Boletín N° 33 - 15 de septiembre de 2003
  India: Llamas de lucha revolucionaria

Los medios de comunicación indios e internacionales han informado de una intensificación en la lucha revolucionaria dirigida por el Centro Comunista Maoísta, India (CCMI) y el Partido Comunista de India (Marxista-Leninista) (Guerra Popular) [PCI (ML) (GP)], que han liderado la lucha armada durante dos décadas junto con millones de campesinos y otros sectores populares, contra los terratenientes y sus esbirros y contra la policía y otros representantes del Estado.

En el incidente espectacular más reciente, el 11 de septiembre, la BBC informó que los guerrilleros del PCI (ML) (GP) hicieron estallar un vehículo de la policía en el occidente montañoso de Patna, capital del estado de Bihar. Las autoridades dijeron que una mina mató a los 12 pasajeros, entre ellos dos oficiales, ocho policías y el conductor.

De acuerdo al diario en lengua hindi, Prabhat Khabar, el 21 de agosto las escuadras del CCMI tomaron acción en el distrito de Simdoga del vecino estado de Jharkhand. El periódico decía que los guerrilleros aniquilaron a las bandas que oprimían al pueblo, entre ellos violadores y estafadores que robaban a los campesinos. También informó que activistas del PCI (ML) (GP) arrestaron a otros enemigos del pueblo en dos aldeas de Jharkhand el 19 del mismo mes, aniquilando a dos hombres responsables del asesinato de Vijaya Soni y Vuiya, activistas del partido.

También el mismo día, escuadras armadas del CCMI lideraron una marcha nocturna cantando, a través de media docena de aldeas del centro de Bihar.

El Estado ha estado llevando a cabo masacres en el campo, apuntando a los guerrilleros, los activistas políticos y a la población en general. El Foro de Resistencia Popular de Toda la India y el Foro de Lucha por la Resistencia Popular organizaron en conjunto un mitin en Calcuta el 27 de agosto, para protestar contra la represión del gobierno en Bihar, Jharkhand y Bengala Occidental. Los líderes de estas organizaciones condenaron el asesinato de 13 activistas revolucionarios afiliados al PCI (ML) (GP) en el estado de Jharkhand, algunos a manos de Nagarika Surakshaya Manch (Comité de Seguridad Civil), un grupo de vigilantes patrocinado por la policía, similar a las fuerzas paramilitares reaccionarias que las fuerzas armadas usan contra las masas en Turquía, Perú y Colombia.

El desarrollo de la lucha maoísta le ha pegado duro a varios reaccionarios, los cuales han comenzado a atacarse entre sí. Un artículo en Prabhat Khabar dice: “La violencia y las actividades naxalitas no han disminuido a pesar de los numerosos intentos del gobierno de Jharkhand” y “El personal de la Fuerza Central de Reserva Policial enviada por el gobierno central para controlar la violencia no ha podido someter a las organizaciones naxalitas. La situación es tan seria que la policía les teme, les huyen y se alejan de los densos bosques en vez de adentrarse y arrestarlos, porque temen terminar asesinados por los naxalitas armados. Peor aún, las autoridades del gobierno, los ministros y miembros del parlamento, procuran no ir a las zonas remotas”.

Los reaccionarios y la burguesía en la India los llaman naxalitas maoístas por el movimiento revolucionario maoísta de 1971 en la aldea de Naxalbari, al norte de Bengala, cerca de la frontera nepalesa.

El movimiento maoísta en la India se ha desarrollado a tal grado que incluso la burguesía se ha visto obligada a admitir que “existen gobiernos naxalitas paralelos en los distritos de Palam, Garawa, Laharadanaga, Gumla, Chatara, Hazaribagh, Kodarma, Dhanabad y Giridiha, del estado de Jharkhand”. En éstos, los representantes del estado, las fuerzas policíacas y la administración gubernamental central ya no ejercen el poder que solían ejercer sobre el pueblo. Incluso los programas de desarrollo del gobierno central funcionan bajo el control de los maoístas.

Prabhat Khabar también admite que “desde que se creó el estado de Jharkhand al escindirse Bihar, las actividades naxalitas se han ido incrementando. Baboo Lal Marandi, ex ministro en jefe, declaró que rompería la columna vertebral de la organización naxalita y los sacaría de Jharkhand para obligarlos a retirase hacia Bihar. Durante la campaña del gobierno de Marandi, una gran número de inocentes fueron víctimas de la policía. El gobierno habló de la rendición de muchos naxalitas, mentira que se refutó más tarde mediante una investigación. La policía acusó falsamente a mucha gente de ser naxalita y la encarceló.

“Ha habido resistencia contra los feudales y contra las políticas administrativas que oprimen a las castas inferiores y a las tribus, y ha habido cambios en el status social. Actualmente nadie se atreve a despreciar a las castas inferiores, a la gente pobre y a las masas oprimidas”, señaló el periódico.

En sus plazas fuertes, los maoístas han establecido cortes populares para resolver problemas como las disputas sobre la tierra y otros asuntos. Antes, cuando la gente iba a la policía para exponer sus problemas, ésta favorecía siempre a los terratenientes y sus esbirros o pedía grandes sobornos que llevaban al campesinado a la ruina. Con el establecimiento de las cortes populares, el sistema judicial es justo y eficiente, y de más importancia, tiene el propósito de establecer justicia social y trabajar por la construcción de una nueva sociedad. A la gente le agrada el sistema judicial revolucionario en las zonas maoístas de la India y consideran como obsoleto el viejo sistema judicial reaccionario. Las clases dominantes reaccionarias de la India entienden muy bien que el pueblo simpatiza con los maoístas y es por eso que se empeñan en destruir esos brotes de la nueva sociedad que florecerá cuando sean completamente derrocados.

El periódico agrega: “El gobierno de Jharkhand quiere resolver el problema naxalita con barbarie y el uso de la policía y las fuerzas centrales. El gobierno estatal no está dispuesto a aceptar la verdad de que las organizaciones naxalitas tienen una fuerte base popular en Bihar y Jharkhand. Mientras los administradores y los agentes gubernamentales no le den prioridad a los proyectos gubernamentales de desarrollo, podemos decir que el problema naxalita no se resolverá. Hasta que las masas no obtengan igualdad de oportunidades y justicia, e igualdad de oportunidades de desarrollo por parte del gobierno, no habrá confianza en el mismo”. Esto es verdad, pero el problema es la naturaleza reaccionaria de la sociedad semifeudal y semicolonial en la cual los imperialistas extranjeros apoyan a las clases feudales y subordinan el desarrollo nacional a sus propias necesidades. Hasta que el sistema no sea completamente derrocado, la justicia y la igualdad de oportunidades no serán posibles. La justa violencia dirigida por los maoístas no terminará hasta que las masas de la India hayan logrado esta gran tarea.