Boletín N° 56 - 8 de marzo de 2004
  En Haití, Estados Unidos impone cambio de gobierno

De nuevo, los esbirros yanquis han derrocado un gobierno que no era de su agrado. Para el gobierno yanqui, está de moda cambiar gobiernos y eso es lo que hizo en Haití.

Rechazó la declaración del presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide de que lo "secuestraron políticamente" el 29 de febrero. No obstante, los hechos divulgados por el gobierno yanqui y los medios informativos lo confirman. Primero, el gobierno yanqui contactó a la empresa de seguridad Steele Foundation que contrataba los guardaespaldas personales de Aristide. Le dijo que en lugar de reforzar la escolta de Aristide, tal como éste pedía, debería retirar sus hombres (según un diplomático anónimo citado por el cotidiano francés Le Monde). Después, el vice jefe de la embajada yanqui, Luis Moreno, y una banda de agentes especiales armados del cuerpo diplomático estadounidense fue a casa de Aristide, lo llevaron al aeropuerto, le sacaron una carta de dimisión, y lo subieron a él y su familia en un avión rumbo a la República Centroamericana (según entrevistas a Moreno aparecidas en dos diarios estadounidenses). No le informaron del destino sino al aterrizarse, medio día después.

Los antecedentes políticos muestran con mayor claridad que fue un golpe de Estado yanqui. El gobierno estadounidense no hizo nada mientras a partir de comienzos de febrero, las fuerzas rebeldes encabezadas por antiguos oficiales del ejército haitiano se apoderaban de las ciudades del norte del país. El gobierno estadounidense sólo decía de labios para fuera, mientras avanzaban estas fuerzas hacia la capital, que no buscaba el derrocamiento armado de Aristide. En cuanto secuestraron a Aristide, enviaron soldados para "proteger" su embajada, el puerto y los edificios gubernamentales. Hoy, se dice que se prepara para escoger e imponer un "consejo de luminarias" que determine quién encabezará la ocupación yanqui. Francia coopera de cerca con los Estados Unidos, lo que explica por qué llevaron a Aristide a una virtual colonia francesa y le ha restringido los contactos con la prensa y el mundo exterior. En cosa de una semana, 2.500 soldados estadounidenses, franceses, canadienses y chilenos ocuparon al país y se espera la llegada de miles más.

Haití es uno de los países más pobres del mundo, porque durante siglos ha tenido la mala suerte de ser una de las mayores fuentes de riqueza del mundo. Los conquistadores españoles masacraron a casi todos los habitantes originales de la isla. Luego, los franceses establecieron colonias de esclavos. Los cañaverales y cafetales de Haití generaron enormes riquezas para la madre patria hasta que los esclavos se levantaran y expulsaran a los ejércitos francés, español y británico. Poco a poco, Haití se convirtió en colonia norteamericana. Entre 1849 y 1914, el ejército estadounidense invadió 24 veces. En 1915, los infantes de Marina yanquis ocuparon al país y lo gobernaron de forma muy parecida a lo que hacen hoy en Irak. Después de su retirada en 1934, el gobierno yanqui mantuvo un control directo de las finanzas de Haití hasta 1947. Antes de su retirada, formaron y armaron a un ejército haitiano basado en los tiranos feudales que mandan en el campo. Ese ejército llegó a ser el sostén de la tristemente célebre dictadura sanguinaria de los Duvalier hasta que cayó "Baby Doc" Duvalier en 1986.

En 1990, Aristide, un cura de la "teología de la liberación" asociada con el derrocamiento de Duvalier, llegó a ser el primer presidente elegido del país. Siete meses después, el ejército lo derrocó en un golpe de Estado. Volvieron los escuadrones de la muerte, como el FRAPH, financiados y organizados por la CIA. Si bien masacró a miles de personas, el ejército no pudo estabilizar al país. En 1994, el gobierno yanqui regresó a Aristide a la presidencia con el apoyo de 20.000 soldados invasores, después de que éste se subordinó a las reglas del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional y a las órdenes políticas de los Estados Unidos. Al año siguiente, Aristide disolvió el ejército. Desde entonces, los gobiernos de Clinton y luego de Bush han aumentado la presión sobre el país. A fines de los años 1990, presionaban principalmente por medios económicos, como cortar la ayuda internacional. Por pequeña que fuera esa ayuda, representó casi el doble del presupuesto anual del gobierno. Comenzaron a presionar con los mismos métodos con que derrocaron en 1973 al presidente chileno Salvador Allende, con el pretexto de los métodos de conteo de las elecciones de 2000. ¡Y eso viene del gobierno bushiano que tomó el Poder por medio de un conteo sumamente dudoso!

