Boletín N° 23 - 30 de junio de 2003
  Nepal: Espías del ejército disfrazados de médicos

El 23 de junio, el diario nepalés Kantipur publicó en un doloroso artículo que una mujer nepalesa dio a luz sola en el camino a casa del trabajo en la aldea de Suveva en el distrito de Taplejung, al oriente de Nepal, y mientras aseaba al niño en una quebrada, la corriente se lo llevó. La madre no pudo encontrar al bebé por mucho que buscaba en la fangosa agua. La afligida mujer regresó a casa habiendo perdido a su bebé recién nacido en el camino. Ese mismo día, el mismo periódico informó que más de 350 niños sufren de cólera en el distrito de Ramechhap, al oriente de Nepal, y que iban a cerrar las escuelas por 45 días debido a la epidemia en el distrito de Syanja, en el centro de Nepal. Ese mismo día, publicó la muy extraña noticia de que un grupo de médicos del Ejército Real (ERN) asesinó a ocho maoístas en el distrito de Jajarkot, al occidente de Nepal. Otro equipo de médicos del ERN arrestó a diez maoístas en los distritos de Kailali y Doti, en el extremo occidental de Nepal.

Estos artículos revelan mucho sobre el Nepal de hoy.

Primero, éste es el país que la reaccionaria monarquía feudal ha gobernado como un Estado unificado durante los últimos 234 años, dejando al pueblo en una situación horrible. Si la mujer que perdió a su bebé hubiera vivido en un país donde el gobierno asumiera siquiera una mínima responsabilidad por el bienestar del pueblo, no hubiera tenido que trabajar hasta el mismo día del parto. No hubiera tenido que dar a luz en el camino a casa del trabajo. En vez de disponer de una cama de hospital y de una enfermera o una partera, se vio obligada a asear a su hijo ella misma; en vez de agua esterilizada, sólo dispuso de una quebrada fangosa que se llevó el bebé. Puede que la corriente que se llevó el bebé sea un acontecimiento natural excepcional, pero el resto de la historia representa la vida cotidiana de los pobres de Nepal.

Segundo, si bien parece como si el ejército estuviera distribuyendo medicinas, cada semana mueren docenas de niños en el distrito oriental por falta de medicinas adecuadas. Y la epidemia crece día tras día. Un gran número de médicos desempleados, graduados del hospital universitario de Katmandú y de varias universidades privadas, recorren la capital en busca de trabajo, pero casi cada semana el ejército merodea por las bases de apoyo maoístas, abre fuego, asesina y reparte un puñado de píldoras de paracetamol.

Además, la nación entera está en paro contra el actual sistema reaccionario. Los paros más importantes son del movimiento estudiantil. Los estudiantes han exigido educación superior universal y gratuita. El gobierno dice que no tiene dinero para dar educación superior barata, y mucho menos gratis. Pero sí tiene dinero para comprar armas sofisticadas a Estados Unidos y Bélgica para asesinar a cualquiera que exija una educación, una vida digna y derechos fundamentales para el pueblo. Este ejército no sirve a quienes tienen que matarse trabajando; se ha movilizado para arrestar y asesinar a los revolucionarios que luchan para cambiar la reaccionaria sociedad. ¿Por qué los niños no tienen médicos y medicinas mientras los soldados del gobierno andan por las bases de apoyo disfrazados de médicos? ¿Por qué estos charlatanes patrocinados por el Estado persiguen a los maoístas? Otra parte interesante del drama es que el deber de un médico es preguntar si los pacientes tienen algún problema de salud. Pero los médicos militares les preguntan cosas como: “¿Dónde están los maoístas en esta aldea? ¿Dónde viven? ¿Cómo se visten? ¿A qué hora llegan a casa?”.

Hoy, hay un cese del fuego entre el nuevo Poder de los maoístas y el viejo Estado de Nepal. En la etapa del equilibrio estratégico, un equilibrio de fuerzas entre el viejo Estado y el nuevo Estado revolucionario, se declaró un cese del fuego el 29 de enero. Por definición, un cese del fuego significa una suspensión de combates de los ejércitos de ambos bandos. No obstante, el ERN violó esa regla e intervino en diferentes lugares de las bases de apoyo revolucionarias hasta que ambos bandos acordaron un código de conducta. Se elaboró el código luego de mucha lucha, regateo y negociaciones durante varios meses. Aún así, el gobierno lo violó baleando y asesinando a cuadros maoístas en las regiones del oriente y del extremo occidental del país, y arrestó a muchos cuadros, de quienes muchos aún están en custodia o en la cárcel. Entretanto, se llevó a cabo una primera ronda de negociaciones entre el Partido Comunista de Nepal (Maoísta) (PCN [M]) y el gobierno, en que el gobierno prometió una vez más seguir estrictamente el código de conducta, divulgar el paradero de los cuadros revolucionarios desaparecidos y liberar a los presos políticos. Pero el gobierno no respetó el acuerdo. Mandó al ejército como supuestos médicos a recolectar información.

