Boletín N° 55 - 1 de marzo de 2004
  Irán: Pueblo rechaza ambos bandos de gobierno islámico en contienda electoral

Ambos bandos de la República Islámica de Irán sufrieron debacles en las elecciones del 20 de febrero. Si fueran verídicas las cifras oficiales --el Ministerio de Información aseguró que un poco más de la mitad de los empadronados votaron--, eso constituiría un grave golpe. Es probable que el verdadero porcentaje, según fuentes del Partido Comunista de Irán (Marxista-Leninista-Maoísta), sea de cerca de 10%.

Si bien no es obligatorio votar en Irán, las fuerzas de línea dura encabezadas por el Líder Supremo, el ayatola Ali Kameini y la facción reformista del presidente Mohammed Katami presionaron fuertemente a la población. En lugar de apelar a su lealtad a la República Islámica, las fuerzas de Kameini apelaron al patriotismo, regando el rumor de que la Casa Blanca aprovecharía la abstención para invadir. Para enganchar a los jóvenes y mujeres, los boicoteadores más probables, los candidatos reformistas mandaron pasear por las calles a mujeres vestidas a la usanza occidental con el cabello un poco descubierto repartiendo tarjetas del "Día del Amor" con corazones y fotos de sus candidatos.

Diversas autoridades aplicaron formas clásicas de persuasión. Sellaron las credenciales de los ciudadanos cada vez que votaran y les dijeron que si no tuvieran sello, no podrían conseguir dispensas alimenticias, empleo, admisión a la universidad, etc., según fuera su clase social. Por eso, los más temerosos echaron papeletas en blanco o pusieron los nombres de un cómico o cantante popular.

Pero la votación fue tan baja que en algunas casillas, había más policías que electores, de acuerdo al corresponsal de la BBC en Teherán. Otros reporteros advirtieron un porcentaje muy alto de personas con uniforme de trabajo en las colas; algunas personas admitieron que los patrones les habían hecho amenazas y/o sobornado. En la ciudad de Gohm, según fuentes del PCI (MLM), las autoridades repartieron tres mil credenciales para que ciertas personas pudieran votar dos veces. Según los medios de la facción reformista, con el mismo fin se imprimieron tres millones de credenciales adicionales en Pakistán.

Al parecer, unos cuantos electores estaban muy ocupados. Se amplió tres veces el horario de las casillas para asegurar que echaran todas las papeletas posibles.

La gran indiferencia hacia las elecciones se complementó con un gran odio al gobierno. En el Kurdistán, donde un representante de una organización del Kurdistán iraní en el exilio describió el boicot como "total", se destruyeron o sabotearon casillas en las ciudades de Bukan, Marivan y Saravad. Se reunió una multitud en la plaza principal de Bukan, atacó la sede electoral, destruyeron carteles electorales y corearon: "Muera a las elecciones, muera a los [candidatos] vendidos".

En algunas regiones, la población no salió de sus casas ese día. En la ciudad de Masjed Soleiman, una gran ciudad petrolera del sur cuyos habitantes son en su mayoría trabajadores y pobres, y en la provincia norteña de Guinan, los habitantes abandonaron las aldeas en masa y las calles quedaron vacías salvo los empleados electorales y las fuerzas represivas.

En muchas ciudades y poblados, cuando se anunció el resultado de las elecciones, estallaron batallas entre la policía y las masas. La demagogia del gobierno y la franca compra de votos en el mercado provocaron motines en las ciudades sureñas de Izeh, Firouzabad, Adnimensk y otros lugares. El anuncio de una votación muy alta en Firouzabad provocó una enfurecida protesta en que la policía baleó a un manifestante. Cuatro personas murieron en combates con la policía en Izeh.

Deh-dashp, otro pueblo pequeño y pobre del sur, presenció varias protestas y batallas callejeras previas a las elecciones. Cuando las masas incendiaron bancos y edificios estatales, el gobierno mandó refuerzos militares de ciudades vecinas y helicópteros de Teherán. Al 25 de febrero, estaban apostados cuatro mil elementos represivos ahí. Las protestas se extendieron a aldeas vecinas. Se informó de ataques similares en otros pueblos. Las agencias noticiosas extranjeras estiman en ocho las bajas del día, pero según el PCI (MLM), el total de la jornada y de antes es mucho más alto.

En el occidente, se decía que la población boicoteó las elecciones porque la línea dura del gobierno impidió que se postularan 2.500 candidatos reformistas. Un comunicado del PCI (MLM) del día siguiente dice que eso es "poner la realidad patas arriba". "Las masas boicotearon las elecciones pese al hecho de que los reformistas no convocaron a un boicot sino hasta el último momento". Aun antes de que la línea dura dejara fuera a la planilla reformista, los observadores aceptaban que la votación iba a caer a un nivel bajo histórico. Dos semanas antes, a un reportero de la BBC se le preguntó "¿qué interés había en la población general respecto a la contienda?". Respondió: "No mucho, me parece. Algunas personas sospechan que se fraguó la crisis a fin de reanimar el interés en unas elecciones aburridas".

