Boletín - 27 de octubre de 2014
  Protestas y marchas en ciudades por todo EEUU: “Alto a la brutalidad policial, la represión y la criminalización de una generación”

Por todo Estados Unidos, octubre fue un “Mes de resistencia contra la encarcelación en masa, el terror policial, la represión y la criminalización de una generación”, una campaña iniciada en abril de 2014 por Carl Dix del Partido Comunista Revolucionario, EEUU, y Cornel West, un destacado intelectual que se autodefine como cristiano revolucionario.

Aunque la Coalición 22 de Octubre ha llevado a cabo protestas similares desde su fundación en 1996, los planes y acciones de este año fueron impulsados por la creciente furia ante los asesinatos por parte de la policía, unos 60 a nivel nacional solo en un reciente mes. A principios de agosto, en Ferguson, Misuri, un policía paró a Michael Brown un afroamericano de 18 años por caminar en la calle y le disparó varias veces mientras estaba con las manos arriba. Este asesinato convirtió al pequeño suburbio de San Luis en un hervidero de protestas, con cientos de desafiantes jóvenes del lugar, a quienes se les unieron partidarios de todo el país, confrontando a la policía noche tras noche a pesar la represión de tipo militar.

Estas protestas nunca se apagaron, y durante el “Octubre de Ferguson”, a mitad de mes, miles marcharon por el municipio exigiendo que al policía que mató a Brown se le formulen cargos. Dix y West junto con un grupo de clérigos y otros fueron arrestados por desobediencia civil cuando “sitiaron” la estación de policía de Ferguson, resistiendo los intentos de la policía de repelerlos y “poniendo sus cuerpos en juego para decir NO MÁS a los asesinatos policiales de jóvenes negros”, como lo describe el periódico Revolución del PCR, EU.

Otras acciones durante octubre incluyeron desde protestas a las puertas de las cárceles y tribunales, concentraciones en lugares donde tuvieron lugar anteriores asesinatos policiales, agitaciones masivas contra la deportación de inmigrantes que alcanzó un nivel récord bajo el gobierno de Obama, sermones de apoyo coordinados en iglesias y sinagogas, simposios en universidades y la ocupación de un campus hasta una variedad de eventos culturales. Un grupo de personas que exigían “¡Justicia para Michael Brown! ¡Justicia para Michael Brown significa justicia para todos nosotros!” inesperadamente se levantaron entre la audiencia para cantar un “Réquiem por Michael Brown” justo antes de un concierto del Réquiem de Brahms por la orquesta sinfónica de San Luis, ganándose el respeto y el respaldo de los artistas y muchos otros diversas etnias que asisten con frecuencia a conciertos.

El punto central de este mes fue el 22 de octubre, cuando se llevaron a cabo marchas, concentraciones y otras vigorosas formas de protesta en ciudades y pueblos en todas las regiones por todo el país. Los estudiantes de colegios y universidades jugaron un papel muy importante.

La Red Parar la Encarcelación en Masa informó: “De Tallahassee, Florida a Portland, Oregon; de Boston, Massachusetts a Tucson, Arizona.... En Lexington, Albuquerque, Dallas, Salt Lake City, Chattanooga, las calles y las escuelas por todo Estados Unidos se encendieron con decididas y combativas protestas el 22 de octubre. Miles de personas en decenas de ciudades y pueblos actuaron con determinación, furia, creatividad y profunda convicción: ¡ALTO a la encarcelación en masa, la criminalización de una generación tras otra de jóvenes negros y latinos!¡La vida de los negros importa! ¡La vida de los latinos importa! ¡Todas las vidas importan!’”

Lo siguiente es tomado de la edición del 27 de octubre del periódico Revolución (revcom.us):De costa a costa, y de frontera a frontera, el 22 de octubre fue un día de desafío y lucha. En 80 ciudades, pueblos y escuelas, fue un día de diversidad y creatividad. Un día de valor, en las narices de las fuerzas de la brutalidad, la injusticia y la represión. Jóvenes encerrados en los barrios humildes de las ciudades unidos con clérigos y académicos. Los padres de los jóvenes asesinados por la policía y las familias de los presos iban hombro con hombro con los activistas de las causas de la igualdad LGBT y los partidarios de la lucha por la liberación de Palestina. Estudiantes de escuelas de los barrios pobres y de las universidades se salieron de clases. Todos decían: ALTO a la brutalidad policial, la represión y la criminalización de una generación.

