Boletín - 24 de junio de 2014
  Desde Irán: Oponerse a todo esfuerzo reaccionario por aprovechar esta situación, y a cambio usarla para construir un movimiento para la revolución
  A continuación unos fragmentos ligeramente editados de una declaración del Partido Comunista de Irán (marxis-ta-leninista-maoísta) publicada a mediados de junio.

La República Islámica de Irán (RII) es otro gobierno que está muy preocupado por el avance del grupo Estado Islámico de Irak y el Levante [EIIL]. El régimen de Bagdad tiene estrechas relaciones con la RII. Los expertos políticos y militares iraníes jugaron un importante papel en el entrenamiento del actual ejército iraquí, al menos de sus sectores chiitas. Después del ataque del EIIL a Mosul, el comandante de los Guardianes de la Revolución, el reconocido sanguinario general Qasem Soleimaní, fue a Bagdad a proteger la capital con 150 “expertos” militares y mil soldados.

Desde la formación del EIIL, la RII los ha llamado “takfiris” [musulmanes que etiquetan a otros musulmanes como infieles], y desde la crisis en Siria, los Guardianes de la Revolución iraníes los han combatido. Los líderes de la RII dicen que el EIIL es una creación saudita para enfrentar a Irán. Las fuerzas militares iraníes están en alerta en la parte occidental del país y en el Kurdistán iraní, y los vuelos hacia Irak, incluyendo de peregrinos iraníes, se han suspendido. Los ataques del EIIL han agregado una nueva contradicción a todas las demás en el seno de los gobernantes de la RII: ¿debería la RII usar Guardianes de la Revolución para jugársela toda militarmente contra el EIIL, o ayudar a Irak de una manera más limitada? ¿Debería la RII continuar respaldando el régimen de Nouri Al-Maliki o abandonarlo?

Debido a las contradicciones internas, diferentes líderes de la RII tienen diferentes posiciones. Pero en su conjunto, la RII esta usando esto para declarar su cooperación con EEUU en las guerras sucias regionales. En el aniversario de su elección, el presidente Hassan Rouhani clamó: “¡Estamos combatiendo al terrorismo mundial!” El 14 de junio declaró: “si la RII ve una acción militar de EEUU contra el EIIL, se puede concebir algún tipo de colaboración entre ambos países”. Al tiempo que aúlla sobre el “terrorismo”, un terrorismo de Estado muy severo está en marcha dentro del mismo Irán, en la medida en que el régimen continúa reprimiendo a las nacionalidades oprimidas y a las minorías religiosas. En los últimos días fueron ejecutados dos activistas árabes, y 57 jóvenes kurdos acusados de colaborar con salafistas [fundamentalistas sunitas] y fuerzas políticas kurdas fueron llevaron ante los tribunales.

Por supuesto, en caso de una mayor intervención de la RII en Irak, debemos esperar una reacción de los partidarios del EIIL en las zonas sunitas y fronterizas de Irán como Beluchistán y en otros lugares. Lo irónico es que los primeros en proclamar un régimen religioso en la historia reciente ahora proclaman su oposición a otras fuerzas reaccionarias que, como la RII, también quieren establecer el gobierno de Alá en la tierra.

Las fuerzas reaccionarias en el Medio Oriente y África, sean chiitas, sunitas o salafistas, han levantado la bandera del islam para obtener el poder y participar en la explotación y saqueo del pueblo junto con las potencias imperialistas. En este empeño cometerán cualquier crimen que sea necesario. El islamismo es una ideología y un programa social sumamente reaccionarios y anti-pueblo, y el crecimiento del fundamentalismo islámico es resultado de los cruentos crímenes del capitalismo imperialista y su funcionamiento en el mundo. Las calamitosas consecuencias económicas y sociales han provocado horrores para millones de personas en los países periféricos, incluyendo el Medio Oriente y el norte de África, y han resultado en la formación de movimientos fundamentalistas islámicos allí. El islamismo es un movimiento reaccionario sin más perspectiva que la continuación de las relaciones capitalistas, la pobreza, la miseria, la ignorancia, la superstición, el patriarcado y la misoginia para los trabajadores en estos países.

