Boletín N° 138 - 5 de diciembre de 2005
  Nepal: Partidos parlamentarios y maoístas firman acuerdo contra el rey

En las últimas semanas ha habido unos cambios dramáticos en el terreno político de Nepal. El 21 de noviembre se anunció un acuerdo entre el Partido Comunista de Nepal (Maoísta) [PCN (M)], que lleva diez años dirigiendo una guerra popular en ese país, y siete partidos políticos que se oponen al rey Gyanendra. Los siete partidos estaban representados en el parlamento disuelto por Gyanendra en el febrero pasado, y la mayoría habían participado en varios gobiernos desde 1990. El 3 de diciembre, la capital de Nepal, Katmandú, presenció la manifestación más grande que ha habido desde 1990, con decenas de miles de personas en la calle que exigían la abolición de la monarquía. Un alto el fuego de tres meses que declaró el PCN (Maoísta) en septiembre (pero que no respetó el reaccionario Ejército Real de Nepal [ERN]) se extendió otro mes más.

El parlamento de Nepal se estableció después de que el movimiento popular de 1990 atacó el sistema político antiguo en Nepal, en que no se permitieron partidos políticos. Las diferentes facciones de las clases dominantes del país las representaron en el parlamento diferentes partidos políticos, incluidos algunos partidos comunistas falsos (revisionistas) que en diferentes momentos ocuparon funciones importantes en el gobierno, y el Partido del Congreso Nepalés, que tiene una larga historia de servilismo hacia las clases dominantes de la vecina India. Estos partidos parlamentarios han sido viles oponentes de la guerra popular: han apoyado abiertamente al ERN en la campaña para aplastar la revolución. Así es que el Memorando de Entendimiento (MDE) contra el rey entre los partidos de la oposición y los maoístas representa un importante punto de viraje político.

A pesar del hecho de que los partidos parlamentarios estaban unidos contra la revolución, las divisiones en el parlamento y los pocos derechos restantes en Nepal eran obstáculos que impedían la capacidad de las clases reaccionarias de organizarse para una lucha final hasta la muerte con los maoístas. Por esto, en febrero de 2005, el rey Gyanendra declaró un estado de emergencia, abolió el parlamento y tomó el poder directamente en sus propias manos. Si bien los imperialistas estadounidenses y británicos y el Estado indio decían que lamentaban la desaparición de la democracia en Nepal, en realidad tenían la esperanza que la monarquía y el ejército darían un golpe de gracia a la revolución.

Sin embargo, el Ejército Popular de Liberación (EPL), liderado por los maoístas, ha podido aguantar los golpes del ERN y ganar algunas victorias impresionantes desde que se estableció el estado de emergencia. Una de las más importantes fue la captura y destrucción de una importante base del ejército en la aldea de Pili, de Kalicot en el oeste del país, en agosto. Como el rey no ha podido entregar la prometida victoria militar contra la revolución, se ha intensificado el tumulto en las clases dominantes de Nepal y en los partidos parlamentarios que antes eran tan serviles. Y la eliminación de los pocos derechos democráticos restantes ha impulsado más sectores del pueblo en las ciudades a asumir una oposición firme a la monarquía.

En cualquier proceso revolucionario la cuestión fundamental es el poder del Estado, y específicamente qué clase o alianza de clases controla el Estado. En Nepal hoy la guerra es, en esencia, una guerra entre dos poderes de Estado: el viejo régimen comprador-burocrático y feudal, liderado por el rey y respaldado por el ERN, y el naciente poder de las masas del pueblo, liderado por un partido político proletario, el PCN (Maoísta), y respaldado por la fuerza del Ejército Popular de Liberación. De fondo la victoria se determinará cuando uno de los Estados destruye al otro. Los enemigos de la revolución están muy enterados de esta verdad. De hecho, el embajador estadounidense en Nepal dijo recientemente que los maoístas deberían "entrar en negociaciones de paz con el gobierno de buena fe, deponer las armas y participar en la vida política tradicional. Sin dar esos pasos, no se puede tratar a los maoístas como un partido político legítimo".

