Boletín N° 54 - 23 de febrero de 2004
  Plan washingtoniano para debilitar autonomía del Kurdistán iraquí

El siguiente texto es del número 13 de Haghighat, órgano del Partido Comunista de Irán (Marxista-Leninista-Maoísta, aparecido antes del bombardeo del 11 de febrero en Erbil.

El 2 de enero, el gobernador yanqui de Irak, Paul Bremer, convocó a los dirigentes del Kurdistán iraquí, Talal Talabani y Masood Barzani, y les dijo que el actual gobierno del Kurdistán es un obstáculo a sus planes en Irak. Subrayó que la Casa Blanca opina que, de formar una federación de las distintas nacionalidades, Irak podría desintegrarse. El vocero de los líderes kurdos dijo que insistiría en conservar la autonomía de que ha disfrutado desde 1991: "La propuesta de Bremer ni siquiera toma en cuenta las demandas mínimas por las cuales los kurdos han venido luchando desde ese entonces" (New York Times [NYT], 9 de enero).

Hace poco, la Casa Blanca dijo que es una prioridad resolver el problema del Kurdistán. El NYT informó que "al menos algunas fuerzas en la administración opinan que se debe advertir a los kurdos de que sus demandas de la mayor autonomía posible hayan ido muy lejos".

Los puntos conflictivos, según el NYT, son: que los kurdos no quieren disolver ni abandonar sus milicias de peshmergas (luchadores de libertad) y que insisten en recibir ingresos de las reservas de petróleo en Kirkuk y Kanakin. Por otro lado, los invasores norteamericanos no consideran que estos dos centros de producción petrolífera sean parte de la región histórica del Kurdistán. En su informe a la Casa Blanca, dijo el NYT, "Bremer advirtió que pelear con los kurdos sobre la demanda de la mayor autonomía posible podría enfurecerlos y trastornar la estabilidad política en el norte. Pero la Casa Blanca reaccionó insistiendo en que les haga saber a los kurdos su oposición a un Estado kurdo separado en Irak".

¿Por qué los yanquis se desdicen de las promesas hechas a los líderes del Kurdistán iraquí? Pues, necesitan éxitos en Irak y eso quiere decir un Irak organizado bajo su dirección. Un pequeño sector del gobierno estadounidense opina que si Irak se desintegrara, pero el petróleo siguiera bajo su control, eso bastaría, que se podría considerar un éxito. Pero esa posición es minoritaria en la clase dominante norteamericana. El peso de lo que haga los Estados Unidos en Irak va mucho más allá de Irak. Tendrá repercusiones en todo el mundo. Para la clase dominante norteamericana, Irak es un peldaño en la reestructuración de todo el Medio Oriente y por tanto, el modelo de Irak pondría la pauta para la reestructuración de los demás países.

La Casa Blanca quiere formar un "Nuevo Irak" y la esencia de su "nuevo Irak", en una palabra, es la franca colonialización: convertir a Irak en un país bajo dominio directo estadounidense. Para lograrlo, borraría todas las estructuras políticas anteriores en Irak, tales como la "región kurda" y "el gobierno kurdo".

Como se ve en las citas de la prensa del imperialismo norteamericano, la actual política yanqui hacia las fuerzas del Kurdistán iraquí es aplicar el garrote y el dulce (presionarlas y a la vez sobornarlas) e incorporarlas a la nueva estructura política que se construye en Irak. En el proceso, la Casa Blanca ha propuesto la división del país en 18 provincias federales, de las cuales tres serían kurdas. El plan rechaza claramente la demanda kurda de que en lugar de la división en provincias, se reconozca como región federal única al Kurdistán iraquí.

Talabani, el dirigente kurdo del sur del Kurdistán iraquí, ha aceptado esa propuesta. Masood Barzani (el líder kurdo del norte del Kurdistán iraquí) se le opone. Si bien Talabani quisiera conservar la autonomía del Kurdistán iraquí tanto como lo quiera Barzani, sus ambiciones políticas van más allá de las fronteras del Kurdistán: (Se considera candidato a reemplazar a Saddam Hussein! Como se sabe, en el "nuevo Irak" no habrá ningún Saddam pues los Estados Unidos lo gobernará y lo administrará directamente. No obstante, la Casa Blanca necesitará a algunos sirvientes locales y Talabani quiere ser el mayordomo.

