Boletín N° 160 - 29 de mayo de 2006
  Irán: La amenaza de otra guerra
I. Qué busca Estados Unidos

Éste es el primero de varios artículos que analizan desde diversos ángulos, la amenaza de guerra de Estados Unidos contra Irán.

La amenaza de agresión norteamericana contra Irán ha alarmado a personas por todas partes. Ahora mismo Estados Unidos blande sables, amenaza con tomar acciones militares contra Irán, mientras que por el momento, apresura sus esfuerzos para imponer sanciones económicas y diplomáticas. Pero como manifiestan los últimos sucesos (en Irak) y la historia, tales sanciones son a menudo el preludio y el camino hacia un desenlace más violento. Hay una posibilidad concreta de otra guerra en el Medio Oriente.

En abril la revista New Yorker, el Washington Post y el Sunday Times de Inglaterra informaron cada uno por su cuenta que Estados Unidos se está preparando para atacar a Irán, con entrevistas a anónimos militares y agentes de inteligencia de alto nivel del gobierno yanqui. En el artículo del New Yorker, Seymour Hersh dice que el gobierno yanqui está contemplando golpes militares convencionales pero también el uso de armas tácticas nucleares. El Sunday Times escribió que las fuerzas armadas británicas han tomado parte en un simulacro de invasión a Irán encabezada por Estados Unidos. El Sunday Telegraph informó de una reunión confidencial entre generales e integrantes del gabinete británico para discutir un posible ataque a Irán y sus consecuencias.

Se publicaron estos informes en un momento en que el Consejo de Seguridad de la ONU le había dado un plazo de 30 días a Irán para detener el enriquecimiento del uranio. Irán había reanudado el proceso unos meses después del colapso de las negociaciones con Inglaterra, Francia y Alemania. El colapso hizo que el asunto pasara de las manos de la Agencia Internacional de Energía Atómica al Consejo de Seguridad de la ONU, que tiene la autoridad para imponer medidas de castigo. En represalia, el gobierno iraní canceló el permiso para inspecciones sorpresa de la ONU a sus instalaciones nucleares. La República Islámica de Irán anunció había logrado enriquecer el uranio a un 3,5% y luego a un 4,8%. Durante abril a diario aumentaban su ritmo los tambores de guerra.

El embajador yanqui ante la ONU, John Bolton, en un discurso ante la convención anual del Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí, dijo: "Hay que hacerle saber al gobierno iraní que si continúa por el camino del aislamiento internacional, habrá consecuencias palpables y dolorosas". Advirtió que Estados Unidos está preparado para "usar todos los mecanismos a su disposición para detener la amenaza". Lo que más sorprendió era que el presidente George Bush y otros funcionarios norteamericanos repetidamente señalaran que "aún se está contemplando" la opción militar.

Al mismo tiempo, de cara a las preocupaciones de la comunidad mundial, funcionarios yanquis negaron que se prepararan para una guerra y dijeron que aún buscan una solución diplomática. ¿Qué significan esas señales contradictorias? Sin duda, Estados Unidos juega al gato y al ratón, fomenta abiertamente un clima político a favor de la guerra mientras que oculta cuán concreto es el peligro. Como han admitido abiertamente a veces funcionarios la Casa Blanca, el espejismo de buscar una solución diplomática es un requisito necesario para preparar la opinión pública norteamericana y europea en apoyo a la guerra.

El gobierno iraní, entretanto, ha ocultado la fuerte retórica del gobierno yanqui al pueblo iraní, o la ha desestimado como solamente una guerra psicológica.

¿Qué busca Estados Unidos en este juego?

Estado Unidos dice que su objetivo principal es asegurar que Irán respete el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP). Dice que el régimen iraní desarrolla una capacidad para fabricar bombas nucleares. Irán dice que el objetivo de su programa nuclear es producir energía atómica y no armas nucleares. Estados Unidos y sus aliados no han podido probar sus imputaciones, a pesar de enviar inspectores a las instalaciones nucleares iraníes, de colocar de forma permanente cámaras de vigilancia en estas instalaciones y de hacer inspecciones sorpresa en Irán cuando les pegara la real gana. Además, pusieron a todo su aparato de inteligencia a trabajar para hallar la menor evidencia en apoyo a sus afirmaciones, pero no ha habido ninguna en absoluto. El informe de la Agencia Internacional de Energía Atómica dijo que no hay ninguna prueba de que Irán trabaja para producir armas nucleares o no. Pero eso no ha impedido que Estados Unidos y sus aliados de las grandes potencias lo declaren culpable. Ahora discuten la sentencia, la clase de castigo a imponerle a la República Islámica de Irán, amenazan con repetir la tragedia y el crimen que cometieron contra Irak con el pretexto de las "armas de destrucción masiva".

Los expertos occidentales han estimado si Irán buscara armas nucleares, no tendría los necesarios materiales, herramientas y tecnología, y tardaría por lo menos cinco a diez años lograr su fabricación. Con el actual ambiente en círculos de la oficialidad occidental, es probable que esta estimación sea muy baja.

