Boletín N° 108 - 25 de abril de 2005
  India: Planes imperialistas para el campo

Ajith escribió lo siguiente para el SNUMQG.

Últimamente, el actual gobierno central, la Alianza Progresista Unida (APU) encabezada por el Partido del Congreso indio y apoyada por los revisionistas partidos Comunista de la India (PCI) y Comunista de la India-Marxista (PCIM), habla mucho de una nueva campaña del desarrollo rural. Cuando el gobierno subió el Poder en 2004, se dio un fuerte aumento de suicidios de campesinos endeudados producto principalmente de la extrema explotación de parte de los usureros feudales. (En general, la banca no da créditos a los campesinos pobres y medios.) Otra causa es el enorme aumento de los precios de insumos agrícolas debido al recorte de subsidios en cumplimiento de estipulaciones de la Organización Mundial de Comercio. Además, está un cambio de política. Las ideas iniciales que fundamentaron el paquete rural del gobierno provinieron de Washington y otras capitales imperialistas.

Por ejemplo, examinemos un informe de la Agencia para el Desarrollo Internacional estadounidense (USAID) redactado en 2002 tras el 11 de septiembre. Es parte del plan de Bush "Retos del Milenio", en que la ayuda será la tercera arma en la "guerra contra el terrorismo". La primera prioridad es "promover gobiernos democráticos", o sea, presionar a gobiernos del tercer mundo para que sigan las pautas estadounidenses, obligar a otras potencias u organismos a apoyarlo y utilizar a las organizaciones no gubernamentales (ONG), instituciones religiosas y otros organismos para desestabilizar a los gobiernos que no se sometan.

La segunda prioridad es impulsar el crecimiento económico: "Estados Unidos puede poner en marcha la producción agrícola mundial restaurando los presupuestos de los centros mundiales de investigación agrícola, capacitando a científicos en biología básica y agricultura aplicada y presionado para reducir los efectos negativos de los programas agrícolas de los países industriales. Estados Unidos también puede fomentar el comercio e inversión en los países en vías de desarrollo eficientando la coordinación de sus políticas y programas. Finalmente, puede ayudar a los países a desarrollar planes macroeconómicos y así mejorar el ambiente comercial" ("Prefacio", p. iv).

Nótese: Hablan de "poner en marcha la producción agrícola mundial" y de "reducir los efectos negativos de los programas agrícolas de los países industriales". También caracteriza la agricultura como "el motor de crecimiento para la mayoría de los países pobres". La salud y educación públicas ocupan el tercer lugar en la lista de prioridades. Tiene fines puramente explotadores. El informe dice abiertamente que es necesario mejorar la salud y educación públicas para que la nueva generación de trabajadores tenga los conocimientos y capacidad para producir para los capitales imperialistas. Tales con los principales puntos del informe. Veamos más de cerca las propuestas para "revivir la agricultura" en los países oprimidos.

Llama la atención el título de la sección sobre la agricultura: "El crecimiento agrícola es aún mejor". Señala: "En los últimos años muchos economistas han ignorado la agricultura con la justificación que las fuerzas del mercado favorecerán los sectores indicados y que la agricultura perderá importancia a medida que las economías hagan las transformaciones estructurales a favor de actividades basadas en las ciudades y a la industria y los servicios. Pero, en muchas economías, la agricultura vincula a los pobres al crecimiento económico. La mayoría de los pobres del mundo vive en el campo o proviene de él. El aumento de la productividad agrícola beneficiará a toda la economía, por ejemplo, disminuirá el precio de los alimentos para los habitantes de las ciudades" (p. 11). ¿Qué propone el informe?

