Boletín N° 41 - 10 de noviembre de 2003
  La perversa “democracia” de Bush

En la entrada de los campos de concentración, los nazis inscribieron las palabras “Trabajar genera libertad”. “Trabajar” para ellos y “genera libertad” a ellos para conquistar el mundo.

Estas palabras se asocian con el discurso de George Bush sobre la “democracia” el 6 de noviembre. Bush anunció “una nueva política, una estrategia de libertad en el Medio Oriente”. En vista de que el argumento de “armas de destrucción masiva” no funcionó, necesita uno nuevo para esconder sus verdaderos intereses imperialistas.

Solemnemente dijo que “establecer un Irak libre, como corazón del Medio Oriente, será un parteaguas para la revolución democrática mundial”.

Su gobierno planea poner al “corazón del Medio Oriente” bajo la bota, pero al hablar de revolución democrática, sólo muestra un discurso desesperado para las mismas viejas políticas yanquis.

Como sabemos, la palabra “democracia” fue por mucho tiempo sinónimo de apoyo al sionismo. Israel es un buen ejemplo de “democracia” en el Medio Oriente. El discurso de Bush tuvo muy buena acogida en Israel.

Israel, el lugar donde la tortura fue una política oficial hasta que las cortes fallaron en su contra en 1999, el lugar donde la tortura es una piedra angular del Estado sionista. El diario británico The Observer del 19 de octubre cita una entrevista al “interrogador” en jefe israelí, quien estimaba que las dos terceras partes de los prisioneros palestinos eran sometidos a algún tipo de tortura física: golpes, patadas, sacudidas violentas, encadenamiento, forzados a permanecer en posiciones dolorosas por días, así como coerción (amenazas a familiares, privarlos de alimentos, aislamiento, exponerlos a ratas y suciedad, oscuridad, luces que deslumbran y ruido fuerte constante) y drogas para alterar la mente.

Israel, el lugar donde se estableció una prisión clandestina llamada Establecimiento 1391 (ahora conocida como el Guantánamo de Israel), que se ha utilizado por más de dos décadas para encerrar a dirigentes políticos secuestrados en los países vecinos. Algunos prisioneros sencillamente “desaparecieron” y las autoridades han ignorado las súplicas de sus familiares de saber qué pasó con sus seres queridos.

Son contados los presos que han logrado sobrevivir y contar sobre esta tortura sistemática. Esta situación la describió ante la corte Mustafa Dirani, secuestrado en su casa en El Líbano por el servicio secreto israelí. En defensa del mayor George, a quien Dirai acusó de violarlo con un tolete y ordenar a un soldado a violarlo, 60 guardias de la prisión firmaron una declaración en que decían que era injusto señalar así al mayor George porque la violación es “práctica común” y que cualquier tipo de tortura era legal en Israel en ese tiempo (Jonathan Cook, Le monde diplomatique, noviembre de 2003).

Israel, cuyo gobierno ya reconoció la existencia del Establecimiento 1391, lleno actualmente de palestinos. Cuyas prisiones en general están sobrepobladas de casi 6.000 palestinos de 12 años en adelante. Donde uno de cada cinco hombres, mujeres o niños palestinos ha sido arrestado por los israelíes al menos una vez en la vida; donde sólo uno de cada cuatro presos palestinos es llevado a juicio.
Israel, una “democracia” moderna donde la limpieza étnica es parte de la política oficial.

Israel, cuya naturaleza reaccionaria se muestra a través de un Estado religioso y un Estado exclusivo para un solo grupo de personas, que no puede existir sin la violencia sistemática de un grupo de personas sobre una nación subyugada.

Como si para definir su versión de “democracia”, Bush pusiera a Arafat como “el líder que ya no lo es” y “el principal obstáculo para la paz”... No obstante, a diferencia del rey de Marruecos y la familia real de Arabia Saudita, a quienes Bush ensalza, Arafat es el presidente electo del pueblo palestino.

Bush se había molestado con los mullahs de Irán, pero su gobierno derrocó al último presidente electo de Irán, Mossadegh, en 1954, y puso en su lugar a la sanguinaria monarquía del Cha y después, cuando el Cha cayó en medio del levantamiento popular de 1979, puso a los mullahs en el Poder.

De hecho, los gobiernos yanqui y británico intervinieron para colocar a las familias reales y a los gobiernos de Egipto, Libia, Jordania, Irak (la CIA mantuvo a Saddam como aliado por décadas) Kuwait, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.

Obviamente para los Estados Unidos ser “demócrata” depende de qué tanto uno sirva a sus intereses en un momento determinado.

Si Israel no basta como ejemplo de lo que es la “democracia” de Bush, veamos a Egipto: hasta ahora ocupa el segundo lugar después de Israel en la cantidad de ayuda que recibe de los Estados Unidos. (Últimamente, la “democracia” de los escuadrones de la muerte de Colombia ha estado contendiendo por ese lugar, encabezada por un representante de los paramilitares asesinos y narcotraficantes de derecha a quienes, hoy, Bush ve con buenos ojos.)

