Boletín N° 15 - 5 de mayo de 2003
  Falluja: "Asesinos yanquis, tarde o temprano los echaremos de aquí"

La semana pasada Irak empezó a parecerse mucho a Israel.

Alrededor de cien soldados de élite de la 82ª División Aerotransportada norteamericana se habían apoderado de una escuela local en este pueblo agrícola e industrial al occidente de Bagdad y la habían convertido en su sede. Unos 100 a 250 estudiantes, padres de familia y otras personas, según varios relatos, organizaron una marcha para exigir que los soldados salieran de la escuela primaria y secundaria al-Kaat de manera que se pudieran iniciar las clases al día siguiente. Algunos informes señalan que les tiraron piedras a los soldados; pero todos coinciden en que estaban enfurecidos. El diario parisino Le Monde dijo que estaban coreando “¡Abajo Bush! ¡Viva Saddam Hussein!” y consignas a favor del que, para Estados Unidos, es el dios equivocado. Los soldados, que estaban apostados en el techo y en el piso de arriba del edificio de dos pisos, abrieron fuego con ametralladoras. Dispararon durante 20 minutos a la multitud que huía presa del pánico, matando a 15 personas e hiriendo a otras 53, según la Cruz Roja. El tiroteo continuo mantuvo a la gente atrapada en las casas al otro lado de la vía donde se refugiaron e hizo imposible rescatar a los heridos que yacían al aire libre. Testigos dijeron posteriormente que mucha gente simplemente murió desangrada. Tres de lo muertos tenían menos de 11 años y otros estaban también en edad escolar. Las autoridades norteamericanas posteriormente describieron el incidente como de “fuego cruzado” y aseveraron que sus soldados habían disparado en defensa propia. Un corresponsal de The Independent de Londres que fue allí dos días después no pudo encontrar ningún orificio de bala en las paredes del edificio en el que se encontraban ubicadas las tropas americanas. Los únicos indicios de disparos eran orificios del tamaño de un puño dejados por los impactos de balas de ametralladoras pesadas en las casas de concreto frente a la escuela, en las que la gente trató de encontrar refugio. Las sandalias y zapatos esparcidos de niños y trabajadores daban testimonio de los esfuerzos de la gente por huir.

Día y medio después, sucedió otra vez. Cerca de mil habitantes de Falluja marcharon por la calle principal del pueblo en la mañana del 30 de abril y se detuvieron frente a un complejo ocupado por los yanquis. Helicópteros Apache de combate estuvieron volando en círculo sobre sus cabezas. Los manifestantes llevaban carteles condenando la masacre anterior. Uno decía, “Asesinos yanquis, tarde o temprano los echaremos de aquí”. La multitud empezó a arrojar piedras. Los soldados norteamericanos, apostados en camiones afuera del complejo, balearon a 17 personas, matando a dos.

El 1º de Mayo en Falluja, siete soldados norteamericanos fueron heridos cuando dos iraquíes –descritos como adolescentes por las autoridades norteamericanas– lanzaron granadas de mano contra un recinto militar. Hubo otra manifestación contra la ocupación esa misma tarde.

El mismo día en Palestina, helicópteros, tanques y soldados israelíes dispararon por horas durante la noche contra un edificio de apartamentos en un vecindario densamente poblado en la franja de Gaza, matando a trece personas, incluyendo un niño de dos años y tres adolescentes. Esta fue la manera israelí de hacer el anuncio público del “mapa de rutas” que Estados Unidos dice que llevará al establecimiento de un mini Estado palestino bajo la autoridad del minuciosamente escogido lacayo yanqui Mahmoud Abbas, a quien Bush llama “un hombre con el que puedo trabajar” (al igual que Sharon).

In moving to more directly take over the region, the US is bringing this potentially explosive situation more directly and deeply into the heart of the American empire itself.

Palestina es diferente a Irak en muchas formas, incluyendo el hecho de que los planes norteamericanos para Irak no parecen incluir llevar colonos de todas partes del mundo y expulsar a los iraquíes. Pero tienen en común una ocupación militar al servicio de los intereses estratégicos yanquis en el Medio Oriente en su conjunto, un intento de imponer algún tipo de gobierno títere y una resistencia que no tiene otra solución sino continuar hasta que lleve a un levantamiento violento en toda la región tan dramático como el rediseño del mapa político impuesto por la guerra de Estados Unidos contra Irak. Al pasar a ejercer más directamente el control de la región, Estados Unidos está llevando más directa y profundamente esta potencialmente explosiva situación a las entrañas mismas del imperio norteamericano.