Boletín - 12 de mayo de 2014
  Nigeria: "Devuelvan a nuestras niñas -y recuperemos nuestro país"

A millones de personas en todo el mundo les repugnó el video del líder del Boko Haram, Abubakar Shekau con su risita burlona mientras fanfarroneaba por el secuestro de 276 adolescentes nigerianas y amenazaba con venderlas como esclavas o casarlas para mantenerlas fuera de la escuela. Pero las imágenes televisivas de Michelle Obama, David Cameron y otros de esa calaña derramando lágrimas de cocodrilo deberían causar aún mayor repugnancia y alerta. Los dirigentes y figuras políticas de los países occidentales que son los principales responsables de haber creado una situación tan horrenda en Nigeria están ahora utilizando la solidaridad global con las niñas como excusa para adelantar su intervención militar en África.

Durante semanas luego del secuestro de las niñas, la respuesta inicial del gobierno nigeriano (una filial de total propiedad de Estados Unidos y Reino Unido y otras cuantas grandes potencias) fue no hacer nada. De hecho, cuando las familias de las niñas y quienes la apoyan iniciaron dolorosas y ruidosas protestas, la primera reacción de gobierno fue reprimirlas, como si el problema fueran ellas, y no los secuestros.

La esposa del presidente Goodluck Jonathan declaró que secuestros eran una patraña. Luego de aceptar reunirse con las representantes de las madres de las niñas raptadas, las hizo arrestar. Los seguidores de Jonathan afirmaron que la oposición política en los tres estados nororientales en donde Boko Haram es fuerte han fomentado el descontento y los han acusado de fundar el grupo para ensuciar a Jonathan antes de las elecciones del próximo año.

A principios de mayo, a este cruel rapto lo siguió el secuestro de 8 a 10 niñas más. En otro incidente, los combatientes del Boko Haram en camiones blindados y motos se tomaron por asalto el pueblo de Gamboru Ngala cerca de la frontera con Camerún, incendiando las casas y disparándoles a los civiles que trataban de escapar, matando a 300 personas, según funcionarios y habitantes locales. Un oficial médico del ejército camerunés, que ha reforzado la seguridad en la frontera entre Nigeria y Camerún, dijo: “Algunos cuerpos estaban carbonizados. Era horroroso. Había gente con la garganta cortada, a otros les dispararon”. Testigos declararon que habían dejado desprotegido al pueblo porque los soldados que tenían base allí fueron cambiados de frente, al lago Chad, en un esfuerzo por rescatar a las niñas secuestradas. Rara vez los soldados se enfrentan con la unidades de Boko Haram, a pesar del presupuesto militar del país de cinco mil millones de dólares.

Cerca de 1.500 personas han sido asesinadas en los primeros tres meses de 2014, y Boko Haram más o menos ha controlado el nororiente del país por casi cinco años. Todos los colegios en la zona han estado cerrados desde hace un tiempo pero el director del Comité Nacional de Pruebas fue presionado a abrir el colegio en Chibok para los exámenes. El gobernador estadual le prometió seguridad adecuada ya que Boko Haram ya había arrasado o atacado los demás colegios de la zona.

Un informe de Amnistía Internacional, basado en entrevistas con dos oficiales de alto rango del ejército, corroborado por los residentes del pueblo y funcionarios locales, señala que el ejército fue alertado por anticipado del secuestro planeado. La información de un ataque inminente se pasó a las 7 pm, el enfrentamiento empezó a las 11:45 pm. Inclusive un grupo de pobladores envió a un motociclista al batallón más cercano, a 30 minutos, pero no llegaron refuerzos. Los diez soldados del poblado resistieron a las fuerzas de Boko Haram durante una hora y huyeron cuando no llegaron refuerzos. Más tarde los pobladores los encontraron escondiéndose en los matorrales de los alrededores. El gobierna niega el informe de Amnistía Internacional.

Pero el gobierno para nada ha estado inactivo militarmente. Durante años ha matado a civiles en sus operaciones contra Boko Haram en el nororiente. Periodistas y ONG han informado que el ejército ha cometido frecuentes atrocidades contra la población de la región, sin distinguir entre los combatientes de Boko Haram y civiles. En marzo, cuando Boko Haram atacó una cárcel militar, más de 500 personas fueron asesinadas, la mayoría de ellos civiles asesinados por las fuerzas de seguridad. Al mismo tiempo, el grueso de las tropas del país está concentrado en el sur rico, porque allí es donde está el petróleo.

