Boletín N° 119 - 11 de julio de 2005

  De nuestro corresponsal en Escocia: Caldo de protestas contra el G8

Del 1º al 6 de julio en Edinburgh y Gleneagle, Escocia, estalló una efusión de furia de cientos de miles de personas de Inglaterra, Europa y América del Norte en las narices de una fuerte vigilancia e intimidación de la policía. Marcharon, celebraron mítines y reuniones públicas en contra de las ocho principales potencias imperialistas del mundo, que se autodenominan el Grupo de los Ocho, responsables del saqueo de los países oprimidos, guerras y destrucción del medio ambiente. El G8 se reunió para decidir el futuro del planeta.

Asistieron muchos activistas combativos de anteriores actividades antiimperialistas y antiglobalización, tales como las cumbres del G8 en Génova y Evian, y jóvenes estudiantes interesados en los temas candentes del día. Gente de la clase media, abuelas y niños convivieron con coloridos contingentes de jóvenes, y ejércitos de payasos desfilaron arriba y abajo al tiempo que uno se asomó a la salida de la principal estación ferroviaria de Waverly. Quedó muy claro que los habitantes de la localidad compartían el sentimiento de los manifestantes que habían invadido la ciudad. Escocia es un poco más pobre que Inglaterra y la oposición general a los amos del G8 se mezclaba con la centenaria oposición a la dominación inglesa. Se asomaron en las ventanas con mantas con las palabras "Que la pobreza pase a la historia" y chistosas máscaras de George Bush y Tony Blair. Al atardecer del 1º, las calles de Edinburgh estaban repletas de gente de diversas nacionalidades y grupos étnicos de otros países y de otras partes de Inglaterra que convivían libremente con los habitantes principalmente amigables y cálidos de la ciudad.

La tarde del viernes 1, se celebró una reunión pública en el Salón Queens de la Universidad de Edinburgh con los oradores Haidi Giuliani cuyo hijo Carlo lo asesinó la policía de Génova y la madre de un soldado norteamericano que murió en Irak.

El 2, bullía un mar de manifestantes y curiosos, medio millón según los organizadores, en un enorme parque llamado los Meadows, en el centro. Agitaban mantas y banderas de toda clase y color de una amplia gama de movimientos y organizaciones, de defensores del "comercio justo" a la protección ambiental, pacifistas y enormes contingentes de organizaciones no gubernamentales. También ondeaban banderas del movimiento antiimperialista, tal como aquella del Movimiento de Resistencia de los Pueblos del Mundo (MRPM) y una enorme manta roja con la silueta del líder revolucionario Mao Tsetung. Se levantaron enormes escenarios en puntos estratégicos del parque con grandes pantallas que proyectaban imágenes de los oradores, danzantes y cantantes. La multitud bailaba a los vibrantes sones de muchos sabrosos conjuntos de diversos países, muchos de ellos de África.

Estuvieron presentes tres corrientes políticas principales, agrupadas en general en torno a tres campamentos: la coalición "que la pobreza pase a la historia" con los famosos roqueros Bono y Bob Geldof (conocidos por la campaña previa a la cumbre del G8 de "ganarse" a George Bush y otros dirigentes imperialistas) y Oxfam, Socorro Cristiano y otras ONG; Alternativas al G8, con un papel prominente del trotskista Partido Socialista de los Trabajadores [PST] de Inglaterra agrupado con otras fuerzas socialdemócratas y unas ONG relativamente más izquierdosas, que muchas veces se llaman las "NGO en campaña", tales como Guerra Contra Carencias y Campaña por el Desarme Nuclear; y una amplia gama de lo que se llamaban "fuerzas disidentes", principalmente anarquistas pacifistas que apoyan causas tales como estilos de vida e infraestructura económica alternos y los derechos de los animales, y algunos grupos más combativos tales como los anarquistas del "bloque negro".

Se debatió si los líderes del G8, con sus promesas de cancelar parte de la "deuda" de África, encabezan el asesino sistema de dominación que causa la pobreza de África y el tercer mundo, o no. ¿No son los mismos líderes los cuales libran una guerra de terror contra Irak y su población en aras de sus propios intereses económicos y estratégicos? Representó un debate clave, pues Bono y Bob Geldof, líderes de "Que la pobreza pase a la historia", suplicaban cancelar la deuda. . . y cuando los imperialistas les siguieron la finta a cierto grado, ¡lo declararon una "victoria" que nos deben hacer orgullosos de "nuestros" líderes (imperialistas)! En lugar de desenmascarar a los gandallas de Bush y Blair Limitada, tuvieron un importante papel en la promoción de los mismos. Otra parte del debate acerca de la causa fundamental de la pobreza fue si es importante que los manifestantes de Edinburgh, la fanaticada de Live Aid y aquellos que les siguen tomen partido con los pueblos del mundo en su lucha contra estos líderes, o no más esperar caridades de los ricos amos del G8. Como era de esperarse, muchos participantes sostenían una mezcla de estas ideas.

