Boletín N° 170 - 7 de agosto de 2006
  Protestas mundiales contra agresión yanqui-israelí

En los últimos días recorrió el Medio Oriente y otras partes una segunda, más amplia, ola de protestas contra Israel y Estados Unidos

El centro de Beirut presenció la segunda efusión popular en sólo dos semanas. En Bagdad, cientos de miles marcharon contra Israel y Estados Unidos organizados por el Ejército del Medí de Maqtada Sadr, un clérigo cuyo apoyo ha sido un importante pilar del gobierno de la ocupación yanqui. Cairo presenció una segunda concentración ilegal, y se celebró una protesta pública poco usual en Amman, Jordania. Los chiítas de la provincia Oriental de Arabia Saudita, que raras veces tienen voz pública en esta reino fundamentalista sunita, también organizaron una protesta popular. En Ciudad Kuwait, muchos manifestantes portaron retratos del presidente venezolano Hugo Chávez como bofetada a todos los gobiernos árabes que, a diferencia de Chávez, se han negado a retirar a sus embajadores de Israel.

En otra protesta en la Ciudad del Cabo, Sudáfrica, los manifestantes pidieron que se sometiera a Israel a la misma clase de sanciones internacionales que se impusieron al gobierno de apartheid. Al pasar por el parlamento, miles demandaron que el actual gobierno sudafricano rompa sus íntimos lazos con Israel. En Santafé de Bogotá, Colombia, miles, entre ellos algunos jóvenes palestinos y libaneses, marcharon por el Centro Internacional y celebraron un acto frente a la embajada israelí. Pintaron consignas propalestinas en las paredes y chocaron con la policía.

En Tel Aviv, Israel, los manifestantes árabes y judíos pidieron un cese el fuego y que Israel se retirara de inmediato del Líbano. Corearon consignas que llamaban a los soldados israelíes a desobedecer órdenes y a negarse a combatir. En medio del naciente debate entre los judíos de Israel, el prominente académico Avi Shlaim, un profesor de la Universidad de Oxford que creció en Israel y que estuvo en las fuerzas armadas sionistas, publicó un artículo que critica la "depravación moral" del mando militar sionista y concluyó que Israel "actúa como una organización terrorista".

En Escocia, ha habido diversas protestas contra los vuelos militares estadounidenses que hacen escala ahí para cargar combustible y que llevan material bélico a Israel. Los manifestantes han montado un campamento frente a la pista aérea Prestwick que atiende estos vuelos. En la acción del 7 de agosto, siete personas fueron a dar a la cárcel por cortar un hueco en la cerca de seguridad y abordar un avión militar yanqui. Dijeron que lo iban a inspeccionar en busca de armas destinadas a Israel. Estos actos, simbólicos, expresan los sentimientos de mucha gente de Escocia y del resto de Inglaterra acerca de un asunto que se ha ido convirtiendo en una vergüenza y manzana de discordia en el gobierno de Blair. El mismo día cientos marcharon por el centro de Viena.

 

Recibimos el siguiente informe de Londres:

El 5 de agosto en Londres, la gran cantidad de gente que marchó contra la guerra en el Líbano tomó por sorpresa a los organizadores y al gobierno por igual. En general, se esperaba una repetición de la primera protesta de emergencia de dos semanas antes, de 10 a 20 mil personas, pero por lo menos 50 a 60 mil marcharon por las calles de Londres. Según los periodistas, era la más grande protesta de la historia de Inglaterra durante el mes feriado de agosto. Las noticias vespertinas de la masacre en el Líbano, en particular la atrocidad cometida en Qana, en que una bomba israelí mató a más de 50 civiles, muchos de ellos niños, hicieron que mucha más gente protestara.

Diversos letreros caseros denunciaron furiosos al primer ministro Tony Blair: ¿Cuántos niños más tienen que morir? Una enfermera psiquiátrica de mediana edad dijo que participó en un par de protestas contra la guerra de Irak, pero entonces tuvo optimismo, como que "quizá pudiéramos haberla detenido". Ahora se sentía acongojada, pero, después de leer un informe del organismo Salvemos a los Niños que dice que la mayoría de los civiles muertos en el Líbano son mujeres y niños, se sintió que no tenía alternativa salvo participar con su esposo e hijo. Los manifestantes dejaron cientos de pares de zapatos de niño al pie de la Tumba del Soldado Desconocido, cerca de la sede del gobierno en la calle Downing, para subrayar lo que significa el apoyo del gobierno a Israel.

