Boletín N° 17 - 19 de mayo de 2003
  La cruzada yanqui contra la
"proliferación nuclear" amenaza al mundo

En Medellín, la segunda más grande ciudad de Colombia y su principal centro manufacturero, un bloque de unas 300 personas organizado por partidarios del Movimiento Revolucionario Internacionalista participó junto con varios otros miles en una de las dos marchas del 1º de Mayo en la ciudad, la convocada por la Central Unitaria de Trabajadores, que tuvo la mayor participación de masas. La policía estuvo constantemente a lado y lado del contingente del MRI. Tanto visual como políticamente el bloque estaba definido por dos grandes pancartas, una que decía “Ahogar al imperialismo en un mar de guerras populares”, con el nombre del MRI y otra “Fuera yanquis de Irak, Afganistán, Colombia y todo el mundo”, firmada por las Brigadas Antiimperialistas. Se repartieron varios miles de volantes del MRI y del Movimiento de Resistencia Popular Mundial.

En el cruce de las avenidas Oriental y La Playa, la CUT había hecho una tribuna desde donde agitar sus tradicionales discursos reformistas. Los maoístas se la tomaron. Dos docenas de personas subieron a la tribuna y pidieron el micrófono. Luego de un tira y afloje con los organizadores de la CUT que no querían dejarlo, un maoísta logró dar un discurso completo a los obreros reunidos mientras abajo las masas quemaban banderas yanquis. Ese incidente les dio más autoridad y respeto a las Brigadas Antiimperialistas y a los maoístas ante las masas, y más gente se unió al contingente conformado por las BAI y los partidarios del MRI.

En Pereira, una pequeña ciudad que es la capital de una zona agrícola en el centro-occidente de Colombia, dos marchas convergieron en el puente que une la ciudad con un municipio vecino. La corriente política principal fue la representada por los partidos políticos de “izquierda” no revolucionarios y los sindicatos, que por lo general no trabajan muy duro por hacer de éste un evento de masas. Sin embargo, este año hubo más de 3.000 personas, incluyendo un bloque del MRI, de más de cien personas cuyas banderas rojas le dieron un tinte internacionalista, antiimperialista y proletario al evento. Este contingente tuvo un militante espíritu de unidad y lucha con los otros manifestantes. Al finalizar la marcha, el bloque se encaminó hacia los barrios populares a cambio de terminar en la concentración de la plaza central de la ciudad. Un contingente del sindicato de areneros (unos 40 trabajadores) marchó con ellos ondeando banderas rojas.

Con su entusiasta y militante participación desde hace más de cinco años en esta ciudad, el bloque del MRI ya es esperado y celebrado por gente de dentro y de fuera de la marcha, siendo aplaudido a su paso. Más de la mitad de los participantes llevaban camisetas rojas con la consigna “Por un mundo sin imperialismo” con una imagen de las masas avanzando en lucha. El bloque era encabezado por una gran bandera roja (de 3,60 por 2,20 metros) elaborada en láminas de madera, transportada en una camioneta. Como parte de la acción hubo teatro callejero: un simpatizante de las Brigadas Antiimperialistas, en zancos y disfrazado de monigote imperialista, era rodeado por representantes de las masas del mundo (unas 15 personas con vestidos típicos de distintos pueblos); cuando las masas eran “atacadas”, éstas respondían con su “armamento” y combatiendo “a su manera”. Tras el triunfo de las masas, danzaban en círculo al toque de un par de tambores. Al final, las Brigadas Antiimperialistas quemaban las banderas de las potencias imperialistas. El bloque lo cerraba una enorme pancarta con la consigna “Ahogar al imperialismo en un mar de guerra populares”. Durante la marcha se repartieron varios miles de volantes firmados por el Comité del MRI y del Grupo Comunista Revolucionario (GCR, una organización participante del MRI).

Desde el comienzo este contingente coreó consignas antiimperialistas. A la mitad del recorrido de la marcha, estas consignas fueron asumidas por gente de otros contingentes, y al final casi todos en estos bloques terminaron coreándolas y cantando La Internacional y otras canciones revolucionarias. Sus banderas rojas ondeaban con más fuerza durante un discurso revolucionario al finalizar.

Tres marchas partieron desde diferentes puntos de Bogotá y, luego de varios kilómetros de recorrido, convergieron luego del mediodía en la Plaza de Bolívar, en el centro de la ciudad. Como hace muchos años no se veía en un 1º de Mayo en la ciudad, más de 200.000 manifestantes participaron en las marchas. La mayoría eran miembros de sindicatos, con una inusual participación de activistas y simpatizantes de los distintos partidos políticos, principalmente jóvenes de las barriadas populares, varios de ellos bastante radicales.

Dos bloques contiguos de más de 200 personas pusieron la nota revolucionaria militante. Uno de partidarios del MRI y el otro del Movimiento de Resistencia Popular Mundial con participación de las Brigadas Antiimperialistas. El contingente del MRI lo encabezaba una docena de mujeres con tambores, vestidas con camisa roja y pañolón palestino, seguidas de varias docenas de activistas que coreaban con fuerza las consignas del MRI y del GCR. Las tamborileras precedían tres grandes pendones con las imágenes de Marx, Lenin y Mao, y otras pancartas con coloridas imágenes y consignas maoístas: “Tener la mira puesta en el comunismo”, “Apoyar las guerras populares y las luchas revolucionarias en todo el mundo”, etc. El bloque de MRPM y las Brigadas Antiimperialistas portaba igualmente grandes pancartas antiimperialistas. Los maoístas distribuyeron en total alrededor de 20.000 volantes en las tres marchas.

Un contingente de las Brigadas Antiimperialistas en Bucaramanga, una ciudad en la cordillera oriental de los Andes, puso el toque rebelde a la tradicional marcha del 1º de Mayo allí. Los antiimperialistas y maoístas distribuyeron miles de volantes.