Los activistas del MRPM repartieron miles de volantes titulados: "¡El planeta pertenece al pueblo, no a los amos de la guerra y opresión: Por un mundo sin imperialismo!" y "¡Revolución en Nepal: Un nuevo mundo es posible!". Mucha gente ávida de obtener literatura y el nuevo video documental del octavo aniversario de la guerra popular revolucionaria de Nepal acudió a la mesa del MRPM cuya manta pedía un fin a la ocupación de Irak y que los imperialistas mantengan las manos fuera de Nepal.

Al anochecer del sábado 2, los activistas del MRPM vocearon en un campamento la presentación del documental "Ocho gloriosos años de la guerra popular de Nepal" en la tienda grande. La presentación generó animados debates en que participaron 200 personas. Un activista del MRPM describió los cambios dramáticos que se han operado en Nepal bajo el nuevo poder popular, lo que inspiró a mucha gente y suscitó más preguntas. Un camarada nepalés que trabaja con el MRPM en Inglaterra explicó cómo la gente en Inglaterra podía ayudar al pueblo nepalés que luchan por tumbar a una monarquía absoluta. Se armó un acalorado debate sobre el problema de la muerte de civiles en una guerra revolucionaria. Una participante dijo que había ido a Nepal hace poco y que la población de allá está atrapada entre dos fuegos y corre grave peligro de parte de ambos bandos. No obstante, animó al público a ir a Nepal y ver las cosas por su cuenta.

En el Salón Queens, el público debatió cómo analizar los cambios del clima y cómo obtener justicia climatológica. Entre los oradores programados figuraban Ken Wiwa, hijo del conocido opositor Ken Saro-wiwa ejecutado por el gobierno nigeriano por denunciar la corrupción y complicidad oficial con las empresas petroleras extranjeras, sobre todo Shell Oil. Otros debates trataron la globalización corporativa y privatización y los ataques a las libertades civiles en el contexto de la "guerra contra el terrorismo". Los oradores denunciaron la mayor discriminación contra los musulmanes y personas de origen asiático en Inglaterra y dijeron que las políticas de Blair y Bush impulsan el terrorismo.

En la Casa Usher , se realizaron talleres sobre la oposición al imperialismo y las guerras y cómo interpretar las promesas de Blair y Brown para con los países africanos. En otro taller, se debatió el problema de la ayuda, comercio y deuda y cómo hacer que la pobreza pase a la historia. Los oradores y el público por igual debatieron acaloradamente estos temas. Por la tarde, miles de personas llevaron a cabo una protesta contra la guerra dirigida por Estados Unidos en Irak y los crímenes de guerra del imperialismo ahí. El acto puso al descubierto la treta de Blair, Brown, Bush y otros líderes del G8 para "dejar atrás a Irak" y de pintarse a sí mismos como "salvadores de África" borrando todo debate sobre sus crímenes en la guerra.

Por la noche, un público de dos mil personas aplaudió de pie a Haidi Giuliani, George Galloway, miembro del parlamento británico, y otros oradores cuando denunciaron la guerra, opresión e hipocresía de los peces gordos del G8. Desenmascararon que los voceros imperialistas hablan de "aliviar la deuda" y combatir la pobreza en África y los países del tercer mundo, pero condicionan tal ayuda a una mayor apertura a las inversiones e intervención política del occidente, lo que causa el sufrimiento en primer lugar y que sólo trae saqueo, hambre, muerte por enfermedad y baños de sangre. Gordon Brown y Tony Blair no son la solución, pues son el problema, dijo Galloway, y llamó al público a protestar por la presencia del asesino en masa George Bush.

Al día siguiente se debatió en un taller sobre la mujer y la globalización si era correcto apoyar a los gobiernos de Irak y Afganistán con la justificación de oponerse a los imperialistas en tanto mayores opresores de la mujer. Una compañera de la organización de mujeres de Irán y Afganistán, "8 de Marzo", refutó desde el público esta posición reformista que impulsaba el trotskista PST y señaló que todas las personas que luchan contra Estados Unidos, Inglaterra y el G8 también deben condenar a estos gobiernos si es que quieran oponerse verdaderamente a la opresión de la mujer. El público acogió este argumento con muchos aplausos.

La tarde de lunes 4, los familiares de los soldados contra la guerra organizaron un mitin público muy interesante en una iglesia del centro. Rose Gentle, cuyo hijo murió en Irak, habló con valor contra la guerra en Irak, al igual que un excombatiente del ejército británico y otros participantes. Un organizador veterano de la resistencia de los soldados de los años de la guerra de Vietnam, a nombre de la Brigada Parar la Guerra dio un entusiasta discurso sobre la necesidad de llevar la lucha contra la guerra a los soldados en las bases.

A poca distancia de la iglesia, la policía convirtió un carnaval de los manifestantes contra el G8 en un motín. Estuvieron presentes unos payasos en la fiesta, que pronto se transformó en una protesta contra la agresión y ocupación estadounidense de Irak y sus amenazas generales en el Oriente Medio. La policía dio palizas a peatones y manifestantes por igual, aunque los medios informativos hablaban de manifestantes violentos.