El PCN (Maoísta) sabe que los partidos políticos han salido en oposición a la monarquía autocrática debido al poder de la revolución misma. Al contrario a lo que se ha visto algunas veces en la prensa y a las ideas ilusas los partidos parlamentarios, el MDE no contiene una promesa de parte de los maoístas de dejar las armas. Tal y como lo resumió Mao Tsetung, "sin un ejército popular, nada tendrá el pueblo".

Las maniobras políticas que se están desarrollando tan de prisa tienen que verse a la luz de la guerra popular. Los dos lados, los maoístas y las clases dominantes reaccionarias, llevan a cabo actividades políticas y diplomáticas además de los combates. Cada bando busca dividir al campo de su adversario y ganarse a las fuerzas vacilantes que se hallan entre los dos bandos. Los maoístas quisieran ganarse a los partidarios de los partidos parlamentarios a la causa de la revolución. Los enemigos de la revolución esperan que las maniobras políticas dividan a los maoístas y sus partidarios, y que les aíslen de la clase media, sobre todo en Katmandú.

Aunque los dos lados, los maoístas y los partidos parlamentarios, están pidiendo una asamblea constituyente y un fin al "monarca autocrático", el MDE de 12 puntos no puede encubrir las diferencias fundamentales. El MDE representa una convergencia táctica contra el actual régimen de Gyanendra, pero también se le puede considerar el Primer Acto de lo que seguramente será una lucha larga y compleja sobre el carácter y forma del Estado que reemplace al régimen de Gyanendra. Por ejemplo, el término "monarquía autocrática" que se usa en el MDE deja abierta la puerta para una monarquía constitucional, lo cual sería la solución preferida para gran parte de las clases dominantes de Nepal y de los amos extranjeros, mientras que el PCN (Maoísta) ha pedido desde el comienzo una república democrática popular. Asimismo, en el MDE los partidos parlamentarios piden la restauración del parlamento y después quieren formar una asamblea constituyente, mientras que en el mismo MDE el PCN (Maoísta) reafirma su posición de que un gobierno interino tiene que formarse antes de tener elecciones para una asamblea constituyente.

El Memorando de Entendimiento también hace referencias a la instauración de una "democracia absoluta", "el Estado de derecho", "el sistema de gobierno con contienda pluripartidista" y el establecimiento de paz por medio de una "visión política que mira hacia adelante". Se pueden esperar interpretaciones agudamente opuestas de estos conceptos. El marxismo nos enseña que cualquier sistema de Estado supone una dictadura aunque el gobierno sea democrático en su forma. El sistema parlamentario que existió en Nepal hasta febrero del 2005 es un ejemplo perfecto de esto: aunque existía la libertad (o democracia) de las clases explotadoras entre sí en el parlamento y de turnarse en el gobierno, el Estado impuso una dictadura sobre los obreros y campesinos pobres por medio de la sangrienta contrarrevolución y masacres del ERN. Aunque los partidos parlamentarios quieran restaurar ese tipo de democracia, con o sin un rey, el problema para la revolución es cómo establecer un sistema de Estado que se basa en la gran mayoría del pueblo y en que participan todas las fuerzas progresistas, dirigido por el partido maoísta.

Los imperialistas y los regímenes reaccionarios de India y China también están siguiendo de cerca estos acontecimientos e intentando afectarlos. Estados Unidos y Gran Bretaña quisieran que los partidos parlamentarios se uniesen con el rey contra la revolución. La India está jugando un juego doble. Según la prensa, India (que tiene una gran influencia sobre algunas de las fuerzas parlamentarias nepalesas) permitió que las reuniones entre los maoístas y los partidos de la oposición tuviesen lugar en su territorio, pero sigue manteniendo en la cárcel a varios líderes importantes del PCN (Maoísta) y da ayuda al ERN. Hace poco, el reaccionario régimen chino acordó vender armas al ERN.

Sin duda los meses por venir presenciarán una lucha de clases compleja y feroz a medida que la revolución vaya cercando a la monarquía decrépita y tambaleante y el futuro Estado se vislumbra con mayor claridad en la agenda del país.