Boletín N° 133 - 31 de octubre de 2005
  Londres/Turquía: Ocupar el lugar de los caídos

Durante años los inmigrantes revolucionarios kurdos y turcos han celebrado grandes mítines en el este de Londres, pero el 15 de octubre fue una ocasión especial. Conmemoraron al secretario general del Partido Comunista Maoísta (Turquía y norte del Kurdistán) [MKP], Cafer Cangöz y a 16 líderes y miembros del partido más masacrados el 16 de junio por las fuerzas armadas turcas mientras estaban en camino al II Congreso del partido. Los asistentes del acto estaban muy conscientes del reto que presenta la masacre: los medios informativos turcos cacarearon en primera plana de que el gobierno "había noqueado a los maoístas de un solo golpe".

Los más de 500 asistentes también tuvieron un mensaje, muy diferente: que la revolución está viva en el corazón de millones de los oprimidos de Turquía y que transformarán el dolor en mayor determinación en la batalla contra la opresión.

Muchos hombres y mujeres lloraron mientras que escuchaban las historias de mucha gente común de muchos sectores sociales del país que se han transformado en combatientes de la causa de la clase obrera internacional y que se han dedicado y sacrificado la vida en el campo de batalla por un nuevo mundo. Un documental en video de 25 minutos de los sucesos tras la masacre cautivó a los asistentes. Mientras que aparecían escenas de la respuesta popular en Turquía y las comunidades inmigrantes kurdos y turcos de Europa, de multitudes de miles en Estambul, Dersim y otras ciudades que cargaban los ataúdes de los camaradas, en el salón resonaron coros desafiantes.

Un discurso del partido declaró que la bravuconería del enemigo tras la masacre cayó en oídos sordos mientras el país presenció los miles de personas en las calles en memoria de los camaradas caídos y en apoyo a la causa por la cual ofrendaron la vida. El discurso también lanzó un reto claro a los asistentes de ésta y otras reuniones similares. Recordó que el partido anteriormente había vivido días dolorosos semejantes, en especial con motivo de la muerte del presidente fundador Ibrahim Kaypakkaya a un año de la formación del partido en 1972, y subrayó que él levantó el estandarte del maoísmo en un momento en que solamente contaba con un puñado de seguidores, pero que eso constituyó la base crucial para los posteriores grandes avances.

En Turquía, los revolucionarios han estado forcejeando mucho sobre las causas de la masacre. Un revolucionario veterano dio un discurso que colicó la discusión en el debido contexto. Primero, es necesario aprehender firme y profundamente que "ésos eran nuestros Espartacos", en referencia al líder de la mayor rebelión de esclavos contra el imperio romano que al fin fue capturado y muerto por los romanos. Cuando el enemigo sesga la vida de nuestros líderes, primero no hay que preguntarse si pudieran haber hecho las cosas mejor sino si su rebelión tuviera razón. ) Fue justo levantar el estandarte rojo de la revolución y luchar de corazón y mente por otro mundo? Cuando el enemigo asesta un golpe duro, se puede sentar las bases para futuros avances únicamente defendiendo a la vanguardia y sus principios-guía. Como dice un comunicado en memoria de los camaradas caídos lanzado por el Comité del Movimiento Revolucionario Internacionalista: "El enemigo quería aplastar al MKP pero el partido, rodeado de las masas que lo apoyan de todo corazón, ha emprendido la ardua tarea de transformar el dolor y furia en un plan revolucionario científico".

Los oradores también señalaron el reto a que la gente se ponga a la altura ahora y no en un futuro lejano. Arden grandes trastornos en el mundo, sobre todo en el Medio Oriente. Los sucesos en Turquía han intensificado muchísimo su ritmo y urge que el partido de allá se unifique y dé grandes saltos. En esta conexión, el discurso del partido señaló la importancia de tratar las muchas declaraciones al MKP del Movimiento Revolucionario Internacionalista y sus partidos y organizaciones participantes no sólo como expresiones de solidaridad internacional sino como balances iniciales de la valiosa experiencia que ha adquirido el movimiento comunista internacional y que hay que estudiar las valiosas lecciones que contienen.

Ante todo, el discurso destacó la necesidad de ponerse a la altura en esta coyuntura crucial. Habló clara y poderosamente de este reto: entregarse de todo corazón a los oprimidos del mundo y empuñar la ciencia de la revolución que nos capacitará para luchar por un mundo sin opresores ni explotadores, por un mundo comunista.