Boletín N° 124 - 29 de agosto de 2005
  Rebeliones y paro general en el Kurdistán iraní

A finales de julio y principios de agosto, muchas ciudades y aldeas de la provincia kurda de Irán fueron sacudidas por una serie de manifestaciones rebeldes. Comenzaron en Mahabad, en la parte norte del Kurdistán situada en el noreste de Irán, y se propagaron rápidamente. Gritando consignas contra el régimen e incendiando edificios del gobierno y bancos, los manifestantes denunciaron al sistema, uno de cuyos pilares es la opresión de las nacionalidades minoritarias.

Las protestas se prendieron tras la tortura y muerte brutal de Kamal Asfrim, conocido como Shawane Ghaderri. Aunque joven, Shawane fue una figura muy conocida en Mahabad debido a su participación en el boicot a la elección presidencial el pasado mes de mayo. Tal vez por esa razón los esbirros encabronados del régimen lo secuestraron en junio después de la segunda ronda de elecciones. Lo torturaron y después lo asesinaron. Se duda, el régimen islámico se molestó por el éxito del movimiento de boicot de la elección en el Kurdistán. Según cifras del propio régimen, solamente un porcentaje pequeño de la gente de esta región votó; en Mahabad, sólo un 15%. Según algunas fuentes alternativas el total fue solamente de 3.000 personas, muchas de ellas miembros de las fuerzas armadas y de seguridad. Esta situación se dio a pesar de la campaña electoral lanzada por el régimen y el hostigamiento para obligar a votar.

Las fuerzas de seguridad al principio no ocultaron su acto criminal y entregaron el cuerpo severamente torturado de Shawane a su familia para aterrorizar a la gente kurda y especialmente a cualquier persona que se atreva a desafiar de cualquier forma al régimen. Pero el régimen tiene un problema: el pueblo kurdo nunca se ha dejado intimidar por ningún gobierno reaccionario. Por el contrario, este vil acto hizo que explotara en cólera. Determinados a no dejar este ultraje sin respuesta, dieron al régimen la respuesta que mereció. Corearon "muera la República Islámica de Irán"y "mueran los asesinos" en las calles de Mahabad poco después de que se corriera la voz sobre el cuerpo torturado de Shawane. En los primeros días del brote, los manifestantes mataron a uno de los mercenarios del régimen e hirieron a muchos más.

La gente cerró sus tiendas y participó en las manifestaciones. El régimen se apanicó y respondió con mayor represión. Los militares ocuparon a Mahabad y sus suburbios. Los grupos de Pasdarán (los supuestos guardianes de la revolución) y las fuerzas represivas especiales fueron enviados desde Teherán, Zanjan y otras partes. Los pasdarán se apostaron cerca de todos los edificios del gobierno, las instalaciones de la radio y televisión y las oficinas de las fuerzas de seguridad. Las reuniones de más de tres personas fueron prohibidas. Las fuerzas de seguridad arrestaron a muchos jóvenes y a otros ciudadanos. Muchos de los detenidos y heridos fueron llevados a un lugar desconocido. Eso echó más leña a la furia popular. Después de la rebelión de Mahabad, aumentó el apoyo de otras ciudades kurdas; Marivan, Sardashat, Makou, Baneh, Sanandaj, Saghez, Piranshar y muchas ciudades y aldeas más del Kurdistán presenciaron manifestaciones y choques con las fuerzas del régimen.

En Sanandaj, la capital de la provincia del Kurdistán, el 1º de agosto la mayoría de las tiendas cerraron para protestar contra la represión del régimen y en solidaridad con Mahabad. Los manifestantes atacaron edificios del gobierno. La gente de Saghez desafió a los mercenarios del régimen al día siguiente. Los choques comenzaron alrededor de las 10 a .m. en las plazas de Halou, Azadi (Libertad) y Garage. En cosa de horas, las fuerzas del orden mataron e hirieron a docenas de personas y arrestaron a cientos. Según informes, los furiosos manifestantes prendieron fuego al palacio de justicia, a los bancos y al edificio de la compañía paraestatal de tabaco y quemaron muchos vehículos de seguridad. En Marivan, se dieron intensos choques entre los mercenarios del régimen y grupos de jóvenes sobre la carretera a Zaribar. Las fuerzas de seguridad filmaron para luego perseguir a los jóvenes. El régimen transfirió sus fuerzas de Kermanshah y de Hamedan al Kurdistán en plan de controlar todo el que se proponía viajar al Kurdistán. Una atmósfera militar envolvió la provincia.

La sublevación de las ciudades kurdas es un recordatorio de los días previos a la revolución de 1979 que condujo al derrocamiento del régimen del cha respaldado por los Estados Unidos. La gente del Kurdistán iraní llevaba años y décadas luchando por sus derechos nacionales. Lo más destacado fue la formación de la República Democrática de Mahabad en 1954 bajo la dirección de Ghazi Mohammad. Esa república se sostuvo por un año antes de que el ejército del cha la reprimiera con la ayuda de varios países imperialistas, especialmente Gran Bretaña. Después de la revolución de 1979, la gente kurda, que pensó que ahora si ganarían los derechos nacionales, se encontraron ante un nuevo enemigo, la República Islámica conducida por el ayatola Jomeini. Los kurdos fueron el primer pueblo en lanzar la lucha armada contra la República Islámica. Después de la supresión de los movimientos revolucionarios y democráticos de Irán por Jomeini en junio de 1981, el Kurdistán continuó luchando. Se convirtió en una trinchera para todo revolucionario de Irán que apoyaba los derechos nacionales de la gente kurda y en reciprocidad gozó de su ayuda.

