Boletín - 18 de agosto de 2014
  Ferguson, Misuri, EEUU: la justa rebelión contra el asesinato policial y la ley marcial

Un joven de 18 años llamado Michael Brown fue baleado a sangre fría por un agente de policía blanco cuando él y su amigo paseaban el 9 de agosto en las calles de Ferguson, un suburbio de clase obrera de San Luis, la ciudad más grande de Misuri. Dos tercios de la población de Ferguson es negra, y la fuerza policial allí es casi totalmente blanca.

Los asesinatos policiales de jóvenes negros y otras minorías son frecuentes en EEUU. Y la gente ya está harta. En Ferguson se han puesto de píe, y se han mantenido firmes, se han rebelado justamente contra el asesinato de Brown, la cruel represión de la policía militarizada y la negativa de la autoridades a inculpar al policía. La desafiante respuesta de la gente a esta brutal ejecución a plena vista pública ha captado la atención de los noticieros estadounidenses y mundiales. Las redes sociales han estallado con furiosos comentarios y debates. Durante las protestas tarde en la noche una mujer portaba un cartel que decía “Estamos haciendo historia”.

Un informe de un corresponsal del periódico Revolución [revcom.us]describe la escena el 14 de agosto:

“Ferguson, Misuri, está bajo sitio. Aunque no lo admitan, se trata de la ley marcial, sin tapujos. Han aislado al poblado de las zonas colindantes. Los vehículos policiales han bloqueado muchos cruces con portatropas militares y policías antimotines. El gobierno federal ha dado equipo militar a la localidad, donde la policía lo utiliza contra el pueblo para intimidarlo.

Han establecido una zona de exclusión aérea sobre la ciudad, y aviones no tripulados facilitan el que las autoridades singularicen a los manifestantes. Helicópteros de la policía han estado sobrevolando las protestas, iluminando con luces brillantes toda la zona de protesta. Hay la sensación de una zona de guerra y el uso de tácticas de guerra contra el pueblo en esta ciudad. Pero la gente no ha retrocedido…”
El asesinato de Brown llega dos años y medio después del ampliamente cubierto asesinato en Florida de otro joven negro, Trayvon Martin, asesinado por un paramilitar barrial que fue encontrado inocente por el sistema judicial de EEUU a pesar de meses de furiosas protestas por todo el país. Al tiempo que la rebelión continuaba en Ferguson, en la zona sur central de Los Ángeles la gente agitando la misma consigna “Manos arriba, no disparen”, marchaba para exigir justicia por el asesinato de Ezell Ford, un hombre negro de 25 años con una enfermedad mental asesinado a balazos por el infame racista departamento de policía de Los Ángeles a principios de agosto. Estos mismos policías habían matado a golpes nueve días antes a Omar Abrego, de 37 años. Un hombre negro de mediana edad, Eric Garner, recientemente fue estrangulado hasta la muerte por la policía de la ciudad de Nueva York cuando lo arrestaban por vender cigarrillos. Todas estas son solo unas cuantas de las muchas víctimas de la brutalidad policial en EEUU.

La situación en Ferguson está cambiando rápidamente a medida que los diferentes contingentes de la clase dominante tratan de encontrar la forma de manejar y controlar esta indignación masiva —usando mentiras viles para calumniar a Brown y enviando representantes negros de otros organismos de seguridad, voceros de iglesias y políticos “liberales” negros (que llegan hasta Obama) para implorarle a la gente que detenga su lucha, mientras intensifican la represión. Al cierre de esta edición han movilizado a la Guardia Nacional el 18 de agosto pero los manifestantes continuaron como si nada en la noche, y varios fueron arrestados. Para mayor información véase revcom.us.

A continuación una nota editorial del 17 de agosto en Revolución, el periódico del Partido Comunista Revolucionario, EEUU.