Una pregunta que desnudaría buena parte de lo que pasa es: ¿por qué se preocupa tanto Estados Unidos para impedir la diseminación de armas nucleares cuando es el único país de la historia que ha usado bombas atómicas, con cientos de miles de muertos y los efectos posteriores todavía dejan más víctimas en las siguientes generaciones? ¿Por qué, después de más de seis décadas desde el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki, Estados Unidos siempre rechaza los pedidos de por lo menos lamentar este crimen contra la humanidad? ¿Por qué ha fabricado muchos miles de ojivas nucleares y repetidamente se ha negado a reducir su arsenal nuclear? ¿Por qué Estados Unidos amenaza con descaro a otros países con armas nucleares?

Hoy el gobierno británico está resuelto a modernizar los proyectiles nucleares Trident de sus submarinos, en violación del TNP. En enero de 2006, el presidente francés Jaçques Chirac amenazó con descaro, de ser necesario, usar armas nucleares para promover los intereses de su país. Es más, Estados Unidos y sus aliados ayudaron a provocar la violación más flagrante del mundo del TNP: facilitaron el programa de armas nucleares de Israel, un país cuya propia existencia depende de la ocupación de las tierras de otro pueblo y que amenaza e invade a otros países. Israel se ha negado a firmar el TNP e ignora las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, pero sigue en lo mismo sin ninguna condena diplomática, ni hablar de sanciones internacionales de la ONU. Lo único que preocupa a Estados Unidos y sus aliados es cómo dar más armas a los sionistas.

Si Estados Unidos está tan preocupado por el TNP, ¿por qué accedió hace sólo dos meses a dar nueva tecnología nuclear a la India, otro país que ha rechazado el TNP y que ha desarrollado y ensayado armas nucleares, y un país que ha intervenido a menudo en países vecinos tales como Nepal, Bangla Desh, Sri Lanka y Cachemira, ni hablar de sus guerras con Pakistán y China? Lo más descarado es que los mismos Estados que están en violación del TNP o que se han negado a firmar el TNP, son miembros del principal organismo de la Agencia Internacional de Energía Atómica con el poder de juzgar si otros países cumplen o no con el TNP.

Obviamente, el problema con la República Islámica de Irán, según Estados Unidos y los otros países que remitieron a Irán al Consejo de Seguridad de la ONU y que quieren castigarlo, no tiene nada que ver con la ejecución del TNP. Sin duda, han de haber otros intereses que prosiguen.

Cuando Condoleezza Rice, secretaria de Estado yanqui, fue al norte de Inglaterra, se le pidió que admitiera que la ocupación de Irak era una equivocación. Contestó que Estados Unidos hizo muchas equivocaciones tácticas pero que en el frente estratégico, la invasión era correcta, porque bajo Saddam Hussein no era posible construir un nuevo orden en el Medio Oriente. La misma lógica se aplica a la República Islámica de Irán. En marzo de 2006, explicó: "Puede que no haya mayor reto de un solo país que el de Irán, cuyo plan busca desarrollar un Medio Oriente que tendría 180 grados de diferencia con el Medio Oriente que nos gustaría ver". Puede haber una exageración del grado de diferencia, pero sin duda eso es lo que en verdad le interesa a Estados Unidos. Eso se confirmó hace poco cuando un reportero le preguntó a ella si Estados Unidos prometiera no invadir a Irán si la República Islámica de Irán dejara su programa nuclear. En absoluto, dijo. "Irán es un alborotador en el sistema internacional... No están a debate "las garantías de seguridad" (Associated Press, 22 de mayo).

Enrique Precht, un experto sobre el Medio Oriente quien encabezó la división del Departamento de Estado yanqui sobre Irán en 1978-80, señaló en el Foreign Service Journal (octubre de 2005) que muchos gobiernos buscan armas nucleares, niegan derechos a sus ciudadanías y sobre todo a las mujeres, y cometen otros crímenes parecidos a los que comete la República Islámica de Irán, y que reciben premios de Estados Unidos por ser amigos leales. La única base de la actual campaña contra Irán, dijo, es la "animosidad" hacia el régimen. En una entrevista del servicio noticioso en idioma persa de la BBC (3 de abril) argumentó: "Digamos que los iraníes admiten que cometieron una equivocación y que ya no quieren buscar energía nuclear... y abandonan el programa. Le aseguraré que la agenda [norteamericana] sería que Irán es el principal patrocinador del terrorismo, Irán sabotea la paz árabe-israelí, Irán viola los derechos humanos... Mientras que continúe el gobierno iraní islámico en el Medio Oriente, no estarán felices".

Éstos son los fuertes argumentos de parte de los partidarios de los intereses del imperialismo norteamericano de que lo que más le preocupa a Estados Unidos no es el TNP sino la existencia del gobierno iraní islámico, por lo menos en su forma actual.