Los gobiernos militares y civiles del país siempre han sido diligentes para enviar soldados a proteger las instalaciones petroleras. A finales de los 90, en respuesta a las protestas del pueblo ogoni contra los mortíferos derrames de petróleo de Shell en el delta del rio Níger, los soldados mataron o arrestaron a mucha gente. A pesar de las protestas internacionales, ejecutaron a los líderes de ese movimiento pacífico, incluyendo al reconocido escritor Ken Saro-Wiwa.

Mohamad Yusuf, el fundador del Boko Haram (que significa “la educación occidental es pecaminosa”) buscó evitar el enfrentamiento con el gobierno. Formó alianzas con políticos locales y con el comisario religioso del Estado a cambio de fondos y un acuerdo para establecer la sharia como ley. Se dice que recibió fondos de grupos salafistas para dar microcréditos a jóvenes desempleados y a inmigrantes. Como no establecieron la sharia se volvió más crítico hacia el gobierno dando como resultado su creciente popularidad. Se dieron enfrentamientos entre la policía y miembros de Boko Haram, llevando a una rebelión armada en 2009. Aplastada por el ejército, asesinaron o arrestaron miles de partidarios, destruyeron su mezquita central y Yusuf fue arrestado y asesinado junto con otros líderes.

El grupo pasó a la clandestinidad, y resurgió un año después bajo el liderato de Abubakar Shekau, conocido por ejecutar a aquellos en su organización que no estén de acuerdo con él. Shekau juró vengarse por el asesinato de Yusuf y los otros miembros del grupo. El mismo gobierno llevó a cabo una política de secuestro toma de rehenes, reteniendo a las esposas e hijos de los líderes del grupo. Boko Haram exigió reparaciones por los asesinados y la liberación de los miembros y de sus familias, y la restauración de la mezquita.

Cerca de 2010, el grupo amplió su blanco inicial, de las fuerzas de seguridad y funcionarios del gobierno a cristianos, clérigos musulmanes que los criticaban, líderes tradicionales, empleados de la ONU, estudiantes de colegios laicos, trabajadores de la salud contra el polio, políticos y pobladores que apoyaran al gobierno. Dada la naturaleza de algunos de los asesinatos, se alega que al grupo lo respalda el partido político de oposición. Independientemente de si eso es cierto o no, parece que el Boko Haram ha sido tanto alentado como reprimido por diversas fuerzas políticas nacionales y locales. El gobierno de Jonathan ha entrado en negociaciones con Boko Haram una y otra vez desde 2013. El International Crisis Group plantea que con la disminución del respaldo y la pérdida de miembros, Boko Haram recurre ahora a obligar o a pagarles a los jóvenes para que se unan a ellos. (“Reducción de la violencia en Nigeria (II): La insurgencia de Boko Haram”, Informe sobre África, N° 216, 3 de abril de 2014)

La grotesca disparidad entre las riquezas acumuladas por las compañías extranjeras en Nigeria con la ayuda de sus compinches locales, y la intensa miseria de la abrumadora mayoría de nigerianos ha llevado a la alienación y la indignación con la omnipresente corrupción en todos los niveles del gobierno. Si a eso es a lo que se refieren con valores occidentales, no es de sorprenderse que mucha gente los rechace. Este es el caldo de cultivo de la situación en la que Boko Haram pudo surgir y ganar reclutas y apoyo local. Es una amenaza a la dominación imperialista y a la vez es un producto del sistema imperialista, como los conflictos entre el imperialismo occidental y las fuerzas yihadistas islámicas que han brotado en muchos países.

Lo que mueve la economía nigeriana, y casi la única cosa del país que les interesa a las potencias occidentales, es la producción de petróleo y gas natural. Nigeria tiene las segundas reservas más grandes de crudo de África. Cuatro de las siete compañías más lucrativas en el mundo están en el negocio del petróleo, y están presentes en Nigeria. Durante décadas los gobiernos militares y civiles de Nigeria les han ayudado a las corporaciones internacionales a apropiarse la riqueza de los recursos del país.

Shell, una compañía anglo-holandesa tenía un monopolio legal sobre la explotación del petróleo y los minerales nigerianos cuando el país era una colonia británica, hasta 1960. Desde entonces se le han unido ExxonMobil (EEUU), Chevron (EEUU), Total (Francia), y Eni (Italia). Estas compañías proporcionan casi el 80% de los fondos del gobierno nigeriano y casi todas las divisas extranjeras del país. En enero pasado China, un recién llegado rapaz, firmó un acuerdo de 10 mil millones de dólares para explorar y explotar el gas natural allí. Seguramente no es una coincidencia que los cuatro países que enviaron fuerzas militares a Nigeria después del secuestro —EEUU, Reino Unido, Francia y China— son los líderes en sangrar los recursos naturales del país y en contratar a políticos nigerianos como sus lacayos. Se dice que también están en camino comandos israelíes que frecuentemente han actuado como sicarios para imponer la dominación de las grandes potencias en África.

