Boletín N° 41 - 10 de noviembre de 2003
  Israel: ¡Derribar el muro!

Al coro de “No seremos prisioneros en nuestra propia tierra”, palestinos y sus partidarios declararon la semana del 9 de noviembre “Semana contra el muro”. Los organizadores planean protestas “Detener el muro” en 40 ciudades de Europa, Canadá, los Estados Unidos, América Latina y Australia.

El 8 de noviembre en Zabula, en el extremo nororiental de Cisjordania, 600 personas abrieron un boquete en el muro y derribaron los portones antes de que el fuego de armas, granadas de conmoción y gas lacrimógeno de los israelíes las hicieron retroceder. Los voluntarios del Movimiento de Solidaridad Internacional participaron al lado de palestinos en Zabula y Sawahira, a la orilla de Jerusalén, y se les unió un contingente de israelíes.

Al día siguiente, 200 personas marcharon en las calles de Tulkarem y hacia la aldea de Jubara antes de que el ejército israelí las detuviera. El muro ha cortado a Jubara de todas las tiendas y escuelas. Otras 300 personas celebraron una protesta en la aldea de Qalqilya, al norte, donde el muro encierra al pueblo por tres lados y el ejército israelí vigila el cuarto.

Están programadas más acciones en éstas y otras ciudades y aldeas palestinas.

Roma presenció una marcha de miles de personas contra el muro, y se organizaron protestas similares pero menores en Milán y Nápoles.

El 8 de noviembre, tropas israelíes atacaron al campamento de refugiados en Jenin y mataron a un muchacho de 7 años y a un joven mayor. Y, dispararon a los lanzapiedras en un campamento de refugiados en Nabulus y mataron a un palestino de 15 años. Hicieron lo mismo en la aldea de Birkin, donde mataron a otro adolescente.

Según la Agence Francia Presse, con estas muertes, el total de palestinos muertos desde el estallido de la Intifada en septiembre de 2000 (“el levantamiento de las piedras”) se suma 2.690; y que en el mismo período, murieron 849 israelíes.

El pretexto israelí para el muro es su “seguridad”, pero en realidad, como las consignas de los manifestantes declaran, es: “Muro de apartheid = inanición”, “Muro de apartheid = terror”, “Muro de apartheid = expulsiones”. El propósito del muro es expulsar a los palestinos del territorio codiciado por Israel y encerrar a los demás. Israel viene expulsando a los palestinos de su patria desde mucho antes de los recientes bombazos-suicidas.

A la larga, el muro encerrará a los palestinos por los cuatro lados. Esta prisión constituirá sólo el 22% de su patria histórica. (Ver las fotografías en http://www.palsolidarity.org y el mapa en http://www.gush-shalom.org/the wall/).

Israel acaba de completar la “fase 1” de una cerca de 180 km de largo y de 60-80 m de ancho, por el noroccidental de Cisjordania. En las zonas rurales, es una cerca eléctrica de tres m de alto, flanqueada por pirámides de alambre de púas de dos m. Cerca de Qalqilya y Tulkarem, es una estructura de hormigón macizo de 8 m de alto. A los palestinos quienes se acercan a menos de 50-80 m del muro, se les disparará.

La fase 2, ahora en obra, cercará a los palestinos en el nororiental de Cisjordania. La fase 3 cercará a Belén y a Jerusalén oriental. En ésta, el muro rebanará los barrios palestinos y cambiará dramáticamente muchos rasgos de la ciudad y la vida de quienes han vivido ahí desde 1967, año en que Israel ocupó la parte oriental de la ciudad.

Dividirá a las familias que antes vivían a sólo un par de minutos a pie entre sí y separará a miles de personas de su centro de trabajo. Los niños de 30 escuelas tendrán que encontrar donde estudiar. En el norte de Jerusalén, la cerca rodeará a 24.000 palestinos y no se les permitirá entrar a la ciudad. Ya se ha separado el sur de Jerusalén de la ciudad de Belén. El muro también dividirá a la misma Belén.

La fase 4, de cercar la parte sur de Cisjordania, aún está en elaboración.

De acuerdo a una nueva orden, miles de palestinos que viven cerca del muro tendrán que obtener un permiso para quedarse. Y requieren un permiso para viajar más allá de sus aldeas. Pero los judíos israelíes (no los árabes israelíes) y los judíos de cualquier parte del mundo pueden viajar donde les da la gana, sin un permiso.

Según el Banco Mundial, la fase 1 del muro ya ha afectado a 150.000 palestinos en 15 aldeas. Las fases 2 y 3 aislarán a la misma cantidad de personas una vez que se complete la construcción del muro alrededor del norte de Jerusalén. Muchos otros palestinos tendrán que solicitar un permiso si quieren acceder a sus tierras de cultivo.

Los sionistas despojarán a los palestinos que ahora viven al lado “israelí” de la línea que atraviesa Jerusalén, de sus derechos de residencia y los expulsarán de la ciudad. Después de apoderarse de Jerusalén oriental en 1967 (una violación del derecho internacional), los sionistas se robaron algunas comunidades palestinas circundantes y las anexaron a la ciudad ocupada. Construyeron una docena de grandes asentamientos judíos en que viven 170.000 israelíes; muchos de ellos se trasladan cada día a trabajar en el centro de la ciudad. Pero no han permitido que los palestinos construyan nada. Desde entonces, los ocupantes han aumentado la presión sobre los palestinos residentes de Jerusalén, lo que se les complica la vida. Ahora, el muro y las órdenes acompañantes han aumentado esas presiones.

Durante un tiempo, los Estados Unidos se distanció un poco del proyecto del muro. Por ejemplo, Bush lo llamó un “problema”. A mediados de octubre, el Consejo de Seguridad de la ONU puso a votación una condena al muro por violar el derecho internacional, pero los Estados Unidos la vetó. Ningún otro país votó a favor de Israel. Se vio con tamaña claridad que también es un muro estadounidense.

Una semana después, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución que condena el muro, de nuevo por violar el derecho internacional, y que demanda que Israel “detenga y dé marcha atrás a la construcción del muro en el territorio ocupado de los palestinos”. Se aprobó la resolución por 144 a 4, con 12 abstenciones. Los únicos países que apoyaron a Israel: los Estados Unidos y dos minúsculas neocolonias estadounidenses, las islas Marshall y Micronesia. La oposición de 144 países es una indicación de la fuerza de la opinión internacional que hasta obligó a muchos gobiernos reaccionarios a asumir una posición a favor de derribar el vil muro israelí.

Con el apoyo estadounidense, Israel anunció al día siguiente que iba a ignorar completamente a la ONU.