Boletín N° 119 - 11 de julio de 2005
  Editorial: La única respuesta sensata a los bombazos de Londres: ˇAlto a la guerra en Irak!

. Los bombazos del 7 de julio en Londres que dejaron veintenas de muertos y cientos de heridos eran un crimen horrendo. Lo que queda claro para muchas personas, si bien no suficientes, y lo que es necesario dejar muy en claro y por lo que es necesario actuar en consecuencia, es que Blair y su gobierno, con George Bush y el imperialismo mundial, son los principales responsables de estas horribles muertes. Hay mucho en juego, y en cierta medida la disminución de la probabilidad de tales ataques en el futuro, que depende de si estos tipos están obligados a pagar un precio político equivalente a sus crímenes.

Blair, tal como Bush, llevó a Inglaterra a la guerra contra Irak con mentiras, de que el gobierno de Saddam Hussein representaba una amenaza inmediata a la seguridad de los británicos. Hoy, la verdad es otra: la colaboración inglesa en esta injusta guerra contra Irak ha puesto en más peligro a su propia población.

Charles Clarke, el secretario del Interior británico, lo negó al descarado estilo del gobierno de Blair: "No hay pruebas de que los bombazos tuvieran que ver con la guerra en Irak". Aunque no conocemos y tal vez nunca conozcamos todos los detalles de los bombazos, se puede decir con certeza que esas palabras son otra fabricación descarada de la misma clase de las palabras de Blair, de que Saddam Hussein tenía la capacidad de lanzar armas de destrucción masiva contra Inglaterra "en 45 minutos".

Si un gobierno cometiera un baño de sangre, encarcelamiento en masa y tortura en masa y humillara a pueblos enteros, las masas responderían de diversas formas e inevitablemente unas respuestas asumirían la forma de acciones antipopulares violentas. Si un gobierno estuviera listo para librar guerras contra Irak y otros países que duraran muchos años, tendrán las manos empapadas de muchos años de horrores de ambos bandos. Pese a los desmentidos oficiales de lazos entre Irak y los bombazos y la fuerte censura mediática sobre cualquiera con el valor para trazar ese lazo, ellos mismos ya estaban muy al tanto. Como escribió el Comité Conjunto de Inteligencia de Inglaterra en febrero de 2003, antes de la guerra, la amenaza terrorista ". . .la aumentaría una acción militar contra Irak".

Como socios de Estados Unidos, y el que una persona sea socio menor u otra cosa no importa en materia de culpabilidad criminal, los gobernantes británicos han asesinado a un nivel que, afortunadamente, los habitantes de Londres sólo pueden imaginar. Las fuerzas angloyanquis asesinaron hasta cien mil personas mediante los bombardeos, la invasión y las secuelas. La artillería y bombardeos aéreos angloyanquis arrasaron la ciudad de Faluya el año pasado; murieron miles de personas y los que sobrevivieron viven en una virtual jaula. En junio, murieron 700 personas en Irak. La semana pasada en Afganistán, para vengar la muerte de comandos yanquis, los aliados bombardearon una aldea de la provincia de Kunar y dejaron 17 muertos. Eso es lo que los invasores han traído a los iraquíes: lo que Blair llama con impenitencia "lo correcto".

Si analizamos lo que los imperialistas angloyanquis habían impuesto sobre los países de mayoría islámica mucho antes del 11 de septiembre, de la monarquía saudita medieval al robo de las tierras de los palestinos y el gobierno del general paquistaní (y autoproclamado presidente) Parvez Musharraf (un tipo tan vil que cuando una mujer violada a órdenes de las autoridades locales armó un escándalo internacional, mandó que la policía la callara e impidiera que saliera del país), no queda duda alguna de por qué algunas personas responden con una violencia explosiva. Francia y otros países imperialistas participan en delitos similares, pero el imperialismo británico se ha ligado con Estados Unidos en una cruzada sin precedentes por dominar al mundo con un solo imperio.

