Boletín 04 de abril de 2011
  El caso Davis y las relaciones entre EEUU y Pakistán

Raymond A. Davis mató a dos hombres en una transitada calle en Lahore, Pakistán. Los dos jóvenes iban juntos en una motocicleta. Davis le disparó a uno desde su automóvil, luego salió y le disparó al otro tras perseguirlo. Los testigos dicen que fotografió sus cuerpos. Un segundo automóvil irrumpió a toda carrera para sacarlo de allí tras los asesinatos y arrolló y mató a un tercer hombre, un vendedor del mercado.

Davis fue arrestado inmediatamente. Alegó defensa propia —que él iba conduciendo solo cuando los dos hombres intentaron robarlo. Fue mantenido encarcelado en Lahore por cerca de seis semanas antes de ser puesto en libertad el 16 de marzo. En vez de por asesinato, fue condenado por posesión ilícita de armas y sentenciado al tiempo que ya había cumplido y una fianza de 350 dólares.

El incidente mismo reveló mucho acerca de las operaciones encubiertas de la CIA en Pakistán, pero su liberación arrojó aún más luz sobre las relaciones entre los gobiernos de EEUU y Pakistán.

El gobierno de EEUU exigió que fuera liberado inmediatamente y se le permitiera salir del país. Los funcionarios estadounidenses insistieron en que Davis era un civil al servicio de la embajada de EEUU y por tanto tenía inmunidad diplomática ante la ley pakistaní. Los medios de comunicación paquistaníes lo identificaron casi inmediatamente como agente de la CIA, pero a pedido de los funcionarios estadounidenses los periódicos británicos y estadounidenses ocultaron este hecho. Finalmente EEUU admitió que Davis hacía parte de un equipo encubierto dirigido por la CIA operando en Pakistán.

Su liberación llegó luego de semanas de negociaciones entre funcionarios de los dos países, o en otras palabras, las agencias de servicio secreto de los dos países (CIA-ISI). Finalmente, se arregló que se pagaran 2,3 millones de dólares como remuneración a las familias de las víctimas, quienes entonces lo perdonarían. De esta manera la ley religiosa (sharía) tendría primacía sobre la ley civil y no se le acusaría de asesinato. No se presentaron cargos contra los hombres en el automóvil que mataron al vendedor. Su viuda se suicidó para protestar por el desinterés del gobierno en la justicia por su marido.

Ambos lados estaban desesperados por resolver las diferencias a través de negociaciones antes de que la Corte Suprema de Lahore decidiera si el agente de la CIA debería gozar o no de inmunidad diplomática. Se dice que funcionarios pakistaníes presionaron a la Corte Suprema para que postergara la decisión sobre el caso de Davis para que el asunto pudiera ser resuelto por medio de negociaciones. También se cree que los funcionarios forzaron a las familias a cambiar los abogados para reducir los posibilidad de filtraciones o un escándalo. Se sabe que cuando el abogado quien en principio representaba a las dos familias llegó a la corte fue detenido y no se le permitió entrar a la sala o encontrarse con sus clientes.

Una razón obvia de por qué este resultado le convenía a EEUU es que significaba que no habría discusión en la corte acerca de lo que en realidad pasó en esa calle y lo que el equipo de la CIA estaba haciendo en Pakistán. Pero había aún más que eso.

Sostener las negociaciones a puerta cerrada fue beneficioso para ambos lados por muchas razones. Si la corte hubiera negado la inmunidad diplomática al agente de la CIA hubiera sido inaceptable para EEUU. Y el gobierno pakistaní no podía permitir que eso pasara por lo que significaría para sus relaciones con EEUU. Y si la corte hubiera ratificado la inmunidad diplomática a Davis, habría sido tan absurdo que sería difícil decir que la Corte Suprema de Lahore y el gobierno paquistaní en su conjunto han tenido independencia de las órdenes de EEUU. Así que resolver la cuestión mediante negociaciones no sólo dejó satisfecho a EEUU sino que también buscaba permitir a las autoridades paquistaníes guardar las apariencias.

Además, en el improbable caso de que la corte hubiera negado la inmunidad diplomática al agente de la CIA, EEUU estaba preocupado de que se sentara un precedente para otros países donde la CIA opera.

Todo el asunto, y especialmente la liberación de Davis, enfureció a diferentes sectores del pueblo pakistaní. Para justificar su proceder, los funcionarios pakistaníes argumentaron que a cambio de su cooperación la CIA se había comprometido a reducir sus operaciones encubiertas en Pakistán y a entregar al gobierno pakistaní una lista de los espías estadounidenses que operan en el país.

