Boletín N° 169 - 31 de julio de 2006
  Afganistán: Una situación cambiante

El deterioro de la situación de Afganistán no es lo que esperaban los imperialistas. "Es importante captar que podríamos fracasar aquí", advirtió el teniente general David Richards, comandante británico de la fuerza de paz de la OTAN ( Sunday Times , 9 de julio).

Esto llama la atención, sobre todo, porque hasta hace poco, se decía que Afganistán era una ocupación exitosa en que las fuerzas al mando de Estados Unidos habían logrado ganarse a la población, en contraposición a la debacle de la ocupación de Irak. Hoy, los analistas políticos occidentales consideran, en general, que la "reconstrucción" encabezada por Estados Unidos no ha logrado ganar mentes y corazones.

Contra el aumento de las operaciones e influencia del Talibán, en los últimos meses la coalición ocupante encabezada por Estados Unidos ha estado bombardeando continuamente las provincias del sur del país. Los ataques aéreos y operaciones terrestres también están dejando muchos civiles muertos.

El Talibán es un grupo fundamentalista islámico que tomó el Poder en Afganistán en 1994 con la ayuda directa del aliado estratégico estadounidense, Pakistán, y el apoyo económico de los reaccionarios gobiernos árabes del Golfo. Estados Unidos le dio la bienvenida al ascenso al Poder del Talibán. Su gobierno se caracterizó por la aplicación de estrictas leyes islámicas, la extrema opresión de las mujeres y la severa opresión nacional de los pueblos no pashtos que conforman el 60% de la población del país. Estados Unidos y los aliados europeos acabaron con el gobierno talibán cuando invadió al país en octubre de 2001.

La vida cotidiana bajo la ocupación: Muerte

Desde entonces continúan los combates entre el Talibán, y Estados Unidos y los aliados. Pero las principales víctimas de la guerra han sido civiles. La coalición no reporta las muertes de civiles; dice que son del Talibán o no las reporta en absoluto.

"Ayer, también estallaron escaramuzas entre la coalición y los combatientes del Talibán en la provincia sureña de Uruzgan, y en el campo de batalla se calcula que murieron 31 insurgentes en el distrito de Chora y los alrededores, dijo el teniente coronel Paul Fitzpatrick" ( Observer , 6 de julio). Pero no se mencionó la muerte de civiles, aunque el presidente Hamid Karzai, impuesto por Estados Unidos, se vio obligado a pedir una investigación. El 25 de julio, las autoridades yanquis dijeron que han muerto 600 talibanes en los últimos dos meses, pero no dijeron nada sobre los mil 500 civiles muertos hasta ahora este año, sobre todo a causa de bombardeos estadounidenses.

Por ejemplo, Ají Abdul Khaliq, miembro afgano del parlamento, relató que "la semana pasada, tropas de Estados Unidos y Australia abrieron fuego sobre su familia mientras que se desplazaba en carro de Uruzgan al principal hospital de Kandahar para practicarse un chequeo. Su cuñado murió y cinco más resultaron heridos, entre ellos su esposa y dos hijos" ( Euroasianet , 14 de julio).

En otro ejemplo, las autoridades de la coalición dijeron que el 11 de julio en una redada contra un presunto "escondite" talibán, mataron a 30 "extremistas". Didi Feroza, una mujer que yacía herida en un hospital de Kandahar, describió lo que pasó.

"La despertó en la madrugada del lunes una estruendosa explosión. Se subió a la azotea y vio que al menos dos helicópteros artillados sobrevolaban Tirin Kot y disparaban. 'Salí huyendo de la casa con mi sobrina de 6 años y me hirió la metralla', le contó a un reportero de Associated Press. 'Me di vuelta y vi que la metralla había matado a mi sobrina'".

Otra víctima, Nida Mohammed, quien acompañaba a un familiar herido al hospital de Kandahar, dijo que entre los muertos por el ataque había dos sobrinos, de 8 y 10 años, y su cuñado de 30 años. Dijo: "Vi a mujeres, hombres y niños muertos o heridos. De diez a doce casas quedaron completamente destrozadas. Era un día del infierno. Éramos inocentes que no ayudamos al Talibán, pero destruyeron nuestros hogares". Según el mismo reportaje, "las autoridades militares estadounidenses dijeron que no estaban enteradas en ese momento de ningún civil muerto" (Associated Press, 11 de julio).

La mayoría de los muertos durante las operaciones "Libertad Duradera", "Incursión al Monte" y "León de la Montaña", lanzadas por la coalición contra el Talibán, han sido civiles pobres. La coalición dice que, cuando sus cazas despeguen para hacer los bombardeos, confían plenamente en su inteligencia. Pero cuando matan e hieren a tantos aldeanos día tras día, ¿cómo es que "no están enteradas de ningún civil muerto"? Tal es la vida cotidiana de las masas de Afganistán a que se supone la coalición haya liberado.

