Boletín N° 38 - 20 de octubre de 2003
  Maoístas de Irán analizan el premio Nóbel

A continuación presentamos una declaración escrita y distribuida por el Partido Comunista de Irán (Marxista-Leninista-Maoísta).

El otorgamiento del Premio Nóbel de la Paz a Shirin Ebadi desagradó y sacudió mucho a las cabecillas de la República Islámica de Irán, porque ella es una abogada muy conocida en Irán que ha defendido a víctimas del gobierno en sus cortes despóticas; entre los intelectuales la consideran “una fuereña”; y es una mujer que descarta libremente el hijab (prenda que tapa obligatoriamente la cabeza y cuerpo) cuando asiste a reuniones internacionales. Todo eso da un mensaje político sombrío de los Estados europeos a la República Islámica de Irán: que Europa está reevaluando en serio la política que ha tenido por 20 años o más, de apoyar a la República Islámica de Irán.

Al recibir estas malas noticias, los gobernantes intentaron no quedar mal. Algunos mullas y sus hijos enviaron mensajes condescendientes de felicitaciones, pero sobre todo escucharon el mensaje político con cierto asombro y ansiedad. Por ejemplo, Khatami tuvo que “expresar su felicidad” tras una larga demora y bajo la presión de la opinión pública. Se sacudió el ala conservadora del gobierno, que supuso que los Estados europeos apoyarían al gobierno en conjunto con la intermediación del ala reformista apoyada por Europa.

Lanzaron advertencias de las consecuencias políticas negativas del premio, que temen hará más “ruda” la oposición al gobierno. Por ejemplo, uno de los teóricos del ala conservadora (Mohebian) dijo: “Este Premio Nóbel de la Paz... lleva un mensaje político de Europa para Irán. Han elegido a una persona de Irán que tiene diferencias claras y radicales con la política de reforma del gobierno. Lejos de estar en solidaridad con el ala de reforma del gobierno, es un escandaloso intento de abrir un nuevo frente de propaganda contra Irán”.

Obviamente, el premio tiene un significado político. De año en año, el Premio Nóbel de la Paz refleja fuertemente las políticas de los Estados europeos. En la actual situación, el premio significa que sienten que ya no pueden darse el lujo de continuar dando un apoyo generoso a la República Islámica de Irán si quieren continuar como jugadores políticos de primera línea en Irán y salvaguardar sus intereses de rapiña imperialista en Irán. En los últimos años, la prensa europea alabó el llamado “proceso de reforma” en Irán y el “carácter reformista” del presidente Khatami. Los Estados europeos invitaron a Khatami a recorrer Europa y lo recibieron con gran ceremonia. Algunos partidos europeos en el Poder hasta trataron de patrocinar una “reconciliación nacional” entre la oposición iraní asilado y la llamada ala de reforma del gobierno, tal como se manifestó muy públicamente en la tristemente célebre conferencia de Berlín [una reunión de intelectuales y otras personalidades de Irán que organizó por invitación en 2000 el Partido Verde alemán].

Pero el proyecto de reforma estaba en bancarrota, y cuando salió a la luz la naturaleza de esta engañosa política, la llamada ala reformista, al igual que la ala conservadora del gobierno, se aisló completamente de las masas. Los Estados europeos saben dónde residen sus intereses y no quieren apostar al caballo perdedor. Han decidido ver si pueden influir en los acontecimientos políticos fluctuantes y muy volátiles de Irán por otros medios.

Las potencias europeas tienen dos objetivos en mente con respecto a Irán. Por un lado, quieren impedir a como dé lugar que el movimiento popular contra el gobierno dé un salto a un movimiento revolucionario general que se salga de control y aseste un golpe tan fuerte a la República Islámica de Irán que sería muy difícil salvar el aparato estatal y establecer otro gobierno reaccionario. Por otro lado, no quieren que los Estados Unidos los señoreen. Temen que si los norteamericanos toman el mando de la situación en Irán, no conseguirán una tajada muy grande del saqueo y la explotación de Irán, de la misma manera en que no consiguieron lo que querían en Irak.