El levantamiento actual del pueblo del Kurdistán hizo que Komala (la organización del Kurdistán del Partido Comunista de Irán) con el apoyo de partidos y organizaciones progresistas y revolucionarios, tal como el Partido Comunista de Irán (Marxista-Leninista-Maoísta) y de otras personalidades y fuerzas contrarias al régimen, llamaran a un paro en el Kurdistán contra los recientes crímenes cometidos ahí por la República Islámica de Irán. La mayoría de las ciudades y aldeas del Kurdistán iraní acataron el paro. El servicio noticioso en lengua persa de la BBC dijo: "Tras la tensión y descontento en las ciudades kurdas de Irán, el domingo [7 de agosto] la mayoría de estas ciudades acataron el paro. Según Jaffar Aiin-Parast, el representante de Mahabad en el parlamento, la población del Kurdistán, tales como de las aldeas de Oshnavieh, Piranshahr, Sardasht, Sanandaj, Divandareh, Kamyaran y Saghez, hicieron el paro por los recientes acontecimientos y todas las tiendas estuvieron cerradas".

Las demandas del paro eran: La identificación y el castigo de los responsables de los crímenes en Mahabad y otras ciudades en el Kurdistán, la liberación incondicional de todos los arrestados y el fin de la ilegal ley marcial, el regreso de las fuerzas militares a sus bases y el reconocimiento de los derechos de la gente kurda a celebrar marchas, protestas y reuniones a favor de sus derechos y demandas.

En la mañana del 7 de agosto los esbirros del gobierno asesinaron al joven Zanbar Ashtiani de 16 años mientras distribuía el llamado al paro en la ciudad de Sanandaj. Los mercenarios del régimen acosaron y amenazaron a fin de obligar a los tenderos a abrir sus negocios y romper el paro, pero no tuvieron éxito. Al contrario, surgió una ola de la solidaridad y alegría de la gente revolucionaria del Kurdistán y de otras regiones. La moral de mujeres y hombres, grandes y jóvenes, fue alta. Sintieron que estaban a la ofensiva y que el odiado régimen había demostrado debilidad. El papel de la mujer en la sublevación fue excepcional. Muchos de los detenidos en Mahabad fueron mujeres. Según informes, cerca de la mitad de los 400 arrestados en Sanandaj eran mujeres jóvenes. La opción de la violencia revolucionaria se asumió ampliamente entre la juventud kurda.

La ironía es que han regresado las fuerzas de seguridad y los ex jash (palabra kurda para un traidor nacional, o sea, un kurdo que colabora con el enemigo) bajo la máscara del reformismo. Cuando las amenazas y el terror no funcionaron, el vil régimen tendió otra trampa: Enviaron una delegación a la región para investigar el incidente de Mahabad e identificar a los asesinos de Shawane. Es la misma táctica que usaron cuando prometieron identificar y castigar a los autores de los ataques contra el dormitorio de la universidad de Teherán que prendió la sublevación de los estudiantes en julio de 1999. En ese entonces, también fracasaron.

Una declaración del PCI (MLM) sobre los acontecimientos de agosto dice: "La rebelión del Kurdistán no solamente fue una respuesta al brutal asesinato de Shawane Ghaderi de Mahabad, sino a todas las facciones del régimen islámico y a su juego electoral que ofrecían una elección entre lo malo y lo peor. Fue una respuesta a todos los políticos de doble faz que deseaban convencer a que siga a ésta o aquella facción del régimen. Fue una respuesta al sistema que se mereció un mezquino Pasdar [Mahmoud Ahmadinejad], miembro de un comité antiterrorista, como su nuevo presidente".

La sublevación del Kurdistán coincidió con una nueva oleada de protestas que exigían la libertad de los presos políticos que comenzaron algunos días antes de la elección presidencial con una reunión frente la prisión de Evin (construida para los presos políticos bajo el cha y ahora usada por la República Islámica ). Pero, el comunicado del PCI (MLM) también dice sobre las protestas de los presos: "La huelga de hambre de Akbar Ganji y otros presos cambió la dirección de la oleada de lucha". (Ganji, preso desde 2001, es un periodista que pertenece a la "facción reformista" del régimen islámico. Hace poco, terminó una huelga de hambre de dos meses en busca de la liberación incondicional.) "Hay un plan cuidadosamente calculado al interior y al exterior del país para crear un 'héroe' y fomentar la estrategia y tácticas identificadas con Akbar Ganji. Su Manifiesto Republicano , un plan publicado para el futuro de Irán, es un manifiesto a favor de mayor dependencia del imperialismo", dice el comunicado.

Es significativo que en Irán y en el exterior las voces internacionales que defienden a Ganji (entre ellas George Bush) se quedaron calladas ante la rebelión del Kurdistán, como si no hubiera sucedido nada y las docenas de personas no hubieran sido asesinadas y millares encarceladas y como si no se hubieran violado ningún derecho humano en el Kurdistán. Las clases dominantes y los reaccionarios de fuera del círculo gobernante de Irán compartieron el punto de vista de que la lucha de la gente kurda era un factor desestabilizador y perjudicaba sus intereses. Por la misma razón, los Estados Unidos, los británicos y otros imperialistas europeos que apoyaban a Ganji y que fingían defender los derechos de la gente kurda en Irak prefirieron no decir nada mientras el régimen islámico reprimía a los kurdos de Irán. No prestaron ninguna atención cuando algunas organizaciones kurdas en el exterior celebraron protestas en las últimas semanas. Por ejemplo, en Londres el 21 de agosto se llevó a cabo una manifestación frente a la residencia del primer ministro británico a favor de la intervención británica y de presionar al régimen iraní. No es necesario presionar a los imperialistas, pues arman mentiras cuando les convengan e ignoran la verdad cuando no les convenga.