Boletín N° 9 - 24 de Marzo de 2003
  Arrollador estallido de protestas
a medida que Bush desencadena la guerra

El ataque yanqui a Irak ha desencadenado un arrollador estallido de protestas y acciones militantes en todo el mundo. El pueblo ha comenzado a hacer pedazos las esperanzas de Bush y Blair de que lanzado la guerra podían probar que toda resistencia es inútil.

Como en las pasadas semanas, algunas de las protestas más masivas y resueltas tuvieron lugar en los países que están las “líneas de frente” en el sentido más amplio, especialmente en aquellos que dirigen esta guerra y los de la región. En todas partes el pueblo puso como blanco a Estados Unidos y el Reino Unido y la complicidad de sus propios gobiernos.

En Italia, el domingo 23 de marzo fue un día para llevar la lucha a las bases norteamericanas. Muchos miles marcharon de la plaza central de la ciudad de Aviano, en el nordeste, hasta la base aérea de la OTAN a seis kilómetros de allí. La base fue rodeada por las fuerzas antimotines de la policía y los carabinieri. Al mismo tiempo miles marcharon a la base de Sigonella en Catania, Sicilia al otro extremo del país. Cerraron todas las carreteras de acceso a una de las más grandes instalaciones navales norteamericanas en el Mediterráneo, desde donde despegan los aviones cisterna estadounidenses para reaprovisionar de combustible a los bombarderos yanquis que atacan Irak.

Masivas protestas se realizaron en todas las principales ciudades italianas, comenzando el día en que Bush inició su guerra. Ese día en Roma, tres diferentes marchas convergieron en la embajada norteamericana, que fue rodeada por la policía. Los empleados públicos pararon y muchos empleados del sector privado salieron a las calles para tomar parte en las protestas. Una marcha planeada con anterioridad en Roma por 200.000 granjeros el 21 de marzo se convirtió en una protesta contra la guerra a medida que se les unían miles de estudiantes de secundaria y de universidad. Una multitud atacó el consulado británico en Venecia. Cerca de 20.000 estudiantes bloquearon la embajada yanqui en Turín.

Todos los días, hasta ahora, se han visto gigantescas manifestaciones y violentas protestas en España, cuyas bases aéreas y marítimas son igualmente claves para los esfuerzos de guerra yanquis. El grito “renuncie Aznar” se ha vuelto tan universal que incluso el ex presidente del propio partido del primer ministro renunció. El 22 de marzo, las calles fueron inundadas por unas 500 mil a 750 mil personas en Barcelona, medio millón en Madrid, y varios cientos de miles en Valencia, y miles en varias ciudades más. La lucha en la embajada norteamericana se hacía más fiera cada noche. El 23, una marcha que atravesó la capital comenzando en la residencia presidencial y terminando en la embajada yanqui llevó a más de cuatro horas de batallas campales cuando la policía que defendía el edificio arremetió, golpeando indiscriminadamente a los manifestantes y disparando balas de goma. Esto ocurrió mientras el Presidente Aznar argüía que “sinceramente, no creo en el pacifismo” para justificar su apoyo a la guerra y el desencadenamiento de la policía. La lucha se extendió por todas las calles de los viejos barrios de la ciudad. 118 personas recibieron atención médica, incluyendo 37 policías. El gobierno español ha puesto sus fuerzas policiales en “máxima alerta”, no contra los “terroristas” sino contra el “desorden público”. Han tenido que rodear permanentemente todos los edificios gubernamentales con fuerzas antimotines.

En Alemania, cerca de un cuarto de millón de manifestantes, especialmente jóvenes, marcharon en muchas ciudades desde mediados de la semana y el fin de semana. Manifestantes en Stuttgart bloquearon el acceso a cuarteles generales claves de las fuerzas yanquis en Europa. Alrededor de 50 mil estudiantes de secundaria se sentaron frente a la embajada de Estados Unidos en la Alexanderplatz en Berlín y detuvieron el tráfico por horas, aunque la policía los mantuvo a distancia de la embajada.

