Boletín N° 27 - 28 de julio de 2003
  Estados Unidos amenaza con pisotear a Siria e Irán

El presidente Bush declaró: “Hoy, Siria e Irán continúan albergando y ayudando a terroristas. Ese comportamiento es completamente inaceptable y estaremos al tanto de los Estados que apoyen al terrorismo”.

Esta alegación de que los dos países “apoyan el terrorismo” es una gran mentira como aquella, desacreditada, de Bush y Blair sobre las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein.

Estados Unidos ha venido atacando a Siria con más que palabras. En varias ocasiones, la fuerza aérea norteamericana ha bombardeado aldeas en la frontera siria con el pretexto de impedir la huida de los iraquíes. Los equipos de operaciones especiales estadounidenses han venido interviniendo a docenas de km dentro del territorio sirio. ¿Por qué?

El investigador y reportero estadounidense, Seymour Hersh, escribió un extenso reportaje de las maniobras de Estados Unidos contra Siria (“La apuesta siria”, que se puede bajar de la Internet en: http://www.newyorker.com). Basado en sus fuentes entre “militares y diplomáticos estadounidenses antiguos y actuales”, informó que el 18 de junio, Estados Unidos asesinó a 80 personas en una operación en la frontera siria y secuestró a guardias fronterizos sirios diez días, aunque ya sabía que las autoridades sirias habían rechazado la petición de Hussein de asilo político. En efecto, asesinó a estos aldeanos y otras personas por violar un supuesto toque de queda norteamericano. Hersh atribuye la situación a la incompetencia de los militares estadounidenses. Pero tal vez la realidad sea que Estados Unidos quería provocar un choque con Siria. De todos modos, Siria no protestó públicamente.

Hersh agrega: “La inteligencia norteamericana y los funcionarios del Departamento de Estado me confesaron que a principios de 2002, Siria se distinguió como la fuente de inteligencia más efectiva de la CIA en la lucha contra Al Qaeda, proporcionando mucha información que sólo llegó a su fin con la invasión de Irak... [El director de la CIA] Tenet se había convertido en uno de los paladines del caso Siria, en el debate entre dependencias sobre cómo tratar con su gobierno. Los contrincantes, entre ellos civiles en el Pentágono [la gente de Rumsfeld] vieron a Siria, a pesar de su ayuda en información de inteligencia, como parte del problema”. Rumsfeld se atribuyó el crédito de la redada de la frontera en junio.

El gobierno sirio laico ha dicho que por décadas, ha estado bajo amenaza de los fundamentalistas islámicos. En 1982, sus tropas asesinaron a miles de personas, entre ellas civiles, en la batalla de un mes para aplastar la Hermandad Musulmana en la ciudad de Hama, al norte. Después, Siria infiltró a Al Qaeda. De acuerdo con Hersh, después del 11 de septiembre de 2001, el presidente sirio, Bashar Assad, empezó a dar a Estados Unidos información de inteligencia sobre los miembros, operaciones y planes de Al Qaeda en el Medio Oriente, Europa y Estados Unidos. Según Hersh, Assad lo hizo en aras de los intereses comunes en la lucha contra Al Qaeda y debido a que Siria quería desarrollar relaciones más cercanas con Estados Unidos. Assad hasta ofreció restringir al Hezbolá, la organización islámica fundamentalista seguida por muchos refugiados palestinos en el sur del Líbano. (En la actualidad, Siria controla al Líbano.) A cambio, pidió un “conducto privado de comunicación directa con el presidente estadounidense y sus ayudantes principales”, para que pudieran trabajar en un acuerdo secreto sin el conocimiento del pueblo sirio. Estados Unidos no aceptó la oferta.

Según Hersh, una importante razón era que, a diferencia de su padre quien apoyó a la primera guerra del Golfo de Bush, Bashar Assad no apoyó ni ayudó públicamente la invasión de Irak. Dada la oposición de las masas sirias a esa guerra, tal postura abiertamente proestadounidense podría haber amenazado la supervivencia de Bashar Assad.