Casi se podía ver la historia colonial de Inglaterra en las caras de los muchos manifestantes del Medio Oriente al sur de Asia, un legado del antiguo imperio británico que hoy, como socio menor de Estados Unidos, domina a esos países mediante un sistema neocolonial.

Se reunió gente de muy diversos antecedentes y creencias con un profundo sentido de propósito, de la importancia de unir a grandes cantidades de gente para hacer una denuncia poderosa de los crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos, Inglaterra e Israel, cosa que se expresó en los manifestantes y en los oradores. Poco después de que un jeque islámico del Líbano habló y exigió con urgencia que los pueblos del mundo defendieran a su agobiada patria, tomó el micrófono Walter Wolfgang. Este pensionista de 83 años, un sobreviviente del gobierno nazi, fue expulsado de la conferencia anual del Partido Laborista y detenido por la policía bajo de la Ley de Prevención del Terrorismo después de que gritó una sola palabra, "tontería", cuando Tony Blair dijo que Inglaterra ayudaba a Estados Unidos a "traer la democracia" al Medio Oriente. Ante fuertes aplausos, Wolfgang dijo que se había unido con varios judíos en un ayuno contra la guerra frente a la embajada israelí. Poco después, habló un vocero de los Amigos de Al-Aqsa, un grupo asociado con la Organización para la Liberación de Palestina. Recordó que después del 11 de septiembre, George Bush dijo que "o están con nosotros, o están con los terroristas"; advirtió a Blair que si estar con Estados Unidos e Inglaterra significa estar con la matanza de los libaneses hoy, pues "escúcheme bien, señor Blair. La mayoría de los londinenses elegirán estar con los terroristas... porque todo mundo ve que los verdaderos terroristas están en la calle Downing y la Casa Blanca".

Muchos oradores eran miembros disidentes de la élite política del país, como varios parlamentarios del oficialista Partido Laborista, quienes uno tras otro decían: "Hoy me da vergüenza ser miembro del Partido Laborista". Recibió una gran ovación el antiguo diplomático británico, Craig Murray, el embajador a Uzbekistán despedido por negarse a ignorar el apoyo que daban Estados Unidos e Inglaterra al sangriento gobierno de ese país a cambio de permiso para usar el territorio para fines militares. Anteriormente, varios oradores pidieron que Blair cancelara sus vacaciones y que prestara atención a la crisis en el Líbano. Murray señaló que no se debe dejarse confundir por el papel de Blair, y que Blair permanecerá en su puesto exclusivamente para asegurar que las cosas se desarrollen de acuerdo a los deseos del eje anglo-yanqui-israelí. Ante la estruendosa respuesta aprobatoria del público, dijo que si Blair quisiera permanecer y continuar sus fechorías, le esperaría un "cómodo lugar en el sótano del tribunal internacional de crímenes de guerra en La Haya".

El profundo coraje contra el apoyo del gobierno británico al ataque israelí prendió una discusión intensa acerca de lo que lo motivaba y qué hacer al respecto. La consigna principal era "¡cese el fuego incondicional ya!" Todos querían ver un cese inmediato de los bombardeados israelíes, pero les inquietaba que pronto los israelíes pidieran un cese el fuego en plan de defender sus propios intereses metiendo una fuerza multinacional occidental en el sur del Líbano. También había mucha incertidumbre acerca del papel de la ONU; algunos pedían que "Inglaterra se uniera a la comunidad mundial en la ONU" (o en "la Unión Europea"), y otros denunciaban fuertemente a la ONU como un "instrumento de dominación imperialista". De todos modos, el sentir generalizado era que la guerra contra el Líbano estaba vinculada a Irak y al aumento de amenazas angloyanquis contra Irán, y muchas personas lucieron las camisetas y calcomanías "No ataquen a Irán". Al fin de la protesta, se anunciaron diversas acciones pequeñas frente a la embajada israelí y otros lugares.