El Reino Unido ha sido golpeado por una incesante serie de protestas de diferente tipo cada día. Unas 5.000 personas se reunieron frente a la entrada principal de la base de la Real Fuerza Aérea Fairford, donde están apostados los bombarderos yanquis que actualmente bombardean Irak. Todas las universidades y la mayoría de los colegios de Londres reportaron huelgas el 20 de marzo, y mucha gente dejó sus trabajos para protestar. Ciclistas irrumpieron el tráfico en el centro de la ciudad el 21 de marzo. Varios cientos de miles de personas realizaron una airada marcha a través de Londres el 22 de marzo. Hubo choques con la policía a medida que los jóvenes trataban de bloquear la calle Oxford, la principal área comercial de la capital. El viernes luego de que comenzara la guerra, manifestantes en la plaza del Parlamento forzaron a las autoridades a cerrar la entrada principal a la Cámara de los Comunes. Muchos eran bastante jóvenes. Hubo enfrentamientos con la policía al tratar ésta de despejar las calles. Decenas de miles marcharon en Manchester, Bristol, Liverpool, y, en Escocia, Edimburgo, Cardiff y Glasgow y en muchos pueblos más pequeños.

Durante la cumbre de la Unión Europea en Bruselas, Bélgica, un país que formalmente se opone la guerra, la policía utilizó cañones de agua para dispersar a varios miles de manifestantes en frente de la embajada yanqui. El 22 de marzo, todas las principales ciudades belgas presenciaron grandes marchas desde temprano. La embajada norteamericana en París ha sido el centro de manifestaciones nocturnas, incluyendo 80.000 el 20 de marzo. El gobierno movilizó sus fuerzas policíacas y de seguridad en pleno para proteger los símbolos de la guerra encabezada por EEUU. Muchos manifestantes levantaron la consigna “No sobrevuelos” (refiriéndose al hecho de que el gobierno francés está permitiendo que los aviones de guerra estadounidenses usen su espacio aéreo para esta guerra). Varias decenas de miles de manifestantes en Marsella coreaban “Bush, Blair, Aznar, criminales de guerra”. En Francia, así como en el Reino Unido y en todos lados, los observadores han enfatizado el grado en el que los estudiantes universitarios y de secundaria se han organizado y convertido en fuerza motriz el movimiento.

La policía atacó y lanzó gases lacrimógenos a los manifestantes frente al edifico de las Naciones Unidas en Ginebra. Cuando marchaban a través de la ciudad, los manifestantes escalaron los muros de la sede la Organización Mundial de Comercio, quemaron banderas yanquis y, como en todas partes de Europa y del mundo, destrozaron McDonalds. Acciones similares también tuvieron lugar en otras grandes ciudades suizas —Zurich, Basilea y Lucerna.

En Australia, miembro menor del “eje del mal”, decenas de miles marcharon en Melbourne, Canberra y Sydney varios días seguidos.

También hubo manifestaciones en Nueva Zelanda, Irlanda y Portugal. En Copenhague, estudiantes y otros se manifestaron frente al parlamento de este país, que apoya esta guerra.

El centro de Atenas fue paralizado por 150.000 manifestantes frente a la embajada yanqui. Manifestaciones de un tamaño nunca antes visto tuvieron lugar en Tesalónica y Creta. La asociación de abogados de Atenas se fue a huelga, paralizando los juicios.

Al menos 100.000 personas marcharon en Tokio luego de que Bush agradeciera al Primer Ministro japonés por apoyar la guerra, a pesar de la abrumadora opinión pública contra ésta. También marcharon hacia la base naval yanqui cerca de Yokosuka, cuartel general de la séptima flota estadounidense.

Miles de manifestantes marcharon en Seúl para protestar en contra de la decisión de su país de enviar tropas no combatientes a la guerra de Bush en el Golfo. También hubo grandes manifestaciones en Filipinas, donde el gobierno de Macapagal Arroyo se ha declarado parte de la coalición anglo-norteamericana. En Taipei, Taiwán, los manifestantes chocaron con las autoridades de la oficina de representación de Estados Unidos.