La OTAN asume el mando, y los cambios de estrategia

El reciente ataque bajo el mando de Estados Unidos contra el valle de Sangin de la provincia de Helmand al oeste de Kandahar fue la mayor operación de los ocupantes desde 2001. Participaron más de mil soldados británicos: 300 en la operación y 700 en tareas de logística. Unos 600 soldados terrestres canadienses acordonaron las entradas desde el sur a Sangin y los soldados yanquis bloquearon el lado norte. La coalición informó que dio muerte a 40 "insurgentes".

Se intensificaron los ataques estadounidenses y aumentaron las operaciones talibanes cuando la OTAN reemplazó a Estados Unidos en el mando de las fuerzas de la coalición en el sur de Afganistán. Hace dos años la OTAN asumió el mando de la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia en Seguridad) que operaba principalmente en Kabul. Ahora, por primera vez, la misión de la OTAN abarca zonas que son baluartes talibanes, por ejemplo seis provincias que constituyen buena parte del sur del país. Agarraron por sorpresa a las potencias imperialistas los cambios dramáticos de la situación del país en víspera del cambio de mando del 31 de julio.

A fines de junio y en julio, primero la secretaria de Estado Condoleezza Rice y luego el secretario de Defensa Donald Rumsfeld fueron a Afganistán. Aunque ambos hicieron declaraciones triunfalistas, las visitas sorpresa en un plazo de solamente unas semanas, indican que no va bien la ocupación, tal como han señalado muchos observadores occidentales. Por eso, están preocupados otros países de la OTAN.

El ejército británico recién se había trasladado a sus fuerzas a la provincia de Helmand en el sudoeste del país, cuando mordieron el polvo seis soldados. El 9 de julio mordió el polvo un soldado canadiense. Veinte soldados de la coalición han muerto desde el comienzo de las recientes operaciones bajo el mando yanqui con 15 mil tropas, en su mayoría de Afganistán, y de Inglaterra, Canadá y Holanda. Han muerto 65 desde el primero del año, la peor cifra desde el comienzo de la ocupación.

La OTAN ha de aumentar, de ahora a noviembre, la cantidad de tropas de 9 a 21 mil, el mayor nivel desde el derrocamiento del Talibán en 2001. Ahora sus tropas se están desplazando hacia el sur, más allá de Kabul y la tranquilidad del norte y del oeste, y una cantidad reducida de fuerzas estadounidenses llevan a cabo operaciones en el este, en caza de "lo que queda" del Talibán y Al Qaeda. Al fin del año, las tropas de la OTAN se desplazarán hacia el este.

Este cambio de estrategia es producto de la conferencia londinense del pasado marzo en que se decidió formar un solo centro de mando de la OTAN sobre las fuerzas de la ocupación, que anteriormente estaban divididas en tropas de la coalición al mando de Estados Unidos, que combatían contra el Talibán, y las fuerzas "internacionales" de la ISAF bajo la OTAN, con el papel de "guardianes de la paz" defensivos para impedir choques entre las diversas facciones del gobierno y terratenientes. Se acordó una reducción del número de soldados de Estados Unidos. A las tropas yanquis las reemplazarían más tropas de la OTAN, sobre todo de Inglaterra, Holanda y Canadá. Todas estas tropas combatirán agresivamente a la oposición armada.

En esto, Inglaterra toma la delantera. Desde la conferencia londinense, 3.500 soldados británicos han ido a Helmand. Hace poco, el gobierno británico dijo que antes de octubre despachará a 900 soldados más con seis helicópteros Apache para protección aérea y seis helicópteros Chinook y cuatro Lynx para el transporte de tropas. Los canadienses y holandeses se apostarán en las vecinas provincias de Kandahar y Uruzgan que ni la coalición ni el gobierno han logrado someter completamente.

Aunque Estados Unidos tiene menos tropas en el país que antes, su contingente será el mayor de la coalición. En los últimos tres meses, ha continuado lanzando ataques y bombardeos aéreos contra aldeas y campañas terrestres y aéreas en estas tres provincias.

La reducción del número de soldados estadounidenses señala cómo, hasta hace poco, al parecer iba la ocupación para la coalición. Pero la reducción también responde a los cambios en el escenario internacional.

En primer lugar, responde a la creciente cooperación últimamente entre los imperialistas yanquis y europeos en algunas partes importantes del mundo. En segundo lugar, con el deterioro de la situación en Irak y el aumento de las tensiones en el Medio Oriente, Estados Unidos espera concentrar más atención política y militar ahí, y a su vez mantener bajo su control a Afganistán. Con la participación de más europeos en el combate a las oposiciones armadas en Afganistán, los estrategas estadounidenses los ha integrado más en una guerra internacional bajo su dirección. Pero Estados Unidos ha tenido que pagar un precio: dejar que las potencias europeas tengan más influencia en asuntos internacionales. El nivel que tenga esa cooperación, y si se consolidará o se vendrá abajo, depende del desarrollo de las contradicciones en el mundo en el futuro inmediato.

