Boletín - 3 de noviembre de 2014
  Nueva ley busca silenciar al preso político estadounidense Mumia Abu-Jamal

El siguiente artículo de C. Clark Kissinger es tomado de la edición del 3 de noviembre de 2014 de Revolución, periódico del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos (revcom.us)

Los legisladores de Pensilvania han aprobado una nueva ley que les da a los jueces de ese estado el poder de prohibir toda actividad de cualquier persona condenada por un crimen de lesiones personales que “prolongue el continuo efecto del crimen en la víctima… incluyendo conductas que causen un estado temporal o permanente de angustia mental”. A nombre de los “derechos de las ‘víctimas’”, esta nueva ley fue aprobada en respuesta directa a un aclamado discurso vía telefónica de Mumia Abu-Jamal para la ceremonia de graduación del Goddard College, institución universitaria en la que estudió en su juventud.

Mumia, uno de más conocidos los presos políticos de EEUU, fue condenado fraudulentamente por el asesinato de un oficial de policía en 1982. Pasó un cuarto de siglo en confinamiento solitario en el corredor de la muerte hasta que un tribunal redujo su sentencia de muerte a cadena perpetua. Pero nunca se ha silenciado la voz de Mumia ni por un día ya que continúa denunciando, por medio de comentarios en audio y escritos, los crímenes contra la humanidad perpetrados por este sistema.

Esta nueva ley le permite a la Orden Fraternal de la Policía o a la esposa del policía asesinado obtener una orden del tribunal para prohibir cualquier futura actividad de Mumia que le dé publicidad a su lucha por justicia. Esta nueva ley de amplio alcance permitirá la censura previa de la libertad de expresión y se aplica a todos los “delincuentes” en Pensilvania, incluyendo los que han finalizado sus condenas y han sido liberados.

Para no dejar duda de que la ley iba dirigida contra Mumia, el gobernador de Pensilvania Tom Corbett fue a Filadelfia para ratificar la llamada “Ley de alivio de la revictimización” en la esquina donde Mumia fue baleado por un policía y donde un policía fue asesinado. Su frustrada conferencia de prensa terminó ahogada por los gritos de 50 partidarios de Mumia.