Boletín - 8 de febrero de 2016
  Julian Assange, fundador de WikiLeaks: la persecución judicial a un revelador de verdades

El informe del 5 febrero del Grupo de Trabajo de la ONU sobre Detenciones Arbitrarias (UNWGAD, por sus siglas en inglés) concluyó que Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, ha estado bajo “detención arbitraria” por Reino Unido y Suecia durante más de 5 años, y que debería ponerse fin a la “privación de la libertad del Señor Assange, respetar su integridad física, su libertad de movimiento y brindarle el derecho a la indemnización”. Al anunciar la decisión, Christophe Peschoux, alto funcionario de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, argumentó que el fallo del panel de la ONU es legalmente obligatorio porque se basa en el derecho internacional humanitario.

Indignados por esta decisión, los gobiernos británico y sueco han rechazado estas conclusiones, alegando que Assange evitó su arresto refugiándose en la embajada ecuatoriana en Londres simplemente para no encarar las denuncias por violación durante su visita a Suecia. Luego de que fuera denunciado en agosto de 2010, el gobierno sueco por voluntad propia le permitió salir el país en septiembre. Se ordenó su detención a finales de noviembre y fue puesto bajo arresto domiciliario en Reino Unido. En 2014, un tribunal de apelaciones sueco cuestionó el proceso judicial por no adelantar la investigación preliminar de las acusaciones contra Assange. Cuando Suecia exigió que debía regresar para ser interrogado Assange violó la libertad provisional y buscó asilo en la embajada ecuatoriana, temiendo que Suecia lo enviara a Estados Unidos.

El vocero del grupo de la ONU, Peschoux, también criticó la “falta de diligencia” de las autoridades suecas y la falta de investigación preliminar. El UNWGAD determinó que Assange ha estado detenido en la práctica, y ya que no lo han acusado oficialmente de ningún crimen o delito, y mucho menos lo han llevado a juicio, esta detención es ilegal.

El panel instó al Reino Unido y a Suecia a compensar a Assange por las acciones ilegales contra él, pero es EEUU la figura central en este caso. La razón es que Assange puede ser extraditado a EEUU si Reino Unido lo envía a Suecia. Es muy diciente que así como Suecia se ha negado a prometer que no enviará a Assange a EEUU si le ponen las manos encima, EEUU no ha desmentido oficialmente los rumores de que una investigación de un gran jurado secreto ha estipulado su extradición desde Suecia, para juzgarlo por cargos que pueden significar cadena perpetua. Notorias figuras políticas estadounidenses han exigido públicamente su muerte.

La apelación de los abogados de Assange al panel de la ONU lleva un año y medio, con participación del gobierno inglés. En el pasado este panel ha exigido la liberación de prominentes individuos como Aung San Suu Kyi (liberada en 2010, y hoy presidenta de Birmania) y el periodista del Washington Post, Jason Rezaian liberado recientemente por Irán. EEUU (y Reino Unido) ha utilizado las demandas del panel cuando le han servido para legitimar sus maniobras diplomáticas. Solo ahora, cuando el organismo de la ONU ha tomado una decisión contraria a ellos, cuestionan su autoridad.

Esta hipocresía queda claramente al descubierto por hechos como que en 1998 la primera ministra británica Margaret Thatcher protegió al dictador chileno Augusto Pinochet de su extradición a España, cuando este país solicitó su extradición para que compareciera ante el tribunal por la muerte de ciudadanos españoles que fueron parte de las 3.000 personas asesinadas por su régimen. Obviamente para las clases dominantes imperialistas la cuestión de quién tiene “derechos humanos” se determina según sus intereses políticos.

Vergonzosa amnesia sobre los crímenes de guerra imperialistas

La persecución a Assange por parte de varios gobiernos de Occidente se intensificó unas semanas después de la publicación de 250 mil informes de inteligencia y cables de las embajadas estadounidenses sobre las guerras libradas por EEUU (con ayuda de Europa) en Afganistán e Irak, y sobre el espionaje estadounidense a gobiernos “amigos” para posicionar mejor a Washington en los acuerdos del comercio internacional. Se emitió una orden de captura internacional con “circular roja” de Interpol, convirtiendo a Assange en uno de los hombres más buscados del planeta.

Con estas revelaciones muy justamente salió a la luz la verdadera cara de Estados Unidos. Hay detalles sobre la guerra, la entrega (el secuestro y envío de sospechosos a instalaciones de detención secretas, para torturarlos bajo supervisión de la CIA en terceros países como Siria), tortura directa por operativos y soldados estadounidenses, asesinatos extrajudiciales, maltrato ilegal y asesinatos en cárceles estadounidenses en Irak (Abu Ghraib) y Afganistán (Bagram) y otras atrocidades y crímenes de guerra que hubiesen podido quedar ocultos durante años. ¿Cómo podemos olvidar cómo EEUU mintió, coaccionó, sobornó, amenazó y chantajeó a gobiernos de todo el mundo para echar atrás las investigaciones y juicios de estos crímenes?

He aquí algunos de los turbios tratos realizados por el gobierno de EEUU revelados solo por los cables diplomáticos, entre otros documentos hechos públicos por WikiLeaks: La multinacional agroindustrial estadounidense Monsanto recibió ayuda del gobierno de EEUU para luchar contra los ambientalistas y campesinos argentinos que se opusieron al uso de herbicidas Roundup [glifosato], que según una asociación médica argentina son la causa del aumento del cáncer en niños. EEUU entrenó y financió a las fuerzas de seguridad de Costa Rica para reprimir las protestas contra el tratado de libre comercio. El expresidente yemení Ali Abdalá Saleh, convino encubrir los ataques de drones estadounidenses. EEUU y China conspiraron para obstruir la reforma sobre el cambio climático en la cumbre de Copenhague de 2009. EEUU interfirió en un proceso judicial en España para evitar que soldados estadounidenses fuesen procesados por asesinar al periodista español José Couso. EEUU les ordenó a sus diplomáticos espiar a funcionarios de la ONU.