Las declaraciones del gobierno yanqui hablan de un Gran Medio Oriente que se extienda de Marruecos a Afganistán. Estados Unidos necesariamente quiere reconfigurar la región para alcanzar la dominación global. El Medio Oriente tiene las mayores reservas de petróleo del mundo y ahí están los mayores productores de petróleo. Es una importante fuente de gas natural. La mayoría de los energéticos del globo pasa por el golfo Pérsico y el mar Arábigo al mercado mundial. Hoy, el petróleo tiene tanta importancia estratégica que el control de esta mercancía es la clave para controlar el mundo, tales como los países europeos, Japón, China, India y otros países cuyas economías dependen del flujo ininterrumpido de petróleo. Por ende, para Estados Unidos el control del Medio Oriente no estriba en las ganancias inmediatas que podrían percibir, pues el control del petróleo es una palanca contra sus principales rivales, aunque pierda dinero a corto o mediano plazo en el proceso de obtener ese control. Como V. I. Lenin señaló en El imperialismo, fase superior del capitalismo: "Para el imperialismo es sustancial la rivalidad de varias grandes potencias en la aspiración a la hegemonía, esto es, a apoderarse de territorios no tanto directamente para sí, como para el debilitamiento del adversario y el quebrantamiento de su hegemonía".

Es más, la importancia del Medio Oriente no se limita al petróleo. La región tiene una ubicación geográfica en la convergencia de tres continentes y es la entrada a ellos, como en términos militares. Como uno de los más importantes países mesoorientales, Irán ha llamado la atención de los imperialistas y potencias coloniales durante siglos. Además, por su larga frontera común con la antigua Unión Soviética, ha jugado un papel muy especial para el occidente y para Estados Unidos.

La revolución iraní de 1979 asestó un costoso golpe al imperialismo estadounidense. El derrocamiento del gobierno del cha impuesto por Estados Unidos e Inglaterra representó la pérdida de un importante pilar del poder norteamericano en la región, aunque la dirección islámica de la revolución atenuó el golpe en cierta medida. Al trabajar principalmente por medio de Europa, el bloque imperialista occidental encabezado por Estados Unidos logró contener al gobierno islámico e impidió que cayera en la órbita del bloque imperialista soviético. Hicieron que Irán siguiera siendo principalmente un cliente occidental y, de mayor importancia, ayudaron el gobierno islámico a reprimir a los revolucionarios y a ejecutar a decenas de miles de ellos.

No obstante, en la nueva situación mundial surgida después del derrumbamiento de la Unión Soviética y el surgimiento de Estados Unidos como superpotencia única, ésta ya no puede contentarse con el viejo orden en el Medio Oriente forjado en otras condiciones. Eso es lo que ha cambiado a la República Islámica de Irán en la opinión del gobierno norteamericano. Un gobierno que era aceptable en la anterior situación ya no es aceptable en absoluto, porque la reestructuración del Medio Oriente que Estados Unidos considera que es posible y necesario hoy requiere un cambio de gobierno en Irán, y no porque ha habido cambios en el propio gobierno iraní.

Lo que busca Estados Unidos es mucho más que la caída del gobierno. Lo más importante es qué lo reemplazará. Es claro que una auténtica revolución sería por lo menos tan inaceptable como la República Islámica de Irán. Estados Unidos busca imponer un gobierno que le dé la libertad que necesita para obtener sus objetivos en la región, como apostar sus fuerzas armadas en ese país. Eso es lo que Estados Unidos considerara un arreglo "justo y equilibrado" de la situación iraní, de acuerdo a su nueva posición surgida después del cambio de la correlación de fuerzas después del derrumbamiento del bloque soviético.

Como Lenin escribió: "El capital financiero y los trusts no atenúan, sino que acentúan la diferencia entre el ritmo de crecimiento de las distintas partes de la economía mundial". En este caso, mientras que las economías de los rivales de Estados Unidos en Europa y Japón van alcanzando rápidamente a la de Estados Unidos, de repente Estados Unidos ya no tiene rivales militares en la actualidad. Hoy el mundo se halla en una situación en que un solo país imperialista tiene el poder militar de imponer su voluntad a los demás y a proteger sus intereses económicos por la fuerza de las armas. La configuración de las esferas de influencia de los imperialistas en el mundo basada en el equilibrio de poder entre los dos bloques imperialista rivales encabezados por Estados Unidos y la Unión Soviética anteriormente socialista ya no tiene su razón de ser. Lenin agrega: "Si la correlación de fuerzas ha cambiado, ¿cómo pueden resolverse las contradicciones, bajo el capitalismo, si no es por la fuerza?"

El plan estadounidense de transformar a Irán en una neocolonia norteamericana es el eje de una lucha por un nuevo reparto del mundo según esta nueva correlación de fuerzas.

Próxima entrega: Posibles tácticas yanquis al servicio de sus metas estratégicas en Irán