Naturalmente, muchas personas están contentas de ver que el gobierno islámico recibió una cachetada en la cara de Europa en la forma del Premio Nóbel de la Paz. Muchos estudiantes y grupos de mujeres combativos, y otros grupos de oposición, tienen la intención de usar la oportunidad para intensificar la lucha contra la República Islámica de Irán, lo que es muy bueno. Es importante aprovechar la oportunidad y usarla de la mejor manera posible para encender protestas callejeras y luchas de masas contra la República Islámica. Las mujeres deben aprovechar la oportunidad, dar pasos valientes contra el uso obligatorio del hijab y alzar la voz contra este gobierno odiamujeres, para que los sectores más amplios del pueblo puedan oírla.

Pero eso no es suficiente. No hacer más que eso causaría confusión política entre quienes luchan contra el gobierno, en particular entre la juventud. En tal situación, los elementos conscientes deben poner al desnudo la política detrás de este suceso, y subrayar la importancia de desarrollar el movimiento contra el gobierno en un movimiento revolucionario para derrocar la República Islámica. Es importante destacar la demanda fundamental de mantener la separación entre el Estado y la religión. Es importante impulsar los debates y la toma de conciencia entre las masas sobre la historia del apoyo europeo y norteamericano para la República Islámica, en particular el silencio aprobatorio con el cual los imperialistas saludaron la matanza de 1988 de miles de prisioneros políticos.

Los elementos avanzados deben reiterar la verdad innegable de que la victoria del movimiento de liberación del pueblo iraní depende de la lucha contra la República Islámica en conjunto y deslindarse de las potencias imperialistas. La contradicción entre los imperialistas europeos y norteamericanos y la República Islámica es muy buena porque ésta está perdiendo a sus partidarios internacionales, lo que es favorable para el desarrollo del movimiento del pueblo. Debemos usar el aislamiento de la República Islámica para asestarle golpes fuertes, y al mismo tiempo poner al descubierto los planes y las alternativas de las potencias imperialistas que se fingen aun más amabilidad con nosotros que nuestras propias madres. Impusieron el gobierno corrupto del Cha en un golpe de Estado en 1953, y en 1979, cuando el movimiento revolucionario estaba en su apogeo, so pretexto de responder a las demandas del pueblo, quitaron al Cha y lo reemplazaron con el reaccionario Jomeini. Lo impusieron e intentaron hacer que el pueblo lo aceptara como símbolo de sus propias aspiraciones y metas. Lo hicieron con tanto descaro que el general norteamericano Huizer, que en ese momento estaba en Irán para ayudar a meter en cinturón a la revolución, presumió en sus memorias: “Nosotros desenchufamos al Cha y enchufamos a Jomeini”.

Como el Premio Nóbel de la Paz es muy político, se ha otorgado muchas veces a viles asesinos y racistas de marca mundial. Por ejemplo, a Henry Kissinger en 1973. Éste fue uno de los arquitectos de la continuación de la guerra de Vietnam y del golpe de Estado contra Salvador Allende en Chile en 1973. En 1994, se otorgó al primer ministro, Yitzhak Rabin y al ministro del Exterior, Shimon Peres, del gobierno racista de Israel. En algunas ocasiones, cuando las políticas de los potencias europeas lo han permitido, se ha otorgado a mujeres y hombres progresistas. Por ejemplo, en 1992 se otorgó a Rigoberta Menchú, una guatemalteca que luchó por los indígenas oprimidos de ese país. Shirin Ebadi ha hecho una importante contribución denunciado las muchas injusticias comunes de la República Islámica de Irán, tal como la opresión de mujeres, niños y opositores. Es una de los centenares de profesoras universitarias, autoras, abogadas, poetisas y editoras que trabajan bajo este gobierno de represión, tortura y ejecución y luchan de diversas formas para asegurar algunos de los derechos del pueblo. A pesar de eso, básicamente el otorgamiento del premio a Shirin Ebadi no tiene nada que ver con sus actividades contra las violaciones a los derechos humanos en Irán. Si el comité del Premio Nóbel deseara impulsar la lucha contra la opresión y represión en Irán, podría haber premiado a los miles de prisioneros políticos, mujeres y hombres, que han pasado muchos años en las mazmorras medievales de la República Islámica.