Los bombazos del autobús y metro eran reaccionarios porque tuvieron como blanco deliberado a inocentes. Jamás se justicia confundir tales actos con las justas luchas de los pueblos contra la opresión. Está mal tratar a las masas populares como el enemigo tanto en los países imperialistas como en cualquier parte. Tales actos solamente facilitan el trabajo de los gobiernos de esos países de posar como los representantes de los intereses del pueblo y movilizar a la ciudadanía a su favor. No tienen que ver con el cambio del mundo de la forma que tiene que cambiar para poder poner fin a estos crímenes de los imperialistas y su sistema, que es el enemigo de la gran mayoría de los pueblos de todos los países.

"Quieren usar la matanza de gente inocente", dijo Blair poco después de los bombazos, "para intimidarnos, asustarnos para que no hagamos lo que queremos hacer". De las cosas que este asesino matón y las fuerzas de la clase dominante británica que representa "quieren hacer" está la transformación de Irak en una fortaleza angloyanqui para dominar más directamente al gran Medio Oriente y obtener una supremacía sin rival sobre los pueblos del mundo y sobre sus propios rivales imperialistas. Para conocer a fondo las fuerzas que han causado tanto sufrimiento, jamás ha habido un momento más propicio para poner al desnudo el porqué de la invasión de Irak.

No obstante, los gobernantes están decididos a no poner fin a las guerras de agresión que alimentan tales ataques, a pesar del hecho de que tales acciones colocan a su propia ciudadanía en la línea del fuego. Lo que hacen es "usar la matanza de gente inocente" de manera fría y cínica como pretexto para más guerra y más matanza en el exterior y más represión interna. Veamos los hechos: ¿han traído más seguridad para la población las medidas de "seguridad" tomadas por el gobierno británico, o las han usado principalmente para reprimir la justa resistencia en su contra? De los 700 detenidos bajo el Acta Antiterrorista, el gobierno británico ha encontrado culpable a una sola persona, pero ha usado la sección 60 de la misma cientos de veces para hostigar a los manifestantes que las autoridades sabían muy bien no tienen nada que ver con el "terrorismo", tales como los manifestantes contra el G8. ¿Qué objetivo tiene la propuesta de credenciales de identificación de alta tecnología y otras medidas "antiterroristas" si no vigilar de cerca y controlar la población entera, sobre todo la oposición al gobierno?

"Nuestros valores durarán más que los suyos", dijo Blair. "El objetivo del terrorismo es aterrorizar a la ciudadanía y no nos dejaremos aterrorizar. Continuaremos como si no pasara nada". Pero ¿cuáles valores ha mostrado Inglaterra en Irak, Afganistán y otros países si no el terrorismo? ¿Cuáles valores está reflejados en Abu Ghraib, Guantánamo, Bagram (Afganistán) y el funcionamiento cotidiano de un sistema que nos ha dado un mundo repleto de indecibles disparidades y sufrimiento que necesita enormes legiones de soldados para imponer su orden por medio de lo que sólo se puede llamar terrorismo en masa?

Tal terrorismo no tiene nada de nuevo para el gobierno británico. En los últimos meses de la II Guerra Mundial en Europa, con el fin de "aumentar el terror", en las palabras de un memorando de Winston Churchill, más de 500 bombarderos rociaron la ciudad de Dresde con bombas incendiarias. La ciudad, entonces la más poblada de Alemania, llena de refugiados y con una población principalmente de mujeres, niños y ancianos, no tenía ningún valor militar. El objetivo era prender una tormenta incendiaria que alcanzara las nubes que demostraría el poderío armado británico a los alemanes y soviéticos por igual. El tornado incendiario arrancó a los peatones de la calle hacia su vórtice; aquellos que se ocultaban en los sótanos murieron de asfixia. En esos meses, los gobiernos yanqui y británico decidieron no bombardear las vías ferroviarias que llevaban a miles de judíos a los campamentos de exterminio de los nazis. Después de la masacre por los británicos de decenas de miles y tal vez cientos de miles de civiles en cosa de horas en Dresde, Estados Unidos no se quedó atrás: soltó bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki.