El lunes se realizó un bloqueo en Falsane, la base de los submarinos nucleares Trident y una de las bases militares más importantes de Inglaterra. Más de mil personas trastornaron la base a fin de destacar la estrecha relación entre el monopolio del gobierno sobre el uso de la violencia y la explotación de los pobres del mundo. La policía hizo varios arrestos.

La madrugada del martes 5, una gran cantidad de activistas políticos de diversas organizaciones se enrumbaron al Centro de Detención Dungavel para denunciar el trato de los refugiados bajo amenaza de deportación a sus países de origen. La acción se llamaba "Los refugiados son bienvenidos aquí". Mucha gente se trasladó de Edinburgh a otro campamento en Stirling, base de las fuerzas disidentes y más cerca de Gleneagles, lugar de la principal manifestación programada para el miércoles.

La madrugada del miércoles 6, la policía bloqueó el único punto de entrada y salida del campamento de Stirling. Por eso, cientos de personas no lograron llegar a la vecina estación ferroviaria. Los más resueltos se metieron a hurtadillas por las calles y caminos secundarios y se encaminaron a la estación. No obstante, la policía cerró la estación para que ningún tren pudiera hacer escala ahí. Algunos manifestantes lograron subirse a los pocos autobuses que cubren la ruta entre Edinburgh y Stirling, y de ahí contrataron autobuses a Gleneagles. Por fin, una caravana de 17 a 20 autobuses los llevó a Gleneagles, pero solamente tras horas de espera en el bloqueo policial donde se les unieron decenas de autobuses más.

Cuando los autobuses entraron al pueblo de Gleneagles con horas de retraso, los habitantes salieron de sus casas y los vitorearon con la "V" de apoyo y solidaridad. En el camino al parque adonde los autobuses iban, los habitantes del pueblo formaron filas para felicitar y unirse a los manifestantes contra el G8, sonreían y agitaban la mano, dándoles la bienvenida al pequeño pueblo. De verdad, dio ánimo la escena.

En el estrecho camino en una colina hacia la sede de la cumbre, estaban apiñados miles de personas de una amplia gama de organizaciones, en su mayoría antibélicas  y antiglobalización. Ya habían luchado horas para alcanzar este momento, y muchos más no lograron pasar. En medio de mantas, banderas, butacadas, payasos, silbidos y consignas de "¡A cerrar el G8!", la multitud avanzaba a paso de tortuga. En el mayor operativo policíaco de la historia de Escocia, cientos de policías formaron cordones a cada lado del camino.

La sede de la cumbre estaba cercada de una cerca alta y atrás un cordón de policías antimotines. Los manifestantes tenían permiso para desfilar a su lado de la cerca a una buena distancia de la cumbre. Los jóvenes, furiosos porque no podían avanzar más, corearon: "¡Al carajo la policía! ¡Al carajo el sistema!", "¿Qué no les da vergüenza?" y "¡Vergüenza de Escocia!". Mucha gente arrojó las pancartas por encima de la cerca, que cayeron a los pies (patas) de los policías.

Un grupo de payasos de coloridos trajes, anarquistas y otros manifestantes bajaron por una pendiente y entraron con banderas y mantas a un campo ondulante de cebada. Pronto, más gente les siguió. Ondeaba la manta del MRPM con las consignas "¡Fin a la ocupación de Irak! ¡Estados Unidos: Fuera las manos de Nepal!". Desde lejos era parecida a una escena de la película Corazón Valiente : policías a caballo tomaron posición y formaron una línea de batalla; helicópteros Chinook del ejército llevaban a más policías antimotines y tomaron posición filas de policías antimotines con uniforme negro, cascos y pasamontañas negros parecidos a Darth Vader de la Guerra de las Galaxias. Cada vez que los helicópteros violaron la paz con un ruido ensordecedor, cientos de personas en tierra abuchearon y levantaron el puño. La policía y fuerzas de seguridad tuvieron una actitud muy agresiva y atacaron repetidamente a la multitud.

Algunos auxiliares del PST con altavoces instaban a los manifestantes a trasladarse a los autobuses estacionados fuera del parque: "Ésta es una protesta pacífica y estamos regresando a los autobuses estacionados. Aquellos que quieren quedarse atrás están en su derecho pero nosotros nos vamos a casa". Pero algunos miles de personas pidieron saber cómo se cerraría el G8 si todo mundo se fuera a casa. Siguieron más coros de "¡A cerrar el G8!"

En la colina, la policía emprendió un movimiento de pinzas hacia la multitud. Al cerrarse las pinzas, los manifestantes tuvieron que retirarse, bajar por la pendiente y volver a encontrarse con los demás. Hubo algunos arrestos por la acción en la colina.

Después de volver a Edinburgh desde las calles de Gleneagle, se siguió volanteando en el altamente cargado ambiente. Continuaron largas y animadas discusiones acerca de lo que se logró y lo que no, y si era necesario tener una posición y análisis más revolucionarios.