Boletín 11 de junio de 2012
  PCI (MLM): Sobre la muerte de la camarada Azar

Una de las estrellas en los movimientos comunista y femenino se ha apagado dejando un doloroso vacío en nuestros corazones. La pérdida de aquellos que se mantienen firmes en las tormentas iluminando el firmamento es especialmente difícil y grave.

Desde el fondo de nuestros corazones queremos expresar nuestro profundo aprecio y agradecimiento a los queridos amigos y camaradas, partidos y organizaciones del movimiento de izquierda en Irán y otros países, nuestros compañeros de lucha y camaradas de armas por todo el mundo que nos han dado su solidaridad a nosotros y a la familia de Azar.

No hay palabras para describir plenamente lo hermoso de esta solidaridad. Constituye una expresión de seres humanos que sueñan con construir una sociedad en la que la gente pueda vivir su existencia social directamente y sin barreras.

Todos nosotros compartimos la tristeza de que alguien muera tan joven, no solo porque ella tenía apenas 53 años, y no solo porque muchos de ustedes acabaran de establecer lazos de amistad con ella, sino fundamentalmente porque cada uno de nosotros, a nuestra manera, sentíamos que sus capacidades intelectuales revolucionarias estaban todavía desplegándose, todavía floreciendo, todavía naciendo de nuevo de manera constante.

Al mismo tiempo nuestros comunes profundos sentimientos de afecto por Azar constituyen una reacción a nuestra experiencia común en el camino revolucionario por erradicar la sociedad de clases. Todos los que hemos soñado con transformar radicalmente nuestra sociedad hemos enfrentado de manera persistente inquietudes similares y hemos sido influenciados por nuestras derrotas y nuestros avances en este camino. Y en este camino hemos hecho grandes sacrificios al igual que hemos cometido grandes errores.

El reconsiderar esta experiencia preocupaba a Azar. Ella reconocía las contradicciones, les buscaba explicación y señalaba un camino emancipador con todas sus complejidades. Sus palabras contenían una poderosa fuerza que hacía que les estremeciera el alma a aquellos a quienes llegaban. Lo que ella creía lo vivía.

Azar se unió a la Unión de Comunistas de Irán (UCI) por primera vez en 1979, en un momento en el que se elevaban las llamas de la revolución y la lucha de las masas se propagaba día tras día. Pero la Azar que conocimos y el partido al que pertenecía fueron producto en lo fundamental del período en que la UCI se levantó de sus cenizas y avanzó por tortuosos caminos. Como escribiera el poeta Ahmad Shamlou, sólo la tormenta puede hacer que nazcan hijos inesperados.

A mediados de los años 80 ella abandonó Irán con sus dos pequeños hijos. Y se unió de nuevo a la UCI. Fue un período en el que los sobrevivientes de esta tendencia, en su mayoría personas que andaban en sus 30, habían enterrado a sus camaradas caídos y curado sus heridas, y estaban lidiando con las candentes cuestiones planteadas por la derrota. No sólo la derrota de la revolución en Irán sino también los reveses histórico-mundiales, la restauración del capitalismo en los otrora países socialistas y el surgimiento de regímenes opresores tras las varias décadas de movimientos de liberación nacional en tres continentes.

Bajo el peso de la derrota de la revolución en Irán y la destrucción de las organizaciones comunistas, mucha gente perdió el rumbo, mientras que otros se templaron y continuaron por el camino revolucionario. Azar fue una de los más firmes entre estos últimos.

Los que continuaron en este difícil camino durante el período de la crisis pudieron sacar gran energía del levantamiento de Sarbedaran en 1981, que aspiraba a derrocar la República Islámica de Irán. Pero sin dar respuestas a las cuestiones planteadas por las grandes derrotas, era imposible perseverar en este camino. Fuimos inspirados por el mismo espíritu que movió a Eugene Pottier a escribir la letra de La Internacional luego de la derrota de la Comuna de París, pero también necesitábamos lo que hiciera Marx con su síntesis de esa experiencia histórica.

Reconocer lo que era correcto y lo que era erróneo, defender lo correcto y hacer una ruptura con lo incorrecto, era una tarea muy difícil. Azar estuvo entre los camaradas que tuvieron la valentía de romper con las viejas ideas así como de defender los logros del pasado.