Al parecer, los "valores británicos", según Blair, y la "civilización occidental" misma, que según Bush cayó bajo ataque en Londres, no han cambiado mucho desde ese entonces. ¿Cómo pueden presumir una moral superior a aquella de los atacantes del metro? Esos valores son aquellos del capitalismo, que se basa en el afán de sacar ganancias a costa de la vida humana. Por ejemplo, tal se evidenció en el gran aumento de tarifas de las grandes cadenas de hoteles cuando se paralizó el transporte y mucha gente no logró volver a casa y en los comentarios cínicos de un corredor de la bolsa de que este horror era una "oportunidad" de ganar mucho dinero en la bolsa. "Seguir como si no pasara nada" es la ocupación de Irak y Afganistán y muchos países más que piensan que pueden y deben ocupar. "Seguir como si no pasara nada" es una vida que no vale la pena vivir para la mayoría de los británicos y ninguna vida para algunos de ellos y para la mayoría de los pueblos de los países bajo la bota del imperialismo.

Cientos de miles de personas, con la solidaridad de millones de Inglaterra y del resto del mundo, protestaron durante la cumbre del G8 en Gleneagles contra la guerra en Irak y el saqueo de África y el mundo que constituye el funcionamiento "normal" del sistema mundial de imperialismo que Inglaterra ayuda a imponer. Colocaron los reflectores sobre las muchas injusticias que cometen los criminales en jefe del occidente ahí reunidos. Para estos tipos, ocurrieron los bombazos en Londres en un momento oportuno: desviaron la atención y generaron sombras en las cuales esconderse. Sin duda, tomaban los bombazos como un regalo caído del cielo.

Para los británicos, cuyas repetidas protestas de oposición masiva a la guerra el gobierno ha ignorado, e "estoicismo" y "seguir como si no pasara nada" es precisamente lo opuesto a lo que se requiere. Es justa su ira, pero esa  ira debe hallar una expresión política correcta. Es hora de oponerse a los llamamientos a la unidad nacional (de llamar a la unidad entre aquellos que se oponen a la guerra en Irak y a los cuales no tienen interés alguno en la misma) y el gobierno imperialista que la ha proseguido en oposición a las grandes mayorías en Inglaterra y en el mundo, y es hora de acelerar e intensificar el movimiento  contra la guerra y el gobierno y afilar sus objetivos: obligar a Inglaterra a retirarse de la guerra de inmediato e impulsar laal lucha por poner fin al sistema que la impulsa. La retirada de Inglaterra de la guerra debería animar mucho a los ingleses porque perjudicaría muchísimo a Bush y alentaría a aquellos que prosiguen los mismos objetivos en Estados Uunidos y otros países de la coalición. Aunque la situación en Inglaterra tiene algunas diferencias con la de España, lo ocurrido tras los bombazos madrileños de 2004 indica que no está fuera de las posibilidades que los ataques londinenses tengan consecuencias muy distintas a lo que Blair y su séquito quieren imponer.

Una lucha de esta clase contra el gobierno puede dejar en claro que el pueblo no aceptará los crímenes que se cometean en su nombre. Tal posición no puede garantizar que no ocurran de nuevo ataques contra gente inocente en Inglaterra u otro país, pero es la mejor manera con que los pueblos de los países de la coalición criminal pueden abordar el peligro en que sus gobiernos los han colocado. Puede dejar más en claro quiénes son los amigos y quiénes son los enemigos de los pueblos del mundo y qué posición puede ganar de a de veras. . . de servir a los intereses de las grandes mayorías de los habitantes del mundo. Nada menos puede contra las fuerzas que, en aras de sus propios objetivos,  fomentan odios entre los pueblos, y únicamente en el transcurso de tal lucha es posible que se unifiquen los diversos pueblos.

Lo acaecido en Londres deja más en claro que nunca la necesidad de construir un movimiento mundial que puedea unir todos los cientos de millones de personas que se puedan unir en todo el mundo, a cada paso, para oponerse, resistir y a la larga derrotar a los gobiernos de los países imperialistas, sus lacayos en los países que oprimen y el sistema imperialista mundial. Las ideologías tales como el fundamentalismo religioso de todo tipo y otras estrategias (entre ellas estrategias militares) basadas en los intereses estrechos y no emancipadores, ni siquiera contemplan tal futuro. Pero, si no luchamos por ese futuro, ¿cuál futuro tendremos al final de las cuentas?