Al-Hayat, un cotidiano panárabe de dueños sauditas con sede en Londres dio una explicación más política y menos misteriosa del papel de los llamados reformistas: "Si fuera el ayatola Jomeini que dirigió la revolución [la formación de la República Islámica en 1979], pues fuera Muhammad Katami quien la salvó".

En los comienzos de la República Islámica, cuando por primera vez la población pudo votar después de las décadas de la monarquía yanqui del Cha, la votación era muy alta. Pero, empezó a desplomarse hacia el 50% en los años 1990, lo que reflejó un descontento creciente y profundo con el gobierno, que se manifestó en protestas violentas y de otras maneras. El nacimiento del movimiento reformista tuvo el claro propósito de contrarrestar esa tendencia y por eso, su principal partido se llama el Frente de Participación Islámica. Sus dirigentes provienen de la propia República Islámica. Algunos de ellos, como el recién difunto fundador y teórico en jefe que trabajó de juez en los primeros años, tienen una fama por su enérgica participación en la tortura y ejecución de miles de comunistas, revolucionarios y gente progresista con que la República Islámica conmemoró su formación.

Cuando Katami se postuló a la presidencia por primera vez hace siete años, votó el 80% del padrón. Participaron en su campaña no los odiados elementos del gobierno, sino respetados intelectuales y otros individuos que el gobierno había reprimido y encarcelado. Según el análisis del PCI (MLM), en ese entonces las clases dominantes que representaban los mullahs pudieron formar una alianza entre la burguesía nacional, los capitalistas menores y los mercaderes cuyos intereses a veces chocan con aquellos de los capitalistas burocráticos gobernantes (una fusión de los intereses del Estado y del gran capital privado dependiente al comercio imperialista y elementos feudales). Así, la esperanza de que el proyecto de los reformistas cambiara la República Islámica desde adentro embaucó a buena parte de las clases medias y bajas, pues apeló al anhelo de las masas por un cambio dramático y a la oposición de las clases altas a una revolución.

Pero, como los reformistas hicieron tantas promesas que no cumplieron ni pudieron cumplir, pues se habían desenmascarado como mentirosos e hipócritas (tal como son en verdad, una facción del gobierno), en gran parte han perdido el apoyo de la población. La votación en las elecciones locales de los últimos años se ha desplomado. Cuando el Consejo de Guardianes falló que 2.500 reformistas, entre ellos 80 diputados del actual parlamento, no tuvieran suficiente "islamismo" como para postularse, recibieron poco apoyo de la población. Los diputados montaron una protesta de brazos caídos para exigir la revocación del fallo, con la vana esperanza de que las masas acudieran al rescate.

De aún más importancia, fuera del circo electoral se han intensificado las actividades políticas y muestras de odio al gobierno. En las "jornadas de junio" de 2003, los estudiantes combatieron a los esbirros del gobierno y llevaron las protestas a las calles de la capital. Estallaron violentas manifestaciones y batallas durante varias noches seguidas en muchas ciudades, con la participación de diversas clases sociales. El PCI (MLM) dijo: "Las masas anunciaron los resultados de las elecciones con mucha anticipación. Las elecciones formalizaron esa votación. El pueblo votó en el levantamiento de junio... y en esas `elecciones' las masas condenaron a todo el gobierno y proclamaron el veredicto de que es necesario derrocar al gobierno islámico".

A primera vista, al menos, parece que las protestas más enérgicas, resueltas y violentas contra las elecciones estallaron entre los obreros y pobres de las ciudades. Pero, fue notable la participación en el boicot de las clases media y alta y los intelectuales del norte de la capital. El hecho de que el boicot fuera "total" en el Kurdistán quiere decir que tanto las masas pobres como otras clases, como la burguesía nacional kurda, habían abandonado al movimiento reformista.

De último momento, cuando se dio cuenta de que, quiéralo o no, se pondría en marcha el boicot, el Partido de Participación Islámica convocó a uno. No así los demás partidos reformistas. Se rumoreaba que la esposa de Katami y su hermano no votarían y que tal vez tampoco él, pero en la televisión iraní salió echando su papeleta. Ya no se le considera parte del partido encabezado por su hermano. De otro lado, con o sin el presidente, hasta su hermano admitió en una entrevista que, como proyecto político, el movimiento reformista ha muerto. Es más, la alianza de clases que representaba (las clases burguesas ligadas al gobierno mediante el movimiento reformista) también ha muerto.

Sin duda, Irán presenciará tumulto y grandes cambios, pero queda por escribirse precisamente cómo sucederá y qué sucederá, y cómo se resolverán estas contradicciones... al menos de manera temporal.

En su comunicado del 21 de febrero, el PCI (MLM) concluye: "La población ha puesto en claro su posición: está en contra de la República Islámica. Es tarea de los comunistas, revolucionarios y gente progresista despertarla y organizarla en pro de la revolución".