Boletín N° 65 - 10 de mayo de 2004
  Primero de Mayo revolucionario, Berlín.

El Primero de Mayo de 2004 presenció de nuevo masivas efusiones de sentimientos revolucionarios y luchas combativas contra los gobernantes de Alemania y el sistema imperialista mundial de explotación y opresión. En lo que ha sido tradición, ambos bandos del conflicto movilizaron sus fuerzas respectivas.

Se inició el día con una manifestación de miles de personas contra una marcha organizada por el ultraderechista Partido Nacional de Alemania y diversas organizaciones neonazis íntimamente asociadas. Los fascistas se movilizaron a nivel nacional para este acto y hasta plantearon consignas contra el “capital” y la “globalización” de modo similar a la demagogia nazi en los años 1920 y 1930. El partido de Hitler se llamaba el Partido Nacional Socialista de Alemania. Han ido de la mano con la actual coyuntura de severa crisis estructural y reorganización de Alemania los recortes más brutales de salarios y programas sociales desde la II Guerra Mundial, lo que ha suscitado mucho descontento y hasta protestas de masas. Los nazis de hoy imitan a sus antecesores diciendo que la solución a los problemas que genera el imperialismo es una forma “nacional” de “socialismo” basada en la subyugación de cualquiera que sea “extranjero” o “no alemán” en el país y en la superioridad de Alemania en el mundo.

La marcha nazi iba a comenzar en el Ostbahnhof, a menos de 800 m de la plaza Oranienplatz del barrio de Kreuzbergo, el punto de partida de la manifestación tradicional del Primero de Mayo revolucionario. Debido a la enorme campaña que se organizó para detener la marcha nazi, las autoridades decidieron que sería mejor que los nazis se manifestaran en el oriente de Berlín, fuera del centro, para que los nazis tuvieran mejores oportunidades para llevar a cabo su acto sin problemas. Para facilitar la marcha nazi, enviaron a miles de policías con lanzaaguas para protegerlos. Los manifestantes antinazis levantaron barricadas, organizaron protestas de brazos caídos y torearon una y otra vez a los lanzaaguas. Como las arremetidas de los policías con cachiporrazos no lograron despejar las calles, los nazis se dieron por vencidos y se retiraron después de marchar unas cuadras.

A las 13 horas, la multitud en la plaza Oranienplatz de Kreuzbergo se preparaba para la decimoséptima manifestación anual del Primero de Mayo revolucionario. La consigna de este año: “¡Luchemos en todo el mundo contra la explotación y la opresión, no habrá emancipación sin revolución!”. De 600 a 700 personas de más de una docena de países y nacionalidades se reunieron en la plaza. Entre los oradores principales figuraron: Haluk Gerger, profesor adjunto de relaciones internacionales de Ankara, Turquía (autor, periodista, fundador de la Organización de Derechos Humanos de Turquía e integrante del Séptima Delegación Internacional al Perú del Comité Internacional de Emergencia en Defensa de la Vida del Dr. Abimael Guzmán) y representantes de la Organización de Mujeres 8 de Marzo de Irán y Afganistán, la Coalición Primero de Mayo Revolucionario y la Asociación de Antifascistas Árabes en Europa. Se leyeron mensajes de varias organizaciones y un comunicado conjunto de partidarios del Partido Comunista Maoísta de Turquía y el norte de Kurdistán, los Comunistas Revolucionarios de Alemania (FRG) y el Centro del Partido Maoísta del TKP ML. Se repartieron miles de volantes del comunicado del Comité del Movimiento Revolucionario Internacionalista con motivo de su vigésimo aniversario.

Al avanzar por la calle Oranienstrasse, en el centro del barrio de Kreuzbergo y sitio de la rebelión de masas de 1987 que dio a luz la celebración del Primero de Mayo revolucionario, los manifestantes se tomaron las aceras y se sumaron mil personas. Una enorme manta de 5 por 15 metros dominaba la calle, tendida en lo alto con las principales consignas del acto en turco y alemán. Muchas otras mantas condenaron la ocupación de Irak, dieron apoyo a la guerra popular en Nepal y denunciaron la violación y la opresión de las mujeres y los ataques racistas y la discriminación. Participaron personas de muchas nacionalidades, muchos jóvenes, veteranos mayores de la lucha, gente de la clase media, una cantidad importante de proletarios y una amplia gama de fuerzas políticas.

A las 16 horas, una segunda manifestación del Primero de Mayo revolucionario de más de dos mil personas, organizada principalmente por fuerzas anarquistas, partió del centro de Berlín hacia Kreuzbergo bajo el lema: “¡Nuestra agenda es la resistencia, no al asesinato y al terrorismo social del imperialismo!”. Los organizadores de esta marcha y de Oranienplatz se unieron en un acto común en Kottbusser Tor en Kreuzbergo y leyeron un comunicado contra la guerra y la explotación imperialistas.

En la “Batalla del Primero de Mayo de 2004”, las autoridades intentaron limitar los pujantes combates callejeros que cada año han caracterizado el día. Pretendieron aislar políticamente a los dos actos del Primero de Mayo revolucionario por medio de una campaña mediática que los tachaba de “radicales enloquecidos”, diversas maniobras legaloides para restringir el derecho a manifestarse y la movilización de un ejército de policías para hostigar e intimidar. Este año, agregaron una nueva táctica: patrocinaron el festival en las calles de Kreuzbergo, la “Fiesta Mía”, con diversos escenarios, música en vivo, performanceros, etc. Buscaron distanciar a los manifestantes del público “pacífico”, que supuestamente se oponía a la combatividad y a la política radical. En tres escenarios tocaron raperos a fin de atraer a los jóvenes inmigrantes. En 2003, los organizadores del festival se coordinaron con el acto del Primero de Mayo revolucionario, pero este año las autoridades lo usaron para fraguar argucias legaloides contra las manifestaciones. Combinaron el dulce con el garrote (de hecho, ocho mil garrotes y unos cuantos tanques). Según el alcalde de Kreuzbergo, un miembro del Partido por el Socialismo Democrático, las nuevas tácticas podrían ponerle fin a las luchas combativas y al “mito” del Primero de Mayo revolucionario en Berlín.

Se equivocó. Miles de personas participaron en los actos del Primero de Mayo revolucionario y por la tarde, más de mil personas, en su mayoría una mezcla explosiva de jóvenes de diversas nacionalidades, se unieron a una acción organizada por la Fiesta Mía en contra de las burdas medidas de represión política. Mientras la policía se movilizaba para aplicar contramedidas, los jóvenes tomaron la iniciativa y dieron los primeros golpes. Estallaron batallas campales que luego salieron en la televisión internacional. En medio de los jóvenes combativos, apareció una y otra vez la desafiante bandera roja con el retrato de Mao con un mensaje para todo el mundo.