Boletín - 13 de junio de 2016
  La violación es tan británica como el pastel de carne

“Tenemos que calmarnos”, le espetó Nigel Farage, líder del Partido de la Independencia de Reino Unido (UKIP), a una joven estudiante que lo afrontó por su afirmación de que Reino Unido se ve amenazado con violaciones a escala masiva si no se detiene la inmigración.

Repetidas veces antes de este debate en vivo en Buzzfeed/Facebook, Farage calificó los ataques de nochevieja contra las mujeres en la principal estación de tren en Colonia, Alemania, como una “bomba atómica” que sepultaría al Reino Unido si el gobierno no dejaba la Unión Europea (UE) y abandonaba las políticas que permiten que cualquier ciudadano de la UE viaje libremente dentro de la Unión, incluyendo gente nacida fuera de Europa. “Francamente, si estamos preparados a aceptar, o si Alemania y Suecia están preparados a aceptar, cantidades ilimitadas de hombres jóvenes, de países y culturas donde las mujeres son a lo sumo ciudadanas de segunda clase, entonces francamente, ¿qué esperamos?”.

La estudiante, que era parte del público, le dio una momentánea paliza a Farage. Con calma pero muy firmemente, le dijo: “Usted dice eso como si Inglaterra no estuviera ya entre los cinco países con más altas cifras de violación en el mundo sin que entraran esos migrantes. No puede culpar a los inmigrantes, cuando se acosa sexualmente a la gente todos los días en la calle. Si le pregunta a cualquier mujer aquí presente ella podrá contarle sobre cientos de incidentes”.

La verdad de su argumento es respaldada por estadísticas recopiladas por el mismo gobierno británico. La mayoría (90%) de los ataques sexuales y violaciones son cometidos por hombres que la mujer conocía, “generalmente alguien en quien la sobreviviente ha confiado e incluso amado… amigos, colegas, clientes, vecinos, familiares, parejas o ex parejas” (rapecrisis.org, cifras de Inglaterra y Gales).

Cuando las mujeres en Inglaterra y Gales respondieron a un sondeo realizado por el Ministerio del Interior en 2013, 85.000 dijeron haber sido violadas y más de 400.000 informaron haber sido “víctimas de afrentas sexuales” en promedio cada año durante los últimos tres años. Una de cada cinco mujeres entre los 16 y 59 años informó haber sido víctimas de tales delitos durante su vida.

Farage alega que la violación se debe a “algunas cuestiones culturales muy grandes”, y eso es en buena parte cierto, aunque no por la cultura de otros pueblos. Claramente la violación es parte de la cultura británica, y lo es cada vez más (véase 22 signs we live in a rape culture” [22 señales de que vivimos en una cultura de violación], The Independent, 10 de junio 2016). Las cifras del Ministerio del Interior británico muestran que la violación y otros ataques sexuales violentos aumentaron considerablemente desde el anterior sondeo. Pero las autoridades no juegan un papel neutral con respecto a esta cultura. El sondeo concluye que el porcentaje de delitos sexuales reportados que la policía remitió a la fiscalía ha sido el más bajo desde que el gobierno empezó a recopilar tales cifras. Y del reducido número de casos remitidos, solo un 6% terminó en condenas.

De hecho, como lo demuestra cualquier análisis real, las niñas, mujeres y niños inmigrantes son las víctimas más probables de hombres de todo tipo de origen étnico, al tiempo que la policía y otras autoridades ignoran rutinariamente estos crímenes contra ellos y los pobres en general, cuando no los encubren activamente, hostigan a las víctimas por haber informado a las autoridades o ellos mismos las violan y abusan.
Hay que señalar que los partidos “establecidos” rivales del UKIP, el Partido Conservador del primer ministro David Cameron y el Partido Laborista liderado por Jeremy Corbyn, no solo han gobernado en esta situación sino que han estado profundamente involucrados en tapar las violaciones, el abuso de menores y otros horrendos actos de pandillas blancas, pandillas asiáticas, policías, curas católicos y otras figuras religiosas, destacados presentadores de la BBC y otras poderosas celebridades, miembros del parlamento y ministros del gabinete (véase snUMQG 2015-03-16). Cada vez más mujeres están siendo violadas y el Estado británico ha sido un impositor de esta situación sin importar qué partido haya sido elegido. ¿Por qué las próximas elecciones producirían resultados diferentes?

Puede que la clase dominante británica tenga divisiones respecto a si salirse o no de la Unión Europea, pero sus principales representantes políticos tienen una gran unidad acerca de eludir las denuncias de horrores profundamente incrustados en la sociedad y sus más importantes instituciones —como la sistemática degradación de la mujer en el seno de la vida y la cultura británicas— y acerca de contraatacar con una de sus cuestiones favoritas, la promoción del chovinismo británico.