Boletín N° 9 - 24 de Marzo de 2003
  El movimiento contra la guerra
se toma las calles en Estados Unidos
(Extractado del periódico Obrero Revolucionario, 30 de marzo de 2003)

La gente se niega a dejarse callar. Al enterarse del comienzo de la guerra, docenas de miles de personas rompieron la rutina y paralizaron el centro de San Francisco. Miles de personas se apoderaron de la autopista Lake Shore Drive en Chicago. Y en Nueva York, miles tumbaron las barricadas policiales y paralizaron el tráfico en la plaza Times Square; al día siguiente, centenares de miles se tomaron las calles. En Portland, Oregon, 40.000 manifestantes bloquearon dos puentes en el centro...

San Francisco

El 19 de marzo, más de 2.000 personas se reunieron en el centro, convocadas por Acción Directa para Parar la Guerra. Se sentaron a la entrada de sede principal de la compañía Bechtel y no dejaron entrar a nadie durante todo el día. (Bechtel es una de las compañías que va a “reconstruir” a Irak luego de que EEUU lo destruya). También bloquearon todas las entradas al edificio federal y la policía golpeó y arrestó manifestantes para abrirles paso a los empleados.

En la calle Market, los manifestantes bloquearon literalmente todos los cruces: se sentaron en la calle con los brazos enganchados dentro de tubos de metal, que la policía cortó con sierras. Los policías rodearon a los manifestantes y a ellos los rodearon más manifestantes.

En otros cruces los manifestantes utilizaron tácticas más fluidas. Bloqueaban los cruces hasta que la policía llegaba, se las arreglaban para evitar ser arrestados, y se iban para otros cruces. La gente salía a las calles —poniendo en las vías los anaqueles de periódicos y las mesas y sillas de los restaurantes al aire libre.

Durante todo el días, muchos, muchos miles de personas se involucraron en diferentes acciones descentralizadas, manteniendo a la policía corriendo para un lado y otro. Durante varias horas, en un momento dado había 50 acciones simultáneas —cada una involucrando desde cientos hasta miles de manifestantes.

Docenas de marchas serpentearon por toda la ciudad. Una, con cerca de 300 personas, se abrió paso hacia el Puente de la Bahía y algunos alcanzaron el puente antes de ser retirados por la fuerza por la Patrulla de Carreteras... En la noche la gente se reagrupó para una marcha que creció de 5,000 a 10,000 personas.... La policía fue superada por completo.... Los policías no podían concentrarse en más de unos cuantos centros de resistencia a la vez. “Esta es la cantidad más grande de arrestos que hemos hecho en un día y la más grande manifestación en términos de perturbación que yo haya visto”, dijo el jefe interino de policía, Alex Fagan. “Vimos un ascenso desde la protesta legal hasta absoluta anarquía”. Hubo muchos incidentes de brutalidad policial y 1.600 manifestantes fueron arrestados en solo el jueves. Según los informes de noticias, éste es el arresto masivo más grande en la historia de San Francisco....

Nueva York

Por varios días miles de personas protestaron y se apoderaron de las calles principales. Se unieron en grupos para realizar mítines y luego se separaron de nuevo. Los jóvenes le hicieron frente con valentía a la policía, que se puso a perseguirlos, rodearlos, acorralarlos e intimidarlos. Los estudiantes de prepa se salieron de clases y los trabajadores del trabajo, y mucha gente protestó hasta muy tarde y se levantó temprano al día siguiente para volver a protestar con gente por todo el mundo que se opone a la guerra yanqui contra Irak.

El 20 de marzo, un grupo de jóvenes se unió en Columbus Circle y emprendió una marcha a la plaza Times Square; a lo largo de la ruta se tomó las calles y bloqueó el tráfico. A las 5 de la tarde, unas 5,000 personas llegaron a la plaza.

Una corresponsal del OR informó: “En vez de reunirse en la zona oficial de protestas, la gente se congregó en grupos por toda la plaza. Transformaron toda la plaza en LA zona de protesta. Cuando me detuve en Broadway tratando de cruzar vi a un hombre con una matraca y gritando ‘preocúpense, hay una guerra’ —llamando a abandonar todo pensamiento de ‘no pasa nada’. Cuando crucé la calle vi a los policías forcejeando con un grupo de manifestantes. Arrestaron a un par de personas y cuando estaban finalizando esos arrestos, me volteé y vi un contingente de jóvenes —tras una pancarta que decía ‘Libros, no bombas— viniendo por la acera hacia el sur. Estaban completamente decididos, y procedieron a marchar por la calle 44, coreando consignas contra la guerra mientras saltaban con bríos —todo en medio de una torrencial lluvia”.