El exilio dio una oportunidad excepcional para restablecer lazos con los comunistas revolucionarios del mundo. Redescubrimos el internacionalismo proletario a un nivel superior y con un mayor alcance. Azar bebió consistentemente de la fuente de este internacionalismo
y creció. Ella sentía que pertenecía a todas las partes del mundo. Su corazón latía con cada lucha contra la opresión y la injusticia en cualquier rincón del mundo, desde Palestina, India, Bangladesh y Nepal hasta Perú, Colombia y Estados Unidos. Seguía con detenimiento
los debates teóricos en el movimiento comunista internacional. Devoraba con avidez los saltos teóricos en el comunismo científico. Cada comprensión que tenía el poder de explicar los problemas la llenaba de inmenso gozo. Era abierta a cualquier teoría que pudiera explicar de
manera más correcta los problemas.
Sus irrompibles lazos con las masas oprimidas y explotadas la hacían más ansiosa de absorber esta comprensión, porque sabía que sin la ciencia de la revolución las masas estabancondenadas a la esclavitud eterna. Hace muchos años ella había diagramado un libro titulado La ciencia de la revolución. La frase en la contracarátula del libro [tomada de la Introducción] era una frase que siempre repetía ante cualquier rebelión de las masas: ¿romperá las cadenas esclavizadoras, o simplemente las sacudirá?

El período de reconstrucción de la UCI se centró en analizar cuestiones de línea, romper con las concepciones erróneas y desarrollar las correctas. Uno de los pasos decisivos fue la valiente ruptura de la UCI con los puntos de vista dominantes sobre la opresión de la mujer. Este avance jugó un importante papel en el florecimiento de Azar. Se convirtió en una diestra y muy conocedora comunicadora de esta línea y ayudó a profundizarla. Comprendía cada vez más el significado de ser mujer en este mundo en todos sus aspectos. Entendió que las relaciones opresivas de género se imponían en una variedad de complejas maneras no sólo en la sociedad y en la familia sino también dentro de una organización comunista cuyo objetivo es construir un mundo sin clases y sin “hombres” y “mujeres”, y que es necesario rebelarse constantemente contra aquellas relaciones que caracterizarán a la sociedad humana hasta el establecimiento del comunismo.

A partir de 1998 las actividades partidarias de Azar se centraron en forjar un polo revolucionario dentro del movimiento femenino de Irán. Su perseverancia en desarrollar la Organización de Mujeres 8 de Marzo y su papel general en ayudar a establecer un polo revolucionario en la lucha contra el polo reformista la hicieron muy conocida. Azar se convirtió en la vocera descollante del polo revolucionario.

La República Islámica, sabiendo que las mujeres iraníes eran un volcán a punto de estallar, lanzó un plan político apuntando a neutralizarlas y emplazó sus “soldados feministas islámicas”. Azar declaró que nunca debíamos permitir que las mujeres fueran atrapadas en los proyectos políticos de una facción del régimen. Luchó contra ellos y señaló otro camino, llamando a otros a asumir e insistir apasionadamente en un futuro diferente.

Criticó duramente a quienes persistían en tomar partido por uno u otro de los bandos en contienda en la lucha entre el imperialismo y el fundamentalismo islámico. Consideraba a los sistemas políticos como la República Islámica, el baathismo iraquí, la república turca, y sistemas similares al igual que las democracias occidentales como podridos y obsoletos, basados en la explotación de unos seres humanos por otros y en la opresión de género. Comprendía que todos estos sistemas políticos y sus gobernantes tenían que ser derrocados.

Azar era una buena unificadora. En sus esfuerzos por forjar gran unidad revolucionaria dentro del movimiento femenino insistía en los principios si bien mostrando la necesaria flexibilidad hacia aquellos con los que estaba tratando de unirse. Se conectaba fácilmente con los camaradas de otros partidos y tendencias y establecía diálogo intelectual con ellos sin conciliar o buscar un denominador común, sino mediante la argumentación. Era muy buena para enseñar así como para aprender. Acopiaba con regocijo cada gotita de comprensión y cada chispa de conciencia y con mucho esmero las transfería a sus camaradas.

