Boletín N° 123 - 22 de agosto de 2003
  El asesinato policial de de Menezes: "Las reglas del juego están cambiando" en Inglaterra

¿Por qué la policía de Londres mató al joven brasileño Jean Charles de Menezes, un electricista que iba camino al trabajo? A medida que la verdad del incidente sale a la luz y la determinación de las autoridades a seguir mintiendo se vuelve más y más obstinada y descarada, la gente pensante podría preguntarse: ¿dispararon a de Menezes porque las autoridades del más alto nivel del país querían una ejecución pública? ¿No sabían de seguro, quizá, quién era, pero que no les importaba mucho porque lo importante era matar a alguien para mostrar lo que el primer ministro Tony Blair declaró después de los atentados del metro del 7 de julio: "Que no quede ninguna duda. Las reglas del juego están cambiando"?

El 16 de agosto, ITV News, una cadena de televisión británica, divulgó el contenido de un paquete que recibió. Contenía materiales todavía secretos reunidos por la Comisión Independiente de Quejas contra la Policía (Independent Police Complaint Commision, o la IPCC ) relativos al fusilamiento de de Menezes al día siguiente de lo que se dijo era un intento fallido de poner otra bomba en el metro de Londres el 14 de julio. El paquete contenía informes policiales internos, declaraciones de testigos oculares y grabaciones de cámaras de seguridad. La filtración dejó en claro que sir Ian Blair, el policía de mayor rango del país, y los ministros del gobierno que lo respaldaban, mintieron sobre lo que sucedió.

El único crimen de de Menezes fue el de vivir en un edificio de departamentos de la clase obrera que la policía estaba vigilando. El oficial de vigilancia, quien de acuerdo al informe "estaba haciendo sus necesidades fisiológicas" cuando de Menezes salió del edificio, no lo identificó como el hombre que buscaba la policía. A los policías que habían ido a seguir a de Menezes se les había dicho que era IC1 (terminología policial para designar a una persona de "piel clara"), mientras que se sabía que el sospechoso que buscaban era un negro africano. No obstante, siguieron a de Menezes cuando tomó un autobús, entró a una estación del metro, usó una tarjeta de transporte para pasar por el torniquete, tomó un diario gratuito despreocupadamente, corrió para llegar al tren, entró al vagón y tranquilamente encontró un asiento, sin darse cuenta de que siete policías lo estaban siguiendo. Al parecer, unos gritos lo sobresaltaron, y de Menezes se puso de pie. El material filtrado cita a un miembro del equipo de vigilancia: "Yo lo atrapé con los dos brazos alrededor de su torso sujetándole los brazos a los costados.". Mientras ese policía sostenía a de Menezes en un cerrojo de brazos, dos agentes especiales con armas de fuego le dieron diez tiros a bocajarro, siete veces en la cabeza. El informe del policía señaló que mataron a de Menezes sólo después de sujetarlo: "Lo obligué a sentarse de nuevo en el asiento del vagón... luego escuché un disparo muy cerca de mi oído izquierdo y fui arrastrado hacia el suelo del vagón.".

Inmediatamente después de los disparos, el comisario de la policía Blair anunció que de Menezes estaba "directamente vinculado" a los atentados del metro. Esto no era verdad. La policía mintió cuando dio a entender que el joven suscitó sospechas ya que vestía un abrigo grueso fuera de temporada (de hecho era una chaqueta liviana de mezclilla), saltó el torniquete, se echó a correr y se negó a detenerse cuando le dieron la voz de alto. Sobre todo Blair mintió cuando dijo que el agente mató a de Menezes convencido de que estaba protegiendo a los pasajerosa. Lo que las mentiras del policía de mayor rango del país revelan es un hecho inconfundible: que la policía no tenía justificación para matarlo salvo que querían tener a un muerto.

Los policías no actuaban por su cuenta. Eran parte de un sistema general de mando y control. Un equipo especial del ejército también tomó parte, según The Guardian . Si el asunto fuera sólo un error trágico, ¿por qué el jefe de la policía Blair, "el jefe de la policía más orientado a la reforma que la policía metropolitana haya conocido", en palabras de The Guardian, lo ocultó? Ahora el comisario Blair dice que actuaba de "buena fe" pero con información inexacta durante 24 horas sobre la identidad del muerto. No obstante, Blair pidió que no hubiese ninguna investigación de la IPCC , aunque la ley estipula que se haga inmediatamente. La petición fue rechazada por ilegal, pero a la IPCC se le impidió reunirse durante varios días después del fusilamiento. Aun así, a pesar de tener un acuerdo con la policía, mantuvieron alejados del lugar del tiroteo a los investigadores de la IPCC durante tres días más. Los abogados de la familia de de Menezes describieron la situación como una "demora fatal" porque es imprescindible en las primeras horas después de un incidente recoger pruebas. Luego la policía despistó a la IPCC dándole información errónea, lo que llevó a que el forense y otros expertos actuasen bajo falsas premisas.

