Boletín - 24 de junio de 2014
  Desde EEUU: No a la escalada de la agresión militar de Estados Unidos contra Irak. ¡forjar otro camino!
  Los siguientes son fragmentos ligeramente editados del periódico Revolución del Partido Comunista Revolucio-nario, EU, Nº 342, del 22 de junio de 2014.

El presidente Barack Obama dice que EEUU tiene que responder militarmente porque el EIIL “representa un peligro para Irak y su pueblo” y para “los intereses de Estados Unidos”. Pero la causa principal del inimaginable sufrimiento del pueblo de Irak son esos mismos intereses estadounidenses —imperialistas.

El conflicto entre el régimen respaldado por EEUU en Irak y el EIIL es parte de un conjunto mucho más grande y complejo de desafíos que rivales y otras fuerzas reaccionarias plantean al imperio estadounidense. Esto se ha manifestado en intenso conflicto, brutal opresión y horrendo sufrimiento en Irak y la vecina Siria. Hace tres años, EEUU (y sus aliados, con intereses concordantes unos, contrapuestos otros) alentó y respaldó a una serie de fuerzas reaccionarias con el fin de derrocar al gobierno de Bashar al-Assad en Siria e instaurar un régimen más complaciente con los intereses del imperialismo estadounidense. El resultado ha sido una guerra civil en Siria que ha devastado al país, destruido su infraestructura básica, y generado una crisis humanitaria masiva con cientos de miles de refugiados. La ocupación estadounidense de Irak, y las décadas anteriores de sanciones asesinas e invasión, han creado terribles condiciones para el pueblo allí. Y desde Pakistán hasta Yemen y más allá, los drones, mercenarios y regímenes aliados de EEUU han generado una furia generalizada hacia EEUU. Estos y otros factores, incluyendo la falta de una verdadera alternativa revolucionaria radical en la región, han creado terreno fértil para el surgimiento de fuerzas reaccionarias como el EIIL.

La invasión y ocupación estadounidense en 2003 —basada en mentiras acerca de “armas de destrucción masiva”— llevó a la muerte de entre 600.000 y 1,4 millones de iraquíes, al desplazamiento de más de 4 millones de personas, y al fortalecimiento del fundamentalismo islámico reaccionario, EIIL incluido. Y esos intereses imperialistas esencialmente son imponer y mantener un mundo de explotación, opresión y devastación medioambiental.

Lo que está sucediendo en Irak —y más allá, en grandes partes del mundo— es el conflicto entre distintas fuerzas opresivas y reaccionarias. Apoyar a cualquiera de ellas solamente perpetuará la opresión y el sufrimiento. Y la gente en EEUU, en cuyo nombre llevan a cabo esta agresión, debe oponerse a toda escalada de la intervención militar de parte de EEUU.

¿Qué se requeriría para sacar de esa locura algo bueno para el pueblo de Irak y todo el Medio Oriente? En una palabra: ¡una revolución! Una revolución que arranque de raíz —no que intensifique— la opresión, incluida la opresión a la mujer. Existe una base profunda para la revolución en la miseria y la furia, el caos y las constantes crisis que genera el funcionamiento del sistema capitalista-imperialista en el Medio Oriente en general, y en Irak en particular.

Una cosa que ha revelado ampliamente esta última crisis para EEUU en Irak es que el imperialismo estadounidense no es todopoderoso. Toda la situación en Irak y la región está azotada por contradicciones. A pesar de su poderío militar, EEUU no ha logrado sus objetivos en Irak. La llamada “guerra contra el terror” global (en verdad una guerra por el imperio), ya de 13 años, ha debilitado su sistema y dado origen a nuevas contradicciones y dificultades, entre ellas la expansión del reaccionario yihadismo islámico a lo largo del norte de África, el Medio Oriente, Asia central y otras partes.

A falta de una verdadera alternativa, toda la indignación y furia que el imperialismo ha generado acabará canalizada en callejones sin salida, desesperación y planes reaccionarios. ¡Pero existe otro camino! La nueva síntesis del comunismo de Bob Avakian es la verdadera, radical, viable y visionaria alternativa al imperialismo occidental y al fundamentalismo islámico. Forjar ese camino requiere adentrarse en la ciencia de la revolución. Implica dirigir al pueblo en la lucha y transformar su modo de pensar, para hacer la revolución. Y, como parte de eso, requiere un movimiento mundial, y con impacto a nivel de la sociedad en Estados Unidos, que denuncie y se oponga a los crímenes imperialistas pero rechace y se oponga a la (falsa) “alternativa” del fundamentalismo islámico.