Aunque las consecuencias de un enfrentamiento militar en una región que rebosa de contradicciones e inestabilidad no son claras para los gobernantes teocráticos de Irán, en el mediano, largo o incluso corto plazo, la necesidad de mantener un sistema que en su médula es totalmente subordinado y dependiente del sistema capitalista imperialista fuerza a la RII en esa dirección. Cualquier derrota en este enfrentamiento empeorará la propia crisis política, económica e ideológica de la RII, incluyendo las contradicciones entre los mismos gobernantes. Sin embargo, los dirigentes del régimen ven la entrada en esta guerra regional como una oportunidad para salvaguardar su sistema. Ven la necesidad de jugar un juego de múltiples partes, esforzándose por convertirse en el principal aliado de las potencias imperialistas en la región y desafiar a los combatientes islamistas de Al Qaeda y las fuerzas paramilitares dependientes de Arabia Saudita, Qatar, etc., aun cuando pueda explotarle la granada en sus propias manos. La situación en el Medio Oriente es tal que los regímenes dominantes solo pueden ganar crédito con los imperialistas a través de tales medidas. Casi ningún Estado puede apartarse de estas contradicciones y conflictos.

Diversas fuerzas de la oposición iraní han tenido diferentes posiciones sobre la situación. Justo después de la ofensiva del EIIL, la Muyahidín Khalq [o “muyahidines del pueblo”, una organización iraní descrita a veces como “marxista-islámica” que combatió al régimen iraní] le dijo al canal de noticias Al Jazeera que la ciudad de Mosul estaba bajo el control de los revolucionarios y las tribus iraquíes. Que una fuerza en la región como los muyahidín empiecen a respaldar y hasta a trabajar con el EIIL no sería extraordinario.

En un volante circulado el primer día de la crisis, Komala Zajmatkeshan [un partido iraní en gran medida kurdo que se autoproclama “marxista-leninista”] dijo que el gobierno del Kurdistán iraquí debía “devolver las regiones recortadas al Kurdistán a las manos de la Región Autónoma del Kurdistán para protegerlas del EIIL” y que todas las fuerzas políticas del Kurdistán iraquí debían unirse con ese gobierno en eso. Komala también dijo, “Declaramos nuestro respaldo al gobierno de la Región Autónoma del Kurdistán para proteger al pueblo del Kurdistán iraquí y estamos listos para colaborar en cualquier forma posible para proteger esta experiencia histórica de la amenaza de los terroristas y racistas”.

Declaraciones de ese tipo por parte de fuerzas nacionalistas y pro-imperialistas como Komala no son nuevas. Por un largo tiempo este partido cantó el viejo himno de alinearse con cualquier fuerza reaccionaria que esté en el poder. Un día se unieron con Ajmed Chalabi y los imperialistas contra Saddam, y al siguiente, a pesar de sus intenciones, con Nouri al-Maliki y la RII so pretexto de defender la Región Autónoma del Kurdistán. Incluso cuando no están en el poder, el carácter de clase de esas fuerzas es obvio. Estas fuerzas buscan principalmente un lugar y su parte en el mundo opresivo y una tajada en las relaciones de explotación.

Tales fuerzas buscan términos medios para salir de este caos, pero una y otra vez caen en la trampa de intentar elegir entre el malo y el peor, de la mano con un conjunto de fuerzas reaccionarias imperialistas o fundamentalistas islámicas y Estados reaccionarios en la región.

Durante la primera guerra mundial imperialista, Lenin fue el único que se opuso a una posición similar asumida por los fuertes partidos socialdemócratas de esa época, y denunció el carácter reaccionario de esa guerra imperialista. Dijo que se debía denunciar el verdadero carácter de esta guerra, así como debían denunciarse de forma implacable las argucias y el belicismo patriótico de las clases dominantes al prom0ver la guerra. Hoy también, las fuerzas comunistas y revolucionarias deben denunciar el carácter de todas las fuerzas reaccionarias, sean gobernantes o estén por fuera del Estado, bajo las ordenes de EEUU o cualquier otro imperialista, y advertir que cualquier intento de acercarse a esas potencias o grupos reaccionarios de ambos lados de la ecuación solo reforzará las cadenas de la esclavitud sobre el pueblo de la región.

La razón por la que jóvenes de diferentes nacionalidades están luchando bajo las negras banderas del EIIL, el Talibán y otros islamistas en la región no es solamente porque los Estados de Irán, Irak, Siria y Egipto, etc., son injustos y corruptos. También es porque no hay una alternativa comunista en escena. Una alternativa comunista —si tiene una clara comprensión de la situación política de la región y del mundo, y de las complejas contradicciones entre diversas fuerzas reaccionarias, burguesas y pro-imperialistas— puede mostrar un camino hacia una verdadera revolución socialista, para el derrocamiento revolucionario de todos esos Estados y la eliminación de la influencia imperialista en la región, en unidad con el proletariado internacional. Esta carencia se siente profundamente en la región. Mientras no se forme tal fuerza y tal polo comunista en la región y en el mundo, fuerzas como el EIIL tendrán la posibilidad y oportunidad de movilizar a las masas populares, incluyendo a los trabajadores. Las auténticas fuerzas comunistas y revolucionarias, incluso cuando son una minoría muy pequeña, no deben dejar que el pueblo elija entre lo malo y lo peor ni deben caer en eso ellos mismos.