Los políticos nigerianos son unos de los mejor pagados del mundo. Sin embargo la mayoría de los nigerianos son más pobres ahora que cuando el país logró su independencia de Reino Unido en 1960, con más del 70% de la población clasificada como pobre y absolutamente pobre. La deteriorada infraestructura, los crónicos cortes de electricidad y la entrada de importaciones baratas han llevado al cierre de fábricas y a la pérdida de empleos. A pesar de la hipocresía neocolonialista sobre educación para las niñas, la verdad es que todo en el país conspira contra la educación. Hay pocos fondos, y muy pocos de los que estudian años serán recompensados con un trabajo acorde, mucho menos las mujeres. La producción de petróleo y gas natural solo ha contribuido a la destrucción de la vida y el sustento del pueblo nigeriano. Los estados más pobres están en el baluarte nororiental de Boko Haram.

El funcionamiento del imperialismo antes y hoy produjo cicatrices terribles en el panorama económico, político y social en gran parte de África. Ha montado el escenario para el conflicto fratricida entre los pueblos de África que ha sido un elemento fundamental en la dominación colonial y semicolonial. Hoy, luego de un periodo en que las grandes potencias parecían “desentenderse” en buena medida de África —aunque, como demuestra Nigeria, han continuado dominándola— se están moviendo de una forma más abiertamente agresiva y por lo general contendiendo entre ellos por antiguas y nuevas áreas de influencia. La “intervención humanitaria” de estos países en la Nigeria rica en recursos se debe ver en este contexto. La rentabilidad del petróleo y el gas y su papel central en muchas otras grandes industrias significa que es la savia de la economía capitalista mundial.

No hay mucha duda de que los sinceros sentimientos que brotan de la gente por todo el mundo por las niñas secuestradas y sus familias son auténticos. Pero los llamados por parte de los imperialistas a proteger los derechos de las mujeres y la educación para las niñas han sido utilizados en el pasado para justificar la intervención en otros países como Afganistán: Michelle Obama, Cherie Blair y Laura Bush también abogaron por el respaldo a las guerras imperialistas dirigidas por sus esposos a nombre de liberar a las mujeres. Pero las invasiones y ocupaciones de Irak y Afganistán solo les empeoraron la vida a las mujeres y los hombres, al tiempo que fortalecieron el fundamentalismo islámico.

Más en general, la guerra civil en Libia resultado de la intervención de la OTAN empujó a ese país a una mayor ruina y desestabilizó la región, lo que ha sido un factor en el impresionante auge del islamismo armado en esa región, incluyendo Nigeria y sus vecinos del norte. La invasión francesa de Mali, en el corazón del imperio colonial francés en África occidental, se cometió en nombre de los derechos humanos y de proteger a los civiles, pero desencadenó masacres entre grupos religiosos y étnicos. Este año es el 20º aniversario del genocidio en Ruanda, en el que la competencia entre Francia y EEUU jugó un papel ya que respaldaron a los hutus y lo tutsis, respectivamente. En todo lugar en donde han intervenido los imperialistas se ha visto un desastre mayor.

Si bien Obama no ha enviado una gran cantidad de tropas de tierra, se sabe que aviones tripulados estadounidenses de “Inteligencia, reconocimiento y vigilancia” buscan objetivos en Nigeria. El afán de EEUU y otras potencias por usar sus imágenes satelitales muestra qué tan de cerca han estado monitoreando la región. Es muy probable que haya drones Predator de EEUU en alguna de las numerosas bases secretas en siete países africanos, incluyendo el vecino Níger (también sede de estratégicas instalaciones militares francesas). Utilizan los secuestros para justificar y quizás ampliar estos puntos de apoyo militares imperialistas en la región. Como hemos visto en Pakistán y Yemen, los drones a veces han volado en pedazos a muchos civiles en los dizque ataques de precisión que solo pueden servir al imperialismo y nunca a los intereses del pueblo.

Mayor intervención de Occidente no es lo que lo nigerianos necesitan. Las vidas y derechos de las niñas de Chibok no son más importantes para el gobierno nigeriano —y sus padrinos extranjeros— que para Boko Haram. Informes televisivos han mostrado a algunos nigerianos coreando “Devuelvan a nuestras niñas —recuperemos nuestro país”.