"Desde los años 1960, se han debilitando los mecanismos para desarrollar la tecnología agrícola y dar estímulos a los precios del campo. El sistema apoyado por el Grupo Consultivo sobre Investigación Agrícola Internacional (GCIAI) tiene un impresionante récord de aumentar el rendimiento del cultivo de muchos alimentos básicos del mundo. Pero los fondos para el sistema han caído debido a la caída histórica de los precios de mercado de estos cultivos, un reflejo de los aumentos de productividad en los países en vías de desarrollo y los excedentes de cultivos subsidiados por el gobierno en los países industriales. Como pocos países en vías de desarrollo tienen recursos científicos como para llevar a cabo investigación de cultivos básicos, ¿de dónde vendrá la tecnología agrícola para dar de comer a los tres mil millones de habitantes adicionales que el mundo tendrá en los próximos 50 años? La biotecnología es muy prometedora . . . Puede que la ciencia sea compleja, pero una vez desarrolladas las nuevas variedades de semillas y completados los análisis de impacto ambiental y seguridad alimenticia correspondientes, se podrá integrarlos con relativa rapidez a los sistemas de cultivo y alimentarios. . . Estados Unidos tendrá un papel claro en todo eso . . . Primero, la dirección de Estados Unidos será crítica para restaurar los presupuestos de investigación agrícola y alentar a otros donantes a hacer lo mismo. Segundo, las universidades estadounidenses tienen los mejores programas de capacitación en biología básica y agricultura aplicada y pueden formar la próxima generación de científicos para los países en vías de desarrollo. Tercero, Estados Unidos puede presionar para que se reduzcan los efectos negativos que causan los programas agrícolas de los países industriales sobre los países en vías de desarrollo. Unos observadores esperan que las negociaciones de la OMC resuelvan los problemas del mercado mundial de productos agrícolas. Pero tales soluciones son poco factibles porque Europa y Japón no quieren exponer a sus agricultores al mercado libre. Los fuertes grupos de intereses de Washington también favorecen subsidios a fin de garantizar la rentabilidad del sector agrícola estadounidense, aunque el Departamento de Agricultura favorece la reducción de los subsidios y más libre comercio en el sector. La investigación del mismo concluye que al eliminar todas las protecciones y apoyos agrícolas en el mundo los precios mundiales de productos agrícolas subirán en un 12% (principalmente con la eliminación de los aranceles). Las exportaciones de productos agrícolas estadounidenses aumentarán 19% en tal mercado libre. Estados Unidos puede tomar la delantera en la Ronda de Desarrollo de la OMC impulsando reglas que tomen en cuenta las funciones respectivas de la agricultura en los países con diferentes etapas de desarrollo. Por ejemplo, la protección ambiental es un objetivo aceptable de los programas agrícolas de todos los países, pero los programas que fomentan la producción de granos básicos a fin de aumentar la seguridad alimentaria interna se confinarían a los países con un acceso limitado al mercado mundial o mercados internos débiles. Aparte de mejorar el ambiente externo para la agricultura, ¿qué elementos tendrá una estrategia agrícola nacional? El primero es un programa macroeconómico de apoyo. . . Segundo, la fijación adecuada de los precios extiende un buen programa macroeconómico a la esfera comercial, en que una economía abierta con pocas barreras al comercio interna y externa generaría un ambiente de oportunidades iguales para el consumidor y el productor. Una vez establecida la tecnología agrícola como base de la producción agrícola rentable, los beneficios externos provenientes del crecimiento del campo requerirán mayores atenciones de los programas y erogaciones presupuestarias al sector no comerciable del campo. . . Para llevar a cabo una transformación estructural con éxito, también es crucial eficientar los sistemas financieros rurales . . . para lo que es necesario tener buenos redactores de políticas y buenos administradores del gobierno. La capacitación de estos trabajadores en las universidades estadounidenses y su eficaz inserción en la economía de su respectivo país es una poderosa forma de ayuda extranjera estadounidense. . . en que la USAID tiene mucha experiencia" (pp. 68-69, cursiva agregada).

Veamos detenidamente las palabras en cursiva. Juntas dan una idea del nuevo plan imperialista para el sector agrícola de los países oprimidos y de la hipocresía del interés por el campesino de las clases dominantes indias con que cubren su servilismo a los intereses del amo. El décimo plan redactado por el anterior gobierno, la APU encabezada por el Partido Nacionalista Indio (BJP), proyectó una triplicación del crédito al campo. El actual gobierno de la APU sigue en lo mismo y agrega muy poco. En 2003, la Dirección Nacional para el Desarrollo formó una comisión especial sobre la "aplicación de la biotecnología". La APU acepta su informe y nombra a su jefe, M. S. Swaminathan, que jugó un vil papel en la destrucción de la agricultura tradicional a fin de fomentar la siembra de semillas híbridas, a encabezar un comité para verificar su ejecución. Es inconfundible que la actual APU continúe el plan de la anterior. Es la continuidad del imperialismo, el pegamento que aglutina la grey compradora.