Pero el secreto de las negociaciones fue tal que hasta los principales partidos políticos de Pakistán se opusieron. El total bloqueo informativo deja claro que cualquiera que haya sido el contenido del acuerdo, éste se llevó a cabo entre los negociadores de EEUU y la ISI [Dirección de Inteligencia Interservicios], y no el gobierno civil de Pakistán. Aunque EEUU ha enfatizado su apoyo a las elecciones en Pakistán, y lloró lágrimas de cocodrilo cuando fue asesinada la candidata presidencial Benazir Bhutto, a menudo ha ignorado al subsiguiente gobierno civil dirigido por su marido, Asif Ali Zadari, prefiriendo negociar directamente con las fuerzas militares y su ISI.

Dawn, un periódico diario publicado en Karachi, escribió: “Nadie en el liderato político está seguro de lo que se garantizó y lo que se concedió por parte de las dos agencias… a diferencia del pasado, cuando se hacían pocas preguntas acerca de los pactos secretos con EEUU, incluyendo el de los aviones no tripulados, esta vez hay un creciente coro dentro del país exigiendo la revelación total del nuevo acuerdo CIA-ISI, al que se le define ampliamente como ‘redefinición de los parámetros de cooperación’ ó ‘discusiones sobre los lineamientos de los compromisos’” (18 de marzo de 2011).
Lo que frustró y enfureció aún más a los pakistaníes fue que menos de 24 horas después de que el espía fuera liberado y abandonara el país dirigiéndose a Kabul, EEUU atacó con aviones no tripulados una zona tribal del norte de Pakistán. Este bombardeo aéreo mató más civiles (45) que cualquier otro ataque previo. Y generó aún más descrédito para los negociadores pakistaníes y el gobierno. La ira popular motivó que funcionarios del gobierno y en particular el general Ashfaq Parvez Kaayani, el jefe militar de Pakistán, condenaran el ataque en palabras inusualmente fuertes. Sin embargo, esto fue atribuido por muchos dentro de Pakistán a la compulsión local. Esto se refleja en un artículo de Dawn sobre el bombardeo: “Primero, el ataque aéreo del jueves mató muchos tribales no militantes, incluyendo jasadares [policía tribal], quienes se habían reunido para resolver una disputa local. Segundo, el ataque fue un mensaje deliberado y provocador de EEUU al Ejército pakistaní. Tercero, la crítica local al ejército tras la liberación de Raymond Davis jugó un papel en la condena que hiciera el general Kayani al ataque aéreo”. (19 de marzo de 2011).

El bombardeo de EEUU a civiles fue una vergüenza para el ejército, la ISI y el gobierno pakistaní. Desmintió la declaración de que a cambio de la liberación a Davis EEUU había prometido reducir sus operaciones encubiertas, o que estas negociaciones habían redefinido la relación entre EEUU y Pakistán a favor de la soberanía pakistaní. El ataque un día después de la liberación de Davis mostró que por el contrario podrían haber redefinido la relación para aumentar todavía más la libertad a EEUU de llevar a cabo operativos dentro de Pakistán.

De hecho, la liberación del espía de la CIA que había asesinado a dos pakistaníes constituía ya una humillación para Pakistán, pero el ataque aéreo no dejó dudas de que EEUU estaba enviando un claro mensaje que casi nadie ha dejado de captar. Como dijo Brig Shah, jefe de seguridad para las regiones tribales en Pakistán: “Esta es una respuesta arrogante de EEUU. Doce misiles en un día no son rutina. El mensaje fue claro y categórico: haremos lo que nos dé la gana”. (Dawn, 19 de marzo de 2011) Y esto es lo que define la relación entre los gobernantes de EEUU y Pakistán.

Las actividades de Davis en Pakistán

¿Qué hacía Davis en Lahore? “El equipo de la CIA con el que trabajaba Davis — según funcionarios estadounidenses— tenía entre sus tareas la de recolectar en secreto inteligencia acerca del Lashkar-e-Toiba, el combativo ‘Ejército de los Puros’. La institución de seguridad de Pakistán ha mantenido durante años al Lashkar como fuerza apoderada para atacar objetivos y enemigos en India y en la parte de Cachemira controlada por la India”. (The New York Times, 12 de marzo de 2011)

Pero el caso Davis reveló no sólo que la red de espías estadounidense opera en Pakistán. El caso arrojó luces sobre actividades mucho más amplias que esas. La CIA desarrolla numerosos programas encubiertos en Pakistán sin siquiera informar al gobierno, al ejército o la ISI.

