Boletín N° 145 - 13 de febrero de 2006
  Mensaje al Partido Comunista de Nepal (Maoísta), del Comité del Movimiento Revolucionario Internacionalista (CoMRI)

El 13 de febrero de 1996 se inició una nueva jornada de la historia de Nepal: el Partido Comunista de Nepal (Maoísta) dirigió a las masas oprimidas en diversos combates simultáneos en todo el país. Aunque las primeras acciones eran de pequeña escala y la guerra popular se inició con muy pocas armas, su objetivo era desde el principio muy poderoso: llevar a cabo una revolución de nueva democracia y socialista en todo el país como parte de la misión histórica del proletariado internacional para barrer al imperialismo, a la reacción y a cualquier vestigio de explotación de clase de la faz de la tierra. Durante diez años la revolución de Nepal bajo la dirección del partido, con el camarada Prachanda a la cabeza, ha vivido avances y retrocesos, victorias y pérdidas, y situaciones políticas complejas. Se han hecho muchos sacrificios y se han dado grandes ejemplos heroicos en el partido como en el pueblo. Hoy, diez años después, las pequeñas escuadras iniciales con pocas armas se han convertido en un poderoso Ejército Popular de Liberación; Nepal, a pesar de ser un país pobre, oprimido y atrasado, se ha convertido en un faro avanzado para un mundo tan necesitado de revolución. La mayor parte del territorio de Nepal está bajo el control del pueblo, dirigido por el partido, y la revolución está en el umbral de tomar el poder nacional. Estos logros inspiran de alegría a los comunistas y gente de inclinaciones revolucionarias en todo el mundo y vuelven a dar esperanza a los oprimidos de que existe una solución a la explotación, miseria y opresión de la humanidad.

La revolución de Nepal se enfrenta a enemigos poderosos. Los explotadores del mundo temen que el pueblo tome el poder en Nepal y que un auténtico comunismo revolucionario vuelva a emerger poderosamente en el mundo. Estados Unidos, Gran Bretaña y las vecinas India y China dan armas y asesoría al Ejército Real de Nepal para masacrar al pueblo y apoyan al reaccionario régimen del rey Gyanendra de un sinnúmero de formas más, por ejemplo, tener de rehén a nuestros camaradas Kiran y Gaurav en la India. Con descaro, estos reaccionarios tachan a los revolucionarios maoístas de "terroristas" pero están muy conscientes de que el partido cuenta con gran apoyo de la mayoría de la población, e incluso las fuerzas parlamentarias adversarias del partido lo consideran una fuerza política legítima. Los imperialistas y reaccionarios no aceptarán fácilmente un auténtico gobierno popular en Nepal. Continuarán combinando un apoyo abierto a la monarquía reaccionaria con muchas intrigas y conspiraciones.

La revolución está acercándose a la histórica victoria nacional, hecho que acelerará las tretas desesperadas de los reaccionarios para combinar palabras almibaradas sobre la democracia con viles intentos de aplastar la voluntad del pueblo con sangre. En este momento crítico es más importante que nunca que los comunistas y gente de inclinaciones revolucionarias de todo el mundo jueguen su papel. El Movimiento Revolucionario Internacionalista les saluda y se compromete a seguir movilizando apoyo para la guerra popular de Nepal.

Camaradas: Estamos seguros que con la misma confianza revolucionaria, científica y audaz que impulsó el inicio de la guerra popular podrán navegar las aguas turbulentas por delante. Sin duda, ante los nuevos obstáculos se tendrá que hacer nuevos sacrificios pero siguiendo sobre la firme base del marxismo-leninismo-maoísmo y aplicando con flexibilidad estos principios a las complejidades de la lucha de clases, un Nepal de nueva democracia podrá nacer e iluminar al mundo.

Comité del Movimiento Revolucionario Internacionalista
13 de febrero de 2006