El gobierno egipcio se destaca por la brutal represión de todo aquel inconforme, y es un ejemplo de verdugo como parte de servir a los intereses yanquis. Por tanto, se ha convertido en un bastión del imperialismo yanqui en el Medio Oriente. Si Bush criticara levemente al presidente egipcio Mubarak, lo hizo para hacer que complemente su política proIsrael con una política proyanqui más abierta y servil. Los Estados Unidos se molestó con el gobierno de Mubarak por haber rechazado públicamente la política estadounidense respecto a la invasión de Irak.

Pero no importa qué diga públicamente, Mubarak protege fielmente los intereses de los Estados Unidos. Human Rights Watch levantó una protesta contra el gobierno egipcio por continuar con el encarcelamiento y tortura de cientos de arrestados a principios de 2003 por protestar contra la invasión a Irak.

A diferencia de Egipto, Siria se encontró repentinamente frente a la ira de Bush. Pero, )cuál es la diferencia entre estos dos gobiernos en cuanto al pueblo?

Activistas políticos y de derechos humanos llevan tiempo denunciando que los Estados Unidos utiliza a los servicios secretos de la policía de Egipto, Siria y otros países del Medio Oriente como subcontratistas que torturan de la misma forma en que las grandes corporaciones yanquis subcontratan y superexplotan a los trabajadores del tercer mundo o a los inmigrantes en su propio territorio, a fin de mantener una fachada de “credibilidad” contra los crímenes que públicamente no pueden aceptar.

Hace poco, salió a la luz esta práctica cuando una víctima apareció viva. Las autoridades estadounidenses arrestaron a Maher Arar, un ciudadano canadiense nacido en Siria, cuando cambiaba de vuelo en Nueva York. Regresaba a Canadá, donde había vivido 30 años, después de visitar a su familia en Tunicia. En vez de adjudicarle algún crimen (luego, el gobierno norteamericano aceptó que no había pruebas) o regresarlo a Canadá (como lo reclamó su país), la CIA lo envió a Siria. El diplomático en jefe sirio por Estados Unidos dijo al Washington Post: “Siria decidió encerrar a Arar como un gesto de buena voluntad hacia los Estados Unidos”. Eso sucedió hace un año, cuando la CIA y Siria estaban trabajando muy estrechamente. Arar fue torturado, tal como el gobierno yanqui esperaba y probablemente esperaba no volver a verlo.

Pero hace un mes Siria lo liberó repentinamente. El gobierno yanqui rechazó los esfuerzos de Siria de congraciarse con él de manera discreta, y en su lugar enviaron un sorpresivo bombardeo israelí sobre Siria. Quería que el gobierno sirio se sometiera públicamente a Bush y Sharon. La liberación de Arar (y los inconvenientes causados en la relación entre los Estados Unidos y el Canadá) pueden considerarse una especie de dulce venganza.

Puede que a Bush le guste dar a entender que el Tío Sam es el Maestro Limpio, pero un encabezado del Washington Post decía: “El caso del canadiense es típico en la CIA”, y contaba otra versión de la historia. “Un alto mando de inteligencia” que defendió la práctica por “fructífera”, dijo que últimamente la agencia había estado llevando a cabo “muchas actividades de rendición” (así le llaman a la entrega de personas de otros gobiernos para su tortura).

Si los ejemplos de Israel, Siria y Egipto no son suficientes para entender lo que Bush quiere decir con “democracia”, veamos a Irak, que después de todo es el “corazón” de la campaña de Bush para promover la “democracia” en el Medio Oriente.

Irak, donde la gente “se ha liberado” de tener su propio país.

Donde los Estados Unidos está reorganizando los servicios secretos de Saddam y está recontratando el ejército de Saddam, tanto oficiales como soldados rasos, con el deseo de que apliquen toda su crueldad contra su pueblo bajo órdenes yanquis.

Irak, donde los Estados Unidos se esfuerza por someter al pueblo iraquí, usando de rehén a las madres, padres y esposas de los acusados de participar en la resistencia, una práctica muy utilizada por los nazis cuando ocuparon a Francia. Irak, donde los encabezados dicen que los Estados Unidos bombardea Falluja y Tikrit al estilo nazi, con “un castigo colectivo” de toda la población por el crimen de organizarse en resistencia.

Y si esto no es suficiente para entender la concepción bushiana de la “democracia”, veamos al mismo Estados Unidos:

Donde encierran por tiempo indefinido a los hombres mesoorientales sin cargos; donde cualquiera puede ser declarado “combatiente enemigo” con pruebas secretas y mantenido en aislamiento en una prisión militar por el tiempo que al gobierno quiera.

Donde 600 personas están recluidas en la prisión medieval de Guantánamo, irónicamente en la isla de Cuba, otro objetivo de la asesina democracia de Bush.

Donde la “libertad de palabra” significa que el alto general Boykin puede insultar al dios del islam llamándolo ídolo falso, pero si un escolar insulta al dios del general Boykin y al de Bush, pues se mete en serios problemas.

Donde la democracia es para la clase dominante capitalista que ejerce una dictadura sobre el pueblo por medio de la represión y el engaño y donde los derechos del pueblo dependen de los caprichos de Bush y su camarilla de Estado policial.

Es grotesco y casi inconcebible escuchar palabras como “libertad” y “democracia” en boca del enemigo mundial número uno de la verdadera libertad y democracia. En el futuro, cuando a los niños les cuenten cómo era el mundo en que vivíamos, difícilmente creerán que todo esto haya sucedido.