Boletín N° 25 - 14 de julio de 2003
  Perú: Guerrilleros maoístas emboscan a fuerzas armadas

Guerrilleros maoístas que estaban siendo perseguidos dieron vuelta a la situación y emboscaron una patrulla de las Fuerzas Armadas el 10 de julio, en lo que las autoridades consideran el más grave choque armado que se haya visto en el Perú en cuatro años.

Entre los muertos se encontraban un mayor del Ejército, tres suboficiales de las Fuerzas Especiales (contraguerrilla), un oficial de la Marina y dos guías paramilitares [“ronderos”]. Se informó de otros diez soldados heridos. Ellos hacían parte de una fuerza de veinte patrullas combinadas del Ejército y la Marina, llevadas en helicóptero para perseguir a los maoístas. Tres de estas patrullas aparentemente les pisaban los talones a los rebeldes cuando repentinamente su presa emboscó a una de ellas y luego escapó. Según algunos reportes, las tropas del gobierno cayeron inicialmente en trampas explosivas y luego fueron rodeadas por los rebeldes que disparaban armas automáticas. Otros informes dijeron que los soldados, provenientes de unidades conocidas particularmente por su crueldad, se habían detenido para comer. No se reportaron bajas entre los maoístas, de quienes se dice se llevaron las armas y las municiones de la patrulla.

El enfrentamiento tuvo lugar en la espesa selva de las regiones montañosas entre los ríos Ene y Apurimac en la provincia de Huanta, cerca de los límites nororientales del departamento de Ayacucho.

Las Fuerzas Armadas han estado rastrillando la región desde mediados de junio, cuando combatientes que se dice están bajo la dirección del Partido Comunista del Perú (PCP), se tomaron un campamento perteneciente a una compañía internacional que construye un oleoducto a través de las montañas andinas. Las autoridades dijeron que los guerrilleros se apoderaron de una gran cantidad de explosivos que estaban siendo entregados en ese momento, así como de otras provisiones y equipos. Aunque el gobierno dijo que los guerrilleros se llevaron con ellos a 71 técnicos y obreros, todos aparecieron “sanos y salvos” al día siguiente.

En el último choque armado de importancia, en 1999, tres oficiales del Ejército y un piloto militar fueron muertos cuando su helicóptero estaba a punto de aterrizar. Desde entonces, según estadísticas reveladas recientemente por los militares, los maoístas han llevado a cabo pocos asaltos y emboscadas de magnitud a los soldados gubernamentales —hasta hace poco. El ejército dijo que en junio tuvieron lugar 41 acciones, incluyendo varias ocasiones en que unidades guerrilleras ingresaron a los pueblos para arengar a la población y otras acciones de masas. El ejército afirma que dos terceras partes de las acciones tuvieron lugar en Ayacucho y en las áreas selváticas que rodean los departamentos de Apurimac y Huancavelica, junto con otras acciones en el sur y el extremo norte.

Ayacucho fue la cuna de la revolución desde que el PCP lanzó la Guerra Popular en 1980. Luego la guerra revolucionaria se extendió a casi todos los rincones del país mientras se convertía gradualmente en un movimiento de masas de millones de campesinos, obreros y otros sectores del pueblo. Las autoridades dicen que el actual rebrote, como lo llaman los medios de comunicación, está siendo llevado a cabo por lo que ellos llaman las fuerzas de Proseguir, que han rechazado el llamado a poner fin a la Guerra Popular, emitido hace casi una década. Este llamado ha sido aceptado por otros del PCP.
El Presidente Gonzalo del PCP (Abimael Guzmán) fue capturado en 1992 y condenado a cadena perpetua en aislamiento por un tribunal militar en un breve juicio secreto presidido por jueces encapuchados. La prensa de Lima está diciendo ahora que se le hará un nuevo juicio civil entre septiembre y noviembre de este año. Él no ha sido visto en público desde que humilló al gobierno peruano poco después de su arresto. Al ser mostrado ante la prensa internacional, él les volteó la tortilla a sus captores y dio un sonado discurso llamando a continuar la Guerra Popular.

Según se informa, en julio la Comisión de la Verdad y la Reconciliación del Perú envió una delegación a su celda para pedirle que hiciera una presentación en vídeo. La prensa de Lima dice que él se negó, principalmente porque ha exigido el derecho de aparecer en una sesión pública en vivo para exponer sus puntos de vista, según la revista Caretas, y también porque la Comisión está por emitir un informe que encubre la magnitud de las masacres de civiles cometidas por los militares, según La República. Hay muchas razones para temer que el juicio civil sea un refrito de la farsa anterior, en la que el líder reconocido de gran cantidad de peruanos, especialmente de los pobres, fue condenado por “terrorismo”. Si lo que dice la prensa de Lima es cierto, el gobierno peruano continúa negándole al Presidente Gonzalo y a otros líderes del PCP encarcelados el derecho de que hablen al mundo por sí mismos.