Avances talibanes

El Talibán ha logrado ampliar su esfera de operaciones y actividades y reclutar más que antes, sobre todo pero no sólo en las provincias pashtas del sur que han sido sus principales bases de operación.

También han estado combatiendo de forma más agresiva. Lutfuilah Mashal, un antiguo vocero del Ministerio del Interior de Afganistán, dice que los talibanes ya no sólo se apoyan en acciones de pequeños grupos de guerrilleros que golpean y se dan a la fuga. Han estado formando grupos de más de cien combatientes para lanzar ataques frontales contra retenes de seguridad del gobierno, dijo. "Nunca antes [han concentrado sus fuerzas de esta manera] y nunca antes han operado con tanta efectividad. Nunca antes han causado tantas bajas al bando gubernamental. Ahora, están más organizados sus ataques, y comienzan a combatir con [métodos más convencionales], por ejemplo, con la concentración de fuerzas, y comienzan a crear líneas de batalla" ( Euroasianet , 26 de mayo).

La prensa paquistaní informa que varias provincias sureñas, como Uruzgan, Kandahar y Helmand, se están saliendo del control ante las mayores ofensivas talibanes contra la coalición y las tropas títeres afganas bajo su mando.

El Talibán también ha estado aumentando los bombazos a la orilla de los caminos y los bombazos suicidas semejantes a aquellos de Irak. Por ejemplo, en las últimas semanas Kabul, Herat, Kandahar, Farah, Mazar Sharif y otras ciudades han presenciado bombazos. En los primeros días de julio, en dos días en Kabul ocurrieron cinco bombazos a la hora pico. El 22 de julio un bombazo suicida dio muerte a cinco civiles. Estas tácticas reaccionarias matan indiscriminadamente a las masas y tienen un carácter parecido a los métodos y tácticas de la ocupación. El objetivo principal no es combatir a la ocupación sino sembrar anarquía, terror e inseguridad.

Con éstos y otros métodos de combate, el Talibán se ha desplazado a la provincia de Logar, a 40 km de Kabul. Según un informe del 25 de julio, también han realizado operaciones en Farah, una provincia del lejano oeste del país que colinda con Irán que hasta ahora no ha presenciado combates. Los talibanes también han realizado ataques cerca de la frontera norte del país.

¿Por qué vuelve a escena el Talibán?

Las masas de Afganistán odiaban tanto a los talibanes, que éstos apenas salieron con vida de la invasión yanqui. La mayoría de los que sobrevivieron se rindieron o huyeron a Pakistán. Al comienzo, este odio afectó cómo las masas veían la ocupación. Muchas masas, sobre todo del norte del país, que llevaban 30 años de sufrimiento, estaban hartas de la incertidumbre, destierro y dominio de los señores de la guerra y comandantes locales. Aquellos que huyeron a Pakistán, Irán y otros países estaban hartos del trato de prepotencia, desprecio y chovinismo que recibían. Cuando Estados Unidos invadió, tumbó al Talibán e impuso un gobierno títere, mucha gente creía que nada podría ser peor que el Talibán. A causa de ese odio, las tropas yanquis y de la coalición pudieron avanzar rápidamente durante la invasión.

Pero el resurgimiento del Talibán muestra qué sienten las masas bajo la ocupación. Como indican los sucesos de los últimos meses, ha dado un salto el descontento popular contra el gobierno títere de Karzai y contra los ocupantes europeos y yanquis, hecho que se manifestó dramáticamente a fines de mayo con violentas protestas en Kabul. Es una fuerte señal de que las masas que tal vez apoyaron la invasión están decepcionadas y furiosas con los ocupantes.

Apenas hace unos meses, los imperialistas celebraron la realización de los objetivos establecidos en la conferencia de Bonn de diciembre de 2001 que planeó la ocupación y sus secuelas: la formación de un gobierno, parlamento y ejército títeres, y de un Estado centralizado. Según ese plan, ya no habría necesidad de las fuerzas de ocupación; los imperialistas podrían gobernar directamente. Eso resultó ilusorio. La decisión de la conferencia londinense de aumentar (y no reducir) la cantidad de tropas extranjeras resultó muy optimista. Los "buenos resultados" de la ocupación (que anteriormente parecían estar muy cerca según los cálculos oficiales) parecen estar más lejos que nunca.

La primera condición previa para un Afganistán estable es que se larguen los ocupantes y que todas las potencias imperialistas y fuerzas reaccionarias regionales dejen de intervenir en los asuntos internos del país. Pero los imperialistas buscan otra solución que concuerda con sus intereses: meter a más tropas. Esa maniobra está condenada al fracaso. Ésta no es una consigna superficial sino una lección repetida en la historia de Afganistán, ni hablar de otros países.