Al mismo tiempo el ERN ha declarado que debido a sus nuevas armas y al entrenamiento que ha recibido, ha cobrado suficiente fuerza como para combatir a los maoístas. Según la prensa nepalesa, el ERN ha adoptado un uniforme muy parecido al del ejército indio... tal vez una perversa conspiración para camuflar una intervención del ejército indio. El viejo Estado ha acordado en la segunda ronda limitar los movimientos del ERN a un radio de 5 km de sus cuarteles. Los reaccionarios armaron un alboroto cuando se puso de manifiesto que esto restringía al ERN al 18% del país. Al día siguiente declararon que el acuerdo no se realizó. En vez de cumplir el acuerdo aprobado por el rey, el ejército lo violó.

El panorama es claro. En Nepal el viejo Estado está en manos del ejército, y éste tiene el respaldo del imperialismo yanqui. Con el apoyo de Estados Unidos, sigue arrestando y asesinando a los revolucionarios maoístas. Por ejemplo, asesinó a una comandanta del Ejército Popular de Liberación (EPL) en Okhal Dhunga, y ha asesinado en Ramechhap, Kailali y, hace poco, asesinó a ocho revolucionarios en Jajarkot. El PCN (M) ha tenido paciencia hasta ahora, llamando al viejo Estado y a los partidos políticos parlamentarios a llevar las negociaciones a su conclusión lógica. Pero ni el viejo Estado ni los partidos parlamentarios se mueven en esa dirección.

¿Por qué continúa la desintegración política en Nepal? Diversos factores impulsan el fenómeno. Primero, el gobierno tuvo que declarar el cese del fuego y pedir negociaciones porque había recibido fuertes golpes del EPL. El viejo Estado esperaba que los revolucionarios maoístas perdieran en las negociaciones. Ahora el gobierno casi se ha retirado del proceso de las negociaciones.

Segundo, las fuerzas del viejo Estado, y los elementos reaccionarios al servicio de los centros internacionales de poder, como el imperialismo yanqui, se han dado cuenta de que están aislados de las masas. Tercero, las riñas entre los parlamentarios se han centrado en quién ocuparía el puesto de primer ministro, dejando de lado los grandes problemas de interés nacional, las condiciones de vida del pueblo y la democracia. Cuarto, el rey ha tenido que librar una batalla de vida o muerte para poner a salvo la monarquía feudal.

En consecuencia, el viejo Estado casi se ha retirado del cese del fuego y del código de conducta, pero no lo ha declarado abiertamente por dos razones. La primera es la determinación de los maoístas de llevar el proceso de las negociaciones a su conclusión lógica. La segunda es que el viejo Estado está aislado de las masas, porque éstas quieren cambios políticos generales y progresistas.

Entretanto, han ocurrido importantes sucesos políticos. Desde el cese del fuego, el imperialismo yanqui, enemigo número uno de los oprimidos del mundo, ha tramado horribles tretas interfiriendo en la política de Nepal. Ha emitido declaraciones que han afectado el proceso de negociaciones y puesto al PCN (M) en la lista de “terroristas”. Obligó al gobierno a firmar un acuerdo antiterrorista de cinco años y le dio armas y entrenamiento al ERN para combatir a los revolucionarios maoístas. Más de 200 soldados norteamericanos están apostados en Nepal como “asesores”. Estados Unidos hizo subir un títere obediente al puesto de primer ministro.

El rey buscaba matar dos pájaros de un solo tiro nombrando a un nuevo primer ministro, lo que marginó a los partidos parlamentarios. Y, a fin de ganar tiempo para preparar una operación militar masiva contra los maoístas, menospreció la agenda política de los maoístas, en especial la demanda de una asamblea constituyente, la cual abriría las puertas a un Estado revolucionario de Nueva Democracia.

Ésos son los factores que impulsan a los reaccionarios hacia una confrontación militar y no hacia una solución mediante las negociaciones. Si las fuerzas democráticas, patrióticas y progresistas no se unen a los revolucionarios maoístas y obligan a los autócratas feudales, a los parlamentarios monárquicos y a los “comunistas” monárquicos fosilizados a unirse en torno a la agenda política planteada por el PCN (M), la guerra es inevitable. Objetivamente, el viejo Estado, con el respaldo del imperialismo yanqui, ha violado el cese del fuego y ya ha recurrido a la guerra.

De lo que los reaccionarios y los imperialistas no se han dado cuenta es que el Ejército Popular de Liberación, que se apoya en las masas populares y lucha por los intereses del pueblo, está armado con una poderosa doctrina ideológica, política y militar. Al comienzo, el EPL no tenía armas, sólo ideología y política, pero ahora, tiene las armas modernas que le ha arrebatado al ERN. Si bien el ERN ha adquirido armas poderosas del extranjero, si el viejo Estado no reconoce los intereses de las masas, esas armas, como dijo el Presidente Prachanda del PCN (Maoísta), “se pasarán rápidamente a manos del pueblo”.