El presidente Barack Obama, principal guardián del actual orden mundial dominado por EEUU, ha perseguido con saña a más “delatores” que cualquier otro presidente estadounidense. El tono vengativo contra Assange lo fijó Hillary Clinton, la ex secretaria de Estado, que calificó la publicación de cables diplomáticos estadounidenses en WikiLeaks como “un ataque a la comunidad internacional, las alianzas y asociaciones, las convenciones y negociaciones que salvaguardan la seguridad global y el avance de la prosperidad económica”. Su oficina envió cartas a los proveedores de Internet pidiéndoles negarse a alojar el sitio web de WikiLeaks, lo cual hicieron. Altos mandos militares de EEUU se referían a Assange como alguien que tenía sangre en sus manos.

La persecución a Assange por parte de EEUU y sus aliados empezó solo unos cuantos meses después de que WikiLeaks filtrara un video que tituló Collateral Murder, editado de unas imágenes del ejército de EEUU  grabado a través de la mira de un helicóptero Apache mientras ametrallaba a civiles en Irak. Este material de archivo secreto de EEUU lo subió a WikiLeaks el soldado estadounidense Chelsea (antes Bradley) Manning.

El video de 2007 muestra cómo con las ametralladoras de una aeronave de combate se mata a un fotógrafo y su asistente del servicio de noticias Reuters, y a otras personas que casualmente iban caminado por la calle en un suburbio de Bagdad. Varios minutos después, una furgoneta se detiene y unos hombres salen a rescatar a un hombre gravemente herido que estaba tratando de arrastrarse hasta la acera. Se alcanzan a ver niños en las ventanas de la furgoneta. El helicóptero vuela sobre la furgoneta, abre fuego una y otra vez a cada paso, hasta que la tripulación se siente satisfecha de que al parecer habían matado a todos.

En la pista de audio quedó grabado el afán de la tripulación por matar iraquíes, y sus risotadas y congratulaciones mutuas al ver al menos 18 cadáveres (“¡Buen tiro!”). Cuando las tropas de tierra informan por radio que han encontrado dos niños gravemente heridos en la furgoneta destruida, uno de los soldados del equipo dice en tono burlesco: “Es culpa de ellos por llevar niños a una zona guerra”. Cuando médicos estadounidenses están a punto de llevarse a los niños a un hospital militar, un oficial ordena dejarlos abandonados.

Manning fue arrestado y convertido en blanco de una campaña mediática difamatoria que lo muestra como desadaptado y perturbado sicológicamente, cuya motivación era puramente política, y a Assange como un paranoico excéntrico con motivos oscuros. Manning fue juzgado y sentenciado a 35 años de cárcel.

En 2010 la revista Time realizó una encuesta en la que preguntaba a la gente quién sería su Personaje del Año. De los 25 candidatos en la lista, Assange recibió 382.024 votos, mucho más que el total de votos que recibieron la segunda y la tercera opción sumadas. A pesar del hecho de que, según Time, la selección del Personaje del Año no es un premio ni una aprobación de su parte, sino que lo obtiene aquel que “para bien o para mal… ha influenciado más los sucesos del año”, la revista desconoció la elección de Assange por parte de la gente, y eligió al fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, y el reaccionario Tea Party como segundo. Esta hipocresía es otro ejemplo de cómo los medios incrustados en el sistema son serviles al guion del gobierno.

Para ver qué tan lejos iría el gobierno de EEUU para silenciar a los que revelan la verdad está también el ejemplo de Edward Snowden, quien reveló cómo el gobierno estadounidense espía a toda persona en ese país, y casi a toda la gente del mundo. EEUU tomó medidas drásticas para capturarlo. A la vez que critica a Snowden por refugiarse en Rusia, EEUU ha imposibilitado que abandone ese país. Obligaron al avión del presidente boliviano Evo Morales a aterrizar en Austria porque se rumoreaba que Snowden estaba abordo. El gobierno danés reveló recientemente que un jet del gobierno estadounidense, ya utilizado en entregas (secuestros para torturar sospechosos), estaba esperando agarrar a Snowden en Copenhague si hubiese decidido ir a un país escandinavo desde Moscú en junio de 2013. De haber vuelto a EEUU, o haber sido obligado a volver, habría enfrentado cargos por robo y espionaje, y probablemente estaría en la cárcel.

Durante la actual controversia luego del fallo del panel de la ONU, la cuestión de qué hicieron EEUU, Reino Unido y otros en Afganistán e Irak ha sido algo evidente que nadie ha querido reconocer, no mencionada por la mayoría de los medios de Occidente, bustos parlantes reaccionarios e incluso por algunos autoproclamados progresistas cuyo centro es adivinar la personalidad de Assange. Esto equivale a un encubrimiento, en que los hechos son conocidos por todos los interesados pero los creadores de opinión pública no quieren mencionarlos con la esperanza de que el mundo los olvide.
Todas estas revelaciones ponen en cuestión por qué hay tan extendido monitoreo sobre la gente por todo el planeta por parte de los que dominan el sistema. ¿Por qué los grandes criminales están en el poder mientras que las personas que denuncian sus crímenes son perseguidas, amenazadas de muerte o encarceladas?

Assange, Manning, Snowden y reveladores de verdades como ellos, deberían tener un activo respaldo por su coraje. El pueblo del mundo está en deuda con ellos.