Tenía un profundo respeto hacia el arte progresista y los artistas progresistas. Entendía el importante papel del arte y la literatura en la historia, tanto para reproducir los sistemas opresivos y explotadores como para luchar contra ellos. Tenía un conocimiento muy desarrollado de esta esfera, lo cual le ayudó a aguzar sus pensamientos, a hacer más bello su lenguaje y a remontarse más alto en sus esfuerzos por cambiar el mundo.

Siempre les decía a las camaradas mujeres que desarrollaran sus capacidades para estudiar la teoría, pensar y escribir, y desarrollar ideas. Decía que estas capacidades no se podían desarrollar con solo experimentar la opresión. Les decía que sin estudiar y comprender las teorías comunistas, seríamos incapaces de diferenciar entre el camino correcto y el falso, e incapaces de persistir hasta el fin en la lucha por la liberación de la mujer.

Ella misma estudió y difundió las nuevas concepciones comunistas durante el último período de su vida. Acostumbraba a decir que ella había tratado de diferentes maneras de atraer a más gente a estas teorías, especialmente con respecto a la liberación de la mujer. Decía que sin estas teorías nuestro movimiento desaparecería. Acostumbraba a decir que otros podían pensar que estas teorías nos pertenecen, pero que en realidad le pertenecen a todo el mundo. Cuando algo es cierto no puede quedarse en manos solamente de un partido o grupo. Estas verdades son para salvar y fortalecer un movimiento sin el cual no puede haber emancipación de la opresión y explotación.

Su mente activa y su espíritu militante le ayudaron también en su lucha contra el cáncer. Ella sabía que estaba librando una batalla en la que el final estaba claro. Incluso en esta batalla inspiró a todos.

¿Qué cualidades definían más a Azar? La rebeldía, la conciencia y la comprensión, la oposición intransigente a las viejas ideas y tradiciones, la inmensa energía, la perseverancia, el trabajo arduo en hacer que lo imposible se hiciera realidad.

Azar fue una comunista. Fue una comunista en un período en el que se había declarado una y otra vez la muerte del comunismo. Ella se consideraba una activista de tiempo completo en este camino. Buscó con todo su ser forjar una nueva generación de comunistas revolucionarios. Su mensaje a la nueva generación era éste: Absorban la experiencia de la anterior generación, párense sobre nuestros hombres para ver los horizontes más lejanos, visualícenlos mucho mejor de lo que nosotros lo hemos hecho y conquisten nuevas alturas. Le brillaban los ojos cuando veía gente joven que captaba su mensaje.

Cuando el pueblo oprimido produce a alguien como Azar, de hecho llegan a creer en su propia capacidad de cambiar el mundo. Las Azar se convierten en un modelo para la lucha. Se convierten en una poderosa proclama contra los sistemas sociales reaccionarios dominantes en el mundo. En sus corazones brota una nueva sensación de confianza en que podemos y tenemos que derribar el sistema de explotación y opresión y crear un nuevo mundo.

Azar no vivirá para poder marchar en medio de una verdadera tormenta revolucionaria que entierre a la odiada República Islámica de Irán.

Ella no vivirá para ver el surgimiento de una nueva ola de revolución proletaria y el establecimiento de una nueva sociedad socialista, el tipo de socialismo que tiene que ser mil veces mejor que nunca antes. Pero soñó con un bosquejo de éste y en sus sueños se desplegó un andamiaje.

Cuando las nuevas olas revolucionarias surjan en Irán y en todo el mundo, el rostro de Azar y el de muchos como ella brillarán como una estrella roja en la cima de estas olas.

Querida camarada Azar, compondremos de nuevo la música de la liberación y la revolución. Pero cuán doloroso es hacerlo sin que estés. Prometemos perseverar hasta el final para hacer realidad nuestros sueños y metas comunes, y transformar nuestra tristeza en persistencia en la lucha por derrocar a la República Islámica y al sistema capitalista y lograr un mundo comunista. En este sublime camino, tu recuerdo siempre estará vivo y dará alas a nuestra lucha. Adiós, inolvidable camarada.