Boletín N° 54 - 23 de febrero de 2004
  Estados Unidos "mete en cinturón" al Kurdistán iraquí

De la primera reunión oficial del vicerrey yanqui con altos dirigentes del Kurdistán iraquí el 2 de enero, un funcionario estadounidense dijo: "De verdad, Bremer los metió en cinturón".

En febrero, bombarderos atacaron a los dirigentes de la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK) y de la Unión Democrática del Kurdistán (UDK), que recibían visitas con motivo del año nuevo kurdo en dos lugares de la ciudad kurda de Erbil. Murieron media docena de altos líderes de ambos partidos y una gran cantidad de kurdos comunes. Es larga la lista de potenciales asesinos: agentes de Turquía o la República Islámica de Irán, dos gobiernos que temen que la autonomía kurda en Irak aliente a los kurdos oprimidos en sus respectivos países, reaccionarias fuerzas chiítas o fundamentalistas islámicos iraquíes, fuerzas turcomanas del norte de Irak y nacionalistas iraquíes opuestas a la ocupación. Es más, incluye a los Estados Unidos. Una organización progresista del Kurdistán iraquí cuyos combatientes tienen su sede en Irak dijo que el incidente de Erbil representó "una especie de castigo por el creciente sentimiento antiestadounidense en la población del Kurdistán iraquí". Un ejemplo del descontento es la gran cantidad de nombres de una petición (dos millones a la fecha) que exige que el pueblo kurdo tenga el derecho a decidir su propio futuro.

No queda claro por qué el UDK sufrió más bajas ni por qué, al parecer, algunos de sus líderes fueron blanco directo del ataque. Este partido ha insistido mucho en conservar parte de la autonomía de que los kurdos iraquíes han disfrutado los últimos doce años. Aunque la dirigencia del rival UPK también se basa en los terratenientes feudales, autoridades tribales y mercaderes, Jalal Talabani ha venido buscando presentarse como un político colaboracionista nacionalista y por eso, ha limitado más su oposición a los deseos de los invasores yanquis.

Independientemente de quien lanzara el ataque, fue inconfundible el mensaje que los yanquis querían dar. "Este terrible acto va a unir a los iraquíes", dijo el asesor de Bush, Paul Wolfowitz, de visita con las autoridades locales en la ciudad norteña de Mosul, lo que indica la importancia que en entorno de Bush le "está dando al problema kurdo". Lo que todo mundo entendía fue que los kurdos deben de abandonar sus demandas y "subirse al tren" yanqui.

Bremer advirtió a los líderes kurdos que 1) perderían su región más o menos autónoma, que se dividiría en tres provincias y se integraría a un Irak compuesto de 18 provincias, y quedaría descartada la "unión voluntaria" de un Kurdistán iraquí soberano y el resto del país. 2) Que tendrían que disolver sus ejércitos de peshmergas. 3) Que no tendrían ningún control sobre la recaudación tributaria ni producción de petróleo del Kurdistán.

En una palabra, los kurdos no verían resuelta ninguna de sus demandas y perderían más de su actual autonomía limitada.

Puede que se piense que los integrantes chiítas y sunitas del Consejo de Gobierno yanqui sean el principal obstáculo a la autonomía kurda, y no los Estados Unidos. Al contrario. The New York Times tituló un artículo del 10 de enero sobre una reunión del Consejo de Gobierno: "Líderes iraquíes aceptan que kurdos conservarán autonomía". E informó que se acordó que la región siguiera intacta como entidad política, y no se dividiera en tres provincias.

Saldrá una nueva constitución interina sobre el gobierno y organización de Irak a fines de febrero, si bien podría retrasarse. Como para los Estados Unidos la importancia estratégica de Irak es tanta que no se puede dejar en manos de los iraquíes, tampoco confiaría la redacción de una nueva constitución a su Consejo de Gobierno. Por lo tanto, la redactan funcionarios del gobierno yanqui, con la participación de un abogado iraquí residente en Chicago y un sobrino de un consentido de la CIA, el desfalcador e integrante del Consejo de Gobierno, Ahmed Chalabi. La comisión de redacción se reunió el 21 de febrero para incorporar la posición del gobierno yanqui en las leyes de Irak.

Un documento de la página web del Gobierno Regional Kurdo (http://www.krg.org) expresó de inmediato la oposición de los kurdos a la reunión. Si bien parece que aceptan que una nueva Guardia Nacional del Kurdistán iraquí compuesta de ex peshmergas pase al mando del Ministerio de Defensa bagdadí, el GRK pidió que se permitiera que el parlamento kurdo "organizara, reglamentara, reclutara y comandara" a esas unidades. Y que no se desplegaran soldados de otras partes del país en las zonas kurdas sin la aprobación del parlamento kurdo.

Los dirigentes kurdos, sobre todo Talabani, tienen mucha importancia para los Estados Unidos, pues cuentan con cierto apoyo de la población, a diferencia de los demás colaboracionistas. Si bien puede que se realicen otras negociaciones y ajustes, la posición básica estadounidense al respecto es clara. A fines de enero en Washington, Bush mismo le dijo al presidente turco Tayyip Erdogan que su gobierno estaba resuelto a mantener "intacto" el territorio iraquí. Erdogan se ha opuesto categóricamente a la formación de un Estado kurdo en ninguna parte, "ni siquiera en Argentina". El servil gobierno turco y su enorme ejército tienen mucho más importancia estratégica que unos cuantos millones de kurdos en el plan de transformar al Medio Oriente en un parqueadero yanqui.

Barzani y Talabani se cuidan de no sobrepasarse en su oposición a los norteamericanos. Por ejemplo, sostienen que el futuro de los kurdos depende de los Estados Unidos y, por ende, no pueden darse el lujo de romper con los invasores. En 2003, Talabani suplicó al gobierno estadounidense que no lo dejara verse como "vendido", pues si se desacreditara, eso generaría problemas para los Estados Unidos. Esta semana, volvió a lo mismo al explicar la virtual rebelión del gobierno regional del Kurdistán iraquí en un documento colocado en su página web: "Tenemos una calle que cuidar. No podemos dar la apariencia de vendidos".

Es probable que por un tiempo haya roces entre los Estados Unidos y sus peleles kurdos, pues hay poca posibilidad de encontrar una solución mutua aceptable. El quid del asunto es en qué medida las masas del Kurdistán iraquí puedan zafarse de esta reaccionaria rebatiña. Según un artículo del número 2004/30 de Un Mundo Que Ganar, los kurdos de Irak, al igual que sus hermanas y hermanos kurdos de Turquía, Irán y Siria, no cuentan con un Estado, pero no es el único pueblo del Medio Oriente sin ningún poder político autónomo real. "Todos los países mesoorientales siguen sometidos al imperialismo y no tienen ninguna independencia económica y política real. Por eso, la resistencia nacional al imperialismo y la lucha por la auténtica independencia son parte integral de la lucha por la revolución de nueva democracia en todo el Medio Oriente". Muchos kurdos en Irak saben que sus verdaderos amigos potenciales son las masas populares de la región y del mundo y no ningún poder reaccionario. Es más, el descontento de la población del Kurdistán iraquí ya ha agitado la situación en cierta medida en los kurdos de los países vecinos.

En el norte de Irak, se preparan manifestaciones populares a favor de la autodeterminación kurda.