Las protestas en Egipto fueron las primeras manifestaciones callejeras que el país ha visto en varias décadas. La policía utilizó cañones de agua y perros de ataque para proteger la embajada norteamericana de los estudiantes en El Cairo. La policía antimotines atacó con garrotes para impedir que la gente saliera de la mezquita de Al Azhar después de la oración. Coreando “salvar a Irak”, muchas personas escalaron las barandas del edificio para defenderse. El 21 de marzo, decenas de miles marcharon a la embajada yanqui. Lanzaron piedras contra la policía y denunciaron a los gobiernos árabes por no oponerse a la guerra. El área central de la ciudad se convirtió en una zona de batalla y finalmente en un pueblo fantasma cuando la policía la bloqueó completamente.

El 21 de marzo, gigantescas manifestaciones en las que se quemaron banderas surgieron en Ammán, Maán y otras ciudades en Jordania, cuyo rey proclama públicamente que “comparte la furia” pero ha proporcionado apoyo vital a la guerra.

Algunas de las más fieras oposiciones iniciales se dieron en Yemen el 20 de marzo. Varios miles de personas coreando “Muera Estados Unidos” marcharon desde el viejo barrio de Sama hasta la embajada norteamericana a las afueras de la ciudad. Algunos informes dicen que trataron de tomarse el edificio, defendido por soldados y vehículos artillados. La policía abrió fuego, matando a dos manifestantes, uno de ellos de once años. Se informó que tres policías fueron heridos gravemente.

En Bahrein, un país del Golfo, donde tiene su base la quinta flota de la Marina yanqui, cientos de manifestantes se reunieron frente a la embajada de EEUU y le lanzaron piedras a la policía que la protegía.

Palestina, Ankara y Estambul también presenciaron grandes manifestaciones militantes.
Manifestantes en Yakarta, Indonesia lanzaron huevos y verduras a la embajada británica. Manifestantes en Surabaya, la segunda ciudad más grande de Indonesia, se reunieron en las afueras del consulado yanqui. En otras ciudades de Indonesia los manifestantes sitiaron restaurantes de comidas rápidas y bancos norteamericanos.

Manifestantes en Kota Baharu, al oriente de Malasia, quemaron banderas británicas y norteamericanas y efigies de los dos líderes de esos países.

En Dacca, Bangla Desh, 15.000 manifestantes se reunieron bajo la mirada de la policía antimotines el 20 de marzo. Una huelga de medio día contra la guerra cerró los almacenes y colegios en las principales ciudades del país. Estudiantes universitarios quemaron efigies de Bush y de Blair.

Miles de personas marcharon hacia la embajada yanqui en Nueva Delhi. Cuando la policía los bloqueó, las mujeres se adelantaron rápidamente a romper el cordón policial. Varias docenas fueron arrestadas. También hubo una gran manifestación en Hyderabad. En la región de Cachemira controlada por la India, la policía disperso con gases lacrimógenos a los manifestantes contra la guerra.

Hubo manifestaciones en varias ciudades en México. Unas 3.000 personas marcharon a la embajada yanqui en San José de Costa Rica. Cientos de manifestantes quemaron banderas yanquis frente a la embajada en Quito, Ecuador.

En Argentina la policía utilizó cañones de agua para impedir que una marcha llegara hasta el odiado símbolo del Estados Unidos de Bush. Apedrearon la embajada, quemaron banderas yanquis y corearon “Bush es un terrorista fascista” mientras desafiaban las granadas de gas lacrimógeno y las balas de goma disparadas por la policía federal.

Más de 100.000 marcharon en Montreal, Canadá, que ha enviado varios cientos de tropas al Golfo a pesar de la oposición oficial del gobierno oficial a la guerra si ésta no es bajo mandato de la ONU.

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