El que se llama comandante de las fuerzas militares que tumbaron a Aristide y del ejército que se propone reconstruir es Guy Philippe, antiguo teniente del ejército de la dictadura militar de 1991-1994. Después de que Aristide disolvió el ejército, Philippe se entrenó con los ejércitos estadounidense y francés en Ecuador, antes de volver a Haití como subjefe de policía. Perdió el puesto por su participación en un fallido golpe de Estado en 2000. Pasó los siguientes años asilado en la vecina República Dominicana, país con una historia similar de invasiones militares yanquis y gobiernos títeres. Se informa que sus hombres contaban con armamento moderno estadounidense y que la policía y paramilitares de Aristide tenían mucho menos armamento. La oposición civil a que "rescataron" los soldados yanquis contaba con financiamiento del organismo de la CIA, USAID, y del Instituto Republicano Internacional, brazo del partido Republicano de Bush. Su integrante más conocido es André Apaid, un gringo y jefe de la principal empresa de manufacturas del país (subcontratista de empresas norteamericanas) que ha mantenido contactos constantes con Colin Powell.

Hoy, el gobierno estadounidense controla abiertamente el proceso político de formar un nuevo gobierno y de escoger quién colaborará en él. Ha pedido que Philippe desarme a sus hombres, pero hasta ahora es obvio que no quiere meterse con ellos. Lo que sí se puede prever con seguridad es que el gobierno yanqui formará un nuevo ejército haitiano en que podrán confiar sus futuros títeres.

Aristide no es un antiimperialista, pues cedió a la mayoría de las exigencias económicas de los Estados Unidos y del FMI. Es más, procuró mantener la centenaria tradición de gobiernos despóticos y relaciones económicas y sociales represivas. No figuraba en su agenda emancipar al pueblo y alimentarlo mediante ninguna reforma agraria. Aunque no estuviera de acuerdo en ciertos momentos con los Estados Unidos y el FMI, no tuvo ningún plan para el futuro del país salvo la dependencia económica, política y militar de los países imperialistas, tal como podemos ver en retrospectiva. No obstante, no pudo mantener la estabilidad política que le pedían y le exigían los imperialistas yanquis y de otros países, que consideran que la población es un recurso a que saquear. Aparte de los Estados Unidos, otros saqueadores grandes del país son Francia (donde vive tranquilo hoy "Baby Doc") y Canadá, un gran inversionista y hoy, principal proveedor de soldados de ocupación para proteger e impulsar esas inversiones.

En las semanas antes del derrocamiento de Aristide, Francia pidió abiertamente su derrocamiento mientras que Colin Powell y otros funcionarios del gobierno yanqui decían, al comienzo, que no buscaban un cambio de gobierno. No se sabe en qué medida tal situación reflejaba intereses y tácticas en cierto grado opuestos y en qué medida representaba cierta división de trabajo. No obstante, mientras el embajador francés por Haití decía que su gobierno no tuvo que ver en el secuestro de Aristide, comentó: "Pero dormí bien tranquilo esa noche". Los gobiernos estadounidense y francés (y, en cierta medida, el canadiense) efectivamente tienen conflictos importantes y reales sobre el futuro de Irak, sobre todo porque bajo Saddam Hussein, Francia tuvo inversiones y influencia ahí. Aún no se acaba su rivalidad. Si bien está de acuerdo en lo que se proponen hacerle a los pueblos del mundo (explotarlos y reprimirlos), no pueden ponerse de acuerdo sobre quién se beneficiará de qué. En Haití, donde Francia tiene pocas esperanzas de disputar el control yanqui y pocos deseos de hacerlo, parece que las dos potencias saqueadoras se han puesto de acuerdo rápidamente... al menos por el momento. Por profunda que sea la pobreza de Haití, consideran que el país sea demasiado valioso como para dejarlo en manos del pueblo. Por su pobreza, es una fuente muy rica de mano de obra barata.

Con la ocupación de Puerto Príncipe por los infantes de Marina, los Estados Unidos quiso darle un mensaje al presidente venezolano Hugo Chávez, a que ya había intentado derrocar en un golpe de Estado militar en 2002. El Caricom (organización de países caribeños) a que domina los Estados Unidos, no proporcionó soldados de ocupación porque no quería verse como lamebotas servil. Es posible que la disposición del gobierno brasileño a enviar soldados se debe al deseo del presidente Lula Da Silva de llevarse bien con Bush.

El 5 de marzo, miles de personas protestaron frente a la embajada gringa en Puerto Príncipe, coreando "Bush: terrorista", ante una manada de infantes de Marina. El avance del control de los soldados de Philippe en la capital hizo que fuera muy peligroso organizar manifestaciones a favor de Aristide. No obstante, incluso en una protesta del 8 de marzo contra Aristide, se oyeron consignas similares.