En su mensaje a las acciones del 22 de Octubre, Carl Dix dijo: “La intensificación de los asesinatos policiales es la concentración de un programa general de represión contra los negros y los latinos. Este programa incluye el almacenamiento de más de dos millones personas en las prisiones, el sometimiento de 80.000 de estas personas a la tortura del aislamiento solitario prolongado, la aceleración de la detención y deportación de nuestros hermanos y hermanas inmigrantes y la criminalización de los jóvenes. Toda esta dinámica constituye un lento genocidio que rompe cuerpos y quebranta espíritus de decenas de millones de negros y latinos. Estos horrores son elementos esenciales de la estructura misma de este sistema, y se requerirá una revolución y nada menos para eliminarlos de una vez por todas. Y todo aquel que vea la naturaleza de estos horrores tiene que actuar ya: a unirse en la construcción de una poderosa resistencia a estos horrores, una resistencia que pueda hacer que den marcha atrás y en última instancia pueda detenerlos”.

Una joven estudiante universitaria negra que participó en una de las acciones del 22 de octubre dijo en una entrevista: “Vine por el encarcelamiento en masa. Porque la policía está matando gente literalmente por nada. Y estoy aquí porque ésta de verdad es mi gente, no importa el color de piel. Y salgo aquí porque fácilmente yo pude ser una de esas personas que matan a balazos por nada. Así que espero un cambio. Espero la revolución. Esto fue impactante. Hizo una diferencia y cuando vuelva a la Universidad de California en Berkeley, vamos a traer esto aquí y trataremos de ver qué podemos hacer para lograr una verdadera revolución, un cambio real. Unamos los brazos y vamos. Marchemos, presionemos. Estoy lista”.

En Ferguson, Misuri, una muchedumbre multinacional de cientos de personas marchó por la avenida West Florissant donde Michael Brown fue asesinado, y donde la policía ha estado atacando con saña a los manifestantes. Más tarde esa noche marcharon a la estación de policía de Ferguson (lugar de frecuentes protestas nocturnas durante 11 semanas). Un tema todo el día fue “¡Justicia para Mike Brown! / ¡ACUSAR ya!”. Por la noche se proyectó un cartel gigante de “Se busca” sobre en un edificio en frente de la comisaría de los cerdos policías: una imagen de [el policía asesino] Darren Wilson con las palabras “Se busca por el asesinato de Mike Brown”. En el vecino Clayton, la gente marchó entrando a la Jefatura de Policía del condado de San Luis para protestar por las flagrantes acciones a favor de la policía del fiscal del caso.

En Seattle, Washington, 40 estudiantes de la Garfield y otras escuelas secundarias marcharon a una comisaría de la policía al finalizar las clases para exigir que la policía deje de dirigir ataques contra los jóvenes de color. Posteriormente ese día, unas 100 personas, entre ellas familiares de personas asesinadas por la policía, partidarios de los derechos de los inmigrantes y Jen Marlowe, co-autora del libro Yo soy Troy Davis [un afroamericano ejecutado por asesinato en 2011, aun cuando las pruebas en su contra resultaron falsas] marcharon y se reunieron bajo la torrencial lluvia. El grupo mixto de estudiantes de secundaria y universitarios, incluido la Unión de Estudiantes Negros de la Universidad de Seattle Pacific, gente de clase media y personas sin hogar, activistas políticos y revolucionarios, así como gente que iba a su primera manifestación se enfrentaron a la policía y bloquearon durante la hora pico intersecciones muy transitadas.