En pocas palabras, la alegación de Bush de que Siria “alberga y ayuda a terroristas” es una gran pero gran mentira. Al principio, el gobierno de Bush sopesó la idea de culpar a Siria de otra cosa. El 15 de julio, de acuerdo al New York Times, el subsecretario de Estado norteamericano, John Bolton, iba a dar un discurso en el que haría una nueva advertencia sobre “los esfuerzos de Damasco para desarrollar armas no convencionales”. E, iba a asegurar que Siria ha desarrollado tanto sus armas químicas y biológicas que amenazaba la estabilidad regional. “Pero –según el Times– de último momento se suspendió el discurso”. Ante los problemas que tiene el gobierno estadounidense por mentir sobre la (inexistente) compra de uranio de Níger, por parte de Irak, no es sorprendente que pudiera dudar antes de hacer alegaciones similares e igualmente falsas contra otro país. En su lugar, Bush dio su discurso contra el “terrorismo”.

Bush también mintió sobre el gobierno iraní, que ha trabajado muchísimo por complacer a Estados Unidos. El gobierno iraní dio apoyo logístico a la invasión de Afganistán; luego, le dio a Estados Unidos los nombres, teléfonos y otros detalles sobre personas sospechosas de ser integrantes de Al Qaeda y le entregó cientos de personas. Hace poco, según la BBC, las autoridades iraníes detuvieron a un importante miembro de Al Qaeda y tienen presos a muchos “miembros de Al Qaeda importantes y menores”. Según el periódico londinense The Guardian, las autoridades iraníes estaban “entablando pláticas con los servicios de inteligencia de otros países, incluidos los británicos, sobre la suerte de los detenidos [de Al Qaeda]”.

Una pregunta obvia que no se puede contestar aquí es: ¿por qué los altos funcionarios norteamericanos, tan poco interesados en Al Qaeda antes de los ataques a las torres gemelas neoyorquinas, no han cambiado de postura? (Hersh acota que un ayudante de Bush argumenta que el principal problema de “terrorismo” proviene de Palestina, no de Al Qaeda.) Es más fácil de entender por qué Estados Unidos no acepta las concesiones de Siria e Irán. Una importante razón es Israel. En su discurso, Bush dijo que ya era hora de que todos los gobiernos en el Medio Oriente apoyen a Israel y a “los palestinos” (y explicó que se refería a su títere palestino consentido, Mahmoud Abbas). Se deshizo en alabanzas al verdugo israelí Sharon y a Abbas por su “liderazgo y valor” y llamó a todos los gobiernos a “apoyar a estos dos hombres luchando contra el terrorismo en todas sus formas”. El apoyo a Israel y a la “hoja de ruta” estadounidense para Palestina es la piedra de toque. El gobierno sirio le daría apoyo aunque no lo pueda admitir públicamente. Los mullas iraníes, a pesar de sus declaraciones “antiestadounidenses y antisionistas”, por años ha cooperado secretamente en asuntos militares con los israelíes. Pero eso ya no es suficiente. Para aclarar un poco, Bush dice que cualquier oposición a Estados Unidos e Israel es completamente inaceptable.

La ocupación norteamericana de Afganistán e Irak ha destruido las viejas alianzas y operado importantes cambios en el balance del poder regional. Por dos lados, Irán está rodeado de fuerzas de Estados Unidos. Siria está copada por el Irak ocupado por Estados Unidos y por Israel. La cooperación secreta que Estados Unidos tuvo de estos gobiernos ya no es suficiente. El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, quien llevó a cabo negociaciones con Siria, le hizo una sugerencia a Assad: cortar todo el apoyo al Hezbolá y aparte de cerrar las oficinas que Hamas y Jihad Islámica, dos grupos antiisraelíes, tienen en Damasco, expulsar a todos sus miembros.

Pongámoslo más claro: Siria e Irán se han sometido a Estados Unidos, pero no lo suficiente para la administración Bush. Lo que ésta desea de estos gobiernos no tiene nada que ver con albergar a Al Qaeda o con armas de destrucción masiva. Hersh se queja de que el líder de Hezbolá desea hacer un trato con el gobierno estadounidense, pero éste no lo escucha. Al parecer, el gobierno norteamericano quiere eliminar todo problema potencial para Israel. Al igual que desea crear un ejército iraquí para asesinar al pueblo iraquí, el gobierno estadounidense quiere que el gobierno sirio se convierta en el general subalterno de Sharon y con las armas en la mano, ayude a reprimir a los palestinos. En el caso de Irán, quiere un “cambio de gobierno” al estilo de los títeres norteamericanos como Abbas.