Boletín N° 35 - 29 de septiembre de 2003
  Nueva ola de protestas contra invasores del Medio Oriente

El fin de semana del 27 al 28 de septiembre se organizaron acciones en todo el mundo que exigieron la retirada de las tropas de Irak y un fin a la ocupación israelí de Palestina. Las fechas coincidieron con el tercer aniversario de la segunda Intifada. Han salido informes iniciales de protestas en San Francisco, Los Ángeles (donde también se opusieron a la ocupación yanqui de Afganistán), Copenhague, Bruselas y Varsovia. En Sofía, Bulgaria, inmigrantes palestinos organizaron una marcha. Protestaron cientos de personas en El Cairo y Berlín, y miles en París (con fuertes contingentes de palestinos y árabes), Madrid, Barcelona, Estambul, Atenas, Beirut, Seúl y Tokio. En Estambul y Tokio, demandaron que sus gobiernos no envíen tropas a Irak. Celebraron la acción más grande en Londres a la cual, según los organizadores, asistieron 100.000 personas. Demandaron la renuncia del gobierno de Blair, que ya está en problemas graves a causa de las mentiras con que justificó la invasión de Irak. Aunque participaron muchos activistas de las acciones contra el inicio de la guerra del pasado invierno, muchas personas protestaron por primera vez pues ya no pueden quedarse a un lado mientras que Estados Unidos e Inglaterra llevan a cabo lo que consideran una ocupación injusta. Los activistas aprovecharon las acciones como preparación para las protestas programadas para noviembre durante una visita de Bush.

La invasión de Irak y el apoyo incondicional a la ocupación israelí de Palestina son los dos elementos principales de la campaña norteamericana para dominar el Medio Oriente. En la mayoría de las ciudades, se trazaron los lazos entre las dos ocupaciones. Los volantes compararon la brutalidad de los soldados de Estados Unidos y otros países en Irak con la del ejército israelí en Cisjordania y la Gaza, tales como las asesinas incursiones en edificios residenciales y barrios, la destrucción de casas, las políticas militares basadas en el desprecio a la vida humana y el rechazo a los derechos básicos, tal como el derecho a su propio país. Abundaron enormes banderas palestinas y kafiyehs. Los carteles llamaron a la victoria de la Intifada. Unos manifestantes portaron grandes paredes en representación del apartheid que impone Israel. Se celebraron protestas en ciudades de la Palestina ocupada. Los manifestantes en Nablus juraron luchar hasta la victoria.

En Europa, algunos manifestantes defendieron a los 27 pilotos de la fuerza aérea israelí en activo y de licencia que la semana pasada se negaron a participar en ataques o llevar a soldados terrestres para atacar a los palestinos. Los oficiales militares israelíes respondieron suspendiéndolos y amenazándolos con prisión si no se retractaran de su declaración conjunta.

Las protestas del fin de semana fueron las acciones más extensas desde que Bush declaró el fin de la guerra el 1º de mayo. Desde entonces los invasores encabezados por Estados Unidos han asesinado a cientos de civiles iraquíes. El auge de protestas contra la ocupación ocurrió en una coyuntura importante en que el sitiado gobierno de Bush busca febrilmente una resolución de la ONU a favor de enviar más tropas a Irak, tanto de otros países como de Estados Unidos.