¿Cómo pudo Blair haber actuado "de buena fe" cuando las grabaciones del circuito cerrado, por ejemplo, son tan contundentes y claras? ¿Por qué, antes de la filtración a ITV News, la policía decía que no había grabaciones porque las cámaras no estaban funcionando? Y si el jefe de la policía estuviera actuando por incompetencia o interés propio, ¿por qué los ministros que lo respaldaban han aceptado el cuento y continuaron defendiéndolo cuando la verdad comenzó a salir a la luz? ¿Por qué el Ministerio del Interior difundió el cuento de que de Menezes estaba ilegalmente en el país, a fin de sustentar la versión policial de que había huido de la policía y así crear confusión? ¿Quién envió de vacaciones a los dos policías asesinos cuando ocurrió el incidente y por qué el primer ministro Blair (de quien el otro mentiroso Blair es un aliado político cercano) se fue de vacaciones a un lugar desconocido durante la acalorada controversia?

El hecho más contundente es el siguiente: el 21 de agosto, después de que todo esto salió a la luz y, como un periódico de Londres dijo, "se prendió fuego" al cuento del comisario Blair, un portavoz de Tony Blair dijo que el jefe de la policía contaba con su "plena confianza". Ésta bien podría ser la única verdad que saldrá de la boca de las autoridades sobre el caso.

Los asesinatos policiales no tienen nada de nuevo en Gran Bretaña, al igual que en cualquiera de los llamados países imperialistas "civilizados". Más de mil personas han muerto mientras estaban bajo custodia policial en Gran Bretaña durante las últimas tres décadas. Algunos han sido casos de asesinato muy claros y bien fundamentados. Ni la IPCC , un cuerpo oficial a pesar de su nombre, ni el organismo predecesor, lograron nunca que un solo policía pasara un día en prisión por un homicidio. Pero este homicidio fue extremo y se llevó a cabo ante los ojos del público a propósito. Para colmo, a pesar de los chillidos ridículos de Tony Blair al contrario, todo mundo sabe que el aumento de bombazos está vinculado a la alianza de Inglaterra con los Estados Unidos en la guerra de Irak y a la violación general del Medio Oriente y del mundo musulmán. La indignación por el asesinato de de Menezes está fuertemente ligada con la oposición popular a la guerra misma y a las disputas al interior de la clase dominante británica sobre si Blair sirve a los intereses del imperialismo británico aliándose tan fuertemente con las ambiciones imperialistas de dominio global de los Estados Unidos. Así que no es sorprendente que los hechos que podrían haber permanecido en secreto en otras circunstancias generasen súbitamente un lío. Las mentiras de Tony Blair al parlamento y a la población para justificar la guerra de Irak han quedado al desnudo en circunstancias similares. Por lo común un informe de la IPCC permanece en secreto durante meses o incluso años. Debido a la combinación de oposición popular a la guerra y conflictos en la clase dominante, el grueso manto de secretos de Estado y de embaucamiento de la ciudadanía sin el cual ninguna democracia capitalista puede funcionar se está desenmarañando de una manera raramente vista antes en este país.

Desde los atentados del 7 de julio en el metro las autoridades británicas andan desbocadas. La policía británica detuvo y esculcó a 6.747 personas en la calle del 7 de julio al 10 de agosto bajo las leyes antiterroristas, la mayoría en Londres, y la gente de facciones asiáticas tenía cinco veces más probabilidades de ser hostigada que los blancos. El jefe de la policía de transporte londinense dijo a los medios informativos, sin que se le criticara, que sería una pérdida de tiempo detener a cualquiera que no perteneciese a "grupos étnicos". La justificación más generosa del asesinato de de Menezes es que sospechaban de él porque no parecía lo suficientemente inglés según su criterio. Eso es lo que se quiere decir cuando las autoridades dicen que él se parecía mucho al sospechoso, a quien no se parecía en absoluto, salvo a los ojos de un racista empedernido.