En la ciudad de Nueva York, de 500 a 600 personas se reunieron en la Union Square, donde hablaron una tras otra, las personas con un familiar asesinado por la policía, entre ellos la hermana de Eric Garner [estrangulado en una esquina por la policía que lo acusó de vender cigarrillos sin el pago de impuestos]. Carl Dix declaró su determinación de marchar a Times Square, un símbolo para todo el mundo, a pesar de la negativa de otorgar el permiso por parte de la policía, e invitó a la multitud a acompañarlo. La diversa multitud de blancos, latinos, negros, hombres y mujeres, gais y heterosexuales, estudiantes de las universidades de Columbia, Nueva York y Fordham y la Nueva Escuela, marcharon por el centro de Manhattan, abriendo paso por las barricadas de la policía para entrar a Times Square, tomando las “gradas rojas” que dan sobre la plaza.

En el Área de la Bahía de San Francisco, después de reunir a 150 estudiantes en el campus, 60 estudiantes de la Universidad de California-Berkeley marcharon a la Plaza Oscar Grant en el centro de Oakland. Participaron estudiantes de al menos nueve escuelas secundarias y otras ocho universidades, entre ellos 50 estudiantes de secundaria de San Francisco que se salieron de clases. Dos docenas de miembros de una Iglesia Unitaria local, encabezados por su pastor, también marcharon para unirse a la acción.

En la acción, estudiantes y el clero se unieron al abogado John Burris, Jeralyn Blueford, cuyo hijo fue asesinado por la policía de Oakland, Tef Poe y Tory Russell de Ferguson, y Joey Johnson, revolucionario de larga trayectoria. Luego más de 650 personas (más la gente que se les unió en el camino) se pusieron a marchar sonando silbatos y dando tamborazos. Frente al Edificio Federal, se montó un enorme simulacro de muerte y se dieron discursos conmovedores. Se distribuyeron más de 500 ejemplares del periódico Revolución a lo largo de la marcha.

En Chicago, se unieron jóvenes de secundaria, junto con 500 personas más, con padres de familias cuyos hijos fueron asesinados por la policía; estudiantes universitarios, grupos por los derechos de los prisioneros y el clero en una marcha electrizante por el centro de la ciudad. La semana anterior, estudiantes de secundaria se preguntaban si iban a resultar asesinados por ir al centro a marchar, pero el 22 de octubre, tomaron silbatos y carteles e hicieron suya la base de la famosa escultura de Picasso [en la plaza central de la ciudad].

En Los Ángeles, más de 400 personas marcharon por el centro, entre ellas amigos y familiares de más de 12 personas asesinadas por la policía, y estudiantes de universidades de toda la zona. A veces el sonido de los silbatos era ensordecedor. La marcha se dirigió a la Corte Penal de Los Ángeles, la cárcel de Los Ángeles y la jefatura del Departamento de Policía de Los Ángeles donde el reverendo Frank Wulf, pastor de la Iglesia United University del campus de la Universidad del Sur de California, junto con un líder del Club Revolución fueron maestros de ceremonia de una poderosa manifestación. Entre los oradores estaban los familiares de personas asesinadas por la policía, la analista del Today Show y autora Lisa Bloom, Jim Lafferty del Gremio Nacional de Abogados y Joe Veale de la rama de los Ángeles del Partido Comunista Revolucionario.

Entre muchos otros lugares, también se recibieron informes de protestas desde San Diego, California; Albuquerque, Nuevo México; Salt Lake City, Utah; Kansas, Misuri; Chattanooga, Tennessee; Greensboro, Carolina del Norte; Greenville, Carolina del Sur; Cleveland, Ohio; Lansing, Michigan; Minneapolis, Minnesota; Dallas, Texas; Washington; y Rockford, Illinois.

Este movimiento ha llamado a la gente a vestirse de naranja el 30 de octubre para hacer que la resistencia resuene mucho más por toda la sociedad y envíe un mensaje a todos y cada uno de que se deben parar el encarcelamiento masivo y todas sus consecuencias, y que el pueblo está decidido a pararlo. “¡Seamos creativos, intrépidos, decididos. ¡Hagamos mucha bulla, consigamos mucha atención!”.