“Un funcionario de la inteligencia paquistaní confirmó que los operativos de la CIA empleaban a sus propios agentes locales para realizar ataques contra militantes vinculados a al-Qaeda con aviones no tripulados en zonas tribales de Pakistán, y especulaba que podrían estar tratando de expandir esa campaña para llegar a otros militantes pakistaníes y talibanes afganos dentro de Pakistán”. (NYT, 31 de marzo de 2011).

A su vez todo el asunto sacó a relucir la verdadera relación entre EEUU y el gobierno y el ejército pakistaníes. EEUU los humilló deliberadamente. Eran tan impotentes para confrontar a EEUU que al final ni siquiera lo pudieron disimular a la luz pública. Los funcionarios estadounidenses llegaron al punto de negar las declaraciones de las autoridades pakistaníes con respecto a los puntos de la negociación. “Un funcionario estadounidense dijo que el Sr. Panetta no había hecho promesas concretas de restringir las operaciones de la agencia a cambio de la liberación del Sr. Davis”. (NYT, 16 de marzo de 2011). Esto equivale a que EEUU diga: Sí, estamos desarrollando estas operaciones y lo seguiremos haciendo.

En realidad las operaciones de la CIA en Pakistán se han incrementado dramáticamente durante el último par de años, como extensión de la guerra de EEUU en Afganistán. Su misión bien puede incluir más que espionaje a individuos y grupos. Se ha revelado que una creciente cantidad de comandantes y líderes talibanes residentes en Quetta y otras ciudades paquistaníes han sido objeto de asesinatos durante el último año. Por ejemplo, el NYT informó recientemente que “tres poderosos comandantes talibanes fueron asesinados en febrero en la ciudad pakistaní de Quetta, al sudoeste del país”. (31 de marzo).

Nadie ha asumido la responsabilidad de estos asesinatos pero las redes de espionaje estadounidenses que opera en Pakistán son uno de los principales sospechosos. Esto sería consistente con la estrategia actual de EEUU en Afganistán de barrer a los talibanes de sus dizque “paraísos seguros” en Pakistán como una clave para ganar la guerra en Afganistán. También parece estar en consonancia con sus ataques con aviones no tripulados, que se concentran principalmente en Pakistán. El caso Davis, por supuesto, da aún más razones para creer que EEUU pueda estar librando una guerra secreta en Pakistán tanto en tierra como en el aire.

Tensiones entre Pakistán y EEUU

El caso Davis resalta la relación entre EEUU y Pakistán como una relación entre un país imperialista matón dominante y otro dominado. Pero eso no quiere decir que no haya diferencias o conflictos entre las clases dominantes de los dos países. La cuestión es que Pakistán es sumamente dependiente de los imperialistas estadounidenses. No es ningún secreto que la mismísima existencia de Pakistán está muy ligada a la ayuda militar, económica y financiera de EEUU y otros países occidentales. Pero al mismo tiempo, en la situación actual hay diferencias entre los dos países debido a las diferentes prioridades en la región.

EEUU quiere tener el control total sobre Afganistán, y, por lo menos hasta ahora, ve cualquier elemento desestabilizador en la región, léase al-Qaeda y los talibán, como algo que no está a su favor. Puede haber concluido que el tiempo de esos grupos se acabó. Y EEUU ya no ve a India como una amenaza regional a sus intereses. Sin embargo, la prioridad de Pakistán es ser capaz de enfrentarse o defenderse por sí mismo de India. Ve toda amenaza como proveniente de ese lado. Esto no es mera paranoia, India definitivamente está trabajando duro para traer aún más a Pakistán bajo su influencia, dejando a Pakistán cercado.

Esta diferencia de intereses hasta ahora ha cohibido a Pakistán de cooperar completamente con los objetivos de EEUU en Afganistán y la región y es una fuente principal de tensiones entre los dos países. Esta diferencia es algo que EEUU ha podido tolerar hasta ahora y Washington puede ni siquiera estar interesado en resolverla. Pero al mismo tiempo esta diferencia tiene consecuencias. También tiene el potencial de llevar la región entera a un desorden aún mayor.

De hecho la guerra en Afganistán y los cambios que ha causado en la región ya han ocasionado un cierto nivel de crisis en Pakistán. Incluso la existencia de Pakistán como país podría ser puesta en cuestión, y eso es lo que los gobernantes de Pakistán están luchando por confrontar. Al mismo tiempo son dependientes de EEUU, la potencia imperialista cuyas acciones son las mayores responsables por las tragedias de Pakistán.

Esta es una situación peligrosa para los gobernantes de Pakistán, y una situación mucho peor para el pueblo pakistaní.