El Bloque Juvenil (una coalición de estudiantes de secundaria de Nueva York) se reunió al norte de la Times Square para marchar a la concentración —querían ser los más ruidosos, rebeldes y locos. Mientras se abrían paso hacia Times Square intermitentemente se tomaban las calles. Eran unos centenares y se tomaron Broadway, deteniendo el tráfico. Cuando la policía trataba de arrinconarlos ellos corrían hacia la acera y comenzaban a corear consignas y se reagrupaban. Los policías le echaron gas pimienta a la multitud y los jóvenes comenzaron a señalar a los policías y les coreaban “ellos tienen armas químicas”. Los jóvenes comenzaban a correr de nuevo y muchas canecas de basura acabaron en la calle. Estaban tratando de unirse a la manifestación más grande en Times Square. Los policías comenzaron a agarrar gente y fueron tras un reconocido líder juvenil. La gente trató de detenerlos. Luego los policías comenzaron a golpear a los detenidos, lanzándolos al suelo, empujándoles la cara contra el pavimento y en los baches. Un miembro de las BJCR [Brigadas de la Juventud Comunista Revolucionaria] fue lanzado a una pila de bolsas de basura y luego a la alcantarilla —finalmente fue rescatado por otros. La gente que observaba en la calle estaba conmocionada por la brutalidad de los policías y por la rebeldía de los jóvenes. Los jóvenes finalmente se abrieron paso hasta la manifestación principal.

El 22 de marzo, centenares de miles de personas se tomaron las calles. Fue un fascinante y poderosdo espectáculo: las calles repletas desde la calle 42 hasta el parque Washington Square. Durante más de dos horas la marcha se extendió unos cuatro kilómetros. A medida que la gente se congregaba en el parque Washington Square, un altoparlante policial vociferaba, “la marcha ya se acabó, por favor dispérsense, para que otros manifestantes puedan entrar al parque”. A lo que la gente respondía: “¡LA MARCHA SE ACABARÁ CUANDO LA GUERRA SE ACABE!”

Chicago

La noche después de que empezó el bombardeo de Irak 10,000 personas realizaron una protesta difícil de ignorar. A la hora pico se apoderaron de la autopista Lake Shore Drive, una de las principales arterias de la ciudad [que bordea el Lago Michigan]. El congestionamiento alcanzaba varios kilómetros en ambos sentidos mientras los manifestantes serpenteaban entre los carros y buses....

En el centro de la ciudad, el último orador en la manifestación fue Aaron Patterson, que acaba de salir de la cárcel tras 17 años por una confesión arrancada con torturas. Aaron denunció a Bush y la guerra y dijo que las calles le pertenecen al pueblo. Sus palabras y presencia electrizaron a los manifestantes —hubo mucho ánimo en la multitud mientras se tomaban las calles y se dirigían hacia Lake Shore Drive....

La policía intentó cerrarles el camino, pero no pudieron. La marcha se extendía por casi dos kilómetros y el mensaje era inconfundible. Los helicópteros de las emisoras lo captaron todo. La gente que sintonizó los noticiero de la noche vieron el cubrimiento en vivo con imágenes desde el aire de miles de personas aún bloqueando la Lake Shore Drive y haciendo frente a la policía.

El congestionamiento duró un par de horas, pero claramente la mayoría de los conductores apoyaban la protesta. Puños y señales de paz se veían saliendo de las ventanillas de los carros. Los conductores de buses tocaban la bocina al ritmo de las consignas de los manifestantes. Una mujer salió de su carro aplaudiendo y diciendo, “¡alguien logró hacer esto!”... (Luego la policía atacó), forcejeó con los manifestantes, golpeándolos en el piso y arrastrándolos. Si el ataque de la policía buscaba intimidar, fracasó miserablemente. Al atardecer del día siguiente, el 21 de marzo, a pesar de la presencia de centenares de policías antimotines, varios miles de manifestantes llenaron la Plaza Federal y marcharon hacia el centro.

(Hubo también importantes manifestaciones en Los Ángeles y en muchas otras ciudades así como en ciudades y pueblos pequeños por todo el país. Véase el sitio de Internet rwor.org para más información en español y en inglés)

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