El escándalo abarca a más que a la policía o incluso que a la máxima autoridad del orden público del país. Indirecta y no necesariamente conscientemente, es parte de un fenómeno que se extiende mucho más allá de los círculos del gobierno de Blair. El diario Independent supuestamente "liberal" tituló una columna: "Aunque la policía mató a la persona equivocada esta vez, tuvo razón en disparar". El alcalde de Londres, opuesto a la guerra, respaldó fuertemente a la policía. Un portavoz de Liberty, la organización líder de derechos humanos de Gran Bretaña (un ex director de Liberty es hoy subdirector de la IPCC ) dijo: "Yo me siento moralmente cómoda con la idea de disparar a matar". El comisario Blair dijo, en los días posteriores al asesinato, que la ciudadanía debería estar preparada para más muertes de ese tipo. La BBC argumentó que si se llevaran a cabo las investigaciones contra los agentes especiales en armas de fuego, éstos podrían negarse a portar armas y así "¿quién protegería a la ciudadanía?". Como la protesta contra el comisario Blair fue en aumento la semana posterior a la filtración de las pruebas, los medios anunciaron a viva voz una plegaria de la hermana de una de las víctimas del atentado del metro para dejar de "crucificar" al comisario a causa del asesinato de de Menezes, que aunque había sido un error, había "hecho que la ciudadanía se sintiese más segura".

Lo que se está presenciando en Inglaterra hoy es un intento de azuzar la histeria fascista. Algunas personas inconscientes se están dejando llevar. La premisa sobre la cual supuestamente se basa la política del gobierno de disparar a matar (o sea, la necesidad de proteger a la ciudadanía a cualquier costo), se desprende de puras falsedades al igual que la guerra de Irak misma (que se declaró la única forma de proteger a la sociedad británica de las supuestas armas atómicas que, en las palabras de Blair, podían lanzarse en "45 minutos"). El mensaje ideológico es el mismo: "Nosotros contra ellos" y "ellos" tienen que morir para hacernos sentir "más seguros".

El asesinato ocurrió en un momento en que el gobierno de Blair y una gran parte de la clase dominante británica iniciaron una campaña importante para realizar un cambio radical político y social en el país, un clima nuevo y nuevas "reglas del juego". Están por aprobar nuevas leyes "antiterroristas" para justificar los ataques a inmigrantes y a supuestos inmigrantes y que convertirían a los inmigrantes en permanentes sospechosos que nunca podrían disfrutar de los mismos derechos que los británicos, ni siquiera con la ciudadanía (por ejemplo, podrían ser despojados de la misma y deportados). La ley incluye la criminalización de lo que ha sido considerado hasta ahora como libertad de expresión, con severas penas para los que "participen directamente" en librerías o páginas de internet prohibidas. (Estas palabras, de acuerdo a un columnista londinense, podrían interpretarse como acceder a un portal virtual y se refieren al apoyo verbal a cualquier grupo, movimiento o conflicto en cualquier lugar del mundo que al gobierno británico le desagrade.) La vigilancia de las autoridades se extenderá a todas partes. Se ha llamado a crear un banco de datos de las características faciales de todas las personas que están en el país, aunque podemos estar seguros de que las mismas cámaras de seguridad de circuito cerrado usadas para seguir los pasos a todos y cada uno, estarán descompuestas cuando la policía haga sus tareas sucias.

El gobierno lleva años contemplando muchas de estas medidas (tales como el plan para un sistema de credencial nacional biométrica y las leyes que requieren que las personas pongan a disposición de la policía las contraseñas de sus ordenadores), pero no ha podido aplicarlas debido a la fuerte oposición. La autorización de disparar a matar no tiene nada de nuevo, pero sólo ahora se ha comentado públicamente. Con los atentados del 7 de julio, el gobierno de Blair, siguiendo el ejemplo, como es habitual, de la administración Bush, cree que ha encontrado una oportunidad de oro.

Lo que estamos viendo no es más represión en el sentido cuantitativo. Es obvio que Gran Bretaña se enrumba hacia una sociedad que ni siquiera finge tolerancia a las personas del tercer mundo y hacia un Estado mejor capacitado para librar las guerras que el gobierno de Blair ya está librando contra la voluntad de la gran mayoría de la población del país, un Estado policial.

Después de que los padres de de Menezes rechazaron una vergonzosa oferta de dinero del gobierno británico con el fin de acallarlos, su madre dijo: "Estos policías buscaban sangre. Pero tenían a la persona equivocada. Tenían la intención de llevar a cabo una maldad y hay que castigarlos". Estos sentimientos los comparte mucha de gente de Inglaterra, tal como, quizás, quien trabajaba en la IPCC a que están culpando por la filtración que ha generado tanto escándalo. Pero hasta ahora, al menos, la verdad sola no ha impedido que la clase dominante dé pasos hacia un Estado policial, al igual que las filtraciones más serias sobre la guerra misma no impidieron la agresión contra Irak. El grado y las formas en que tengan voz estos sentimientos populares ahora mismo son muy importantes para determinar el futuro curso de los acontecimientos.