Boletín N° 71 - 21 de junio de 2004
  El pináculo de la historia humana: La revolución china, 1949-1976.
Parte 6:
Avances y dificultades del Gran Salto Adelante.

A continuación presentamos la sexta entrega acerca de los logros del socialismo durante la revolución china bajo la dirección de Mao Tsetung. Éstas provienen del discurso que dio el Movimiento Revolucionario Internacionalista en 1999 con motivo del 50º aniversario del triunfo de la revolución china.

El Gran Salto Adelante resolvió muchos problemas e hizo grandes logros, pero tropezó con dificultades. Hubo tres años de sequía muy severa; la Unión Soviética saboteó la economía en venganza por la crítica que hicieron los revolucionarios chinos al camino capitalista que la URSS había tomado bajo Jruschov. Hubo oposición al Salto desde adentro del partido. Los seguidores del camino capitalista chinos aprovecharon estas dificultades para decir que China, también, debía de cambiar de camino.

Por ejemplo, a comienzos de los años 1960, se quejaron de que se descuidaban los servicios médicos en las ciudades, aunque éstas tenían más que en el campo. Dijeron que la campaña contra los caracoles era muy extrema y absorbía muchos recursos. Quisieron que los campesinos volvieran a cultivar parcelas individuales. Trataron de cerrar las fábricas barriales y rurales so pretexto que no generaban suficientes ganancias. Dijeron que las mujeres no debían trabajar sino volver al hogar y que los hombres debían recibir mayores salarios. Trataron de obligar a los sindicatos y otras organizaciones a dedicarse únicamente a las demandas inmediatas de salarios y condiciones laborales. La revolución, dijeron, había llegado a ser una desviación del verdadero deber del pueblo trabajador: es decir, trabajar. Dijeron que las masas no debían preocuparse por los asuntos del Estado, cómo organizar y administrar sus centros de trabajo y si su mano de obra servía o no para liberar paso a paso las habilidades y capacidades del pueblo y en qué dirección la sociedad avanzaba.

Por medio del estudio de las experiencias en la Unión Soviética y en China, Mao y otros revolucionarios chinos captaron que el socialismo no pone fin a la lucha entre las clases antagónicas. Una vez eliminadas las antiguas clases dominantes, la batalla se traslada al seno del partido comunista. El conflicto entre las políticas y las estrategias opuestas, entre los diferentes caminos, representa una lucha entre clases opuestas. Los trabajadores y los campesinos, y sus líderes del partido, buscan continuar por el camino socialista, eliminando paso a paso las brechas y las desigualdades sociales de la vieja sociedad y las viejas ideas que acompañan estas relaciones, apoyar las revoluciones por todo el mundo y hacer del país una base de apoyo para el avance al comunismo en todo el mundo. Los comunistas revolucionarios se encontraron en una cerrada batalla de vida o muerte contra aquellos altos líderes del partido quienes representaban una nueva clase explotadora naciente y que buscaban obstinadamente proteger y expandir todas las relaciones viejas y acomodarse al orden mundial imperialista. Estos revisionistas tienen a su lado el peso de la tradición y de la posición dominante del imperialismo en el mundo.

Esta lucha se agudizó con la Gran Revolución Cultural Proletaria. En 1966, Mao y los revolucionarios en el partido llamaron a los miembros del partido y a las masas a “cañonear el cuartel general”, a criticar a esas políticas capitalistas y a derrocar a aquellos que trataban de imponerlas, y a estudiar y aplicar el marxismo y a tomar la iniciativa de crear nuevas cosas socialistas que pudieran transformar todavía más a la sociedad.