Boletín N° 68 - 31 de mayo de 2004
  India: Las elecciones y las perspectivas para la revolución.

(de un corresponsal del sur de Asia).

La India, con una sexta parte de la población del mundo, ha vivido los últimos meses agitados de la campaña electoral para el parlamento. También están programadas elecciones para varias legislaturas de los estados para enganchar a las masas al proceso electoral. Pero la contienda tuvo un resultado muy inesperado. Tanto perdedores como ganadores se sorprendieron. Se sabe que a pesar de quien ocupe los puestos electorales en este sistema, no habrá ningún cambio fundamental a favor del pueblo. El resultado de las elecciones ha revelado varias cosas que son muy importantes para las fuerzas marxista-leninista-maoístas del país, pues señalan el futuro camino para la práctica revolucionaria.

Primero, los resultados muestran que las masas odian y se oponen al fascismo comunal (chovinismo hindú) del Partido Bharatiya Janata (BJP, o Partido Nacionalista de la India). Encabezado por el derrotado primer ministro Atal Behar Vajpayee, el BJP es conocido por azuzar histeria y ataques de chusmas contra los musulmanes y otras minorías. Fracasó su campaña de embaucar a la población con lemas huecos como “el factor sentirse bien” y “la India luminosa”, que no tienen eco en las masas que viven en la pobreza, privación y opresión bajo el aplastante peso del feudalismo y el capitalismo burocrático, representado por el BJP y sus aliados. Es importante señalar que los otros partidos ganaron pero no por sus plataformas a favor del pueblo, sino porque la población pensaba que descartaba lo peor. La otra tendencia notable de las elecciones es que, salvo algunas excepciones, los candidatos que ocupaban altos puestos ministeriales en los gobiernos central y de los estados cayeron independientemente de los partidos que representaran. Por ejemplo, el Partido del Congreso, si bien ganó en general, sufrió derrotas en las regiones donde estaba en el poder. Eso manifiesta que las masas están frustradas con los partidos y con el sistema que las oprime.

Segundo, los resultados señalan que las masas se oponen conscientemente a los partidos que con mayor descaro han servido de peleles del imperialismo, principalmente el yanqui y a la privatización, la globalización, el liberalismo económico, etc. En la elección legislativa del estado del sur del país, Andhra Pradesh, la humillante derrota del partido del ministro en jefe Chandra Babu Naidu, el Partido Telugu Desam (TDP), ilustra el mayor odio al imperialismo y sus políticas que han azotado fuertemente al pueblo trabajador pobre de las ciudades y los campesinos. Así, la derrota del TDP en Andhra Pradesh representa la derrota de las políticas del imperialismo y del propio sistema. Bill Gates, el presidente de la trasnacional norteamericana Microsoft, ha escogido a la capital de Andhra Pradesh, Hyderabad, como importante centro internacional de sus actividades. Naidu ha fomentado proyectos de desarrollo imperialista en zonas selectas del estado al tiempo que la mayoría de la población se hunde en mayor pobreza, y ha encabezado una campaña para aniquilar la lucha revolucionaria en las zonas rurales del estado encabezada por el Partido Comunista de la India (Marxista-Leninista) (Guerra Popular).

Tercero, es importante tomar en cuenta que votó solamente el 50 por ciento de los electores, por tres factores principales. Uno, la frustración de las masas conscientes de la pequeña burguesía de las ciudades con el circo electoral, que no se interesaron en las elecciones y las boicotearon conscientemente pero de forma espontánea. Dos, el boicot electoral organizado y consciente convocado por los partidos revolucionarios PCI (ML) (GP), Centro Comunista Maoísta de la India, el Partido Comunista de la India (Marxista-Leninista) (Naxalbari) y otras fuerzas comunistas, y las fuerzas nacionalistas en lucha de Cachemira y el noreste del país. En Cachemira, sólo votó el 15 por ciento de los electores. En varios estados, bajo el pretexto de las elecciones el gobierno lanzó ataques a las fuerzas revolucionarias. En Andhra Pradesh, cinco helicópteros de la fuerza aérea sembraron terror y atacaron a los combatientes dirigidos por los revolucionarios comunistas. Tercero, el boicot organizado entre algunos sectores, si bien de baja conciencia, en que mucha gente se quejaba de que ningún candidato había cumplido las promesas hechas en elecciones anteriores.

No obstante los factores que muevan estas elecciones, una alianza reaccionaria del gobierno reemplazó a otra. El Partido del Congreso encabeza la nueva oficialista Alianza Secular Progresista. Este partido ha sido el sostén tradicional de las clases dominantes del país desde la independencia en 1947. Así, será incorrecto esperar ver cambios positivos a favor de los intereses del pueblo. Pero hay indicios de que el ascenso de la alianza bajo la dirección del Partido del Congreso le movió el tapete a la hegemonía yanqui en el país. Este partido tuvo estrechas relaciones militares, económicas y políticas con el principal rival de los Estados Unidos, la antigua URSS y las cultiva con la Unión Europea. No obstante, es importante recordar que bajo Rajiv Gandhi, el Partido del Congreso presidió el “realineamiento” del país conforme a la nueva situación mundial tras la caída de la Unión Soviética y al ascenso de la hegemonía mundial sin rival de los Estados Unidos. Es probable que la derrota del abiertamente proyanqui BJP y el aumento de las riñas entre los gobernantes del país generen condiciones más favorables para la lucha antiyanqui en el país y en el mundo.

Debido al empate en el parlamento, el gobierno de coalición será relativamente débil. Los dos mayores partidos revisionistas de la Alianza, el Partido Comunista de la India y el Partido Comunista de la India (Marxista), obtuvieron victorias electorales importantes. Apoyan al nuevo gobierno encabezado por el Partido del Congreso, pero se niegan a participar en él, pues temen que quede aún más al desnudo su carácter antipopular.

De mayor importancia, la frustración de la población hacia el sistema, el boicot consciente y no consciente de las elecciones principalmente de parte de la pequeña burguesía de las ciudades y el mayor descontento de las masas contra el sistema han generado una situación muy favorable para los revolucionarios del país. La situación ilustra la posibilidad de unificar a varios sectores de las masas en una poderosa guerra popular. Así, las elecciones representan un desafío a los revolucionarios: de forjar una línea política e ideológica correcta capaz de unificar a las grandes masas que anhelan el cambio revolucionario, en un frente único revolucionario. La actual lucha de los partidos maoístas por formar una sola vanguardia maoísta basada firmemente en una línea política e ideológica correcta sin duda abordará estos problemas y forjará una línea correcta para dirigir a las grandes masas del país bajo dirección proletaria.

Las clases dominantes indias han pretendido aislar y atacar a los revolucionarios comunistas tachándolos de “terroristas”, a pesar del apoyo de millones de personas con que cuentan. Hace poco, el Departamento del Estado yanqui agregó al CCMI, un partido participante en el Movimiento Revolucionario Internacionalista y al PCI (ML) (GP) a una de sus listas de organizaciones “terroristas”, lo que muestra el temor de la reacción de que los auténticos revolucionarios comunistas de la India estén atrayendo y dirigiendo a amplios sectores de la población. Y muestra el peligro de que el imperialismo estadounidense aumente la ayuda al terrorismo contrarrevolucionario de las clases dominantes indias.