En la primera semana de la lucha por justicia para Michael Brown todo ha cambiado —y nada ha cambiado

Todo ha cambiado: la gente se puso de pie y opuso resistencia y se negó a retroceder ante balas y tanques, regaños y lágrimas de cocodrilo, y todo lo demás. Luchaba y simplemente exigía justicia para Michael Brown y que estos perros policías dejen de asesinar a jóvenes negros. Simplemente exigían que se reconozca la humanidad de millones de jóvenes. Y cuando lo hicieron —cuando confrontaron de frente los perros y el gas y las balas— recibieron solidaridad desde todas partes del mundo, inspiraron a otros a ponerse de pie, y pusieron esta cuestión en primer plano y cambiaron las pautas con las que todo el mundo pensaba y hablaba de esta cuestión. La gente se puso de pie y demostró que las autoridades NO son todopoderosas y que la fuerza que utilizan contra el pueblo NO es legítima. Este es un progreso concreto, y se debe solamente a la lucha decidida.

Al mismo tiempo, nada ha cambiado. No hay justicia —en absoluto. El cerdo policía que asesinó a Michael Brown sigue sin ser acusado. ¡Ni siquiera sabemos a ciencia cierta cuántos balazos le disparó a Michael! Ni siquiera sabemos por qué estos cerdos policías dejaron a Michael tirado en la calle como un perro durante CUATRO HORAS después de haberlo baleado, y quién tomó esa insultante y lastimosa decisión. Y ese maldito jefe de policía que publicó el video con intenciones de difamar a Michael, permanece en el cargo. No hay ni una pizca de consecuencias en absoluto para ninguno de esos cerdos policías. ¡Carajo!

Este no es el momento para detener la lucha ni canalizarla hacia el engaño de votar ni tampoco de presionar a uno u otro politicastro mentiroso. Este es el momento para intensificar la lucha, de llevarla a un nivel MAYOR. Estas demandas justas —de acusar y apresar al cerdo policía asesino, de despedir al jefe de los cerdos policías, de divulgar todo INMEDIATAMENTE— se tienen que cumplir ahora, no la semana que viene o al año que viene. No nos digan que “se necesita tiempo para acusar a alguien” —no se necesita tiempo para acusar y levantar cargos contra los jóvenes negros y latinos que ustedes creen que han hecho algo. Carajo, no se necesita tiempo para matarlos, si no se suben a la acera con suficiente rapidez, o si no dejan de vender cigarrillos, o simplemente porque a ustedes no les gusta su “aspecto”.

No necesitamos que el Departamento de Justicia prometa que va a encargarse del asunto —el Departamento de Justicia es el Departamento de IN-justicia. Lo único de que se encarga es de proteger a este maldito sistema.

Digámoslo de frente: si la gente hubiera obedecido a los que decían, a mediados de la semana, que “confiaren en Ron Johnson” [el jefe de policía negro enviado para “aplacar” la situación]… si hubiera obedecido a los que decían, “está bien, pónganse furiosos pero no se pasen de furiosos”… si hubiera obedecido a los cerdos policías que exigían que abandonaran las calles… pues no hubiera logrado NADA del progreso que ya se ha logrado. La lucha tiene que seguir y tiene que intensificarse y ampliarse, involucrando a más gente.

Y al mismo tiempo que seguimos luchando, pregúntense lo siguiente: ¿POR QUÉ se repite una y otra vez la misma historia? ¿POR QUÉ, después de tantos años de votar, de batallar para conseguir algo de educación, de “andar en el camino del bien” y todo eso… POR QUÉ? Porque es un sistema —y en este momento al sistema no le sirven para sus usos millones de jóvenes negros y latinos, así que están acorralándolos, encerrándolos y exterminándolos. Están satanizando y criminalizando a estos jóvenes para justificar todo eso. Necesitamos una revolución para lidiar con eso —una que desmantele todo su poder estatal y forje un nuevo poder que sirva de verdad al pueblo y su emancipación y que contribuya a la emancipación por todo el mundo.

No necesitamos a gente que nos mande a votar, que nos aconseje confiar en el Departamento de Justicia y toda su porquería. No necesitamos a gente que supuestamente es muy militante y que luego se porta como lugarteniente y policía de segunda. Necesitamos unidad para exigir justicia, ¡AHORA!

Acusar y apresar al policía asesino!, ¡Despedir al jefe de policía!, ¡Rendir cuentas claras sobre todo lo que pasó: inmediatamente!, ¡Luchar contra el poder, y a transformar al pueblo, para la revolución!