospital militar. Allá se negaron a tratarlo por alguna confusión, así que murió.

"Cuando regresé a Estados Unidos en octubre de 2003 tuve la oportunidad de reflexionar y de escuchar mi conciencia….

"Capté que hay una diferencia entre el deber militar y la obligación moral. La oposición a la guerra me hizo retirarme. Defender mis principios no era compatible con participar en el Ejército y decidí reafirmar mi humanidad".

Soldado anónimo solicita que lo declaren objetor de conciencia

En un artículo de Alternet, Dan Frosch habla del caso de un soldado de las Fuerzas Especiales que pasó cuatro meses en Irak y ha pedido que lo declaren objetor de conciencia. Tras unas semanas en Irak empezó a cambiar de opinión: "Había tanta insensibilidad. pero a mí me dio duro el aspecto humano, que no esperaba. Por todas partes moría la gente, tanto iraquíes como nosotros. Morían amigos y familiares. Me dio asco.

"Vi tanta destrucción, la muerte de tantos inocentes. Yo también mataba", dijo. "Nos entrenaban a pensar que son seres inferiores, pero uno se pregunta si la persona que acaba de matar hubiera podido ser su amigo. No hay honor y no quería participar más".

Ponen en libertad a Stephen Funk

Otro soldado que se ha negado a pelear es Stephen Funk. A Funk lo pusieron en libertad en marzo tras pasar seis meses en una cárcel militar de Carolina del Norte por irse sin permiso. Fue el primer objetor de conciencia de la guerra de Irak que metieron preso.

En abril de 2003, Funk, de 20 años, un reservista de la Infantería de Marina, dijo: "Soy objetor de conciencia porque no puedo seguir siendo marine sin perder toda dignidad. No sacrificaré mi dignidad ni abandonaré mis creencias. No voy a matar. Las fuerzas armadas requieren obediencia, pero yo no puedo obedecer. Decirles no requiere valentía y espero que otros soldados tengan la valentía de mantenerse fieles a sus creencias. Espero que otros soldados capten que son más que piezas de la maquinaria militar y que tienen voluntad propia".

Escaparse a Canadá

Cuando lo mandaron ir a Irak, Jeremy Hinzman se fue a Canadá con su esposa e hijo. Le dijo a la prensa: "Me parecía que ir a Irak sería como participar en una empresa criminal, porque esta guerra --o esta agresión, porque no se puede llamarla una guerra-- está basada en un fraude: las armas de destrucción masiva, los lazos a Al Qaeda y llevar la democracia a Irak".

Hinzman ha hablado mucho del entrenamiento de los soldados, que desmiente la "liberación" y "democracia" que supuestamente llevan a Irak: "Marchábamos coreando: `Nos entrenaron a matar y lo haremos a todo dar'. En el entrenamiento con bayonetas nos preguntaban: `)Qué hace crecer el pasto?' y contestábamos: `La sangre, la sangre roja brillante'".

Brandon Huey es otro soldado que está en Canadá. Lo ayudó Carl Rising Moore, ex combatiente de la guerra de Vietnam y actual activista contra la guerra y defensor de los soldados que se niegan a pelear. Huey se alistó cuando tenía 17 años. El programa canadiense Disclosure informó sobre su trayectoria: "De adolescente pensaba que alistarme me ayudaría. Que me darían dinero para estudiar en la universidad".

Pero poco después se vislumbró la realidad de tener que pelear en una guerra injusta y buscó la manera de salirse. En la Internet leyó un artículo sobre la "red subterránea" y envió el siguiente correo electrónico a Rising Moore:

"No quiero ser títere del gobierno en una guerra por el petróleo y les dije a mis superiores que quiero renunciar. No están dispuestos a permitirlo y me dijeron que tengo que empacar las maletas e ir a Irak. Por eso me siento perdido y varias veces he pensado en suicidarme. Sin embargo, hace un par de días leí en la Internet un artículo acerca de usted y la red subterránea y me dio esperanza.

"Quiero abandonar el país, si es necesario. Pero no tengo mucho dinero y necesito un lugar donde dormir y que me ayuden a encontrar trabajo.

"Ruego que usted o un compañero suyo pueda ayudarme. Estoy en Texas. No les voy a decir exactamente dónde, porque no sé quiénes leerán este correo, pero estoy listo para empacar las maletas y manejar a dondequiera que me digan.".

Huey fue a Canadá y le explicó al camarógrafo que lo acompañó: "Pienso que lo que hacen es inmoral, que no es justo. Dado que Bush violó el derecho internacional, todo soldado tiene la responsabilidad de oponer resistencia".

Los reservistas

Los soldados de la reserva han desempeñado un papel más importante en Irak que en cualquier otra ofensiva militar yanqui. Jason Cheney es un cabo de la Infantería de Marina que solicitó que lo declararan objetor de conciencia.

Cheney escribió en una carta abierta: "En enero enviaron mi unidad de la reserva, el cuarto batallón anfibio de Tampa, Florida, a participar en la `Operación Libertad Iraquí'. El día de mi salida le dije al comandante que no iba a participar en esta guerra. Me miró un poco extraño pensando en lo que le había dicho. (Hasta se rascó la cabeza, como en una película! Lo dije con tranquilidad, pero en realidad tenía mucho miedo. Al comienzo sentía humillación, pero me di cuenta de que hacía algo justo y esperaba que algunos de los que se burlaban de mí se me unirían más tarde.

"Es difícil explicar a los que no lo han vivido cómo el Ejército le entra a uno a la cabeza. Nos entrenan desde el comienzo a no desobedecer órdenes y a hacer lo que nos mandan hacer, (ya! Uno aprende a tener miedo de los superiores y a complacerlos. Así que admitir que no está de acuerdo con ellos es como tirarse en un foso de serpientes. Uno trata de no causar problemas hasta que ocurra algo tan importante que no se puede pasar por alto".

"No siento lo que hice. Fue la mejor decisión que he tomado. Defendí mis creencias y eso requiere más valentía que simplemente obedecer órdenes.".

No debe sorprender que el 70% de los soldados dicen que la moral está muy baja o que hay muchos suicidios. Son consecuencias para los soldados del montón de mentiras con que justificaron la guerra.