Boletín N° 38 - 20 de octubre de 2003
  Teherán, Irán: Agitación por el premio Nóbel

Cuando el avión que llevaba a la ganadora del Premio Nóbel de la Paz, Shirin Ebadi, aterrizó en el aeropuerto de Teherán a las 9:30 p.m. del 14 de octubre, miles de personas ya llevaban horas esperándola. La zona alrededor del aeropuerto de Merhabad estaba tan atascada de automóviles, que la masa de gente que portaba mantas y flores, abandonó sus vehículos y caminó a la terminal para darle la bienvenida. A la medianoche, la multitud de 20.000 a 90.000 personas se tomó las calles, coreando y forcejeando con las fuerzas de seguridad.

Muchos hombres y mujeres jóvenes vinieron de ciudades lejanas, entre ellos camiones repletos de estudiantes. Las mujeres jóvenes iban de blanco o con vestidos y conjuntos de moda de brillantes colores, el pelo suelto en burla de las reglas estrictas de la República Islámica de Irán y del código del vestido para las mujeres. Después de que Ebadi llegó, se celebró una breve ceremonia encabezada por sus colegas de la Asociación de Derechos Humanos de Irán y por escritores y poetas de la Asociación de Escritores, una organización despreciada por las autoridades. Ebadi y sus amigos rechazaron una propuesta de la oficina del presidente Khatami para celebrar una ceremonia de bienvenida oficial.

Pero lo principal fueron las consignas y las batallas en las calles. Corearon: “¡Libertad a los presos políticos! ¡La libertad de pensamiento no es posible con turbantes y barbas [en otras palabras, ninguno de los mullas, las autoridades religiosas gobernantes]! ¡La libertad de expresión no es posible con Khatami! ¡Khatami, avergüéncese de usted, ésta es la voz de la nación! ¡Khatami, regrese nuestros votos! El juez Mortazavi, asesino de Kazemi!” (En junio, las autoridades arrestaron a Zahra Kazemi, un reportero canadiense de origen iraní, por filmar protestas en Teherán y lo mataron a golpes en la prisión.)

Las mujeres del Centro Cultural de la Mujer sostuvieron carteles que pedían la abolición de las leyes y las reglas que subyugan a las mujeres a los hombres so pena de latigazos o la muerte. Exigieron la libertad de Afsaneh Noroozi, una mujer joven que mató a un alto oficial de seguridad con un cuchillo cuando éste intentó violarla. Las autoridades la arrestaron y la condenaron a muerte pero bajo presión nacional e internacional tuvieron que aplazar la ejecución. Hubo muchas pancartas con la consigna “Ebadi: Símbolo de paz, esperanza y libertad”.

Un grupo de 30 miembros del Hezbolá (Partido de Dios, esbirros islámicos) coreó: “Que dios bendiga al Hezbolá”. Una parte de la multitud contestó: “¡Muera la República Islámica de Irán!”. Después sobrevinieron choques con 2.000 integrantes de la Guardia Especial Imán Jomeini, vestidos de uniforme negro. (Jomeini fue el fundador de la República Islámica.) Sufrieron heridas los dos bandos: el pueblo y el Hezbolá y los guardias de seguridad. Muchos jóvenes combatientes arrestados se sumaron a los miles de jóvenes políticos prisioneros en la República Islámica.

No cabe duda que el Premio Nóbel de Ebadi ha fortalecido la oposición reformista con que ella se asocia, aunque algunos de los principales reformadores en el gobierno se molestaron. El presidente Khatami, que muchas fuerzas en el exterior consideran un reformador pero a que la multitud le lanzó injurias, dijo que el premio “no era muy importante” porque se concedió sobre la base de un “criterio muy político”, hecho que nadie podía negar.

Por lo general, el Premio Nóbel de la Paz representa los puntos de vista e intereses de las potencias europeas. A menudo, no se otorga por lo que una persona ha hecho sino por lo que estas potencias quieren que haga. La elección de este año, que es una de las más inesperadas de reciente memoria, ha dado lugar a mucha especulación de que a las potencias europeas les gustaría preparar a un futuro líder que creen que lleve a un cambio de gobierno en Irán y que todavía sirva a sus intereses, o un futuro presidente con pañuelo en lugar de turbante. En otras palabras, un reaccionario islámico “moderado” (abiertamente prooccidental) o no islámico, tal como Reza Pahlavi, el hijo del Cha (el monarca a quien la CIA y el SIS británico pusieron en el Poder en 1953 mediante un golpe de Estado contra el gobierno electo de Mohammad Mossadegh).

Hoy, Francia, Alemania y hasta el Reino Unido están trabados en lucha con los Estados Unidos sobre Irán. La forma es cómo tratar el hecho de que Irán se ha atrevido a construir generadores de potencia nuclear, pero el contenido es quién dominará a Irán en el futuro. El 17 de octubre, el ministro del Exterior francés advirtió a los Estados Unidos que la amenaza de tomar acción militar contra Irán sería “absolutamente ridícula”. Los ministros del exterior de esos tres países ahora están en Irán a fin de resolver la “crisis” creada por los Estados Unidos, la cual éste no quiere que se resuelva, mediante un convenio secreto en que Irán firmaría otro acuerdo de inspección a cambio de más inversión e ingerencia europea en Irán.

Las potencias europeas tienen sus propios objetivos en Irán, y por eso, hay que ver el premio en ese contexto. Como el Partido Comunista de Irán (Marxista-Leninista-Maoísta), un partido participante en el Movimiento Revolucionario Internacionalista, señala, las potencias europeas tienen muchos deseos de fortalecer su influencia en Irán a la luz de la amenaza que representa la campaña de los Estados Unidos de tratar a Irak como su propia colonia y dejar a sus rivales fuera de la zona de gran importancia estratégica del Medio Oriente.

Nada de eso le resta importancia a los nuevos brotes de la rebelión que estalló una vez más en octubre.