¿Qué otros factores hacen que el imperialismo estadounidense impulse el crecimiento agrícola en los países oprimidos? No se reduce a la venta de sus nuevas tecnologías, a abrir el campo a su mayor penetración ni a extender su influencia en la contienda con otros imperialistas. Ésos sí son factores muy importantes, los incorporan en sus planes. Pero el principal factor es contrarrestar la lucha que se desarrolla contra la misión destructora de la globalización, sobre todo en los países oprimidos. El informe lo menciona de manera indirecta: "La marcha del progreso democrático fue uno de los acontecimientos que definían los últimos años del siglo 20. . . El descontento crece a la sombra de esa expansión. . . En muchos países en vías de desarrollo y poscomunistas [se refiere a los países del antiguo bloque socialimperialista soviético], la ciudadanía está dejando de confiar en los gobiernos electos y en las instituciones democráticas [se refiere a las democracias de pantalla]" ("Prefacio").

También menciona las repercusiones de la globalización: "Más que nunca la seguridad de Estados Unidos tiene relación con el mundo exterior, y con la mayor integración del mundo, hay más peligros" (p. 2). No menciona las verdaderas razones: la explotación imperialista en liga con el feudalismo. Echa la culpa a los políticos corruptos de los países oprimidos y a sus gobiernos malos. Pero es evidente su preocupación. La abrumadora mayoría de las masas explotadas del mundo vive en el campo de los países oprimidos del tercer mundo. Tienen las fuerzas y la necesidad de aplastar el imperialismo y sus títeres. La crisis agrícola provocada por la desbocada explotación de la globalización ha arruinado la vida. Aparte de los campesinos pobres y medios, padecen la crisis los campesinos ricos. Durante la revolución verde el imperialismo cooptó esta clase para ampliar su base social. Hoy, ese proyecto se viene abajo. La revolución y la rebelión están en ascenso. En varios países oprimidos, se desarrollan guerras populares maoístas. Estos fenómenos políticos obligan a reconocer la importancia del crecimiento agrícola. Los imperialistas buscan forjar una nueva estrategia para contrarrestar tales peligros a la vez que fomentan sus planes explotadores. Es de esperarse que en el futuro fomenten más capitalismo burocrático, más explotación y más crisis.

Los principales ejes de la estrategia del imperialismo yanqui son: promover la biotecnología y eliminar los subsidios agrícolas y las barreras al mercado imperialista de productos agrícolas. Para meter en cintura a los campesinos han aumentado los créditos al sector agrícola, tal como reflejan fielmente los programas del ministro de Finanzas de la APU. Por ejemplo, propone las siguientes "áreas de énfasis": duplicar el crédito al campo en tres años, acelerar los proyectos de riego, diversificar los cultivos, invertir en la infraestructura del campo, promover los seguros agropecuarios, eficientar los mercados de productos agrícolas y fomentar la agroindustria. ¡Ni una palabra sobre el fomento de la producción de alimentos en un país en que la gente aún muere de hambre y el consumo per cápita de calorías sigue al nivel de la II Guerra Mundial! Pidió la vía rápida para una "ley modelo" adoptada bajo la APU para eliminar todo el control de los estados sobre el comercio agrícola y fomentar los "cultivos por contrato" y los "cultivos directos". (Recuérdese que la propuesta de la USAID de que se prohíba que los países con acceso al mercado mundial y a los mercados internos desarrollados tomen medidas de protección a la producción alimentaria interna.) Han dado concesiones tributarias a la agroindustria.

El último presupuesto también propone dar créditos rurales a grupos particulares, o sea, legitimar la tradicional práctica en que los usureros feudales reciben crédito de la banca y lo utilizan como capital de usura. La nueva Ley sobre Semillas elimina las protecciones sobre los derechos locales, obliga a los campesinos a usar únicamente las semillas "registradas" y da cancha libre a las trasnacionales para saquear los recursos genéticos y patentarlos. La Comisión Especial sobre Biotecnología pide eliminar, por "largo y engorroso", el mecanismo de aprobación existente para los cultivos genéticamente modificados. ¡Y eso en un país en que se permite que la trasnacional Monsanto viole todas las leyes y que sin ninguna aprobación siembre su algodón genéticamente modificado por todo el país!

El enorme aumento de crédito oficial auspiciado por los imperialistas en los años 1970 impulsó la "revolución verde" con sus semillas híbridas, fertilizantes y pesticidas, y a la larga generó mayor dependencia del imperialismo. El actual aumento de crédito apunta a aumentar los cultivos genéticamente modificados y la adquisición de tierras de cultivo por las trasnacionales y monopolios indios al amparo de "cultivos por contrato" y "cultivos directos". El nuevo paquete para el campo indio ampliará la penetración de los imperialistas y de los capitalistas burocráticos y fortalecerá el control de los terratenientes feudales.