Irán y Turquía también quieren debilitar la autonomía del Kurdistán iraquí. A comienzos de 2004, se celebró una reunión tripartita del ministro de Relaciones Exteriores iraní Karazi, el presidente sirio Bashir Assad y el ministro de Relaciones Exteriores turco Abdula Gul. Quieren desarrollar una política común sobre el Kurdistán y presionar a la Casa Blanca. Exigen que los Estados Unidos limite la autonomía del Kurdistán iraquí. A cambio, la Casa Blanca hizo sus propias demandas a los tres gobiernos: uno, establecer relaciones más fuertes con los Estados Unidos. Dos, apoyar la política estadounidense en Irak. Tres, integrar a Irán y Siria completamente a la órbita estadounidense.

No obstante, la Casa Blanca no quiere que se desintegre Irak. Los tres Estados reaccionarios tienen más importancia para la Casa Blanca que la autonomía del Kurdistán. Es más, si la Casa Blanca escuchara las demandas de autonomía del Kurdistán iraquí, molestaría a las clases reaccionarias de los grupos sunitas y chiítas de Irak. Para gobernar a Irak, los Estados Unidos necesita a intelectuales, expertos (tecnócratas) y personal militar árabes (no kurdos). Necesita a los sunitas para colaborar en la represión de los sunitas. Y necesita incorporar a los chiítas al nuevo sistema y para eso, necesita a chiítas. Por eso, la Casa Blanca propone debilitar la autonomía del Kurdistán iraquí.

La "carta kurda" ya no les sirve. Ya se esfumaron las promesas que hicieron para amarrar a los líderes kurdos. No obstante, los partidos kurdos representan los sirvientes más firmes en la ocupación y por ello tienen una probada lealtad a los Estados Unidos. Es más, la Casa Blanca no quiere hacer nada que desentierre los recuerdos de la traición histórica a los kurdos. Así, aunque el gobierno estadounidense busca debilitar los partidos kurdos y la autonomía del Kurdistán, no buscará aplastar al Kurdistán iraquí.

Desde hace mucho, los líderes del Kurdistán iraquí, en particular Talabani, han cooperado y colaborado con los peores enemigos del pueblo kurdo y de los pueblos mesoorientales, es decir, los imperialistas anglonorteamericanos, Turquía y la República Islámica de Irán. )Su justificación?: el "realismo político". Dicen que los kurdos obtendrán sus derechos nacionales si, en lugar de librar la lucha revolucionaria, adoptan políticas prácticas. De otro lado, la historia nos enseña que una y otra vez estos líderes kurdos se han cerrado los ojos ante realidades inconfundibles. La primera realidad es conocer a sus enemigos y a sus amigos, pero los líderes kurdos nacionalistas siempre han hecho caso omiso de esta realidad.

La historia del Kurdistán ha enseñado que los reaccionarios gobiernos de la región y los imperialistas no son amigos del pueblo kurdo. Los imperialistas anglonorteamericanos siempre han usado como peones al movimiento nacional kurdo, llamándolo la "carta kurda". Cuando ya no les sirva, apuñalan por la espalda a los kurdos. Es "realismo político" ver que el imperialismo estadounidense tiene sus propios gobiernos reaccionarios y leales en la región. Y, que la importancia estratégica de los ejércitos de Turquía, Irán y Siria son mayores en sus planes que los servicios de peleles como Talabani, Ocalán [el dirigente preso del difunto Partido de los Trabajadores del Kurdistán turco, que hoy se llama Kongra-gel] y los demás. Debido a su cosmovisión burguesa, estos líderes nacionalistas no pueden captar esta realidad básica ni actuar en consecuencia. Las masas kurdas deben aislar a los dirigentes que no pueden ver la diferencia entre amigos y enemigos y que siempre provocan más problemas para el pueblo kurdo.

(La edición en lengua persa de Haghighat se halla en http://www.sarbedaran.org.)