Boletín N° 84 - 18 de octubre de 2004
  Angloyanquis preparan holocausto en Falluja

Estados Unidos se está preparando para lo que podría ser un baño de sangre: una solución final para el “problema Falluja”. Ha pedido que Inglaterra respalde a sus soldados porque no confía en sus propios soldados iraquíes títeres. Y quiere asegurar que los británicos estén también empapados de sangre. Tras el Foro Social Europeo, el 17 de octubre en Londres 70.000 manifestantes denunciaron este crimen en ciernes. Los partidarios del pueblo iraquí de todas partes así como sus enemigos tienen los ojos puestos en Falluja.

En la última semana, mientras los representantes del consejo (shura) de los combatientes de Falluja se reunían a negociar con Estados Unidos, continuaron los bombardeos aéreos. Los infantes de Marina yanquis arrestaron a los negociadores y otras autoridades e impidieron que éstos retiraran a sus familias de la ciudad. Según Al Jazira y otros medios, los soldados yanquis han impedido la salida de muchos refugiados. Una y otra vez los cazas norteamericanos han volado las familias que huyen en carro. Estados Unidos tiene de rehén a la población de Falluja y espera que pueda dividir la población y hacer que los combatientes depongan las armas con la amenaza de matar a sus familiares. Es la estrategia del garrote y dulce, dicen, pero en realidad es “darles mazazos, tender la opción de negociaciones y volver a darles mazazos”. “Según altos funcionarios de la administración, Pentágono y fuerzas armadas, los bombardeos aéreos tienen por objetivo darle a la población de Falluja una sola opción, sobre todo a aquellos que quizá estén apoyando a los insurgentes iraquíes o los terroristas extranjeros” (New York Times, 12 de octubre).

El primer ministro iraquí títere, Iyad Allawi, dijo: “Ya pedimos que los habitantes de Falluja nos entreguen a Zarqawi y su gente. Si no lo hacen, estamos listos para lanzar operativos militares en Falluja”. Pero eso de Abu Musab al-Zarqawi y su gente es un pretexto. Aunque su captura fuera lo único que quería Estados Unidos, un integrante del consejo de Falluja preguntó: ¿cómo es posible que los norteamericanos esperen que los habitantes de esta ciudad hagan lo que ellos mismos no han podido lograr? El negociador arrestado por los yanquis comparó el asunto Zarqawi con las mentiras angloyanquis sobre las armas de destrucción masiva de Saddam. Independientemente del paradero del grupo de Zarqawi, lo que los ocupantes quieren lograr en Falluja es lo que buscaban con la invasión del país en primer lugar: la rendición total con las condiciones que disponen los invasores.

Sería inútil en estos momentos analizar a Zarqawi, nacido en Jordania, y su grupo fundamentalista islámico que se dice están anidados en Falluja, pues los yanquis los consideraba como “idealistas” a él y a su gente cuando el occidente los respaldaba en la guerra contra la ocupación soviética de Afganistán (New York Times, 14 de octubre).

Según los corresponsales que han conversado con los representantes del consejo y otros habitantes de Falluja, en Bagdad y en la misma ciudad, hay debate sobre el grupo. Los corresponsales dicen que la resistencia armada la libra una coalición de fuerzas. Como los invasores dicen que hay miles de guerrilleros en la ciudad, tacharlos de “terroristas” es ridículo. Según un reportero de la BBC en el terreno: “Los distintos clanes de la ciudad tienen sus propias milicias pero parece que trabajan juntos para alejar a las fuerzas norteamericanas… No conozco a ningún combatiente extranjero en la ciudad… El 99% de los combatientes son habitantes de esta ciudad”. Pero como dijo un morador del pueblo, como Estados Unidos se jacta de que tiene a gente de otros países que combate al lado de sus soldados, ¿por qué no puede haber en Falluja su propia “coalición de los dispuestos”? Agregó: “Los habitantes piensan que están en la mira porque provocaron fuertes bajas a los norteamericanos durante el sitio hace unos meses. Dicen que los norteamericanos atacan para recuperar su orgullo herido. Dicen que los motiva la venganza”.

Poco después de que ocuparon la ciudad en abril de 2003, en dos ocasiones soldados yanquis balearon a las manifestaciones en su contra. Cuando mordieron el polvo cuatro mercenarios gringos en abril de 2004, la artillería, bombarderos y francotiradores masacraron a 600 habitantes antes de que la furia popular los obligó a huir. Desde entonces, han bombardeado casi a diario los hogares y lugares públicos, llenando el hospital y el cementerio con niños, mujeres y ancianos, así como los jóvenes que según los yanquis son enemigos. Las autoridades médicas, periodistas y habitantes de la ciudad han confirmado estas atrocidades una y otra vez. Cuando los yanquis aniquilaron una fiesta de boda la semana pasada, insistieron que sus bombas teledirigidas dieron en el blanco indicado. Cuando las bombas yanquis destruyeron la cocina de kebab más popular de la ciudad, los yanquis de nuevo dijeron que lo hicieron a propósito porque tal vez comían ahí “terroristas”. La única conclusión lógica es que masacrar a civiles no es un subproducto ni “daño colateral” sino el objetivo de esta campaña.

Si bien los yanquis hablan de la “soberanía” del país, aún no han llevado a sus soldados títeres a esta ciudad. Piden que Inglaterra envíe su regimiento Vigilancia Negra, tristemente célebre por represora durante la ocupación de Irlanda del Norte, para ocupar sus puestos en Latifiya e Iskandariya, dos ciudades al sur de la capital. Así, los soldados yanquis de ahí podrán sumarse al asalto final a Falluja. Hasta ahora esta unidad británica ha permanecido en Basora y evitado los cruentos combates en el norte. Como el gobierno británico quiere apaciguar el sentimiento popular contra la guerra en su país, ha dicho una y otra vez que sus soldados no van a ir a Falluja. Como los gobiernos de Italia, Polonia y Japón, que también enviaron soldados a Irak en contra del sentir de sus respectivas poblaciones, hablan como si solamente los yanquis estuvieran combatiendo y que los demás ocupantes estuvieran trabajando en proyectos humanitarios. En la protesta en Londres, las madres de dos solados británicos recién muertos en Irak denunciaron airadamente esa mentira.

Latifiya e Iskandariya son importantes centros de resistencia; para los ocupantes sus respectivos habitantes son enemigos. Y son importantes cuellos de botella que controlan los accesos a Falluja desde el centro y sur del país.Según se informa, va gente de todo el país para combatir en Falluja.

Fe de errata

En el Servicio Noticioso de la semana pasada, dice: “La CIA llevó a este tipo, el hijo de una de las familias más ricas del país, por avión a Irak, pues al inicio de la invasión lo consideraba su punta de lanza”. En los hechos, llevaba mucho tiempo en la nómina del Pentágono de Rumsfeld, no de la CIA.