Ahora que el comité del Premio Nóbel ha colocado a Shirin Ebadi al centro del escenario político en Irán, ahora más que nunca ella debe guardar su independencia de ambas alas del gobierno. Los intelectuales que están al servicio del pueblo (los revolucionarios o hasta aquéllos que son reformistas) pueden seguir siendo intelectuales del pueblo si no desdibujan la diferencia que tienen con el orden establecido. En esta conexión, Shamloo fue un modelo para los intelectuales progresistas [el famoso poeta iraní quien murió en 2000; vea Un Mundo Que Ganar 2002/28, en http://www.awtw.org]. Esperamos que Shirin Ebadi continúe su servicio más que antes como abogada del pueblo y para el pueblo y que aproveche la oportunidad para aumentar sus labores para ganar la libertad de los prisioneros políticos desconocidos [estudiantes y jóvenes arrestados en luchas estudiantiles, obreros y maestros arrestados durante huelgas y protestas, los kurdos hechos presos por luchar contra la opresión nacional, y muchos otros luchadores políticos quienes están en los calabozos del gobierno]. Estos prisioneros políticos desconocidos constituyen la mayoría de los prisioneros políticos iraníes de hoy.

Las mujeres esperan, con razón, que Shirin Ebadi asuma una posición clara contra el hijab, un símbolo de la denigración y esclavitud de las mujeres bajo la República Islámica. Los abogados, que tienen que trabajar en el marco del reaccionario sistema de leyes del gobierno y operan en la esfera muy limitada de los derechos legales, no deben convertir las limitaciones y necesidades de su profesión en una línea general y método común para el movimiento del pueblo. No está bien hacer eso. La posición de Ebadi de que “el islam no está en contradicción con los derechos humanos y la democracia”, no corresponde al mundo real. Una de las fuentes principales del patriarcado y del chovinismo masculino en la sociedad iraní, la opresión de las mujeres y niños, es el islam. Por eso, la separación de la religión y el Estado es uno de los pasos iniciales fundamentales que hay que dar para ganar los derechos democráticos, la libertad de expresión y los derechos individuales. Es una condición previa necesaria para asestar un golpe decisivo a la esclavitud de las mujeres en Irán. La historia de los movimientos del pueblo en el mundo muestra que hasta para la transición de la represión feudal a la democracia burguesa, el primer paso que se tiene que dar es sacar a la religión de todas las esferas de la política y la autoridad y relegarla a la esfera de las creencias individuales y personales. Si las fuerzas de la oposición nacionalista-religiosa no aceptan esta dura verdad histórica, lo que dicen sobre la igualdad de mujeres y hombres y de la libertad de expresión no tendrá importancia.

Los Estados europeos, esos colonialistas, viejos y nuevos, que actúan como guardianes y salvadores condescendientes del pueblo de Irán, creen que Irán se merece un “islam moderado”, en otras palabras, un despotismo político moderado. Los intelectuales progresistas de Irán deben alzar su voz para que la oigan esas potencias y declarar que, de la mano con los oprimidos y los explotados de Irán, no permitirán que ninguna camarilla reaccionaria nacional ni ninguna potencia imperialista dé recetas a nuestro movimiento, fije barreras y límites a nuestras aspiraciones y objetivos, ni fije los métodos aceptables para nuestra lucha.

Partido Comunista de Irán (Marxista-Leninista-Maoísta)

14 de octubre de 2003