Boletín N° 31 - 17 de octubre de 2005
  Cachemira: Terremoto destapa sistema asesino

El 8 de octubre, un terremoto de 7.6 grados causó gran destrucción cerca de MuZaffarabad en la Cachemira ocupada por Pakistán. Aún no se sabe cuántas personas murieron, pero sin duda habrá decenas de miles. Más de tres millones de personas quedaron sin techo. En la India, murieron 1.300 personas y muchas docenas de miles quedaron sin techo.

Lo peor está por venir: decenas de personas heridas no han recibido tratamiento; en algunos casos han amputado los miembros gangrenosos porque no hay otro tratamiento disponible. La ciudadanía tiene que vivir al aire libre, sin alimentos y techo. Se aproxima el invierno con mucho frío y nieve. Decenas de miles más podrían morir a causa de la ausencia de alimentos, medicinas y ropa adecuada.

India y Pakistán anexaron y rebanaron a Cachemira, anteriormente un país independiente, que ahora está bajo la ocupación militar de ambos países. El epicentro del terremoto estuvo en la parte paquistaní. Los gobiernos indio y paquistaní impusieron condiciones mutuamente no aceptables sobre el despliegue de los helicópteros, otro equipo y soldados del lado indio para tareas de rescate en el otro lado. Después del terremoto, el gobierno militar paquistaní no hizo nada en los primeros días. Incluso una semana y media después, no había evaluado ni había contado las aldeas afectadas. El embajador de otro país dijo que aún no había ido la autoridad a una de cada cinco aldeas. Fueron periodistas, pero no los socorristas, a algunas aldeas.

Los aldeanos dijeron furiosos que el gobierno eroga el 65% de las riquezas del país para las fuerzas armadas, pero cuando la ciudadanía padece una calamidad, no se asoma el enorme y omnipresente ejército por ningún lado.

Una muchacha fue rescatada con vida después de pasar cuatro días enterrada en los escombros. Cinco días después del terremoto, el gobierno mostró su verdadera naturaleza: abandonó la búsqueda. Los aldeanos siguieron cavando con las manos con la esperanza de rescatar más gente o encontrar los muertos.

Éste fue el terremoto más poderoso de los 35 grandes terremotos que han azotado la región en los últimos 50 años. Según los geólogos, el "arco himalayo" de 2.500 km que surca las montañas y fronteras de Afganistán, Pakistán, el noroeste indio, Nepal y el noreste indio es muy sísmico. Una gran parte de la corteza terrestre, llamada la placa india, choca con la placa asiática sobre este arco y avanza cinco cm al año. El choque, que se inició hace 50 millones de años, dio a luz los montes Himalaya y sigue acumulando gigantescas presiones que solamente pueden librar los terremotos.

Pero los gobiernos de estos países no han colocado suficiente equipo para recabar información, trazar las fallas y hacer que sea posible pronosticar dónde y cuándo azotarían los terremotos. En estos países hay más científicos y técnicos dedicados a las fuerzas armadas y al sector privado que a las necesidades humanas tales como los estudios y los preparativos para los desastres naturales. Fabrican armas nucleares, pero no proporcionan ni un nivel mínimo de doctores e instalaciones médicas. Tampoco han tomado las necesarias medidas básicas en esas zonas, tales como construcciones que resistan fuertes temblores. La ausencia de operaciones de socorro muestra agudamente la política de descuido oficial. No les importan la seguridad ni la vida de la ciudadanía.

Algunas de las montañas más altas y los valles más profundos del mundo están en la región afectada. El sismo causó grandes deslaves en muchas zonas y bloqueó los caminos que las vinculan con el exterior. Se llevan a cabo las operaciones de socorro en condiciones extremadamente difíciles para cualquier gobierno o sistema social. ¿Por qué no hubo planes, sistemas de emergencia, depósitos de agua, alimentos y medicinas, ninguna campaña educativa sobre los peligros de un terremoto y qué hacer al respecto? ¿Por qué no se tomaron medidas preparatorias?

La pobreza general que imponen los países imperialistas con su dominación económica, política y militar de estos países, para engordarse con los recursos y la mano de obra de las masas, no es el problema. El problema fundamental es un sistema social en que las necesidades del capital internacional, los capitalistas burocráticos (explotadores nacionales dependientes del capital extranjero) y tiranos feudales determinan las prioridades y asfixian y destruyen despiadadamente el potencial de las masas populares de transformar el mundo.

Una forma básica de proteger la población es construir edificios del gobierno y vivienda que resisten los terremotos. Muchos niños estaban de vacaciones, así que se salvaron cuando se derrumbaron las escuelas de concreto pobremente construidas. En algunos lugares y en algunas escuelas privadas, ocurrió lo contrario: como azotó el terremoto después del comienzo de las clases en la mañana, un gran porcentaje de los muertos eran niños. Los edificios de los hospitales también sufrieron muchos daños.

Las estructuras altas eran muy vulnerables y el colapso de los edificios modernos dejó al desnudo la corrupción general. El enriquecimiento de los empleados del gobierno y de los capitalistas del sector privado tuvo prioridad, y no las construcciones adecuadas. Cuando no se apliquen principios científicos para construir los edificios con varilla de acero y concreto que aguanten o al menos resistan los temblores, los edificios modernos se convierten en tumbas. Es más, la mayoría de la población vive en casas de arcilla y piedra, que no resisten las fuertes sacudidas que los expertos previeron. Los deslaves dejaron muchos muertos de las chozas de los cerros. ¿Por qué tienen que vivir muchas personas en tales lugares?

Los imperialistas y los reaccionarios juegan sucio con la vida de la población. La rebatiña y tejemanejes por ventajas políticas y militares entre los gobiernos indio y pakistaní han sido un gran obstáculo a las operaciones de socorro. El gobierno militar pakistaní es un consentido de Estados Unidos y recibe mucha ayuda militar y el gobierno indio también está cayendo a diario bajo la sombra yanqui, pero Estados Unidos se interesó poco en la calamidad porque no puede sacarle nada de provecho. La situación contrasta con el Sudán: Estados Unidos mandó soldados para sus propios fines geopolíticos. Ante el terremoto de Cachemira, otros países imperialistas se quejaron de "cansancio de compasión". No obstante, muchos desastres naturales del mundo, ni hablar de guerras y horrores políticos, se magnifican enormemente debido a que el mundo está dividido entre un puñado de países capitalistas monopólicos que domina a los demás y un sistema en que el afán de ganancias es el máximo objetivo y el mayor obstáculo a la satisfacción de las necesidades humanas y a salvar vidas.