La tarea para todos los individuos y grupos progresistas (mucho más para los comunistas) es tomar posición contra la participación de la RII en la guerra en Irak o en cualquier parte, y alentar al pueblo a odiar esa “misión” reaccionaria que le serviría al sistema imperialista mundial.

Necesitamos denunciar la hipocresía de los dirigentes ideológicos, políticos y de la seguridad de la RII que quieren mostrar el infame acto de enviar a los Guardianes de la Revolución a combatir en una guerra reaccionaria como parte de “los intereses nacionales” y de la “seguridad de Irán”, y lo justifican de esta manera. La gente debe saber que el EIIL y la RII comparten un carácter común. Se deben denunciar los crímenes de la RII contra el pueblo árabe en [la provincia iraní del] Juzestán. Muchos jóvenes árabes están yendo por el erróneo camino de servir a los salafistas en oposición a la RII. Estos jóvenes y todo el pueblo, sean kurdos, árabes, persas, turcos o turcomanos, deben saber que el camino del pueblo no es ninguno de esos reaccionarios, sea la RII o sus rivales sunitas.

Los horizontes estrechos, sean religiosos, nacionales o regionales, solo pueden llevar miseria a la mayoría del pueblo. El pueblo debe ver más allá de las divisiones nacionales, regionales, religiosas, raciales, y sexuales o de género, y entender el más amplio horizonte de la unidad internacionalista basada en intereses de clase. Los obreros y activistas obreros en particular, deben tomar posición contra la propaganda anti-sunita y anti-árabe y el fanatismo “nacional” proveniente de los voceros militares y de la seguridad de Irán. No olvidemos la guerra de Irán-Irak, cuando cientos de miles de jóvenes fueron enviados a caminar por campos minados en una guerra reaccionaria, y cuando los trabajadores de Irán e Irak fueron forzados a matarse entre ellos para fortalecer los tronos de Saddam y de Jomeini.

En medio de todo esto, las mujeres deben estar en las líneas de frente tomando posición contra el aventurerismo militar de la RII, porque en una guerra entre reaccionarios islámicos de Irán y los reaccionarios islámicos de Irak o de cualquier otra parte, las mujeres serán las primeras víctimas.

Es necesario que las fuerzas revolucionarias y comunistas denuncien el carácter del EIIL y otras fuerzas fundamentalistas islámicas en la región, y es necesario denunciar y oponerse al régimen de la RII y su disposición a unirse con el imperialismo estadounidense y la intervención y el expansionismo en Irak, Siria y otros lugares. No debe permitírsele al régimen fortalecer sus lazos con los imperialistas avivando las llamas de la guerra entre chiitas y sunitas y posando como “anti-extremistas” para expandir su propia influencia en la región. Al régimen no se le debe permitir esconderse tras la cara oscura de los reaccionarios del EIIL, o usarlos para adornar su propia cara horrible y represora a los ojos de los diversos sectores del pueblo. No se le debe permitir aprovechar el fundamentalismo sunita para reprimir las protestas de los pueblos oprimidos en Irán como los árabes y los baluchis.

Este es el mismo régimen que dentro de sus propias fronteras todavía impone crueles leyes como la lapidación de mujeres, que desde cada púlpito predica religión, ignorancia y superstición, y que regularmente desencadena contra las mujeres sus patrullas de la moral.

Debemos denunciar el verdadero carácter de estas horribles guerras. El pueblo de Irak en las décadas pasadas ha podido probar la política imperialista y reaccionaria. Millones de niños iraquíes han sido las víctimas de las sanciones imperialistas. Millones de iraquíes han sido empujados al exilio. Cientos de miles de trabajadores iraquíes han muerto o han sido heridos, y muchos han perdido la vida en las mazmorras de Abu Ghraib. Hoy, el pueblo iraquí no debe permitir que nuevos o viejos criminales bajo cualquier apariencia tomen la sartén por el mango otra vez.

Las estructuras políticas en la región establecidas tras la primera y segunda guerras mundiales bajo el auspicio de los imperialistas de Occidente encabezados por EEUU se están resquebrajando, y las guerras de EEUU en Irak y Afganistán han acelerado este proceso. Los imperialistas y sus Estados locales como Irak y hasta Irán no están en capacidad de lidiar con esta situación. La petulancia de sus ejércitos y sus gobiernos es huera. Están debilitados por sus contradicciones internas, y esto crea importantes oportunidades para que las fuerzas comunistas revolucionarias se organicen contra toda esta opresión y explotación en medio de las masas que están hartas de la situación, y empezar un movimiento para la revolución —una revolución que destruya estos Estados y a cambio establezca nuevos Estados socialistas.